El escudo de Galicia es uno de los símbolos oficiales de Galicia y tiene su origen en las antiguas armas del Reino de Galicia. Su elemento principal es un cáliz de oro sumado de una hostia de plata sobre campo de azur, acompañado de siete cruces, composición que constituye una de las armerías territoriales más antiguas documentadas de Europa occidental.

Las primeras representaciones conocidas de las armas gallegas aparecieron en armoriales europeos de finales del , como resultado de una interpretación heráldica parlante que relacionó el nombre de Galicia con la voz latina calix («cáliz»). A lo largo de los siglos, el escudo experimentó diversas transformaciones iconográficas, incorporando elementos como la hostia, las cruces o la custodia, aunque mantuvo de forma constante su identificación con el antiguo reino gallego.

Su diseño actual, heredero de la tradición heráldica desarrollada durante la existencia del Reino de Galicia, fue oficializado mediante la Ley 5/1984, de 29 de mayo, de los símbolos de Galicia, que lo describe como un escudo de azur con un cáliz de oro sumado de una hostia de plata y acompañado de siete cruces recortadas del mismo metal, timbrado con corona real cerrada.

En la actualidad, el escudo constituye el emblema heráldico oficial de Galicia y forma parte de la bandera de Galicia, además de ser utilizado por las principales instituciones de la comunidad autónoma.

Heráldica

Blasón oficial

El artículo 3 de la Ley 5/1984, de 29 de mayo, de los símbolos de Galicia, establece la descripción oficial del escudo:

Esta formulación recoge los elementos fundamentales de la tradición heráldica gallega y constituye la descripción oficial vigente desde 1984.

Elementos heráldicos

La composición actual del escudo es el resultado de una larga evolución iconográfica desarrollada entre la Baja Edad Media y la Edad Moderna. Aunque su formulación legal fue fijada en 1984, todos sus elementos principales cuentan con antecedentes documentados en las representaciones históricas de las armas de Galicia.

El escudo consiste en un campo de azur cargado con un cáliz de oro, sumado de una hostia de plata y acompañado de siete cruces recortadas del mismo metal. El conjunto aparece timbrado con una corona real cerrada.

El cáliz

thumb|right|Armas del Reino de Galicia en el Armorial Redinghoven (c. 1440), donde el cáliz constituye el elemento principal del escudo.

El cáliz constituye la figura principal y más antigua de las armas de Galicia. Su presencia está documentada desde finales del en diversos armoriales europeos que atribuyen estas armas al Reino de Galicia.

La interpretación generalmente aceptada por la historiografía especializada relaciona su origen con un arma parlante derivada de la semejanza fonética establecida por los heraldistas medievales entre «Galicia» y la voz latina calix («cáliz»).

A lo largo de los siglos, el cáliz permaneció como elemento constante de las armas gallegas, incluso después de la incorporación de la hostia y de las cruces.

La hostia

thumb|left|Detalle de las armas de Galicia en la Descripción del Reyno de Galizia de Fernando Ojea (1603), donde ya aparece la hostia asociada al cáliz.

La hostia no figura en las representaciones más antiguas del escudo. Su incorporación se produjo progresivamente entre los siglos y , en un contexto marcado por la Contrarreforma y por el auge de la devoción eucarística.

La creciente identificación simbólica de Galicia con el culto al Santísimo Sacramento favoreció la transformación del antiguo cáliz medieval en una representación de carácter marcadamente eucarístico.

Desde el , la hostia aparece de forma habitual en las representaciones del escudo y terminó incorporándose a la descripción legal aprobada en 1984.

Las cruces

thumb|right|Representación de las armas de Galicia con cruces en el Universeel Wapenboek (1558).

Las cruces comenzaron a incorporarse a las armas gallegas durante la Edad Moderna. Su número, forma y disposición variaron notablemente según las épocas y los autores, existiendo representaciones con cuatro, seis, siete o más cruces.

Desde el punto de vista heráldico, se trata de cruces recortadas, es decir, figuras aisladas cuyos brazos no alcanzan los bordes del campo del escudo.

La historiografía tradicional las relacionó frecuentemente con las siete provincias históricas del Reino de Galicia —Santiago, Betanzos, Mondoñedo, Tuy, Lugo, Orense y La Coruña—, aunque esta interpretación carece de una confirmación documental explícita para las representaciones más antiguas.

La legislación vigente fija definitivamente su número en siete, distribuidas tres a cada lado del cáliz y una en el centro del jefe.

La corona real

El escudo aparece timbrado con una corona real cerrada, símbolo de la dignidad regia históricamente asociada al Reino de Galicia.

La corona responde al modelo de corona real cerrada utilizado en la heráldica española desde la Edad Moderna y adoptado por la mayor parte de las entidades territoriales históricas integradas en la Monarquía española.

Su utilización como timbre quedó consolidada en la heráldica contemporánea gallega y fue recogida expresamente por la Ley 5/1984.

Esmaltes

Los esmaltes empleados en el escudo de Galicia son el azur, el oro y la plata, conforme a la descripción establecida por la Ley 5/1984.

El campo del escudo es de azur, mientras que el cáliz es de oro y tanto la hostia como las siete cruces son de plata. Desde el punto de vista heráldico, el oro y la plata pertenecen al grupo de los metales, mientras que el azur forma parte de los colores. La composición respeta así la denominada «regla de los esmaltes», principio fundamental de la heráldica europea que prescribe la disposición de metales sobre colores o de colores sobre metales.

Simbolismo e interpretación

Las armas de Galicia han sido objeto de diversas interpretaciones simbólicas a lo largo de su historia. Aunque la investigación heráldica moderna sitúa generalmente su origen en una figura parlante desarrollada en la heráldica europea bajomedieval, la incorporación progresiva de nuevos elementos iconográficos favoreció la aparición de lecturas religiosas, históricas e identitarias que terminaron integrándose en la tradición simbólica gallega.

El simbolismo del cáliz

El cáliz constituye el elemento central y más antiguo de las armas de Galicia. Su presencia está documentada desde finales del en diversos armoriales europeos que atribuyen estas armas al Reino de Galicia.

La explicación más aceptada por la historiografía especializada relaciona su aparición con una figura parlante basada en la semejanza fonética establecida por los heraldistas medievales entre el nombre de Galicia y la voz latina calix («cáliz»).

Con el paso del tiempo, esta figura adquirió una creciente carga simbólica y religiosa. La incorporación de la hostia y la progresiva identificación del cáliz con la Eucaristía favorecieron nuevas lecturas que trascendieron su posible origen heráldico, convirtiéndolo en uno de los emblemas más característicos de la identidad histórica gallega.

Interpretación eucarística

Entre los siglos y , la incorporación de la hostia y la consolidación de la espiritualidad eucarística impulsada por la Contrarreforma favorecieron una interpretación religiosa de las armas gallegas.

Diversos autores de la Edad Moderna presentaron a Galicia como un territorio especialmente vinculado al culto al Santísimo Sacramento, circunstancia que influyó decisivamente en la evolución iconográfica del escudo. Como consecuencia, el antiguo cáliz medieval pasó a representarse de forma cada vez más explícitamente eucarística mediante la incorporación de la hostia y la multiplicación de las cruces que lo acompañan.

Esta lectura religiosa terminó convirtiéndose en la interpretación simbólica predominante de las armas gallegas durante la Edad Moderna y buena parte de la Contemporánea.

Las siete provincias históricas

Desde época contemporánea, las siete cruces que acompañan al cáliz han sido interpretadas frecuentemente como una representación de las siete provincias históricas del Reino de Galicia: Santiago, Betanzos, Mondoñedo, Tuy, Lugo, Orense y La Coruña.

Sin embargo, la documentación conservada no permite afirmar con certeza que ese fuese su significado original. Las representaciones históricas más antiguas muestran una considerable variedad en el número y la disposición de las cruces, existiendo versiones con cuatro, seis, siete o más ejemplares.

Por ello, diversos especialistas consideran que la identificación de las siete cruces con las antiguas provincias gallegas constituye una interpretación posterior, desarrollada una vez consolidado dicho número en la tradición heráldica moderna.

La interpretación del Santo Grial

Durante las primeras décadas del , diversos autores vinculados al galleguismo asociaron el cáliz del escudo con la tradición del Santo Grial relacionada con O Cebreiro. Entre quienes difundieron esta interpretación se encuentran Víctor Said Armesto, Antón Vilar Ponte, Ramón Cabanillas y Vicente Risco.

La investigación heráldica contemporánea considera, sin embargo, que esta lectura es muy posterior a la aparición de las armas gallegas y no forma parte de su proceso de formación medieval, documentado en armoriales europeos desde finales del .

Aunque no es aceptada por los especialistas como explicación del origen del escudo, la asociación entre el cáliz gallego y el Santo Grial alcanzó una notable difusión cultural durante el y continúa formando parte del imaginario simbólico vinculado a Galicia y a O Cebreiro.

Historia

thumb|right|Armas atribuidas al «Rey de Galyce» en el Segar's Roll, armorial inglés compilado hacia 1282.

Las armas de Galicia tienen su origen en la Baja Edad Media y constituyen una de las armerías territoriales documentadas más antiguas de Europa occidental. Las primeras representaciones conocidas aparecen en armoriales europeos de finales del , donde Galicia fue identificada mediante la figura del cáliz, emblema que acabaría consolidándose como símbolo heráldico del Reino de Galicia.

La investigación heráldica moderna explica generalmente su origen como una figura parlante, surgida por la semejanza fonética establecida en la heráldica europea bajomedieval entre el nombre de Galicia y la voz latina calix («cáliz»).

A lo largo de los siglos, el escudo experimentó una notable evolución iconográfica. El primitivo cáliz medieval fue reinterpretado en clave eucarística durante la Edad Moderna mediante la incorporación de la hostia y de diversas cruces, mientras que durante los siglos y surgieron debates sobre la forma auténtica del escudo y se difundieron distintas variantes heráldicas.

La composición actual fue oficializada por la Ley 5/1984, de 29 de mayo, de los símbolos de Galicia, que fijó legalmente el modelo vigente y puso fin a la diversidad iconográfica existente hasta entonces.

La evolución histórica de las armas gallegas puede seguirse desde sus primeras manifestaciones en los armoriales europeos bajomedievales hasta su oficialización como símbolo de la Comunidad Autónoma de Galicia en el último cuarto del .

Origen medieval (siglos -)

thumb|right|Armas atribuidas al Reino de Galicia en el Armorial de Vermandois (c. 1285-1300).

Las primeras representaciones conocidas de las armas de Galicia aparecen en armoriales europeos de finales del . El testimonio más antiguo conservado es el armorial inglés Segar's Roll, compilado hacia 1282, donde al «rey de Galicia» (Le Roy de Galyce) se le atribuyen tres cálices de oro sobre campo de azur. Poco después, el Armorial du Hérault Vermandois representa ya un único cáliz asociado a Galicia, fórmula que acabaría imponiéndose en la tradición heráldica posterior.