El Museo de Bellas Artes de Sevilla es una de las pinacotecas más importantes de España. Se ubica en la plaza del Museo, presidida por una escultura dedicada a Bartolomé Esteban Murillo. Fue creado por Real Orden de 16 de septiembre de 1835 como «Museo de Pinturas», y en 1839 se escogió como su sede, de entre varios edificios conventuales desamortizados, el de la Merced, inaugurándose oficialmente en 1841. Es un museo fundamental para conocer tanto la pintura barroca sevillana, especialmente de Zurbarán, Murillo y Valdés Leal, como la pintura andaluza del .Museo de Bellas Artes de Sevilla juntadeandalucia.es [04-08-2008]
En 1962, el museo fue declarado monumento histórico-artístico, por lo que es bien de interés cultural con categoría de monumento.
Historia Convento
miniaturadeimagen|derecha|Escalera principal del Museo de Bellas Artes de Sevilla. El edificio que alberga el actual Museo de Bellas Artes de Sevilla es el antiguo convento de la Orden de la Merced. Según relata Tirso de Molina, en su Historia de la Orden de la Merced, los terrenos donde se alza el actual edificio fueron repartidos por Fernando III a los caballeros mercedarios que habían tomado parte activa en la conquista de Sevilla en 1248, otorgándoles rentas para la construcción de un edificio mudéjar, cercano a la actual calle Goles, que hoy no se conserva.
Fray Alonso de Monroy, general de la orden a partir de 1602, promovió las obras de renovación del antiguo inmueble, realizadas con base en las trazas del arquitecto Juan de Oviedo y de la Bandera, que se inician en 1603. Destacan entre sus dependencias la iglesia conventual, finalizada en 1612, así como los claustros articulados en torno a la escalera imperial, núcleo central del edificio, y cuya composición tuvo un gran eco en América. El otro gran arquitecto asociado al edificio conventual mercedario fue Leonardo de Figueroa, que remodela en 1724 la planta superior del claustro Mayor. La actual portada del edificio es de 1729. Fue realizada por el cantero Miguel de Quintana con diseño de este artesano y fray Francisco Bartolomé de Roxas.
En 1625, el dramaturgo Tirso de Molina, perteneciente a la Orden de la Merced, que fue desterrado de Madrid a Sevilla por dictamen de la Junta de Reformación, residió en este convento.
Museo El Convento de la Merced fue expropiado en 1835 por la desamortización de Mendizábal, lo que supuso la definitiva exclaustración y la pérdida del convento. El Museo Provincial fue creado por Real Orden de 16 de septiembre de 1835, con el objeto de reunir las obras pertenecientes a las órdenes religiosas suprimidas. Se nombra la Comisión para gestionar la institución y la Junta Directiva que propuso sucesivamente como sede, el convento de la Merced Calzada, lugar en que se encuentra aunque fue denegado en un primer momento por estar ocupado por la Real Sociedad Económica Sevillana de Amigos del País; el de Montesion; el de San Pablo, que iba a ser destinado a Delegación de Hacienda y el de San Buenaventura. Mientras se escogía la sede definitiva, los cuadros y objetos artísticos recogidos de los conventos se encontraban diseminados, lo que provocó un quebranto para el futuro museo. Así, a título de ejemplo, un cuadro de Velázquez procedente del convento de San Antonio, quedó de forma definitiva en el palacio arzobispal, varios cuadros de Zurbarán del convento de San Buenventura fueron vendidos al extranjero. Los guardacostas de la provincia de Cádiz también recuperaron algunos cuadros y los expriores de algunos de los conventos desamortizados tuvieron que ser advertidos de que entregaran las pinturas que mantenían ocultas. Por fin, a 7 de octubre de 1838, queda constancia del establecimiento del museo en el antiguo convento de la Merced, compartido hasta 1846, con la Real Sociedad Económica.
A su vez, la Real Orden de 16 de diciembre de 1840 dispuso que los objetos de Itálica encontrados o que se localizasen en el futuro se guardaran también en el antiguo convento. Por otra parte, la Real Orden de 20 de octubre de 1854 ordenó el traslado también a este edificio de las obras conservadas en los Reales Alcázares. En el mismo edificio se asentó también en 1873, la Facultad Libre de Farmacia y a la salida de esta, en 1875, lo hizo la Escuela Normal de Maestros. En 1879, se creó oficialmente el Museo de Antigüedades, independiente del de Bellas Artes, que también se estableció allí al igual que la Academia y Escuela de Bellas Artes. El Museo Arqueológico ocupaba tres galerías del denominado patio del Claustro Grande, mientras que el Museo de Pinturas ocupaba la iglesia y otras dependencias. La Academia y Escuela de Bellas Artes quedaron ubicadas en estancias contiguas a los museos y la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos y la Escuela Normal de Maestros quedaron en dependencias lindantes con las galerías del Claustro Grande.
En 1941, el Museo Arqueológico Provincial se trasladó al pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana de 1929, en la plaza de América del parque de María Luisa, quedando únicamente en el convento de la Merced el Museo de Bellas Artes.
Edificio El inmueble se encuentra en la plaza del Museo. Cuenta con una estatua de bronce del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo de la que existe una réplica exacta frente al Museo del Prado de Madrid, cerca del Jardín Botánico. Ambas son obra del escultor madrileño Sabino de Medina.
Desde su habilitación como museo ha experimentado cuatro grandes intervenciones. En la primera, entre 1868 y 1898, se restauraron las arquerías y muros del piso primero, el solado de los claustros y el alicatado de sus muros con azulejos de otros conventos desamortizados. Entre 1942 y 1945 se actuó sobre la antigua sacristía, que pasó a convertirse en el patio de las Conchas y se trasladó la antigua portada barroca de la calle Bailén a la fachada principal. Una tercera llevada a cabo entre 1969-1970 y 1975-1976 quedó inconclusa con desafortunadas consecuencias para la estabilidad estructural del edificio. La última modificación fue entre 1985 y 1993, en que se rehabilitó en su totalidad y se adecuó a las múltiples exigencias de la moderna museología.
Exterior La fachada principal se presenta frente a la plaza del Museo. Presenta una portada que hasta 1945 era la de acceso a la iglesia del convento, que estaba situada entre las calles Cepeda y Bailén. Fue diseñada por Miguel de Quintana en 1729 según diseño, aunque con algunas modificaciones de fray Francisco Bartolomé de Rojas. Presenta arco de medio punto con un par de columnas paredas a cada lado que descansan sobre pedestales. Sobre él se abre una gran hornacina en cuyo interior se encuentran las figuras de la Virgen de la Merced, San Pedro Nolasco, fundador de la orden de la Merced, y el rey Jaime I de Aragón, su protector. A ambos lados la flanquean dos columnas salomónicas, y sobre ella, a modo de remate, hay un frontón en cuyo centro se sitúa el escudo de la orden.
Interior miniaturadeimagen|250px|Paño de azulejos de Santas Justa y Rufina, obra de Hernando de Valladares realizado hacia 1600, procedente del antiguo convento de la Asunción de Sevilla. Las trazas del edificio se deben a Juan de Oviedo, arquitecto y escultor a quien se le encargan las nuevas obras, tras el derribo del edificio antiguo. Las obras comienzan en 1602, quedando configurada su actual apariencia en la segunda década del . Se articula alrededor de tres patios comunicados por una gran escalera y la iglesia, situada en uno de los extremos del convento. El vestíbulo se encuentra decorado con azulejería procedente de diversos conventos sevillanos.
Patios El claustro Mayor, diseñado originalmente por Juan de Oviedo a comienzos del , sobresale por sus dimensiones y su esbeltez gracias al recurso de apoyar, en el primer piso, columnas pareadas sobre plinto. En el superior, reformado en 1724 por Leonardo de Figueroa, hay balcones enmarcados por pilastras jónicas El claustro de los Bojes, diseñado por Juan de Oviedo y construido hacia 1612, es de configuración manierista y aloja algunos paneles de azulejos provenientes de otros conventos así como una portada del castillo de la Calahorra. El claustro del Aljibe que sirve como patio de ingreso a las salas de exposición es el más modesto arquitectónicamente. Destaca el panel cerámico de la Virgen del Rosario, realizado por Cristóbal de Augusta en 1577 para el convento de Madre de Dios. El patio de las Conchas, situado en el lugar en que estuvo la sacristía, los cipreses y un pequeño estanque son, junto con las veneras de las hornacinas, los elementos más destacados. miniaturadeimagen|250px|Vista del claustro grande del antiguo Convento de la Merced. miniaturadeimagen|250px|Vista de la sala V del museo, que ocupa la antigua iglesia del convento de la Merced.
Iglesia La iglesia, proyectada por Juan de Oviedo, fue construida entre 1603 y 1612. Tiene forma de cruz latina, con una única nave cubierta con bóveda de cañón y un amplio crucero con cúpula. Está cubierta con pinturas murales obras del pintor sevillano Domingo Martínez. En el exterior en el lado izquierdo hay una portada atribuida a José Álvarez y ejecutada en el último tercio del .
La escalera
La grandiosa escalera está proyectada con un doble arranque y se aloja en un amplio espacio cúbico de equilibradas proporciones. La ornamentación y la distribución de los huecos que la iluminan le otorgan gran riqueza estética.
Colección miniaturadeimagen|derecha|Sagrada Cena (1588) de Alonso Vázquez. miniaturadeimagen|derecha|San Hugo en el refectorio de los Cartujos, 1630-1635 (262 x 307 cm), de Zurbarán.
El origen de la colección se encuentra en las obras procedentes de conventos y monasterios desamortizados, razón por la que el grueso de obras es pintura religiosa, mayormente del Barroco sevillano. Almacenados en diferentes edificios, hacia 1840 debían de estar ya en el actual museo ya que de esa fecha es el primer inventario que alcanza un total de 2045 obras”. Cabral Bejarano y Esquivel redactan un segundo inventario en el que consideran que solo hay 583 obras dignas de pertenecer al Museo. Entre 1854-1855 se efectúa una segunda depuración de la que salen 456 pinturas y 15 esculturas mientras que un total de 357 cuadros se califican de "desecho". La polémica sobre qué se había hecho del enorme patrimonio desamortizado estaba servida tal y como se hacen eco Antonio Colón en su Sevilla Artística o González de León en Noticia Artística de Sevilla. Nuevas obras entran a formar parte de la colección a raíz de la segunda desamortización de 1868- 1869. Los fondos fundacionales han quedado reducidos, tal y como refleja el inventario de Gestoso de 1912, que recoge 380 pinturas y 41 esculturas.
Afortunadamente, ya desde finales del comienzan las donaciones, desde la primera documentada en 1894 de Manuel Andérica o la de la obra del Greco de la infanta María luisa Fernanda en 1897. En la primera mitad del tienen lugar las donaciones más importantes como son la de Lucia Monti (1921), Abreu (1928), Gestoso (1932), Siravegne (1944) o Aguiar (1945). En las últimas décadas se ha incrementado la colección por las adquisiciones públicas de la Administración andaluza y las donaciones efectuadas por descendientes de artistas de primeros del .
La colección de pintura del Museo de Bellas Artes de Sevilla es reflejo de la evolución de la escuela sevillana, que cuenta con una trayectoria homogénea, continuada y con altos niveles de calidad a lo largo de los siglos. En este recorrido sobresale notablemente el periodo barroco, con una amplia presencia de los grandes maestros de la ciudad como Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo o Juan de Valdés Leal y el en el que la escuela sevillana vive una nueva etapa de esplendor iniciada durante el Romanticismo. el siguiente, son brillantes ejemplos de la vitalidad de la escuela sevillana hasta el .