thumb|280px|Elaboración artesanal de aguardiente. La denominación popular caso del metílico designa un brote de intoxicación alimentaria acaecido en España, principalmente en Galicia y en las islas Canarias, durante la primavera de 1963, por consumo de bebidas alcohólicas elaboradas a partir de alcohol metílico, con el resultado de 51 fallecidos y 9 personas ciegas, aunque se estima que la cifra real de muertos pudo contarse por millares. Por las obvias similitudes, el caso del metílico fue calificado posteriormente como «la colza del franquismo» (la intoxicación por aceite de colza desnaturalizado, que ocurrió en mayo de 1981 y causó entre 1000 y 5000 muertes y entre 20 000 y 25 000 enfermos).

Las primeras muertes conocidas acaecieron en febrero y marzo de 1963 entre pescadores de Haría, en Lanzarote, y ya pusieron de manifiesto que la causa estaba en la presencia de altas concentraciones de alcohol metílico en las bebidas procedentes de un fabricante de Vigo. Poco tiempo después se observó un incremento anómalo de la mortalidad en la comarca de Carballiño, en el noroeste de Orense, que solo se relacionó con aquellas cuando la noticia de los pescadores muertos se publicó en la prensa gallega. La venta del alcohol adulterado fue detenida por las autoridades en un plazo relativamente breve, pero la distribución que se había hecho antes de conocerse la toxicidad del mismo explica que se fueran produciendo nuevas muertes hasta mayo de dicho año.

En diciembre de 1967 tuvo lugar el juicio contra los 11 procesados, resultando en unas penas de entre 1 y 20 años de prisión e indemnizaciones que alcanzaban casi los 20 millones de pesetas (unos 3 millones de euros, contando inflación). Ninguno de los condenados cumplió más de 6 años de cárcel y, al declararse insolventes, ninguna víctima o familiar recibió cantidad alguna como indemnización.

Los comienzos de la intoxicación

En Canarias thumb|Ayuntamiento de Haría, en Lanzarote. Las primeras muertes registradas, así como la determinación de las causas de las muertes, tuvieron lugar en este municipio canario. Esteban Jesús Pablo Barreto Barreto, primera víctima registrada de la intoxicación por alcohol metílico, murió en la madrugada del 18 de febrero de 1963 tras tomar unas copas de ron en un bar de Haría, entre fuertes dolores abdominales, vómitos y una súbita ceguera. El 1 de marzo moría de forma parecida María Dolores Zerpa, enterradora del municipio, el 15 de marzo Santiago Betancor y el 22 de marzo Tomás Pereda, pescador al que le dieron una copa de aguardiente para curar un fuerte catarro. En esas mismas semanas, otras dos personas habían quedado ciegas de forma súbita.

Todas estas muertes y casos de ceguera en tan breve espacio de tiempo no podían ser fruto de la casualidad. Fue María Elisa Álvarez Obaya,María Elisa Álvarez Obaya había nacido en Villaviciosa en 1934. Formada en la facultad de Farmacia de Santiago de Compostela, se puso a gestionar la pequeña farmacia Haría (Lanzarote) en 1961, al tiempo que preparaba las oposiciones a inspectora farmacéutica municipal, puesto que desempeñaba de forma interina. Murió en Las Palmas en 2010. farmacéutica titular (inspectora) del municipio desde 1961, quien se percató de que todas las víctimas habían consumido alcohol en las horas previas a la aparición de los síntomas, y que varias eran clientes habituales de la bodega de Francisco Pérez Pacheco, en Haría. Tras analizar el contenido de botellas, garrafas y barriles, comprobó la presencia de altos contenidos de alcohol metílico en el aguardiente (en una garrafa de 16 litros, de la que ya se habían consumido tres), por lo que prohibió la venta de ese licor en todos los bares de Haría y redactó un informe, el 21 de marzo, con el que se iniciaba el proceso judicial que constituirá el «caso metílico» o «caso del metílico». La investigación en Haría y en el resto de la isla de Lanzarote determinó que el licor adulterado con alcohol metílico procedía de la casa Lago e Hijos, de Vigo. Con el paso del tiempo, a estas víctimas mortales de Lanzarote se les unirían otras en las islas de Tenerife y La Gomera, hasta completar un total de 18 fallecidos.

En Galicia La primera noticia de la intoxicación se publicó en la prensa gallega el 30 de marzo, cuando el diario Faro de Vigo incluyó en una página interior un breve artículo titulado «Tres personas han muerto y otras dos perdieron la vista al ingerir ron en malas condiciones». En esa fecha, ya habían muerto 14 personas en Galicia por la misma causa pero sin que se supiera la razón: se sospechaba de una epidemia de meningitis.

thumb|Ayuntamiento de Carballiño. En este municipio gallego fallecieron 13 personas. Simultáneamente, otros casos de ceguera y muerte con evolución y cuadros clínicos semejantes estaban teniendo lugar en distintos lugares de la provincia de Orense, concretamente en las parroquias de Covas y Valles, del municipio de San Cristóbal de Cea, en Carballiño y en el lugar de Puerto de Yeguas, también de Carballino.Trece de las veinticinco muertes ocurridas en la provincia de Orense tuvieron lugar en la comarca de Carballiño; otras cinco en Orense y las siete restantes en Verín, Celanova, Ribadavia, Ginzo de Limia y Baños de Molgas. El médico de Cea, José Nóvoa Seijo, recordó un caso, ya a finales de 1962, de un labrador que había muerto «muy rápido». Hubo otra muerte el 21 de febrero y una tercera el 20 de abril. Cuando fue a atender este último caso, las muertes de Canarias ya habían saltado a la prensa y, sospechando una relación causal, preguntó si había consumido alcohol antes de sentirse enfermo. Cuando se confirmó que había bebido licor de café puso en conocimiento de la Guardia Civil estos hechos por posible intoxicación.

El 26 de abril se conocieron las primeras muertes en la provincia de La Coruña, tres vecinos de la parroquia de Sarces, del municipio de Lage,Fernando Méndez sitúa Sarces, por error, en el municipio de Carballo. aunque posteriormente se reconocieron dos muertes anteriores por la misma causa (el primer fallecimiento se produjo en Noya el 17 de marzo).

En otros lugares thumb|Vasos de licor de café (delante) y crema de orujo blanco (detrás). El licor de café fue uno de los licores adulterados con alcohol metílico. Solo se reconoció un caso de muerte por alcohol metílico fuera de las Canarias y de Galicia: el de un fallecido en el Sáhara Español, pero luego consta que la distribución del alcohol metílico abarcó otras provincias españolas y distintos países europeos y americanos en los que no se sabe a ciencia cierta si hubo muertos por esta causa.

Se tiene constancia, sin embargo, del decomiso en Madrid de 1452 litros de licor de café, aguardiente y ginebra contaminados, así como 300 litros de aguardiente en Barcelona adquiridos por el centro gallego de esta ciudad.

Ya fuera de España, el 10 de mayo, el diario barcelonés La Vanguardia publicaba la noticia de que 31 vagabundos neoyorquinos habían muerto intoxicados por alcohol metílico aunque posteriormente se pudo confirmar que estas muertes no estaban relacionadas con el metílico orensano. Aunque solo fuera una casualidad en el tiempo, era fácil ver una relación del caso del metílico con estos hechos: se sabía que Manuel López Valeiras, industrial vigués, había comprado a Rogelio Aguiar varias partidas de metanol a primeros de 1963, y que en marzo de ese mismo año había exportado a Nueva York cinco cajas de botellas de aguardiente. La fortuna quiso que la partida fuera analizada y, al comprobar que tenía una concentración elevada de metanol, fuera intervenida.

La causa de la intoxicación thumb|Descripción de la intoxicación por metanol publicada en Oslo en 1946. Queda fuera de toda duda que la intoxicación fue causada por el consumo de bebidas alcohólicas (aguardiente, ron, licor de café, ginebra, etc.) elaboradas a partir de alcohol metílico al que se sometió a diversas mezclas con alcohol etílico. La razón de esta manipulación fraudulenta no fue otra que un desmesurado afán de lucro por parte de ciertos fabricantes que decidieron elaborar bebidas alcohólicas con un alcohol tóxico de entre 9 y 14 pesetas por litro (entre 5 y 8 céntimos de euro) en lugar de hacerlo con alcohol etílico, valorado en esas mismas fechas en unas 30 pesetas por litro (18 céntimos de euro). Además, al tener el alcohol metílico una graduación muy alta, había que añadirle agua, con lo cual aumentaba el beneficio.

El alcohol metílico

El alcohol metílico, metanol, alcohol de madera o alcohol de quemar (CH3OH), es un líquido volátil, incoloro y soluble en agua y otros disolventes. La densidad es de 0,79g/mL, el punto de ebullición está en 65 °C y el de congelación en —97 °C. Se trata de un producto de uso industrial, demandado para la elaboración de disolventes, líquido limpiaparabrisas, lacas, barnices, productos plásticos, explosivos, etc. Se obtuvo inicialmente de la destilación de la madera (de ahí uno de sus nombres) y de la extracción de la hulla, pero actualmente se obtiene como subproducto en la fabricación de polímeros. thumb|250px|Fórmula del alcohol metílico. En la fabricación artesanal de aguardiente se producen pequeñas cantidades de alcohol metílico, a partir del bagazo, ya que la destilación en los alambiques no garantiza una temperatura estable a lo largo del proceso, pero es muy difícil que se llegue a alcanzar concentraciones peligrosas de manera accidental. En la época actual (con motivo de otras intoxicaciones ocurridas posteriormente en Europa) existe una norma vigente a nivel de la Unión Europea (el reglamento Nr. 110/2008 del Parlamento Europeo) que limita de manera específica las cantidades máximas de metanol residual permitidas en los alcoholes destinados al consumo humano. Para un orujo o el aguardiente de frutas, por ejemplo, se fijan máximos permitidos de metanol en 10 g•l—1 o 15 g•l—1 respectivamente (calculado sobre el contenido de etanol puro, es decir, 1000 gramos por hectolitro de alcohol a 100 % vol. para el orujo o 1500 g/hL de alcohol a 100 % vol., para el caso del aguardiente de frutas).Reglamento (CE) No 110/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo de 15 de enero de 2008 relativo a la definición, designación, presentación, etiquetado y protección de la indicación geográfica de bebidas espirituosas y por el que se deroga el Reglamento (CEE) no 1576/89 del Consejo. El consumo de alcohol metílico provoca un cuadro de intoxicación, de gravedad variable según la cantidad ingerida y la concentración, la complexión del paciente y el tiempo que se tarde en hacer un diagnóstico exacto y aplicar un tratamiento. La dosis tóxica varía entre 60 y 250 ml de metanol al 40%. Los síntomas aparecen entre los 40 minutos y las 72 horas después del consumo y comienzan con signos de embriaguez, cefaleas, náuseas y vómitos. Se produce un cuadro de acidosis metabólica y aparecen síntomas nerviosos (mialgias, depresión del sistema nervioso central, temblores, etc.) y problemas de visión que son característicos por daño del nervio óptico: pérdida de visión, visión borrosa y ceguera. Finalmente, en los casos mortales, aparecen hipotensión, bradicardia y convulsiones, hasta que el paciente entra en coma y muere. El catálogo internacional para el diagnóstico de enfermedades de la OMS codifica la intoxicación por metanol (alcohol metílico) con la clave CIE T51.1ICD-10 Version:2010

La ceguera es un síntoma patognomónico de la intoxicación por alcohol metílico, y la casualidad quiso que en la contraetiqueta de una de las botellas de licor que provocaron esta intoxicación figurara el poema de los Cantares gallegos de Rosalía de Castro:

En su obra sobre el caso, el periodista Fernando Méndez narra el caso de uno de los afectados que quedó ciego:

Los responsables del fraude