Alberto Beltrán García (barrio de Tepito, México, D.F., 22 de marzo de 1923 - Ibídem, 19 de abril de 2002) fue un artista gráfico y pintor mexicano. Se le conoce principalmente por dibujos y caricaturas políticas, aunque también hizo algunos murales. Empezó haciendo caricaturas para publicistas locales cuando era adolescente.
Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde uno de sus maestros lo introdujo al Taller de Gráfica Popular, comenzando así su carrera. Trabajó en publicaciones variadas, aunque en su mayoría fueron periódicos. Ilustró algunos libros desde finales de 1940 hasta su muerte. Cuando estaba en una etapa más avanzada de su carrera, se dedicó a crear murales, especialmente en el estado de Veracruz, por el cual sentía una gran afinidad. A pesar de haber recibido numerosos premios por su trabajo, su obra no alcanzó un amplio reconocimiento público. Gran parte de su obra se encuentra en diversas instituciones de México.
Biografía Alberto Beltrán García nació el 22 de marzo de 1923 en el barrio popular de Tepito, en la Ciudad de México. Sus padres fueron Hesiquio Beltrán Franco y Josefina García.
Como su familia era pobre, solo completó la escuela primaria antes de empezar a trabajar. En 1939, cuando todavía era un adolescente, entró a la Escuela Libre de Arte y Publicidad para estudiar dibujo, y poco después comenzó a realizar ilustraciones para varias publicadoras locales. En 1943, ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas, donde aprendió las técnicas básicas de grabado con Carlos Alvarado Lang y de pintura al fresco con Alfredo Zalce.Sin embargo, la mayor parte de su habilidad la aprendió de forma autodidacta; un ejemplo de ello fue su habilidad de grabar en linóleo.
Nunca se casó ni tuvo hijos. Se le describía como tímido, sencillo y prudente, a quien no le gustaba ser el centro de atención y a quien no le gustaba ser el centro de atención. Tenía un afecto particular por el estado de Veracruz, considerándose veracruzo de corazón, lo que lo impulsó a trabajar en muchos proyectos artísticos y de otra índole en Xalapa, en la ciudad de Veracruz y en San Andrés Tuxtla. Como miembro del Taller de Gráfica Popular, creía que los artistas debían de trabajar para la gente, no para sí mismos. Nunca vendió ninguno de sus grabados y no siempre cobró por sus ilustraciones de libros. Vivía con sencillez y ahorraba gran parte del dinero que ganaba u obtenía en premios.
Hacia el final de su vida vivió en el Club de Periodistas, una casa para periodistas de la tercera edad. Quería crear un fondo para la formación de artistas con sus considerables ahorros, pero problemas legales y económicos finalmente lo hicieron imposible. Falleció a la edad de setenta y nueve años debido a una hemorragia cerebral que sufrió el 19 de abril del 2002.
Carrera thumb|Grabado en linóleo hecho por Beltrán de Ricardo Flores Magón. Beltrán fue uno de los artistas gráficos más prolíficos, versátiles y exitosos de México en el , como ilustrador, caricaturista, diseñador, fundador de periódicos y revistas y grabador, además de haber participado en labores de promoción del indigenismo. Su obra se sumó a la de poetas, novelistas, historiadores, antropólogos, economistas y políticos.
Su carrera comenzó en serio cuando se unió al Taller de Gráfica Popular en 1944. Alfredo Zalce fue quien lo introdujo al programa. Allí empezó a grabar sobre temas nacionalistas, como la Revolución mexicana, crítica social y la paz, trabajando con artistas como Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins, Adolfo Mexiac, Fanny Rabel, José Chávez Morado, Celia Calderón, Elizabeth Catlett, Andrea Gómez y Mariana Yampolsky. Perteneció a esta organización hasta 1959, de la cual fue presidente en varias ocasiones.
A finales de la década de 1940 comenzó a hacer caricaturas políticas e ilustraciones para los principales periódicos de la Ciudad de México y del resto del país. Sus trabajos se publicaron en Excélsior, Novedades de México, Diario de la Tarde y La Prensa. Viajó a zonas urbanas y comunidades rurales para trabajar como reportero. Representó con dibujos las historias que vivió, reflejando lo que percibía. Fue el fundador o cofundador de varias publicaciones, entre ellas El Popular con Alejandro Carrillo Marcor. En la década de 1970 fue uno de los fundadores del diario El Día, colaboró con la creación de su complemento cultural llamado El Gallo Ilustrado. En 1976 trabajó con una revista para niños llamada Caminito. Casi al final de su vida también trabajó en un proyecto llamado Agua-Cero publicado por la Cooperativa Pascual.
Su trabajo periodístico y editorial se hizo tan popular que se le atribuye haber sostenido a una industria editorial mexicana en dificultades. Algunos de los libros en los que colaboró son: Origen, vida y milagros de su apellido, de Gutierre Tibón (1946); Juan Pérez Jolote: biografía de un tzotzil, de Ricardo Pozas Arciniega (1948); La ruta de Hernán Cortés, de Fernando Benítez (1950); Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos (1954); Visión de los vencidos, de Miguel León-Portilla (1959), y Las tierras flacas, de Agustín Yáñez (1968). Asimismo, realizó las ilustraciones para Todo empezó el domingo de Elena Poniatowska.
Beltrán también trabajó en el ámbito educativo, comenzando con su participación en campañas de alfabetización, a menudo en lenguas indígenas. Asimismo, participó en campañas políticas para promover el nacionalismo y los ideales de izquierda. Colaboró con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para producir libros de texto en español y en otros idiomas."Rinden homenaje a Alberto Beltrán García", Ciudad de México : eluniversal.com.mx, 8 de septiembre de 2001. Tenía a cargo el periódico Ahí va el golpe desde 1955 y El Coyote emplumado desde 1960. El mismo año, trabajó con la Revista Magisterio, dedicada a la educación. Fue rector de la Escuela Libre de Arte y Publicidad.
En la última etapa de su carrera, también se dedicó a la pintura y la escultura.Una de sus primeras obras fue la parte superior del Instituto de Neumología del Centro Médico Siglo XXI en 1959, en colaboración con Francisco Zúñiga. En 1967 creó el mural de Quetzalcóatl y el hombre hoy hecho en mosaico, conchas de caracol y cerámicas para el exterior del Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz. Tiempo después fue trasladado al campus de la Universidad Veracruzana. En 1969 creó un mural hecho de mosaico en la bóveda del museo de la ciudad de Veracruz. En 1972 hizo un vitral monumental para el Registro Civil de Veracruz. En 1988, pintó un mural de acrílico para la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.
Promovió la creación del Centro de Información y Documentación Alberto Beltrán en 1971 con la colaboración de la Dirección General de Arte Popular y la Secretaría de Educación Pública. Es una institución única dedicada al estudio, promoción y protección de las muchas subculturas de México. Produce libros, folletos, boletines, notas de campo y otros documentos diversos que se encuentran contenidos en su Archivo de las Tradiciones y Arte Popular.
Premios y distinciones Algunos reconocimientos por su trabajo incluyen el Premio de Carteles de Alfabetización en 1953 (por su trabajo en literatura); el Premio Nacional de Grabado, en 1956; el Primer Premio de Grabado en la Primera Bienal Interamericana de Pintura y Grabado, en 1958; el Premio Nacional de Periodismo en 1976 (por sus caricaturas políticas); tercer lugar en el concurso de Sátira por la paz en la antigua Unión Soviética en 1984, Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes en 1985.
Fue miembro de la Academia de Artes desde 1966, del Salón de la Plástica Mexicana, del Seminario de Cultura Mexicana desde 1980 y fue nombrado Creador Emérito con el Sistema Nacional de Creadores de Arte en 1993. En 2005, la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas publicó un libro sobre él llamado Apuntes, retratos y testimonios de un artista inolvidable: homenaje a Alberto Beltrán.
A pesar de todos sus premios y reconocimientos es un artista poco conocido, inclusive en México. Uno de sus dibujos, el de Benito Juárez entrando a la Ciudad de México, fue exhibido por décadas en la estación del metro Zócalo como mural, pero erróneamente atribuido como “artista desconocido del ”. Beltrán comentó que le hubiera encantado vivir en el en vez del .
En el último año de su vida se realizaron tres exhibiciones en su honor pero la mayor parte de los trabajos eran copias debido a que las originales se habían perdido, y muchas de las originales estaban en muy mal estado. No se sabe con precisión cuantos trabajos creó a lo largo de su vida, ni la ubicación de los que todavía existen; sin embargo, aquellos encontrados están altamente valorizados. Una gran cantidad de trabajos, probablemente su colección más grande, fue donada por él mismo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los cuales fueron editados para crear un libro en 2003 llamado Alberto Beltrán, 1923-2002 cronista e ilustrador, la obra incluye ensayos de Vicente Quirarte, Ernesto de la Torre Villar, Silvia González y Elena Poniatowska. Otras colecciones importantes se encuentran en el Taller de Gráfica popular (incluyendo las placas de grabado originales), el Museo de la Caricatura, el Centro de Información y Documentación (en su mayoría dibujos de indígenas y cultura popular) y en la Universidad Obrera de México (en su mayoría trabajos de índole política).
Estilo artístico Fue un destacado pintor, grabador y un caricaturista político. Su trabajo más notable fue en las artes gráficas. Es considerado el sucesor de José Guadalupe Posada y Leopoldo Méndez.La mayoría de su trabajo está asociado a sus publicaciones. Fue un caricaturista político que hizo gran énfasis en los excesos de poder y vicios de la sociedad. También fue un periodista que reportaba lo que veía sin romantizar las cosas a través de su trabajo gráfico. Es considerado parte de la Escuela Mexicana de Pintura. En su trabajo demostraba expresiones faciales realistas y detalladas que muestran gran parte de la historia. Para ilustrar libros uso tres técnicas principales; madera cortada, grabado de metal y litografía.
Estos se utilizaron para ilustrar publicaciones como la literatura publicada por el Instituto Nacional Indigenista y un libro llamado Relatos, mitos y leyendas de Chinantla, de Roberto Weitlaner. El libro Los mexicanos se pintan solos de Ricardo Cortés Tamayo contiene varias imágenes de Alberto Beltrán ilustrando a la gente común del campo entre 1950 y 1960.
Su trabajo con el Taller de Gráfica Popular se enfocó en la oposición al imperialismo estadounidense, al nazismo, al fascismo y a la dictadura franquista. Apoyó varios movimientos sociales y civiles, especialmente los relacionados con los ideales de la Revolución mexicana y con los trabajadores. A menudo dibujaba representaciones de hombres comunes como vendedores ambulantes, cocineros, panaderos, policías y muchos otros junto con símbolos como el nopal, el maguey, los huaraches, machetes, sombreros y sarapes. Durante su colaboración en el Taller creyó que el arte era para las masas, no para su enriquecimiento o fama personal. Firmaba sus trabajos como “beltran”, sin mayúsculas o acentos.
Legado y aportaciones El legado que dejó Alberto Beltrán no radica tan solo en lo material, en los murales que pintó para las distintas escuelas y universidades de Veracruz. Sus aportaciones más significativas llegan a ser sintéticas. Por ejemplo, haber ayudado a la alfabetización de numerosos pueblos originarios e, incluso, haber recibido un premio por esto.
Su lucha y contribuciones tuvieron impacto en las comunidades a las que ayudó y en las que cohabitó. Sus contribuciones más significativas son las siguientes:
Ilustración de cartillas de alfabetización en distintas lenguas indígenas del ahora desaparecido Instituto Nacional Indigenista.