thumb|right|Muralla de Chelva en las actuales viviendas. El Castillo y las murallas de Chelva conforman un bien de interés cultural inscrito con el código 46.10.106-004 y anotación ministerial R-I-51-0010723 de 19 de febrero de 2002.

El castillo es también conocido como la Antigua Posada o Palacio de los Vizcondes de Chelva.Se encuentra en la Plaza Mayor de Chelva.

Historia La fortaleza se construyó en el . A fines de este último o principios del XIV, posiblemente como consecuencia de la conquista aragonesa, se derribaron parte de los muros. En el albergó una posada.

Chelva es un a localidad situada en la comarca de los Serranos, con una población de algo más de 2000 habitantes, que se distribuyen en más de 10 barrios situados en marcos diferentes a lo largo de la historia, y algunos de los cuales tienen su origen en los primeros asentamientos iberos y romanos, pasando luego por las civilizaciones musulmana y cristiana. Chelva estuvo poblada desde la época del Bronce (según los arqueólogos), aunque en uhn emplazamiento diferente al actual.

Los asentamientos en la época ibérica quedan atestiguados en restos encontrados en yacimientos diversos existentes en la zona como la Torrecilla, reutilizada por árabes y cristianos y que soportó estoicamente los enfrentamientos carlistas, actualmente restaurada.

El barrio de la Petrosa, cuyo nombre es de origen latino, está cimentado sobre piedra y a las faldas del mismo peñasco donde está situado el castillo.

Según el Padre Mares, la villa de Chelva contenía población desde la entrada de las eras de la villa, todos los huertos de la balsa llamada de Beatriz, la Pesquera, Benacacira, Ollería, Moreras, huerta de Embaraniz, Crefil, Guarazón, todo el Arrabal circuyendo con sus muros todo el peñasco de la cuesta del baño, viniendo a rematar el Portal del Pico hasta el río, estos barrios no tienen la misma denominación actualmente ya que se renombraron con las segunda reedificaciones que en ellos se llevaron a cabo.

La presencia romana en la comarca se ha visto confirmada recientemente por la aparición de una moneda de Trajano y un dedal de coser en los terrenos de la masía Casa de la Parra, en la que se habían hallado fragmentos de cerámica ibérico-romana.

Con todo, la opinión más extendida es la de que en tiempo de los romanos el lugar en que hoy se asienta Chelva sería un frondoso bosque dentro de los dominios de los damanitanos, pueblo citado por Plinio en la provincia Cesaraugusta. Si tenemos presente que en latín el bosque era designado con el vocablo silva, la hipótesis toma más caracteres de verosimilitud, ya que etimológicamente la evolución de silva a Chelva es correcta, teniendo en cuenta la influencia mozárabe.

Realmente las primeras noticias que tenemos de Chelva datan del , con la formación de los reinos de taifas. Chelva pertenecía a la taifa de Alpuente, dominio de la familia de los Beni-Cassi.

Tras caer en manos de los musulmanes, el núcleo árabe nació aprovechando el carácter sobresaliente de un peñasco de piedra tosca, y sobre este peñasco se construyó el primer castillo o fortaleza, junto a la cual se desarrolló y fortificó el primitivo núcleo urbano, como barrio más eminente y fuerte, por estar todo el sobre un peñasco, denominándose Benacacira que significa peña cortada.

Es posible que en esa misma ubicación, hubiera en tiempos romanos la casa donde se paga el derecho al César, cuyos muros fueron unidos con los del castillo, dejando entrada por la placeta, que en el se llamó del Angel. En este momento, el barrio estaba rodeado por una muralla con cuatro puertas, de la que subsiste una, la de San Cristóbal. La puerta del castillo o fortaleza se encontraría en la actual plaza Mayor donde está ubicado hoy en día, la Casa Consistorial de Chelva. Las otras dos serían; la que se conocía en el como de Benacacira y la de las Almenas que en ese mismo siglo se le comienza a llamar de los Santos Médicos.

Más apartados que Benacacira se desarrollaron los núcleos del Arrabal y de Benajuay, este último situado en el actual emplazamiento de la ermita del Loreto. Fuera del perímetro de los muros se desarrollaron, en época musulmana, los barrios de la Petrosa y el Azoque (sudeste del castillo).

Desde finales del y hasta la entrada de Jaime I (1238), la villa padecerá los rigores de ser una villa fronteriza. El Cid, premeditando la toma de Valencia, el año 1093, hizo su primera aparición conquistando Alpuente, Tuéjar, Chelva y Domeño e imponiendo a los moros un tributo de 10000 dinares. A lo largo del , la región será devastada en cuatro ocasiones distintas por las incursiones cristianas: en 1110, por Alfonso el Batallador; en 1177 y 1191, por Alfonso II, y en 1196, por Pedro II, que en 1207 repetirá la incursión, apoderándose definitivamente de Ademuz y Castielfabib.

Conquistada Valencia en 1238, Chelva lo fue meses después por el mismo ejército que ocupó Alpuente. En el repartimiento que hizo don Jaime entregó Chelva a don Pedro Fernández de Azagra, señor de Albarracín. Por matrimonio, en 1275, de una nieta de éste, doña Elfa, con Jaime I de Jérica, hijo del Conquistador, pasará el señorío de Chelva a la casa de Jérica. No hubo calma en la villa tras la conquista, pues el descontento entre lapoblación musulmana, se acabó produciendo una sublevación acaudillada por Alazdrach, en 1261, que consiguió ocupar la totalidad de la villa y el castillo y lanzar en 1262 ataques contra la guarnición de Alpuente.

Nuevamente, y a partir de 1335, el señorío se verá envuelto en sucesivos conflictos. Muerto Jaime III de Jérica sin sucesión, heredó sus Estados su hermano don Pedro. Éste, al morir Alfonso IV de Aragón, y fiel a su memoria, ayudó a la reina-viuda, doña Leonor, a huir a Castilla a través de sus Estados patrimoniales de la serranía, puesto que Pedro IV pretendía detenerla. Don Pedro se convirtió así en el paladín de los derechos de doña Leonor y sus hijos, por lo que tuvo que huir a Castilla. El peligro musulmán trajo la concordia con Castilla y el perdón para don Pedro. De nuevo la guerra asolará Chelva cuando en 1347, y frente a la Unión de la ciudad de Valencia, don Pedro se convierta en el principal defensor de la causa realista. Por este motivo los Estados de la casa de Jérica serán de nuevo devastados y saqueados por las tropas de la Unión. Tras la derrota de los unionistas en la batalla de Mislata, don Pedro verá recompensada su fidelidad a la corona con el señorío de Asín.

A la muerte de don Pedro se iniciara un largo pleito sucesor entre la viuda de éste y un hijo bastardo, Juan Alonso. El bastardo se apoderará de Chelva en repetidas ocasiones por la fuerza, y recelando de la fidelidad de los musulmanes del valle de Tuéjar decretó su expulsión. Por esta circunstancia se vio obligado a otorgar carta de población de Chelva a veintiocho cristianos el 7 de febrero de 1369.

Durante estos mismos años el valle padecerá la ocupación castellana por Pedro I, en 1363. Solamente cuando murió don Juan Alonso pudo la viuda de don Pedro, doña Ventura de Arbórea, otorgar nueva carta de población de Chelva a veintiocho cristianos el 7 de mayo de 1370. A los pocos meses otorgaba otra carta de población de las morerías y arrabales de Chelva a quince pobladores moros, firmándola en la mezquita de Benajuay el 17 de agosto de 1370.

En la década de 1380 el señorío fue vendido por 26.000 libras a la familia de don Pedro Ladrón de Vilanova, a quien pertenecía en 1390, cuando el rey Juan I crea el título de vizconde de Chelva. En 1479, por un nuevo pleito sucesor, el vizcondado será invadido por don Giner de Urrea, vizconde de Viota, que se apoderará de Chelva y de su señor. Tras un laborioso estudio, Fernando el Católico falló en 1483 a favor de don Jaime de Pallás, legítimo vizconde de Chelva.

Durante todos estos años convulsos, el castillo y sus recintos amurallados ocupaban un lugar dominante junto al río.

La fortaleza fue construida a partir de los siglos y , y el palacio señorial , lo poco que queda del antiguo castillo en la actualidad, fue mandado construir por el vizcondado en época cristiana. Las hipótesis del estudio realizado por los alumnos de la Universidad Politécnica están basados en la continuidad de los muros de la planta baja que prácticamente fueron destruidos en el caso del edificio de propiedad privada que formaba parte del castillo. Seguramente ocurriría a finales del y principios del , a partir de la entrada de Jaime I en Valencia.

Los muros perimetrales de la antigua posada, en torno a tres metros de espesor, mantienen su continuidad hasta el edificio de propiedad privada. El muro recorre todo el perímetro del peñasco en la zona sur, por lo tanto suponemos que el edificio ya era un conjunto en época árabe. La falta de continuidad del muro de 3,5 metros de espesor en Norte, es otra de las incógnitas que quedan por debido al nuevo urbanismo de la plaza a principios de siglo.

Aparte del torreón actual, debió existir otro de similares dimensiones en la zona este del edificio de propiedad privada fomentando así la vigilancia de la fortaleza. La entrada sería a partir de la antiquísima puerta del Ángel citada por el Padre Marés en la Fénix Troyana de la que hoy en día no queda nada. Por lo tanto la actual entrada por la Cuesta de Palacio no existiría y en ese espacio estarían ubicadas las caballerizas hasta el torreón actual. Los muros perimetrales de todo el conjunto cimentado sobre el peñasco, continuarían su curso hasta el barrio de Benacacira formando así un conjunto.

A partir del , el edificio sufrió una reconstrucción en toda su estructura, levantando muros de mampostería, tapial y sillería encima de los ya existentes. Fue derrumbada la antigua puerta del Ángel, y situaron una nueva en mitad del edificio, dejando una parte como dependencias del vizconde y otra como edificio civil y religioso. A esta puerta se le llamó Cuesta de Palacio ya que subía desde el pueblo hasta el Palacio quedando éste dividido en dos zonas ya mencionadas anteriormente. La parte correspondiente al palacio tenía un patio interior que iluminaba todas las dependencias del mismo. El muro Norte seguiría la misma dirección que en la época anterior y su altura se vería incrementada en dos metros más.

El castillo árabe Los inicios del edificio de la Antigua posada de Chelva se remontan al , construyéndose un castillo en la época de dominio árabe. Después de la reconquista, los cristianos edificaron una hipotética iglesia dentro del castillo. Posteriormente, se cubrió todo el edificio convirtiéndolo en palacio para el Vizcondado. Ya en el , el uso del edificio fue el de una posada, reformada y ampliada para dar cobijo a las gentes de paso.

Los musulmanes edificaron un castillo-fortaleza con unas murallas de 3,5 metros y 2,45 metros de espesor, a norte y sur respectivamente. Estas murallas tenían una altura de 6 metros incluyendo las almenas. Hoy en día, esta muralla la situamos en altura hasta el primer piso, justo donde la muralla reduce de espesor. Un torreón en la zona oeste, con una altura de 12 metros, que hoy queda patente en el tercer piso, cuyos muros alojaban las almenas-saeteras de defensa del castillo. El torreón tenia una terraza intermedia por laque se puede acceder al exterior desde el segundo piso. Esta terraza debería estar comunicada con el torreón principal mediante una escalera interior y perimetralmente con un muro que dividía dos zonas totalmente diferenciadas. Los musulmanes reedificaron el castillo elevando sus murallas a una cota de 16 metros, como prueban las almenas-saeteras encontradas a partir de las catas realizadas en el segundo piso. Esta elevación se hizo con el propósito de evitar el incesante ataque del ejército cristiano a los dominios árabes.

El castillo cristiano