La Valentina es una película de comedia y drama mexicana de 1966, dirigida por Rogelio A. González y protagonizada por María Félix y Lalo González «Piporro».

Basada en el corrido revolucionario del mismo título, La Valentina es una adaptación de la obra La fierecilla domada de William Shakespeare. El argumento de la película fue escrito por el escritor José María Fernández Unsáin, el productor Gregorio Walerstein (usando el seudónimo Mauricio Wall) y el actor Eulalio González, y Fernández Unsáin fue el autor del guion.

Sinopsis En los años de la revolución mexicana, Valentina, una mujer que pertenece a una familia de rebeldes, celebra su boda. Mientras está en su luna de miel, los soldados del ejército federal atacan el pueblo y matan a su esposo apenas unas horas después de haber contraído nupcias. Mientras tanto Genovevo, un traficante y falluquero de armas, le vende balas y carabinas a unos generales del ejército quienes después lo encarcelan y condenan al fusilamiento debido a que el armamento que les vende es de mala calidad y no les sirve en batalla.

Así, mientras Valentina entierra a su marido, Genovevo enfrenta el paredón, donde un capitán federal decide salvarle la vida al dispararle con balas de salva, con una condición: Genovevo debe raptar a una mujer de la que se encuentra profundamente enamorado el capitán, y es nada más y nada menos que la misma Valentina.

De este modo, Genovevo se pone en marcha para cumplir con la encomienda. Al llegar al pueblo avisa que es un falluquero, para que de esta forma la familia de Valentina se interese en comprarle armamento. Una vez que logra esto último, convence a Valentina y sus hermanos de ir a una bodega donde tiene guardada toda la pólvora, balas y rifles. Al llegar, el traficante hace que los hermanos de Valentina queden atrapados en una trampa y se lleva a la mujer raptada en un par de caballos.

Cuando los hermanos logran soltarse ponen sobre aviso a su padre, quien decide reunir a sus hombres para ir tras su hija y el malhechor. Mientras tanto Genovevo sufre lo indeseable por intentar mantener controlada a Valentina, quién debido a su carácter intenta aprovechar cualquier oportunidad para intentar escapar de las manos de su secuestrador.

Cuando llegan a un pueblo que está ocupado por un regimiento del ejército, ambos deben tener cuidado de que su identidad no sea descubierta, ella debido a que es una rebelde conocida y él porque se cree ya está muerto. Es así, que tras disfrazarse de indígenas y cantar una canción a un grupo de soldados logran salir bien librados, no sin antes tener que enfrentar a un par de oficiales para salir a todo galope del lugar. No obstante, los hermanos y el padre de Valentina ya les han dado alcance y alcanzan a dispararle a Genovevo que cae herido de su caballo. Valentina no sabe que es su familia la que viene detrás y decide ayudar al falluquero, llevándoselo en su caballo.

Esa noche, mientras se conocen con mayor profundidad Genovevo le confiesa que en realidad la ha raptado para un general del ejército que está enamorado de ella, lo que provoca un total desconcierto en Valentina. Al llegar al pueblo donde supuestamente se encuentra el capitán Benítez, que es a quien Genovevo le debe entregar a Valentina, ambos protagonistas se llevarán una gran sorpresa, lo que los llevará a enfrentar juntos a las fuerzas del ejército federal bajo el grito de libertad de la revolución. Finalmente, Genovevo volverá a raptar a Valentina, aunque esta vez bajo su consentimiento.

Reparto María Félix como Valentina Zúñiga. Lalo González «Piporro» como Genovevo Cruz García. José Elías Moreno como don Juan Zúñiga, padre de Valentina. José Venegas «El Bronco» como Epigmenio Zúñiga, hermano de Valentina. Raúl Meraz como el capitán Luis Benítez. Graciela Lara como Lupita. Carlos Agostí como el marido de Valentina. Víctor Alcocer como el coronel. Ricardo Carrión como el sargento. Carlos León como Melitón Zúñiga, hermano de Valentina. Juan Ferrara como soldado federal. Jorge Lavat como Erasmo, pretendiente de Valentina. Víctor Sorel como Vérulo, pretendiente de Valentina. Hugo Avendaño como revolucionario y cantante (actuación especial). Graziella Garza como revolucionaria y cantante (actuación especial).

Producción Preparación En 1964, las películas de María Félix y Eulalio González obtuvieron las mayores recaudaciones del cine mexicano, motivo por el cual el productor de cine Gregorio Walerstein decidió juntar a los dos actores en una película. Cuando Walerstein le ofreció la película a Félix, ella aceptó inmediatamente y suspendió un viaje a Europa, pero no quiso participar en otra producción de Walerstein, una película llamada Una mexicana. Para finales de marzo de 1965, ya se habían iniciado los preparativos de la película y la elaboración del argumento, y la prensa informó que Walerstein, Félix y González hicieron una sociedad triple para repartirse las ganancias de la cinta.

A principios de abril de 1965, Walerstein presentó una solicitud de crédito al Banco Cinematográfico de México para el financiamiento de La Valentina, con Rogelio A. González como director y un reparto que en ese momento incluía a Félix, González, José Elías Moreno, Víctor Junco, José Venegas y Rodolfo Landa. El 14 de abril, la película ya estaba en la fase final de su preparación y se dijo que el único fin de la película era económico, puesto que María Félix y Eulalio González «Piporro» eran los dos artistas más taquilleros del momento. El presupuesto de la película era de dos millones de pesos.

Para principios de mayo de 1965, el Banco Cinematográfico ya le había concedido a Walerstein millón y medio de pesos para financiar la película. El 16 de mayo, El Nacional reveló que el presupuesto de La Valentina aumentó a dos y medio millones de pesos y que el equipo de producción filmaría por dos semanas en exteriores y posteriormente en los Estudios San Ángel, en donde ya estaban listos los escenarios.

Rodaje La filmación de la película inició el 17 de mayo de 1965 en la ciudad de Cuautla, Morelos, pero unas horas después se tuvo que suspender por las fuertes lluvias en la región. Unos días después, las lluvias otra vez obligaron al productor a suspender la filmación y María Félix tuvo que permanecer en su cuarto del hotel de Cuautla. Tuvieron que trabajar horas extras para superar el atraso de la filmación debido a las lluvias. Se había planeado que el 7 de junio se iniciaría el rodaje de los interiores, pero por el atraso que sufrió la película, tuvieron que llamar a Félix para que regresara a Morelos a filmar las escenas que faltaban. La película se filmó en lugares de Tlayacapan, Morelos, entre ellos los monumentos históricos La Capilla de la Exaltación y La Cerería. Gonzalez recordó la profesionalidad de Félix en las escenas más difíciles. «En una de ellas, tenía que salir descalza en un lugar muy pedregoso. No admitió que le pusieran unas plantillas en los pies. Yo entonces le dije en broma: "Ándele, sáquele sangre a las piedras"».

El 14 de junio de 1965, el rodaje de La Valentina continuó en el foro 6 de los Estudios San Ángel. El 21 de junio, María Félix ofreció una comida en los Estudios San Angel a un grupo de periodistas. En ese evento, ella dijo:

En esa misma ocasión, Eulalio González dijo:

Estreno Se estrenó el 10 de febrero de 1966 en los cines México y Mariscala durante siete semanas.

Recepción Mecese, el crítico cinematográfico de El Nacional, escribió una reseña positiva de La Valentina. Opinó que el trabajo de Eulalio González era «la mejor actuación de las que le hemos visto, pues a base de mímica y de actuación se lleva la película, pese a la belleza de María y a la experiencia de José Elías Moreno; es más, en varias vivencias, su físico y arrogancia le dan semejanza al llorado Pedro Armendáriz». De María Félix, dijo: «María siempre será María para sus admiradores; más que una actriz, es una estrella que tiene luz propia: su señorío y majestuosidad no se opacan con los años». También expresó que la música de Manuel Esperón «alegra y da vida al filme» y destacó las dos canciones que «interpretan los esposos Avendaño soberbiamente, aunque en la que se lucen es "La Norteña"». Describió la fotografía como «brillante y de excelente calidad» y declaró que «Rosalío Solano se está perfilando como el valor número uno de nuestra industria». Mecese concluyó su reseña resaltando las cualidades taquilleras de la película:

Hubo algunos críticos a los que no les gustó la película. La revista Política: quince días de México y del mundo la calificó como «trágicamente estúpida y reveladora del nivel alucinante de nuestro cine comercial». Sin embargo y pese a las críticas, los dos actores protagonistas aprobaron la realización de la película. En una entrevista que le hicieron durante la filmación de la película, María Félix dijo: «No quiero hacer películas que la gente no va a entender. No veo ninguna razón para ello. Quiero que la gente se entretenga».

Referencias

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