Benigno Mariano Pedro Casto de la Vega-Inclán y Flaquer (Valladolid, 29 de junio de 1858-Madrid, 6 de enero de 1942), marqués de la Vega Inclán, fue un militar y político español. Fue uno de los máximos artífices e impulsores del desarrollo del turismo en España, ya que creó, realizó e impulsó innumerables proyectos e instituciones culturales de finalidad pública y con una importante repercusión en el desarrollo y promoción turísticos. Además, fue un gran mecenas del arte español y ejerció como poeta, articulista, historiador, pintor, arqueólogo y viajero, entre otras dedicaciones.
Antecedentes familiares Los Vega-Inclán eran descendientes de una familia hidalga de Cantabria. Benigno de la Vega-Inclán y Enríquez nació en 1789 en San Vicente de la Barquera; a los 18 años se trasladó a Aranjuez, con el regimiento de Voluntarios de España, donde vivió el motín de Aranjuez. Finalizada la Guerra de la Independencia, se traslada a tierras burgalesas, donde se casa en 1817 con Inés Sotera de Palma y Fernández. Un nuevo traslado les lleva a Medina Sidonia, donde nace, en 1820, su hijo Miguel, futuro general y marqués. Tras su paso por la Guardia Real, la Caballería del Ejército de Navarra y el Real Cuerpo de Alabarderos, en 1852 ingresó en el Tribunal Supremo de Guerra y Marina, en el que permaneció hasta su fallecimiento, acaecido en 1874.
Su hijo, Miguel de la Vega-Inclán y Palma, también siguió la carrera militar y en su juventud intervino en el pronunciamiento de Torrejón de Ardoz y en el sitio de Oporto, entre otros. En 1853 se casó con Elisa Josefa Gualberta Flaquer Ceriola, hija de un banquero. Posteriormente se traslada a Valladolid, donde ejerce de coronel del Regimiento de Lanceros de Caballería y donde nace, en 1858, su hijo Benigno. Debido a su posicionamiento del lado de Isabel II, tras la derrota de esta ingresó en prisión y fue deportado a las islas Canarias en 1870. A su regreso, en 1874 fue nombrado capitán general de Baleares y en 1878 capitán general de Castilla la Vieja, mismo año en el que recibió el título de marqués de la Vega Inclán. En 1882 fue destinado a Puerto Rico, donde ejerció como capitán general hasta su fallecimiento en 1884.
Primeros años Benigno nació en Valladolid el 29 de junio de 1858; su familia vivía en la Casa Longa, en la antigua calle de Francos, cerca de la Iglesia de la Magdalena, donde fue bautizado. La familia permaneció en Valladolid mientras el padre luchaba en la guerra de África. En 1861 el padre fue destinado a Madrid, a donde se trasladó con su familia. En 1867 el padre ascendió a general, se trasladó a Barcelona e internó a los hijos en el colegio de los jesuitas de Manresa.
Benigno estudió en la Escuela de Bellas Artes de Madrid durante el curso de 1871-1872. Recibió clases de Carlos Luis de Ribera y Fieve y Luis de Madrazo. Solo consta su examen en la asignatura Paisaje, impartida por Carlos de Haes.
Finalmente, se decantó por la carrera militar; ingresó en el Cuerpo de Infantería de Marina, con el que estuvo destinado en Madrid. En 1877 solicitó su ingreso en el Arma de Caballería y el 1 de noviembre entró como alférez en la Academia de Caballería de Valladolid. thumb|left|Benigno de la Vega-Inclán durante su estancia en Puerto Rico Terminó sus estudios en julio de 1881 y fue destinado al Regimiento de Cazadores de Talavera, con guarnición en Valladolid. Durante los veranos y vacaciones de estudio realizó sus primeros viajes por España, que despertaron su curiosidad por la historia y los monumentos. En 1882 su padre fue nombrado capitán general y destinado a Puerto Rico; Benigno viajó con él, como ayudante de campo del general, junto a su hermano Jorge, y permaneció dos años en la isla. Tras el fallecimiento de su padre regresó a la Península para continuar su servicio militar en Madrid. miniatura|Fotografiado hacia 1885 Su familia traslada su residencia de la calle Alcalá a la calle de Almagro. Desde 1885 hasta 1888 —año en que fue ascendido a teniente— ejerció como ayudante del mariscal de campo José Almirante y Torroella, a cuyo lado inició la publicación de algunos trabajos literarios y artísticos, como en La Ilustración Española y Americana en 1886 sobre la restauración del Alcázar de Segovia, o los Bocetos de Semana Santa y Guía de Sevilla, de 1888. Esta última obra la firmó con el seudónimo de "Saturnino Calvo, asistente".
Se hizo amigo íntimo del poeta cordobés Antonio Fernández Grilo, que era el favorito de Isabel II, y consiguió que la reina recomendase al alcalde sevillano y al presidente de la Diputación Provincial adquirir ejemplares de su obra sobre Sevilla.
En 1888, con un permiso de cuatro meses del ejército, estuvo en Buenos Aires con el conde de Benalúa. Tras esto se estableció primero en Madrid y luego en el pueblo granadino de Láchar, donde tenía un castillo el conde de Benalúa.
Arturo Avilés y Sanz, residente en Sevilla, había desarrollado aguas azoadas artificiales para fabricar gaseosa. Benigno consiguió la mitad de los derechos de propiedad de este invento con el compromiso de expandirlo a Uruguay. El 20 de enero de 1890 embarcó en Cádiz con destino a Buenos Aires, donde le esperaba el conde de Benalúa, para expandir el negocio y el 25 de junio de 1890 fundó con el conde una fábrica de estas aguas en la capital argentina. Ese mismo año viajó a Uruguay para cumplir con su compromiso.
En octubre de 1891 se encontraba de regreso en España, sin que su patrimonio hubiera mejorado de forma apreciable. En octubre de 1893 se le concedió un permiso definitivo para trasladarse por las provincias militares de Málaga y Madrid y las posesiones de África. En 1894 fue con el general Arsenio Martínez Campos a ver al sultán Hasán I en Marrakech para firmar la paz tras la guerra de Margallo.
Como resultado de sus viajes de esta etapa, escribió un conjunto de artículos con el nombre de De Tánger al Sacromonte: crónicas del corpus granadino, que publicó en las ediciones del 2, 4 y 11 de junio de 1893 del Heraldo de Madrid.
En la década de 1890 escribió artículos de carácter popular, costumbrista y social. Compatibilizó esto con el trabajo de agente de Cambio y Bolsa en Madrid, que ejerció entre 1895 y 1897.
En 1895 falleció su hermano Fernando y dos años después falleció su madre. El 6 de mayo de 1898 recibió la revalidación del título de marqués, que correspondía a su hermano Jorge pero este debió renunciar a tal derecho. Entre 1900 y 1905 viajó por Europa, residiendo en París y pasando temporadas en Londres y Berlín, gracias a lo cual se impregnó de las nuevas tendencias artísticas y conoció las últimas adquisiciones de los principales coleccionistas. Por antigüedad, en 1906 ascendió a Capitán, en 1914 a Comandante y en 1918 a Teniente Coronel, bajo cuyo grado se retiró en 1920. En esos años afianza su estancia en la Corte, como Marqués de la Vega-Inclán, y se traslada a su residencia definitiva, en la plaza de los Afligidos (hoy Cristino Martos).
Casa y museo del Greco en Toledo
thumb|Retrato de Benigno de la Vega-Inclán, por Joaquín Sorolla Con el inicio del , la figura de El Greco se revaloriza y todo lo relacionado con él atrajo la atención del marqués; tras la publicación en 1908 de un estudio en dos volúmenes sobre El Greco por el historiador del arte y pedagogo español Manuel Bartolomé Cossío, se decidió a impulsar el restauración de la casa del pintor en Toledo. El marqués compró un conjunto de propiedades compuesto por un solar en el cual había bóvedas derruidas y una casa construida hacía poco tiempo; a todo ello le añadió una finca anexa. Previamente a ser ocupado por el pintor cretense, el solar albergó la casa del tesorero Samuel ha Leví y el palacio del marqués de Villena.
La obra se ejecutó bajo la inspiración del marqués y la ejecución técnica del arquitecto Eladio Laredo. Se componía de casa y jardín, cerrados por una tapia y varias construcciones de servicio. La casa adquirió pronto popularidad, a pesar de su discutido rigor histórico y de situarse cerca de donde vivió el artista, pero no exactamente en el mismo solar. Asimismo, en 1907 el marqués expuso al Congreso de los Diputados su propósito de ceder un edificio para museo, independiente de la casa. La Cámara lo aceptó y el marqués llevó a cabo las obras partiendo de un antiguo palacio renacentista como base.
Terminadas las obras del Museo, y formalizada la aceptación por el Estado del mismo, el 27 de abril de 1910 se constituyó el patronato encargado de su gestión, compuesto por personalidades del arte, la cultura y la política, y el 12 de junio de 1911 abrió al público. Su creación posibilitó la recuperación de las obras del pintor, que fueron restauradas en los talleres del Museo del Prado antes de ser expuestas. En 1921 se amplió con una nueva sala.
Comisaría Regia del Turismo Con la llegada al gobierno de José Canalejas en 1910, siendo elegido diputado de las Cortes por el Partido Liberal, el marqués consideró que era el momento oportuno para acceder a la política y así conseguir poner en práctica los planes que tenía preparados. Ante la visita de personalidades belgas a Madrid, se constataron las carencias existentes en el negocio hotelero (el Hotel Ritz se encontraba en situación precaria, a punto de cerrarse) y el Marqués vio la oportunidad de llevar a cabo la gestión de ese problema. Así, logró atraer la atención del empresario George Marquet y entre 1912 y 1913 se construyó el Hotel Palace.
A él le siguieron el Roma en la Gran Vía y nuevos hoteles en otras capitales para satisfacer la creciente demanda. Para atender toda la actividad turística que se estaba generando decidió proponer un organismo que se encargara de fomentar el turismo y la divulgación de la cultura popular, la Comisaría Regia del Turismo, aprobada por Real Decreto de 19 de junio de 1911, siendo él elegido Comisario Regio. Su sede estaría en un viejo caserón de la calle del Sacramento, en Madrid. Apenas un mes después de su aprobación, el Marqués solicitó llevar a cabo la restauración de la Sinagoga del Tránsito para instalar en ella un centro de estudios hebraicos.
Propaganda de España miniaturadeimagen|Visita del primer ministro francés al Museo del Greco Como primer paso de una propaganda que atrajese visitantes del extranjero y contrarrestase las campañas que se organizaban contra España, decidió viajar a Estados Unidos, poniendo el foco en la costa del Pacífico, que conservaba el recuerdo de su pasado español. Embarcó en Algeciras el 9 de diciembre de 1912 y tras pasar por Nueva York y otras ciudades del este, se dirigió a Los Ángeles; desde allí recorrió las antiguas misiones franciscanas, visitando lugares como San Gabriel, Pasadena, San Diego, Santa Bárbara, Monterrey y San Francisco.
De vuelta en la costa este, pasó por Chicago, Nueva York —donde fue acogido por el multimillonario Morgan y recibió la medalla del Instituto Nacional de Ciencias Sociales en la Sociedad Hispánica de América—, Washington —donde saludó al presidente Taft— y Trenton —donde fue recibido por el futuro presidente Wilson—. Tras una corta parada en Boston, el 2 de febrero de 1913 partió hacia España. Además de las buenas impresiones recabadas en las distintas ciudades, se publicaron obras sobre las artes españolas, se estudiaron las misiones californianas y en una exposición en San Diego se proyectaron edificios recordando el barroco español. miniaturadeimagen|Exposición londinense de Earl´s Court Ya en España, se propuso ejecutar aquellos proyectos planteados en el marco de la Comisaría, a pesar de la falta de recursos. Se buscaba la restauración de monumentos, la mejora de hospedajes y medios de comunicación y la publicación de libros y folletos. En octubre de 1913 se acordó la visita a Toledo del presidente francés Henri Poincaré y el comisario regio fue el encargado de organizar el viaje, que resultó un éxito.