thumb|La Libertad guiando al pueblo, cuadro de Eugène Delacroix, erróneamente asociado a la Revolución de 1789, pese a que corresponde a los sucesos revolucionarios de los años 1830 (Museo del Louvre, París).
El progresismo es una ideología política y social posicionada generalmente en la izquierda del espectro político.https://toma-partido.fes.de/e/el-progresismo-y-la-izquierda-ante-la-nueva-derecha-claves-para-la-region.html Se caracteriza por tener una filosofía contracultural que se opone al conservadurismo y a menudo apoya un modelo de estado reformista y horizontalhttps://marcalima.pe/progresismo-lima/ orientado, generalmente, hacia el desarrollo de un estado del bienestar, la defensa de derechos civiles, la participación ciudadana y cierta redistribución de la riqueza. En este sentido, el progresismo defiende, en líneas generales, más equidad económica e igualdad social, así como también lo que se consideran mayores avances o progresos en materia sociocultural.
En el progresismo, como subespectro político, tienden a confluir diversas doctrinas filosóficas, éticas y económicas de la socialdemocracia y del socioliberalismo. Como contraste, comúnmente se considera que estas corrientes aglutinan fuerzas opuestas al conservadurismo en lo cultural y al neoliberalismo en lo económico.
Por otra parte, los progresistas persiguen principalmente la libertad personal; por ello, fomentan reformas en lo social, lo económico, lo político y lo institucional, con lo cual pretenden profundizar en la libertad del individuo ampliando sus capacidades dentro de la sociedad (libertad positiva). De esta manera, en lo socioeconómico, el progresismo propone que el Estado o la misma sociedad generen condiciones que permitan a las personas superar la desigualdad social a través de procesos de inclusión social.
En general, el progresismo como tendencia política suele entenderse como pragmático, por lo que frecuentemente no se le define en un punto específico del espectro tradicional izquierda-derecha. No obstante, al progresismo a veces también se le suele enmarcar dentro del espectro de las izquierdas, pero sobre todo alrededor de la centroizquierda. Aunque algunos sectores de la propia izquierda —sobre todo aquellos que se definen a sí mismos como revolucionarios— buscan desmarcarse del progresismo por considerarlo como meramente reformista.
Aunque el término tiene precedentes en la Revolución francesa, cuando políticamente era sinónimo de reformismo, el progresismo tomó forma como tendencia política de las luchas contemporáneas por los derechos civiles y políticos que dieron vida a movimientos sociales como la revolución sexual, el feminismo, el ecologismo, el veganismo, la sexodiversidad, entre otros.
Características generales en la actualidad Algunas características del progresismo —que pueden variar de enfoque según cada corriente del mismo— son las siguientes: Laicista: Los laicistas defienden o favorecen la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o ajena a las confesiones religiosas. Ecologista: Propugna medidas medioambientales para así preservar el medioambiente. Pacifista: Los progresistas por lo general son pacifistas, pues rechazan las revoluciones violentas características de las corrientes extremistas. Feminista: Los feministas rechazan la misoginia y el machismo por ser consideradas prácticas que denigran y degradan las condiciones de las mujeres. Buscan legalizar el aborto para que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos. Sexualmente liberal: La liberación sexual ha propiciado el respeto y la aceptación de la homosexualidad, la bisexualidad, las relaciones sexuales prematrimoniales y la difusión de los métodos anticonceptivos. Antirracista: Los antirracistas buscan una sociedad más igualitaria para las minorías étnicas. Reformista: Busca cambios constantes que impulsen el progreso indefinido en lo social, económico e institucional. Pragmático: Plantea que el progreso se logra implementando políticas que mediante hechos han demostrado funcionar. Por lo tanto sus medidas en lo económico y social no están sujetas a ideologías que propugnen la igualdad y la libertad de manera separada. Vegano/Vegetariano: Oposición al consumo de todos o parte de productos de origen animal, ya sea por conciencia o por su impacto ambiental. Cooperativo/a: El progreso se logra trabajando con todos los sectores interesados para el desarrollo económico, social, político e institucional, e impulsa el reconocimiento de los derechos individuales. Democrático: Se identifica la democracia como el sistema de gobierno que mejor protege los derechos humanos y la libertad. Rechaza los políticas y regímenes autoritarios. Vanguardista: Romper el statu quo en lo social y en lo político se ha vuelto una tendencia en los partidos que propugnan el progresismo.
Origen del término thumb|Manifestantes por la separación Iglesia-Estado en París (1904).
El término progresista, en castellano, proviene de los progressives británicos de finales del . La traducción correcta sería progresivistas pero, intencionadamente o no, se tradujo por un término con connotaciones más positivas como es progresismo.
Los términos progresista y progresismo nacieron, en el contexto de la revolución liberal del , para designar a los reformistas o revolucionarios, partidarios de la idea de progreso en el plano político-institucional, el cambio social y las transformaciones económicas e intelectuales, frente a los conservadores, partidarios del mantenimiento del orden existente —tanto los reaccionarios partidarios de la vuelta al Antiguo Régimen, como los conservadores o moderados, partidarios de distintas formas de compromiso lampedusiano entre lo viejo y lo nuevo—.
Mientras que el término opuesto a reaccionario es revolucionario, el término contrapuesto a progresista es conservador.
En cuanto a la relación entre los conceptos de revolucionario y progresista, si bien eran plenamente vinculables en la primera mitad del , fueron alejándose a medida que se imponían la Revolución Industrial, el capitalismo y la sociedad de clases presidida por la burguesía (revolución burguesa). De hecho, fue a partir de la revolución de 1848 cuando se definió con claridad la nueva oposición social entre burguesía y proletariado (organizado en el movimiento obrero). Los antiguos progresistas fueron dejando de ser revolucionarios y comenzaron a identificarse mucho más con el término reformista.
Por otro lado, también se considera que los movimientos sociales de 1968 y la conformación de la nueva izquierda influyeron en la conformación de lo que hoy es el progresismo. Estos movimientos tuvieron mayor énfasis en cuanto a la transformación a nivel sociocultural con una postura más antiautoritaria, antibelicista y partidaria de los derechos civiles, del feminismo y de la sexodiversidad, aunque con posturas variopintas en cuanto a la transformación socioeconómica desde reivindicación del socialismo hasta inclinaciones más reformistas. En contraste, la vieja izquierda mantuvo un énfasis casi exclusivo en las reivindicaciones de clase, fue más autoritaria y por lo general con poco interés en cambios culturales con inclinaciones por lo general más conservadoras en este aspecto.
Posturas El progresismo actual varía en sus posturas ampliamente: En Europa representa un sinónimo de una izquierda democrática, muchas veces más cercana a la socialdemocracia que busca defender ciertas posturas como financiamiento público del sistema de salud, financiamiento público del sistema educativo, legislación de la interrupción del embarazo, libertad sexual, eutanasia, laicismo y ecologismo, entre otros. En América Latina, el progresismo está asociado a muchas corrientes políticas distintas, a veces contrarias entre sí, aunque también a veces compartiendo ciertos principios rectores: Por un lado, ciertas corrientes que se desarrollan con posiciones que van del centro a la izquierda política, pero gravitando generalmente hacia la economía social de mercado de cuño centroizquierdista, aunque también posturas de socialismo democrático. Por otro lado, ciertas corrientes asociadas muchas veces con el nacionalismo popular y el latinoamericanismo, con ciertas propuestas de socialismo sui generis o, en su defecto, con posturas marcadamente antineoliberales. En Estados Unidos existen distintos grupos que se disputan el uso del término «progresista»: Por un lado, está el ala moderada del Partido Demócrata, en sí más vinculada con un capitalismo más regulado en comparación con las posturas del Partido Republicano. No obstante, en esta misma ala pueden encontrarse una corriente más centrista que prefiere el término «liberal» y otra más a la izquierda que prefiere la etiqueta de «progresista». Por otro lado, también existe el ala más izquierdista del Partido Demócrata, que promueve cambios sustantivos en lo económico y en lo político. A veces vinculada con nociones de socialismo democrático o socialdemocracia. En estas corrientes se suele rechazar el término «liberal» y su militancia se suele identificar más como izquierdista o incluso como anticapitalista, sobre todo esto último en quienes asumen el socialismo democrático. Asimismo, existe el movimiento progresista tradicional, muchas veces más vinculado con movimientos sociales de base, que busca romper el bipartidismo y generar «cambios radicales» como, por ejemplo, cambios en la política migratoria, mayor regulación en una economía más participativa, además de elaborar una política ecologista con unos objetivos más marcados.
Significado por países España thumb|Juan Prim, Francisco Serrano y Domínguez y Juan Bautista Topete subastan los atributos del trono español durante la búsqueda de un nuevo rey. Publicado en la revista La Flaca en abril de 1869.
Los primeros partidos políticos progresistas en España surgen en el seno del liberalismo del . El Partido Progresista gobernó dos años (el Bienio Progresista, 1854-1856), bajo la jefatura del general Espartero, al que le sucedió el general Prim, quien lo convirtió en el principal protagonista de la Revolución de 1868, que puso fin a la Monarquía de Isabel II. Posteriormente, este partido quedaría dividido en dos: el ala moderada, dirigida por Práxedes Mateo Sagasta, formó el Partido Constitucional, y otra más radical, encabezada por Manuel Ruiz Zorrilla, formó el Partido Demócrata-Radical.Moderados, progresistas y liberales del Blog Historia política y social contemporánea de España, consultado el 17 de octubre de 2013.
En el , el progresismo español empezó a competir con los incipientes partidos socialistas además de los tradicionales conservadores. Tuvieron relevancia durante la Segunda República Española, por ejemplo, el Partido Republicano Radical, fundado por Alejandro Lerroux, que tuvo ideas progresistas en sus inicios aunque luego moderó su posición. También destacó Acción Republicana, fundada por Manuel Azaña, que se implicó en la construcción y consolidación de la república, y llegó a formar parte del Gobierno Provisional, que se hizo cargo del país tras la salida de España del Rey. Estos partidos fueron declarados ilegales tras la victoria del bando sublevado en la Guerra Civil, y el progresismo español cayó en desgracia durante los cuarenta años de la dictadura de Francisco Franco.