La Penitencial Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesús de las Penas, conocida popularmente como "Las Penas", procesiona la tarde noche del Martes Santo desde el Monasterio de Santa Isabel y San Antonio Abad de las Reverendas Madres Carmelitas Descalzas de Ciudad Real.

Historia

thumb|Jesús de las Penas de Ciudad Real en el interior del Convento del Carmen Se ideó esta hermandad penitencial en 1991 en Valladolid, durante la celebración del III Encuentro Nacional de Cofradías de Semana Santa. De este modo y a la espera de recibir los primeros Estatutos del Obispado, los hermanos fundadores fueron decidiendo cómo debía ser el hábito procesional, el escudo, la manera de portar el Paso y que el Titular fuera un Jesús Nazareno que estaba a medio terminar por el escultor madrileño don Víctor González Gil. Dicha imagen se empezó a realizar en los años 40 para una Hermandad de Madrid, pero a sus dirigentes no gustó la obra y esta se quedó en el taller del citado escultor. La muerte le sobrevino a González Gil, dejándola inacabada, por lo que otro escultor, don Faustino Sanz Herranz la terminó. La imagen de Jesús de las Penas llegó a Ciudad Real en septiembre de 1992. De este modo el 23 de diciembre del citado año se celebró la Asamblea Constituyente, constituyéndose como Hermandad Penitencial de la Humillación de Nuestro Padre Jesús de las Penas, a expensas de la aprobación del Obispado, pues aún no se tenía Sede Canónica. Don Eugenio Sánchez Vega, párroco de la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva acogió allí a la Hermandad y de este modo pudo recibir los Estatutos el 12 de febrero de 1993.

thumb|200 px|Primera procesión 1993 Como casi todo estaba preparado, el Miércoles Santo 7 de abril de 1993, a la 1:30 de la mañana, tuvo lugar la primera procesión de la Cofradía.

Se pensó en crear una Hermandad al más puro estilo castellano, pero las disensiones entre los que fundaron la Hermandad, dieron lugar una Hermandad de silencio, pero sin anclar las bases en un estilo determinado. Este estilo de Cofradía de negro se ha ido definiendo en los últimos años y a pesar de lo que se pensó en su origen, actualmente podemos ver una Cofradía similar a otras de silencio y de negro andaluzas. Por tanto y sin temor a equivocarnos, es una Hermandad que ha evolucionado estéticamente siguiendo los patrones del sur, siendo esta una de las bases de su éxito.

En 1998, al término de la Semana Santa, en la que podemos decir que la Hermandad tocó su cota más baja, se decidió sustituir los varales exteriores por trabajaderas interiores para portar el Paso a costal. Esto supuso, si bien no un incremento importante de costaleros, poder terminar la procesión decorosamente. En 2001, año en que menos cofrades participaron, se decidió cambiar la hora de salida, dejando de salir a las 01:30, para empezar la procesión a las 22:30.

En el 2007, durante el primer año de la Junta de Gobierno presidida por don Francisco José Turrillo Moraga, se consiguió abandonar el Guardapasos para que la Cofradía saliera de un templo, de un lugar digno. Así y tras el permiso de la Comunidad de Reverendas Madres Carmelitas Descalzas, se consiguió salir de su céntrico templo del Carmen.

Desde su fundación la Cofradía de las Penas se ha caracterizado por su seriedad, silencio y elegancia, siendo considerada paradigma por su manera de procesionar. Destaca en su cortejo la figura del muñidor, personaje que va abriendo la procesión al toque de campana. Es la única Hermandad que aún mantiene aquel servidor, típico de las cofradías del y , encargado de avisar a los fieles la llegada de la procesión o de los entierros de los cofrades. Va acompañado este muñidor por dos servidor ataviados de librea. El Paso del Señor de las Penas también lleva un acompañamiento de servidores de librea además de un trío de capilla formado por oboe, clarinete y fagot que interpreta piezas fúnebres y motetes. Así mismo, durante su discurrir, se meditan las Siete Palabras que el Señor dijo en la Cruz, delante de las parroquias y conventos por donde se transita. Es destacable, además de estas meditaciones, su paso por el Paseo del Prado, Pasaje de la Merced, sin olvidarnos de la salida y de la entrada de la Cofradía en el Carmen.

Cuenta con varias composiciones musicales escritas y dedicadas al Señor de las Penas: - "Jesús de las Penas", obra para banda de cornetas y tambores de don Francisco Cano. - "Humillación en tus Penas", obra de don Javier Turrillo. - "A mi Señor de las Penas", obra de don José María Sánchez Martín, que interpreta la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva de Ciudad Real. - "Capilla a Jesús de las Penas", obra formada por tres composiciones de música de capilla, llamadas "Penas y Amor", dedicada a las hermanas carmelitas de Ciudad Real; "Plegaria a Jesús de las Penas", dedicada al Señor y "Descanse en Paz", dedicada a doña Virginia Rodríguez tras su fallecimiento. Esta magna obra está escrita por el músico sevillano don Miguel Ángel Font fue estrenada el 15 de febrero de 2013. En la Semana Santa de 2022 se presentó la obra "Silencio nazareno" (escrita en 2020), del compositor vallisoletano Ernesto Rodríguez-Monsalve, la cual comparte dedicatoria con la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno de la capital castellana. Ese mismo año también se estrenó "Miserere de capilla", de Francisco José Rosal Nadales, tanto en su versión vocal como en la de trío de capilla; la pieza está dedicada a los Hermanos de las Penas de Ciudad Real, entre los que se encuentra el propio hijo del compositor.

Imagen Titular

thumb|Imagen de Jesús de las Penas La imagen del Señor de las Penas, representa a un Nazareno, obra del escultor talaverano Víctor González Gil, fallecido cuando procedía a su terminación por lo que fue terminada y policromada por el escultor Faustino Sanz Herranz. La Imagen ha sufrido varias intervenciones por lo que no queda casi nada de lo original. La primera en 2010, realizada por el escultor imaginero don Logigan Tudor y este año otra, realizada por don Jesús Romero. El Señor es ayudado a llevar la cruz por Simón Cirineo, obra de don Miguel Ángel González Jurado de 2006.

Está realizada en madera de pino y otras como ciprés y cedro. Mide 1,80 siendo una talla de vestir que se encuentra completamente tallado y anatomizado. Se caracteriza por su amplia y valiente zancada, pues representa el momento de llevar la cruz al Gólgota. La talla de la cabeza sigue los modelos del Barroco y más concretamente los modelos de Juan de Mesa, como podemos observar el importante volumen craneal y la gran corona de espinas tallada en el mismo cráneo. Representa con una belleza serena el prototipo de hombre judío maduro, con una larga cabellera que se peina con raya en medio y una barba bífida muy prominente y poblada.

Escudo de la Cofradía

thumb|ESCUDO COFRADÍA PENAS CIUDAD REAL En el artículo 8.3 de los Estatutos aparece la descripción del escudo corporativo. Dice así: "El escudo de la Cofradía estará representado por lo siguiente: dos óvalos remarcados por una orla, separados, y a la vez unidos, por la Santa Cruz (en color negro) y sudario. En el izquierdo aparece el escudo de la Orden Carmelita sobre fondo marrón, pues es desde el Convento del Carmen de Ciudad Real donde esta Cofradía inicia cada Martes Santo su procesión. En el óvalo de la derecha aparece el escudo del Obispado de Ciudad Real, en la que vemos las cuatro cruces de las Órdenes Militares españolas de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa coronados por el capelo episcopal. Ambos óvalos estarán unidos por un Cáliz y una Sagrada Forma cargada con el anagrama de la cruz de los dominicos, antiguo escudo de la Cofradía. Esto representa el Cuerpo y la Sangre de Cristo, como símbolo de la Eucaristía. Todo el conjunto se enmarca con una cinta dorada, cargada por el lema de la Cofradía: “TOLLE CRUCEM TUAM ET SEQUERE ME” (Toma tu cruz y sígueme”)".

El escudo es una pieza heráldica que representa a la hermandad con los símbolos que en el aparecen. Así la cruz y el sudario representan que es una corporación penitencial; la situación del Cáliz y la Sagrada Forma (en el centro aparece el primer anagrama de la Hermandad, la Cruz de los Dominicos) en medio del conjunto representan que la Eucaristía es el centro de la vida de la Cofradía; el óvalo izquierdo nos muestra el Escudo de la Orden de Carmen Descalzo, representa que es el lugar desde donde se inicia y concluye cada año la procesión y en el óvalo derecho vemos el escudo del Obispado-Priorato de las Órdenes Militares españolas de Ciudad Real, así como su pertenencia a la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva.

Túnica de la Cofradía

thumb|Túnica Hermandad de las Penas de Ciudad Real Los cofrades visten túnica roja y botonadura negra, con alto capillo negro (el más alto de la Semana Santa de Ciudad Real), en cuyo babero va bordado el escudo de la Hermandad. Ciñen la cintura con un cinturón de esparto y calzan zapato negro con calcetín del mismo color. Llevan cirios de color rojo.

Sede canónica Parroquia de Santo Tomás de Villanueva

Fue el día 16 de junio de 1960 cuando el Obispo, D. Juan Hervás y Benet, erigió la parroquia de Santo Tomás de Villanueva (cuarta de la ciudad, después de las parroquias de Santiago, San Pedro y Sta. María del Prado). El día 1 de septiembre entró en funcionamiento la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva con todos los deberes y derechos propios. Se creaba así una parroquia con un extensísimo territorio a su cargo:" Desde las Casas, se coge la carretera de Picón viniendo hacia Ciudad Real por la cuneta de la derecha; se sigue luego por la parte exterior de la Ronda de Alarcos hasta llegar al edificio de la Ferroviaria; se sigue luego por la fachada y después por la pared separativa de la estación de ferrocarril con el citado parque, continuando luego por la carretera de Puertollano 198 y desde aquí sigue hasta el kilómetro 239 de la carretera de Piedrabuena por su cuneta izquierda hasta llegar al término de Valverde".

Como la nueva parroquia no contaba con medios económicos, al principio, se utilizó como templo el del Convento de las Hermanas Adoratrices para todos los actos parroquiales y locales del antiguo Seminario (en la calle Alarcos) para actividades pastorales.

Al año siguiente, 1.961, se iniciaron las gestiones para la adquisición de unos terrenos donde se edificaría el nuevo complejo parroquial. El 8 de septiembre de 1962, se efectuó la escritura pública de una superficie de 4.810´75 metros cuadrados. En el año 1964 se inició el proyecto de construcción en el Instituto Nacional de la Vivienda a través de la obra sindical del Hogar y Arquitectura de Ciudad Real, mediante la cesión al Ministerio de 3.001´40 metros cuadrados del solar.

En 1969, se encargó el proyecto de obras del complejo parroquial, a D. Ildefonso Prieto García-Ochea y el día de la Anunciación del Señor de 1970 (25 de marzo) se puso la primera piedra del edificio, traída de Fuenllana, localidad natal de Santo Tomás de Villanueva.

El Templo fue construido al gusto y modo postconciliar: desnudez de los muros, escasez de imágenes, inexistencia de ningún obstáculo entre los fieles y el sacerdote... Refleja perfectamente lo establecido en el Concilio Vaticano II: que los templos deben servir para congregar a todos los cristianos en torno a la Eucaristía y mover los corazones a la oración y a la comunicación con Dios y no despistarse con la contemplación de la iglesia.