El hobbit: la desolación de Smaug (título original ) es la segunda de las tres partes en las que se ha dividido la novela El hobbit, del escritor británico J. R. R. Tolkien, para su adaptación al cine. La idea de realizar la adaptación para la pantalla grande viene desde 1995, cuando Peter Jackson y Fran Walsh rodaban The Frighteners. Tras el rotundo éxito de la trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos (en 2001, 2002, y 2003 respectivamente), Jackson y Walsh volvieron sobre el proyecto de realizar El hobbit, pero esta vez con el director Guillermo del Toro a la cabeza. Tras la quiebra de los estudios MGM, Del Toro se salió del proyecto, y fue acreditado únicamente como guionista.
Peter Jackson se ocupó entonces de la dirección y puso en marcha la película en 2010, comenzando el rodaje el 21 de marzo de 2011. Del Toro y Jackson ya habían contactado previamente con algunos de los actores que habían interpretado a alguno de los personajes en la trilogía anterior.
El 25 de marzo de 2013, desde Nueva Zelanda y vía streaming para todo el planeta, Peter Jackson presentó en sociedad El hobbit: la desolación de Smaug. El estreno de la película a nivel mundial se realizó el 13 de diciembre del 2013.
El primer tráiler de esta película salió el 11 de junio de 2013, mientras que el segundo salió el 1 de octubre y el tercero el 4 de noviembre.http://www.nacion.com/ocio/cine/Hobbit-desolacion-Smaug-presenta-oficial_0_1376462475.html
Argumento La película comienza con un flashback situado 12 meses antes de la trama. Thorin Escudo de Roble, durante un viaje, se aloja en la posada El Poney Pisador de Bree, en la que se reúne casualmente con el mago Gandalf el Gris. Gandalf le advierte que alguien quiere verlo muerto, y evitar que recupere su trono del reino de Erebor. Thorin decide entonces formar una compañía para viajar a la Montaña Solitaria, aunque Gandalf le recomienda que lleve con él un saqueador.
Doce meses después en el pie de las Montañas Nubladas, justo después de los acontecimientos de la primera película, el hobbit Bilbo Bolsón, saqueador de la Compañía de Thorin, avisa al grupo de que la manada de orcos de Azog continúa en su seguimiento, y que además ha visto un oso enorme patrullando por las colinas. Gandalf les dice que deben llegar a una casa de madera antes del anochecer o los orcos los alcanzarán. Apresuradamente, Bilbo, Gandalf y los Enanos llegan a la cabaña a tiempo de escapar del feroz oso que había visto Bilbo.
Gandalf revela entonces que el enorme animal es el propietario de la casa, y es en realidad un cambia-pieles llamado Beorn, que a veces es hombre y otras oso. Beorn (en forma de hombre) vuelve al día siguiente, y aunque no le gustan los enanos, decide ayudarlos ya que los orcos que los persiguen acabaron con todos los de su especie. Afuera, donde los guerreros de Azog vigilan, un mensajero orco se reúne con ellos diciéndole que el Nigromante quiere convocar a Azog en Dol Guldur. Viendo que debe ir, Azog deja a su hijo Bolgo al cargo de la exterminación de Thorin y compañía.
Tomando prestados los poneys de Beorn, la Compañía de Thorin llega a la entrada del Bosque Negro. Deben cruzarlo, ya que deben llegar a la Montaña Solitaria antes del Día de Durin, y para rodearlo hay que desviarse cientos de millas. A Gandalf le inquieta la especie de enfermedad que está atacando el bosque, pues antaño era llamado el Gran Bosque Verde y era un lugar hermoso. En ese momento, Gandalf recibe un mandato de Galadriel, que le pide ir a revisar las antiguas tumbas de los Nueve. Eso obliga a Gandalf a abandonar el grupo y desearles la mejor suerte en su viaje, diciendo para tranquilizar a los enanos que se reunirá con ellos en la Montaña. Con gran pesar, los Enanos inician la travesía del Bosque Negro. Caminan con cuidado de no perder el sendero, pero rápidamente caen bajo las ilusiones y encantamientos que pesan sobre el bosque.
Tras lo que parece ser una eternidad de viaje, Bilbo decide subir a un árbol para intentar ver algún signo de orientación por encima de la masa forestal, y tras llegar a la copa del árbol, descubre cómo las ilusiones desaparecen. Bilbo logra ver a lo lejos un lago y la Montaña Solitaria. El hobbit intenta hablar con los enanos, pero estos no responden. Segundos después, Bilbo ve moverse las copas de árboles cercanos. Se agacha para ver, pero tropieza con una telaraña y se cae, agarrándose de una supuesta rama de árbol, que en realidad resulta ser la pata de una araña gigante. Ésta asusta a Bilbo, que se suelta y cae en su red, donde la araña lo envuelve, perdiendo el sentido. Mientras la araña que lo apresó lo arrastra, Bilbo se despierta y cuando la araña está sobre él, Bilbo la apuñala con Dardo.
Después de liberarse descubre con horror, a muchas Arañas Gigantes que han apresado a los enanos. Sin embargo, con su espada y con la ayuda de su Anillo logra cortar las telarañas que apresan a los enanos, acabando con muchas arañas. De repente, en el fragor de la batalla, un grupo de Elfos aparecen, capitaneados por Legolas y Tauriel, que registran a los viajeros y apresan a los enanos y los conducen a una gran cueva donde reside el rey Thranduil del Bosque. Todos son encerrados en celdas, excepto Bilbo, que logra escapar gracias a que se hace invisible con su Anillo.
El rey Thranduil, que sabe que Thorin es el heredero al trono el Rey Bajo la Montaña, le ofrece ayudar a recuperar Erebor a cambio de recibir ciertas joyas que robó el dragón. Thorin se niega rotundamente porque no olvida que Thranduil no les ayudó cuando los Enanos fueron atacados por Smaug. Esto enfada al rey elfo, y ordena retener a los enanos indefinidamente. Mientras tanto, abajo en las celdas, Kíli, al que le gusta Tauriel, la entretiene con sus historias mientras monta guardia, cosa que hace que ella también empiece a sentirse atraída por el joven enano. El tiempo pasa y Thorin empieza a desesperarse cuando Bilbo aparece de la nada fuera de su celda (quitándose el Anillo), mostrando que ha quitado las llaves de las celdas al carcelero de castillo elfo, que ha bebido un vino muy fuerte. Bilbo libera a todos sus compañeros y les conduce a las bodegas, donde les ordena meterse a todos en un barril. Los enanos protestan, pero acceden finalmente al oír que los elfos han detectado su fuga. Bilbo acciona una palanca que abre una compuerta y él y trece barriles con enanos caen a una corriente subterránea que comunica con el Río del Bosque.
Pronto salen al exterior, pero la alegría dura poco cuando los elfos cierran unas compuertas en el río y para colmo, el grupo de orcos comandado por Bolgo irrumpe atacando a elfos y enanos por igual. Desde ese momento, tiene una frenética batalla de tres bandos en la que los enanos se defienden como pueden y la corriente los arrastra. Finalmente se ponen a salvo ya mucho más abajo del Río del Bosque, solo hay un herido, Kíli, que ha recibido una flecha orca en la pierna pero dice encontrarse bien. Mientras tanto, en el palacio de Thranduil, el rey elfo, su hijo Legolas y Tauriel se encuentran interrogando a uno de los orcos que han atacado. El orco responde de forma burlona, y les dice que al más joven de los Enanos de Thorin (Kíli) le han clavado una Flecha de Morgul que lo matará por dentro lentamente, declarando además de que los Elfos del Bosque no pueden hacer nada contra el Amo al que sirve. En un ataque de furia, Thranduil decapita al orco y ordena cerrar todas las puertas de palacio, ya que intuye que el Amo de los orcos puede ser el Señor Oscuro. Tauriel, sin embargo, hace caso omiso de la orden de Thranduil y huye en busca de los enanos, ya que sabe que Kíli va a morir si no se hace nada.
Mientras Thorin y Compañía descansan en un recodo el río, un hombre arquero llamado Bardo les sale al encuentro. Los enanos le dicen que son simples mercaderes, y aunque Bardo no acaba de fiarse de ellos, acepta las monedas que los enanos le ofrecen si los lleva en secreto a Esgaroth, la Ciudad del Lago, la última parada que el grupo tiene prevista antes de llegar a la Montaña. A pesar de los temores de los Enanos, Bardo no les traiciona y, navegando por el Lago Largo, les trae a la ciudad, que es de hecho donde se encuentra su casa. Aunque son vistos por algunos vecinos, Bardo les paga para que hagan la vista ciega. Los enanos se alojan así pues en casa de Bardo, en compañía de su hijo Bain y sus hijas Sigrid y Tilda. Mientras, Gandalf llega a las remotas tumbas donde yacen los nueve Nazgûl, y con temor, descubre que se encuentran vacías: algo los ha despertado. El mago convoca a Radagast y le pide que lleve un mensaje a la dama Galadriel, avisándola del descubrimiento. Gandalf, despidiéndose del despistado mago pardo, parte a Dol Guldur a investigar más sobre qué tipo de enemigo es el Nigromante y porqué todos los orcos se dirigen a la vieja fortaleza. Sabe que debe reunirse con Bilbo, Thorin y los Enanos, pero un presentimiento lo hace continuar en su investigación.
A pesar de los esfuerzos de Bardo para mantener a los enanos de Thorin en secreto, la voz corre en la Ciudad del Lago y los habitantes empiezan a creer en la profecía de que el Rey Bajo la Montaña volvería y traería grandes riquezas a la ciudad. Tales historias de grandeza no gustan nada al Gobernador de Esgaroth, que considera a Bardo como un conspirador para quitarle el puesto. Finalmente, un grupo de soldados atrapa a los enanos tras vigilar la casa de Bardo, y son conducidos a la plaza principal. Allí, Thorin cuenta sus propósitos de reconquistar la Montaña y matar al dragón Smaug, cosa que causa vitoreos de los aldeanos y que también gusta al Gobernador gracias a la oportunidad de recuperar el inmenso tesoro de Erebor. Bardo advierte de que si despiertan al dragón destruirá la ciudad y no dejará a nadie vivo, pero sus opiniones son apenas oídas. Desde ese momento, Thorin, Bilbo y el resto de enanos son tratados con gran honor. Finalmente, llega el Día de Durin y los enanos deben partir para poder encontrar a tiempo la puerta secreta de la Montaña. Thorin ordena a Kíli, que ha empeorado en su herida, que se quede en la ciudad. Óin, Fíli y Bofur también se quedan para intentar curarlo. Con esto, Thorin y su disminuida compañía parten hacia la Montaña.
Thorin y Compañía llegan al fin al pie de la Montaña Solitaria, que se alza amenazadora, nevada, y aparentemente silenciosa. El paisaje es triste y melancólico, se encuentran en la Desolación de Smaug. En una ladera, la compañía contempla las ruinas de Valle, una rica ciudad que comerciaba con Erebor que también fue destruida por el dragón. Bilbo avisa a Thorin de que Gandalf iba a esperarles en el mirador de esa ciudad derruida, pero no lo ven por ningún sitio. Un Thorin más frío de lo normal insta al grupo a apresurarse, y a encontrar el camino a la puerta secreta. Es Bilbo quien finalmente encuentra la senda, y escalándola, llegan a una especie de umbral donde según el Mapa de Thrór se encuentra la entrada secreta a la montaña. Como se dice en él, Thorin intenta encontrar alguna cerradura donde la luz poniente del sol cae sobre la pared, pero cae la noche y no ocurre nada. Desesperados, los enanos se disponen a volver cuando Bilbo encuentra la respuesta al acertijo al descubrir que la última luz del día no era la de la puesta de sol, sino la de la luna. Una puerta oculta se abre y, maravillados, los enanos penetran en su interior, emocionados por haber llegado por fin al reino de Erebor.