Arrowsmith es una película estadounidense de 1931 de contenido dramático dirigida por John Ford sobre un guion de Sidney Howard basado en la novela El doctor Arrowsmith, del escritor estadounidense Sinclair Lewis. Fue producida por Samuel Goldwyn para United Artists y protagonizada por Ronald Colman. En el ámbito hispanoparlante fue estrenada con los títulos de El doctor Arrowsmith y Médico y amante.
La película relata la vida de Martin Arrowsmith, quien estudia medicina debido a su interés por la investigación científica. El protagonista se mueve entre dos tendencias contrapuestas: desarrollar su pasión por la investigación, aplicando rígidos criterios científicos con el fin de obtener resultados a largo plazo que beneficien al mayor número de personas posible; o ejercer la medicina clínica y procurar la curación del paciente. Debido a su temática, el filme ha sido objeto de estudio en varias ocasiones desde el punto de vista de la medicina; también ha sido utilizado como recurso didáctico para la formación en materia de ética médica en relación con la experimentación con seres humanos hecha con fines investigadores.
El filme sufrió unos años más tarde, con motivo de su reestreno, los efectos de la censura al narrar un adulterio y haber entrado en vigor el Código Hays.
Sinopsis
El joven Martin Arrowsmith (Ronald Colman) tiene una clara vocación por la investigación médica. Por ello, acude a hablar con el profesor Gottlieb (A.E. Anson), quien le aconseja que primero estudie medicina y se forme, para comprobar si está cualificado para ello. Al terminar su carrera, Martin se enamora de la enfermera Leora "Lee" Tozer (Helen Hayes), con quien contrae matrimonio. La necesidad de disponer de medios para mantener una familia le hace renunciar a su interés por la investigación y abrir una consulta médica en la zona rural de donde procede su esposa. Sin embargo, nunca olvida su pasión científica, que se reaviva cuando conoce al doctor Sondelius (Richard Bennett) en una conferencia. No obstante, su renovado interés por la investigación se verá frustrado por el embarazo de su mujer y la obligación de mantener una familia.
Una epidemia de carbunco desatada entre el ganado de la zona le permitirá desarrollar una investigación exitosa, fruto de la cual elabora un suero eficaz para el tratamiento de la enfermedad. Por otra parte, su esposa pierde el hijo que esperaba y queda estéril.
Su primer éxito investigador permite a Arrowsmith entrar a trabajar como científico en el Instituto McGurk. Allí se reencuentra con su maestro, el profesor Gottlieb, y conoce al director, el doctor Tubbs (Claude King), y al químico Terry Wickett (Russel Hopton). Tras unos años de trabajo infructuoso, un inesperado resultado positivo de Arrowsmith da lugar al apresurado anuncio por Tubbs del éxito del laboratorio; sin embargo, pronto se conocerá que otro científico del Instituto Pasteur se ha adelantado en la investigación.La situación recuerda a otra similar del film The Story of Dr. Wassell, dirigido por Cecil B. De Mille y protagonizado por Gary Cooper en 1944
El anterior fracaso le llevará a Arrowsmith a trasladarse junto con su esposa a un país del Caribe para investigar una epidemia de peste bubónica. Le acompaña también Sondelius, quien le anima a estudiar la enfermedad como le ha sugerido Gottlieb, con criterios científicos. Ante la oposición de las autoridades a utilizar a los integrantes de la población blanca como sujetos de experimentación, acepta la oferta del doctor Marchand (Clarence Brooks) de recurrir a sus paisanos de color para realizar la experiencia. Durante la campaña, Arrowsmith conoce a la hermosa Joyce Lanyon (Myrna Loy), quien recibirá el tratamiento experimental. Por otro lado, Sondelius, quien no ha recibido el suero, acaba contrayendo la enfermedad. También lo hará Lee al fumar un cigarrillo contaminado por una negligencia de su marido. Sondelius, antes de morir, le pide a Martin que olvide las exigencias de la experimentación y aplique el suero a toda la población para salvarla. También Lee morirá, sola y abandonada, debido a que Martin está por razones profesionales en otra isla, lugar en el que vuelve a encontrar a Joyce.
Arrowsmith acabará cumpliendo los deseos de Sondelius y aplicará la vacuna a toda la población, lo que le lleva a considerar que ha traicionado los principios de la investigación científica. Sin embargo, el resultado es un éxito y Tubbs, en nombre del Instituto McGurk, así lo presenta a la prensa. Arrowsmith rechazará tanto la oferta de Tubbs de aceptar una bien pagada jefatura de departamento en el Instituto como la petición de Joyce de compartir su vida con ella. En vez de ello, decidirá seguir el camino de la investigación libre en compañía de Terry Wickett.
Producción
Arrowsmith es, indudablemente, una obra diseñada por el productor. Fue Samuel Goldwyn, tras abandonar su compañía Metro-Goldwyn-Mayer y vincularse a United Artists, quien adquirió los derechos de la galardonada novela del primer estadounidense reconocido con el Premio Nobel de Literatura; fue él quien negoció con Fox Film Corporation para que le cediera los servicios de John Ford, director que se encontraba en nómina de aquella desde hacía años; también fue suya la decisión de que fuera Ronald Colman, la estrella que había superado la transición al cine sonoro, quien ostentara el protagonismo absoluto del filme; Goldwyn eligió también al reconocido dramaturgo Sidney Howard para que escribiera el guion de la obra; y suya fue la decisión de encargar al todavía casi desconocido Alfred Newman la elaboración de la banda sonora.
La película fue estrenada en la ciudad de Nueva York el 7 de diciembre de 1931 y recibió una buena acogida. La nominación para cuatro premios Óscar de la Academia, el éxito de crítica y la afluencia de público a las salas serían las recompensas al esfuerzo por buscar la calidad efectuado por Goldwyn, si bien la no obtención de ninguno de los cuatro premios sugiere también las limitaciones del resultado obtenido. Concretamente, el Óscar a la mejor película se lo llevó ese año Grand Hotel, película dirigida por Edmund Goulding y producida por Irving Thalberg.
Argumento
190px|thumb|izquierda|Sinclair Lewis, autor de la novela
Novela
Sinclair Lewis publicó su extensa novela Arrowsmith (editada en español como El doctor Arrowsmith, con más de seiscientas páginas) en 1925. Al año siguiente, la obra fue distinguida con el Premio Pulitzer, si bien Lewis rechazó el galardón por considerar que se le debía haber concedido con anterioridad. El libro cuenta la historia de Martin Arrowsmith, nacido en el ficticio Estado de Winnemac, a lo largo de veinte años de una vida marcada por su temprana vocación por la medicina; desde que con catorce años ayuda al médico de su pueblo, sus estudios de medicina, su vocación investigadora, su matrimonio, su ejercicio profesional como médico rural y, finalmente, su labor investigadora. Quizá por haber trabajado el propio padre de Lewis como médico en una pequeña población, la temática le resulta familiar al escritor y la composición del personaje protagonista ha merecido los elogios de la crítica por su profundidad y consistencia.
En 1930, Lewis recibió el Premio Nobel de Literatura «por su arte vigoroso y gráfico de la descripción y su capacidad para crear, con ingenio y humor, nuevos tipos de personajes». Al ser el primer estadounidense distinguido con dicha recompensa, el prestigio de Lewis y su obra eran considerables en los Estados Unidos y no resulta extraño que la industria cinematográfica se fijase en su premiada novela El doctor Arrowsmith con vistas a rodar una película de éxito.
Guion
Samuel Goldwyn encargó la adaptación de la novela a Sidney Howard, un galardonado autor de Broadway que había obtenido el Premio Pulitzer de Teatro en 1925 y al que había sabido atraer a Hollywood. Howard obtendría su mayor éxito en el cine ocho años más tarde al ganar el Óscar al mejor guion adaptado por ayudar a trasladar a la pantalla la novela de Margaret Mitchell durante el complicado rodaje de Lo que el viento se llevó, pero ya era un autor de prestigio en 1931.
Howard realizó el guion basándose en la segunda parte de la novela, pues Goldwyn había concebido la película al servicio de la estrella del momento, Ronald Colman, quien ya tenía cuarenta años entonces. Ello, junto con la excesiva longitud de la novela, aconsejaba no realizar una adaptación íntegra de la misma. Aun así, la película tiene numerosas y dilatadas elipsis. El filme también se caracteriza por contener abundantes diálogos, algo inusual en los primeros tiempos del cine sonoro.
Otra importante diferencia entre novela y película es que la relación que se establece entre Martin Arrowsmith y el personaje interpretado por Myrna Loy está solo levemente sugerida en el filme (mientras que en el libro de Lewis se consuma el adulterio), si bien ello parece deberse más que al propio guion, a un segundo montaje motivado por la censura del nuevo Código Hays con motivo del posterior reestreno de la cinta.
El trabajo de Howard se vio recompensado con su nominación al Óscar al mejor guion adaptado en 1932, si bien el premio se lo llevaría Edwin Burke por su trabajo en Bad Girl, filme dirigido por Frank Borzage.
Dirección
Situación contractual
Cuando Samuel Goldwyn negoció con Fox Film Corporation la cesión de John Ford para dirigir la película, este ya era un director experimentado y consolidado en la industria. Tras dirigir más de sesenta películas mudas, había abordado los primeros proyectos sonoros con su solvencia habitual, demostrando ser digno de la confianza del estudio. Sin embargo, tenía también fama de bebedor, acentuada por el hecho de que parecía estar atravesando una crisis personal y matrimonial, razón por la cual Goldwyn puso como condición que se comprometiera por escrito a no beber durante el rodaje de Arrowsmith. Parece claro que Ford incumplió el contrato durante la fase de montaje, lo que supuso su retirada de la producción de la película, el pago de una sanción y el fin de la relación de exclusividad de que había gozado desde hacía años con Fox.
Es posible que el requisito de no beber alcohol fuera de difícil cumplimiento para Ford y que ello ocasionara un acortamiento del guion por parte del director con el fin de acabar el rodaje cuanto antes. Fuera este u otro el motivo, lo cierto es que la película contiene abundantes elipsis temporales que imponen un ritmo que resulta demasiado apresurado para el gusto de algunos críticos, aunque, años más tarde, similares elipsis narrativas en otra película de Ford, The Searchers (1956), serían elogiadas por la crítica. Este apresuramiento priva de verosimilitud a algunas de las secuencias. Las acusaciones de brusquedad narrativa alcanzan también al final, considerado excesivamente precipitado por algunos, además de no ajustarse a los cánones del final feliz.
190px|thumb|derecha|Habrían de pasar unos años hasta que John Ford pudiera exhibir su primer Óscar
Recursos expresivos
Dada la avanzada edad de Ronald Colman para representar al joven Martin, Ford utiliza el recurso de mostrarlo de espaldas en las primeras secuencias; solo cuando se ha graduado en medicina vemos su rostro.La sección "Enlaces externos" de este artículo permite visionar diversas secuencias de la película relacionadas con los comentarios aquí expuestos. Lo que podría parecer un obligado truco, ha sido considerado por algunos espectadores como una ingeniosa forma de afirmar que el personaje no está completamente realizado hasta que adquiere su condición de médico.
Una escena no presente en la novela de Lewis, muy propia del estilo de Ford y elogiada por un sector de la crítica es aquella en la que un Martin Arrowsmith todavía médico rural extrae una muela a un niño utilizando un divertido truco.