José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales (San Luis, Santiago de Cuba, Cuba Española, 14 de junio de 1845 - San Pedro, La Habana, Cuba Española, 7 de diciembre de 1896) fue un militar y político cubano, mayor general y lugarteniente general del Ejército Libertador, apodado «El Titán de Bronce» y uno de los líderes mambises. Luchó por la independencia de Cuba en la guerra de los Diez Años y, tras varios años exiliado fuera de la isla, participó en la Guerra de Independencia de 1895, cayendo en combate durante su desarrollo.
Biografía
Orígenes y familia Existen desacuerdos sobre el lugar de nacimiento del padre de Antonio Maceo, considerado por varios historiadores como un venezolano que habría participado en la Guerra de Independencia de Venezuela dentro del marco de las Guerras de Independencia de Hispanoamérica. De acuerdo con estas fuentes, Marcos Maceo habría combatido del lado de las fuerzas realistas contra las tropas bolivarianas, específicamente en el Batallón de Leales Corianos, en la región de La Vela de Coro, del Departamento de Coro, actual estado Falcón, en Venezuela. También de acuerdo con estas fuentes, Marcos Maceo habría abandonado Venezuela como resultado del resultado adverso de las fuerzas realistas y emigrado inicialmente a República Dominicana, desde donde se habría trasladado años más tarde a Cuba. Sin embargo, en la partida bautismal n.º 68 del Libro de Pardos n.º 8 (1804-1820), se consigna su nacimiento el 24 de abril de 1808 en Santiago de Cuba, provincia de Oriente. El apellido Maceo habría sido tomado de su madre y abuela paterna de Antonio, Clara Maceo, al negarse el padre, el criollo José Antonio Muchulí, a reconocer a Marcos como su hijo. No obstante, el alistamiento de Marcos Maceo en el ejército español en Venezuela está al parecer confirmado, lo que significaría que Marcos Maceo, al abandonar Venezuela, tomó el camino del retorno a Cuba a través de Santo Domingo.
A su retorno a Cuba, Marcos Maceo contrajo matrimonio inicialmente con Amparo Téllez, con la que concibió un total de seis hijos. Tras enviudar de Amparo Téllez, Marcos Maceo contrajo segundas nupcias con Mariana Grajales Cuello, el 6 de julio de 1851, en la Iglesia de San Nicolás de Morón y San Luis, Santiago de Cuba, provincia de Oriente. A su vez, Mariana Grajales era natural de Santiago de Cuba, hija de dominicanos que probablemente habían escapado al conflicto que azotó la isla de La Española durante la Revolución Haitiana y la subsecuente Guerra de Independencia de Haití contra la intervención militar napoleónica en la isla. Mariana Grajales, en el momento de sus nupcias con Marcos Maceo, era viuda de Fructuoso Regüeiferos, con el que había tenido cuatro hijos: Felipe, Fermín, Manuel y Justo.
El matrimonio de Marcos Maceo con Mariana Grajales trajo al mundo nueve hijos, siendo el primogénito: Antonio Maceo. Según consta en todas las memorias, los 19 hijos llegaron a la adultez o al menos a la adolescencia, en un raro caso de supervivencia, dada la elevada mortalidad infantil de la época. A esto contribuyó probablemente la posición económica relativamente holgada de la familia, poseedora de una finca rural de aproximadamente nueve caballerías de tierra cultivable, en el contexto económico de Santiago de Cuba, en cuyas zonas rurales predominaba la pequeña propiedad trabajada por personas libres, al contrario del régimen de grandes plantaciones trabajadas por esclavos en las provincias de Camagüey, Las Villas y Occidente.
Según los dos principales biógrafos de Antonio Maceo, José Luciano Franco y Raúl Aparicio, la educación de férrea disciplina de ambos padres, pero fundamentalmente por la madre, que recurría con frecuencia al castigo corporal, generó el padecimiento de tartamudez en al menos dos de los hermanos Antonio y José, siendo superada por el primero pero nunca del todo por el segundo.
Guerra de los Diez Años
Alzamiento y primeros meses de campaña
1868 El alzamiento de los Maceo se produce la mañana del 12 de octubre de 1868, con la llegada del Capitán independentista Juan Bautista Rondón, amigo de la familia, a la casa vivienda de la finca familiar, para divulgar la noticia del alzamiento de La Demajagua y buscando pertrecharse de armas, caballos y hombres. Según el biógrafo José Luciano Franco, en esa misma jornada se habrían unido los de más edad: José Antonio Maceo Téllez, Antonio Maceo Grajales, José Maceo y Justo Regüeiferos Grajales. El testimonio de este alzamiento está confirmado de manera informal en carta de María Cabrales al profesor cubano Francisco de Paula Coronado, fechada el 6 de mayo de 1897, meses más tarde de la caída en combate de Antonio Maceo. María Cabrales, ya entonces viuda del Lugarteniente General, relata el entusiasmo de la madre de los Maceo, a escasos dos días del grito de Yara:“Mariana entra en la sala con un crucifijo en la mano, habla con seguridad emocionada: ―De rodillas todos, padres e hijos, delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar la patria o morir por ella”.La carrera militar de Antonio Maceo comienza ese mismo día bajo las órdenes del capitán Bautista Rondón, en el combate de Ti Arriba, donde es ascendido a sargento por el propio capitán por su valor personal en la acción. El día 20 de octubre, tras un combate en las cercanías de Jiguaní, es ascendido a Teniente y puesto al mando de un pelotón de rebeldes, combatiendo en la vertiente norte de la Sierra Maestra y en sus estribaciones junto al valle del Río Cauto. Los combates de las semanas subsiguientes se desenvolvieron cerca de las localidades de El Cristo (noviembre), Cupeyales, El Cobre (11 de diciembre), Samá, en un recorrido hacia el noroeste y luego al norte que terminó con la toma del poblado de Mayarí, provincia de Oriente, actual provincia de Holguín, en la segunda quincena de diciembre.
1869 El 16 de enero de 1869, por su valor y buen desempeño táctico en la larga batalla de El Salado (del 4 al 8 de enero) es ascendido a Comandante, siendo ascendido nuevamente, diez días más tarde a teniente coronel. A partir de aquí, sus ascenso en grados militares sería más lento, a causa del racismo aún predominante en parte de la intelectualidad independentista cubana y dentro del cuerpo legislativo del gobierno de la República de Cuba en Armas, la Cámara de Representantes. Además de la batalla de El Salado, la tropa de Maceo sostuvo numerosos combates en la primera mitad de 1869 contra las tropas realistas españolas, no todos consignados aquí:
Majaguabo Arriba (febrero) Primer combate de Maniabón (marzo) Primer combate de Palmarito (abril) Combate de San Agustín de Aguarás (14 de mayo), en el que cayó su padre, el sargento Marcos Maceo, que combatía bajo sus órdenes. Según la tradición independentista cubana, Marcos Maceo, mortalmente herido, habría exclamado: "He cumplido con Mariana". Combate del Ingenio Armonía (20 de mayo) Combate de Baitiquirí (6 de junio) Combate de Arroyo Blanco (julio) Combate de La Sidonia (28 de agosto) Primera batalla de Samá (21 de septiembre) Segundo combate de Majaguabo (octubre) Combate de Maniabón (noviembre)
Es a inicios de 1869 que Maceo, en su condición de oficial (primero teniente y luego capitán y comandante), se pone con sus hombres a las órdenes del entonces Brigadier General Máximo Gómez, como segundo del Mayor General Donato Mármol, quien ostentaba la jefatura de la rebelión en toda la provincia de Oriente. Máximo Gómez, especialista en la guerra de guerrillas, enseñó a los independentistas cubanos el uso del machete, aprendido durante la Guerra de Independencia de los dominicanos en su separación de Haití. Antonio Maceo se convertiría en el discípulo más notable de las enseñanzas militares de Máximo Gómez, en una larga relación política, militar y de amistad personal, que culminaría muchos años más tarde en el nombramiento de Máximo Gómez como Generalísimo del Ejército Libertador en la Guerra de Independencia de Cuba de 1895 y de Antonio Maceo como su Lugarteniente General.
1870 Fue el responsable, junto al propio Gómez, de encender la campaña rebelde en el extremo oriental de Cuba, en Guantánamo, región conocida por su españolismo y supuesta mansedumbre de sus esclavos. Sin embargo, en tan solo cuatro meses toda la provincia estaba alzada en armas y los españoles solo eran capaces de controlar la propia ciudad de Guantánamo, Imías y Caimanera, perdiendo sobre todo el control de las ricas zonas cafetaleras de la región.
Jefe del oriente cubano Al caer en combate el caudillo camagüeyano Ignacio Agramonte y partir Gómez para tomar el mando del Camagüey, quedaron Antonio Maceo y Calixto García como los máximos responsables de la guerra liberadora en la provincia de Oriente. Siendo capturado Calixto García en un combate desafortunado para las armas mambisas, Maceo quedó prácticamente a cargo de todo el departamento oriental, salvo quizás la región de Las Tunas, donde el caudillo regionalista y mayor general Vicente García era prácticamente el amo absoluto de los campos.
Rechazo a la sedición de García Fue precisamente Vicente García quien comenzó una serie de acciones políticas e intercambios epistolares que sembraron la división en las filas independentistas, hacia el último bienio de la Guerra de los Diez Años. Las sediciones militares de Lagunas de Varona y Santa Rita, dirigidas por García, conocido también como el «León de las Tunas», minaron la unidad de las tropas independentistas y favorecieron el clima regionalista de la región de Las Villas, impidiendo a la larga la imprescindible invasión militar al Occidente de Cuba. A todos estos eventos se opuso firmemente el entonces Brigadier General Antonio Maceo, adalid de la disciplina militar y obediencia al gobierno revolucionario. Las intenciones divisionistas y los propósitos imprecisos y oscuros de Vicente García fueron rechazadas de plano por Maceo cuando García, ansioso de protagonismo pero sin objetivos claros en su conducta, buscó su apoyo para el establecimiento de un supuesto nuevo gobierno revolucionario.
El estancamiento político y la no invasión a Occidente propiciaron un languidecimiento de la Revolución, de lo cual se aprovechó el general español Arsenio Martínez Campos, militar de honor que ofreció garantías de paz, amnistía para los revolucionarios y reformas legales a cambio del cese de las hostilidades, que para 1878 cumplían diez años. Al mismo tiempo, el gobierno español de Cuba seguía concentrando fuerzas para cercar a las huestes mambisas, cada vez más escasas.
Protesta de Baraguá Antonio Maceo fue uno de los líderes cubanos que rechazó la firma del Pacto del Zanjón, que puso fin a la Guerra de los Diez Años. Él y algunos otros mambises (soldados independentistas) se reunieron con Arsenio Martínez Campos el 15 de marzo de 1878 para discutir los términos de la paz, pero Maceo protestó estos términos porque no cumplían con ninguno de los objetivos de los independentistas: la abolición de la esclavitud y la independencia de Cuba. El único beneficio era la amnistía para los que habían luchado y la manumisión para los esclavos que habían peleado en el Ejército Libertador. Maceo no reconoció este tratado y no se acogió a la amnistía. Este encuentro, considerado una de las páginas más dignas de la historia de Cuba, fue reconocido como la protesta de Baraguá. Como detalle anecdótico puede añadirse que a sus oídos llegaron tímidas propuestas de hacer una encerrona al general español, de reconocidas aptitudes militares y diplomáticas, para atentar contra su vida, pero las rechazó con tal energía que los «comunicadores» de la idea prácticamente huyeron de su campamento. Luego de respetar el tiempo de tregua para la entrevista (unos pocos días), Maceo reinició las hostilidades.
Exilio