220px|thumb| 1924 La montaña mágica (Der Zauberberg, en el original alemán) es una novela de Thomas Mann que se publicó en 1924. Es considerada la novela más importante de su autor y un clásico de la literatura en lengua alemana del que ha sido traducido a numerosos idiomas, siendo dominio público en países como Estados Unidos, España, Brasil, entre otros.

Thomas Mann comenzó a escribir la novela en 1912, a raíz de una visita a su esposa en el Sanatorio Wald de Davos en el que se encontraba internada. La concibió inicialmente como una novela corta, pero el proyecto fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una obra mucho más extensa. La obra narra la estancia de su protagonista principal, el joven Hans Castorp, en un sanatorio de los Alpes suizos al que inicialmente había llegado únicamente como visitante. La obra ha sido calificada de novela filosófica, porque, aunque se ajusta al molde genérico del Bildungsroman o novela de aprendizaje, introduce reflexiones sobre los temas más variados, tanto a cargo del narrador como de los personajes (especialmente Naphta y Settembrini, los encargados de la educación del protagonista). Entre estos temas ocupa un lugar preponderante el del «tiempo», hasta el punto de que el propio autor la calificó de «novela del tiempo» (Zeitroman), pero también se dedican muchas páginas a discutir sobre la enfermedad, la muerte, la estética o la política.

La novela ha sido vista como un vasto fresco del decadente modo de vida de la burguesía europea en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial.

Creación de la novela

Según declara el mismo autor en una introducción a la novela,Thomas Mann: "Introducción a La montaña mágica". Conferencia dictada a los estudiantes de la Universidad de Princeton el 10 de mayo de 1939. En Revista Adamar, nº 25. Consultado el 27/11/2007. la idea inicial de La montaña mágica se le ocurrió a raíz de la estancia de su esposa, Katia, en el Sanatorio Wald de Davos, en 1912. En varias cartas, hoy perdidas, Katia informaba detalladamente a su esposo de su vida cotidiana en la institución. El propio Mann visitó a su esposa durante una temporada (en mayo y junio de ese año), y pudo conocer por sí mismo el funcionamiento de la institución. Como escribió la propia Katia:

Como a Castorp, a Mann el director del sanatorio en que estaba ingresada su esposa le sugirió que permaneciese internado por una temporada, pero el autor rechazó la idea.

Un argumento similar había aparecido ya en la novela Tristán, de 1903, en la que el personaje de Anton Klöterjahn lleva a su mujer enferma del pulmón a un sanatorio en la montaña. Allí conoce al escritor Detlev Spinell. Este la convence de que toque al piano un pasaje de la ópera Tristán e Isolda de Richard Wagner, a pesar de que los médicos le habían prohibido cualquier esfuerzo.

En un primer momento, Mann pensó escribir sobre este tema una novela corta que fuese «la contrapartida humorística» de La muerte en Venecia, que había publicado en 1912, una especie de «drama satírico». Su propósito era publicarla en la revista satírica Neue Rundschau. Inició la escritura del primer capítulo de la obra inmediatamente después de su regreso del sanatorio, interrumpiendo la novela en la que estaba trabajando (Confesiones del estafador Félix Krull). Pronto descubrió, sin embargo, que la historia que tenía en mente demandaba una mayor extensión, por lo que terminó siendo una «novela corta alargada».

El trabajo de Mann en la obra fue interrumpido por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Lo retomó en 1920, aunque de forma discontinua. Es importante tener en cuenta que durante el proceso de creación de la novela, las opiniones políticas de Mann sufrieron una importante transformación. Al estallar la Primera Guerra Mundial, apoyó explícitamente la causa belicista y el nacionalismo alemán con varias publicaciones, entre las que destaca el ensayo Consideraciones de un apolítico, publicado en 1918. En este ensayo, Mann defendía la tradición cultural alemana (Kultur), oponiéndola a la de las democracias occidentales (Zivilisation). Esta toma de posición le hizo enfrentarse a su hermano, Heinrich Mann. Desde 1922, sin embargo, Mann, reconciliado con su hermano, tomó decididamente partido por la democrática República de Weimar.Romero, Aníbal: "Literatura y política": Reflexiones sobre la obra de Thomas Mann (1995). Consultado el 27 de noviembre de 2007.

Mann publicó finalmente la novela, en dos volúmenes, en otoño de 1924, en la editorial S. Fischer.Thomas Mann-Werk-Der Autor und sein Verlag: Ein besonderes Verhältnis (en alemán). Consultado el 27 de noviembre de 2007.

Argumento

Llegada al sanatorio

La novela está dividida en siete capítulos, cada uno de los cuales se subdivide a su vez en varios epígrafes. El momento histórico en que transcurre la acción no se indica de forma precisa, aunque el autor se ocupa de comentar en el prólogo a la obra que se desarrolla:

Sabemos, no obstante, que Hans Castorp permanece siete años en la montaña y la abandona cuando estalla la Gran Guerra, por lo que su llegada debe producirse en el verano de 1907.

La novela se abre con el viaje en ferrocarril del joven de veintitrés años Hans Castorp desde Hamburgo hasta Davos, en los Alpes suizos, para visitar a su primo Joachim Ziemssen, en el Sanatorio Internacional Berghof. Castorp llega al sanatorio al anochecer de un martes de principios de agosto (no se indica en la novela la fecha exacta). Joachim, que piensa seguir la carrera militar, lleva ya cinco meses internado en el sanatorio tratándose de su tuberculosis, y advierte a Castorp, cuando va a recibirle a la estación, de que en el lugar se vive con un sentido del tiempo enteramente diferente al habitual.LMM, p. 14. El sanatorio se encuentra en lo alto de una montaña, a más de 1600 metros de altitud. LMM, p. 17. A Castorp, que acude al sanatorio no como paciente, sino como simple visitante, se le asigna la habitación 34, en la que acaba de fallecer una enferma estadounidense, y que se encuentra situada entre la de su primo y la de un matrimonio ruso.

Tras narrar la primera toma de contacto de Castorp con el sanatorio y sus huéspedes, se explican (en el capítulo II) los antecedentes familiares del protagonista, único hijo de una familia de comerciantes de Hamburgo, que, tras el prematuro fallecimiento de sus padres, ha sido educado primero por su abuelo, y luego por su tío, el cónsul Tienappel. Aunque cuenta con una buena posición económica gracias a la herencia familiar, sus rentas no bastan para vivir sin trabajar, por lo que estudió una carrera. Acaba de concluir sus estudios de ingeniería naval y está ilusionado con la perspectiva de empezar a ejercer la profesión en cuanto regrese a Hamburgo.

En el momento de su llegada, Castorp tiene la intención de permanecer solo tres semanas en el sanatorio visitando a su primo, antes de incorporarse a su trabajo en los astilleros Tunder & Wilms. En la noche de su llegada, conoce a uno de los médicos del sanatorio, el doctor Krokovski.

El primer día

thumb|200px|Pista de patinaje en Davos, hacia 1915. El capítulo III de la novela está íntegramente dedicado a narrar minuciosamente la primera jornada de Castorp en el Sanatorio Internacional Berghof. Ligeramente molesto por las ruidosas manifestaciones de afecto del matrimonio ruso que se hospeda en la habitación contigua a la suya, Castorp baja a desayunar al comedor con su primo a las ocho de la mañana. El comedor es una sala amplia, más larga que ancha, y muy luminosa, en la que están dispuestas siete mesas, cada una de ellas con capacidad para diez comensales.LMM, p. 65. Joachim presenta a Hans a sus compañeros de mesa, aunque este no les presta demasiada atención.

Al salir del comedor, Castorp es presentado al médico jefe, doctor Behrens, que en una charla aparentemente de cumplido aprecia síntomas de anemia en el joven. A continuación, Castorp y su primo salen a pasear por los alrededores del sanatorio; se cruzan con un grupo de jóvenes de ambos sexos, que forman parte, según explicará posteriormente Ziemssen, de la Sociedad Medio Pulmón. Una chica del grupo, Herminie Kleefeld, silba con su neumotórax para sorprender a Castorp.LMM, pp. 75-77. thumb|150px|Ruggero Leoncavallo fue el modelo del personaje de Lodovico Settembrini en cuanto a su apariencia física. A Castorp su mezcla de dejadez y encanto le hacía pensar en un organillero. Castorp comenta que ha empezado a notar dos extraños síntomas desde que se encuentra en el sanatorio: siente un extraño ardor en la cara, y ha dejado de apreciar el sabor de los puros que suele fumar (de la marca Maria Mancini). La conversación que sigue entre los dos primos gira en torno al tema de la muerte, pero es interrumpida por la llegada de un nuevo personaje, Lodovico Settembrini, un escritor italiano, de Padua, admirador de Carducci, de quien recita un himno a Satán. La apariencia de Settembrini, «mezcla de dejadez y encanto», hace a Castorp pensar en un organillero.LMM, p. 84. Su conversación, trufada de citas literarias, con referencias a la ópera La flauta mágica, el poeta latino Virgilio y la mitología griega, causa a Castorp una grata impresión. Con el tiempo, Settembrini, masón, ardiente defensor del humanismo, la democracia y el progreso, terminará por convertirse en cierto modo en el amistoso mentor de Castorp en cuestiones de filosofía y política.

Los dos primos regresan después al sanatorio para realizar la cura de reposo prescrita en el tratamiento de Ziemssen, a la que se suma Castorp en su afán de seguir las costumbres del lugar. Tienen una breve conversación acerca de la naturaleza del tiempo, hasta que llega la hora del almuerzo. Concluido este, dan un nuevo paseo, llegando esta vez hasta el pueblo, al que sigue una nueva cura de reposo. Durante la comida, que a Castorp le resulta excesiva, hace su aparición un nuevo personaje, Clawdia Chauchat, rusa, que llama la atención de Castorp por su desagradable costumbre de dar portazos. En la cura de reposo que viene a continuación, mientras está tumbado en la chaise longue de la terraza de su habitación, el protagonista es testigo de las bravatas de un enfermo incurable, el señor Albin, que en el jardín fantasea con la idea del suicidio ante un grupo de señoras.

Durante la cena, Castorp ve de nuevo a Clawdia Chauchat, que le recuerda a alguien, aunque no consigue precisar a quién. Después entabla de nuevo conversación con Settembrini, quien le aconseja que abandone cuanto antes el sanatorio. El protagonista, que se encuentra ya muy cansado, no toma en serio las palabras del italiano. Se acuesta poco después. En sus disparatados sueños, se mezclan las personas que ha conocido en el sanatorio con recuerdos de su infancia.

Las primeras tres semanas. Settembrini y Clawdia Chauchat

El capítulo IV describe la vida de Castorp en el sanatorio durante aproximadamente dos semanas y media. Dos personajes tienen un especial relieve en este capítulo: Settembrini y Clawdia Chauchat.

Durante los días que siguen a su ingreso en el Sanatorio Internacional Berghof, el protagonista conversa a menudo con Settembrini, quien le habla de su padre, un famoso erudito,LMM, p. 139. y de su abuelo, Giuseppe Settembrini, que había sido revolucionario y tomado parte en la Revolución de 1830. LMM, pp. 220-22. El italiano le expone también a Castorp sus ideas acerca de la enfermedad, LMM, pp. 142-145. la música, LMM, pp. 163-166. y el progreso. LMM, pp. 226-230.