La economía creativa designa el conjunto de actividades económicas en las que la creatividad, el conocimiento y la propiedad intelectual constituyen los insumos principales de producción. El término fue acuñado y sistematizado por el economista británico John Howkins en su libro The Creative Economy: How People Make Money from Ideas (2001) y consolidado a escala global por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en el Creative Economy Report de 2008.Howkins, John (2001). The Creative Economy: How People Make Money from Ideas. Londres: Allen Lane / Penguin Press. ISBN 0713994037.UNCTAD/UNDP (2008). Creative Economy Report 2008. Ginebra: UNCTAD. UNCTAD/DITC/2008/2.
El concepto está relacionado —aunque no es sinónimo— con otros dos términos: industrias creativas, que designa los sectores económicos específicos basados en creatividad y propiedad intelectual, y economía naranja, una adaptación latinoamericana promovida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2013.Buitrago Restrepo, Felipe y Duque Márquez, Iván (2013). La Economía Naranja: Una oportunidad infinita. Washington D.C.: BID / Aguilar. ISBN 978-1-59782-197-0. Las diferencias entre estos conceptos —sus genealogías, alcances y connotaciones políticas— son objeto de debate académico.
Según el Creative Economy Outlook 2024 de la UNCTAD, las exportaciones mundiales de servicios creativos alcanzaron 1,4 billones de dólares en 2022, mientras que los bienes creativos sumaron 713 000 millones. La UNESCO estima que las industrias culturales y creativas aportan en torno al 3,1 % del PIB mundial y dan empleo a aproximadamente 50 millones de personas (6,2 % del empleo global).UNCTAD (2024). Creative Economy Outlook 2024. Ginebra: UNCTAD. Disponible en: https://unctad.org/publication/creative-economy-outlook-2024UNESCO (2022). Re|shaping Policies for Creativity: Addressing Culture as a Global Public Good. París: UNESCO. ISBN 978-92-3-100481-5.
Antecedentes conceptuales
La «industria cultural» como crítica (Adorno y Horkheimer, 1944)
El antecedente intelectual más influyente de la economía creativa no es una afirmación sino una crítica. Los filósofos de la Escuela de Frankfurt Theodor Adorno y Max Horkheimer acuñaron el término Kulturindustrie (industria cultural, en singular) en el capítulo «La industria cultural: Ilustración como engaño de masas» de Dialektik der Aufklärung (1944/1947). Los autores sustituyeron deliberadamente la expresión «cultura de masas» para denunciar la subsunción de la creación cultural bajo la lógica industrial capitalista, argumentando que el resultado era estandarización, pseudoindividualización e integración ideológica.Adorno, Theodor W. y Horkheimer, Max (1944/1947). «La industria cultural: Ilustración como engaño de masas». En: Dialéctica de la Ilustración. Madrid: Trotta, 2009. ISBN 978-84-8164-090-7.
Este diagnóstico crítico contrasta radicalmente con el uso contemporáneo del concepto en políticas de desarrollo: donde Adorno y Horkheimer veían alienación, la economía creativa contemporánea ve potencial de crecimiento económico e innovación.
De la crítica a la categoría empírica: industrias culturales en plural
La pluralización del término —«industrias culturales»— fue obra principalmente de la escuela francesa de economía política de la cultura, en particular Bernard Miège (The Capitalization of Cultural Production, 1989), y fue adoptada por la UNESCO en el informe Cultural Industries: A Challenge for the Future of Culture (1982) y la Declaración de México sobre Políticas Culturales de ese mismo año. Este uso plural despojó al concepto de su carga crítica original para convertirlo en una categoría empírica aplicable a políticas de desarrollo cultural.Miège, Bernard (1989). The Capitalization of Cultural Production. Nueva York: International General.
Historia y consolidación del concepto
Creative Nation (Australia, 1994)
El primer antecedente en política pública es Creative Nation: Commonwealth Cultural Policy, documento publicado en octubre de 1994 por el Department of Communications and the Arts del gobierno laborista de Paul Keating. Fue la primera política cultural federal australiana y asignó 252 millones de dólares australianos adicionales en cuatro años. El documento afirmaba: «Esta política cultural es también una política económica. La cultura crea riqueza. En sentido amplio, nuestras industrias culturales generan 13 000 millones de dólares al año».Department of Communications and the Arts, Australia (1994). Creative Nation: Commonwealth Cultural Policy. Canberra: DCA. Disponible en: https://apo.org.au/node/29704
Creative Nation introdujo por primera vez «multimedia» como categoría de política cultural y anticipó la convergencia entre cultura y tecnología. Sin embargo, usó predominantemente el término «industrias culturales», no «industrias creativas»; es considerado un precursor conceptual por vincular por primera vez política cultural con política industrial.
DCMS y el Reino Unido (1997-1998)
La cristalización del término «industrias creativas» tal como se usa globalmente hoy se debe al Departamento de Cultura, Medios y Deporte del Reino Unido (DCMS), renombrado así en julio de 1997 bajo el gobierno de Tony Blair. El Secretario Chris Smith presidió la Creative Industries Task Force, que incluyó a figuras como Richard Branson y David Puttnam.
El resultado fue el Creative Industries Mapping Document 1998 (DCMS, noviembre de 1998; 2.ª edición revisada en 2001), cuya definición se convirtió en referencia canónica internacional:Department for Culture, Media and Sport (1998). Creative Industries Mapping Document 1998. Londres: DCMS. Disponible en: https://assets.publishing.service.gov.uk/media/5a7b11d440f0b66eab99ec2a/2001part1-foreword2001.pdf
La definición oficial en español sería: «Aquellas industrias que tienen su origen en la creatividad, habilidad y talento individual, y que tienen potencial de creación de riqueza y empleo a través de la generación y explotación de propiedad intelectual».
El documento identificó 13 subsectores: publicidad, arquitectura, mercado de arte y antigüedades, artesanía, diseño, moda de diseñador, cine y video, software interactivo de ocio, música, artes escénicas, editorial, software y servicios informáticos, televisión y radio. En 2015-2016, la clasificación fue revisada a 9 subsectores.
John Howkins y The Creative Economy (2001)
John Howkins sistematizó el concepto en The Creative Economy: How People Make Money from Ideas (Allen Lane/Penguin, 2001; 2.ª ed. 2013; trad. esp. La economía creativa: Transformar una idea en beneficios, Paidós). Howkins organizó la economía creativa en torno a cuatro tipos de propiedad intelectual: derechos de autor (copyright), patentes, marcas comerciales y derechos de diseño, e identificó 15 industrias —más amplio que el DCMS, al incluir investigación y desarrollo, software, juguetes y videojuegos junto a las artes más tradicionales.
Su argumento central: «La creatividad no es nueva y la economía tampoco, pero lo que es nuevo es la naturaleza y la extensión de la relación entre ambas». Howkins estimó el valor mundial de la economía creativa en aproximadamente 2,2 billones de dólares en el año 2000, con un crecimiento anual del 5 %.
Consolidación global: UNCTAD y la ONU (2008-2021)
El Creative Economy Report 2008, publicado conjuntamente por la UNCTAD y el PNUD, fue el primer informe del sistema de Naciones Unidas sobre el tema. Introdujo una definición operativa que ha orientado las estadísticas y políticas internacionales desde entonces. El informe de 2010 documentó que las exportaciones globales de bienes y servicios creativos más que se duplicaron entre 2002 y 2008.
La Asamblea General de la ONU declaró 2021 como el Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible mediante la Resolución A/RES/74/198, aprobada el 19 de diciembre de 2019 y propuesta por Indonesia con el copatrocinio de 81 países. El año estuvo coordinado por la UNCTAD y vinculó la economía creativa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 8 (trabajo decente), el ODS 9 (industria e innovación) y el ODS 11 (ciudades sostenibles).Asamblea General de las Naciones Unidas (2019). Resolución A/RES/74/198: Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible, 2021. Nueva York: ONU.
Definiciones institucionales
Las principales organizaciones internacionales han propuesto definiciones que comparten un núcleo pero difieren en alcance:
UNESCO
La Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (UNESCO, 2005, Artículo 4) define las industrias culturales como aquellas que «combinan la creación, la producción y la comercialización de contenidos creativos que sean intangibles y de naturaleza cultural». El Marco de Estadísticas Culturales de la UNESCO (FCS, 2009) organiza el sector en seis dominios culturales centrales, dos relacionados (turismo cultural; deportes y recreación) y cuatro transversales (educación cultural, archivos, equipamiento, patrimonio inmaterial).UNESCO Institute for Statistics (2009). The 2009 UNESCO Framework for Cultural Statistics (FCS). Montreal: UIS. Disponible en: https://unstats.un.org/unsd/statcom/doc10/Bg-FCS-e.pdf
UNCTAD
El Creative Economy Report 2008 define:
DCMS del Reino Unido
La definición del DCMS (1998), ya citada en la sección de historia, sigue siendo la más utilizada en la literatura académica internacional por su precisión conceptual al vincular origen creativo individual con explotación de propiedad intelectual.
BID y la economía naranja
Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez acuñaron el concepto de «economía naranja» para el BID en 2013, definiéndola como:
El color naranja fue elegido como representación visual asociada a la creatividad y la cultura en el imaginario latinoamericano. La economía naranja organiza sus actividades en tres bloques: (a) Artes y Patrimonio; (b) Industrias Culturales Convencionales; (c) Creaciones Funcionales, Nuevos Medios y Software de Contenidos.
Diferencias conceptuales
Los cuatro conceptos relacionados —industria cultural, industrias culturales, industrias creativas, economía creativa y economía naranja— tienen genealogías, alcances y connotaciones distintas:
Concepto Año Autor / institución Alcance Industria cultural (singular, crítica) 1944 Adorno y Horkheimer Denuncia de mercantilización de la cultura Industrias culturales (plural, empírico) Años 1970-1980 Miège; UNESCO Sectores con producción y reproducción industrial de cultura Industrias creativas 1998 DCMS (Reino Unido) Amplía a sectores basados en propiedad intelectual (software, diseño, moda) Economía creativa 2001 / 2008 Howkins / UNCTAD Sistema económico completo; paradigma de desarrollo Economía naranja 2013 Buitrago y Duque, BID Adaptación latinoamericana con connotación de política pública
Clasificaciones y marcos
Distintas organizaciones han propuesto clasificaciones operativas para delimitar el sector:
Marco de la UNCTAD (2008)
La UNCTAD organiza las industrias creativas en cuatro grupos y nueve subcategorías:
Patrimonio: expresiones culturales tradicionales (artesanía, festivales); sitios culturales (museos, bibliotecas, sitios arqueológicos). Artes: visuales (pintura, escultura, fotografía); escénicas (teatro, danza, música en vivo, circo). Medios: editorial y medios impresos; audiovisual (cine, televisión, radio, videojuegos). Creaciones funcionales: diseño (de interiores, gráfico, de moda, joyería, juguetes); nuevos medios (software, contenido digital); servicios creativos (arquitectura, publicidad, investigación y desarrollo creativa).
Marco de estadísticas culturales de la UNESCO (FCS 2009)