Agustín de Cazalla (1510-Valladolid, 1559),Biografías y Vidas el doctor Cazalla, fue un clérigo español, de tendencia humanista y erasmista, que fue acusado de crear un foco protestante en Valladolid.Valladolid, la ciudad que quiso olvidar que ejecutó a 27 herejes protestantes. En 1559, dos autos de fe destruyeron el germen del luteranismo en España. Hoy, apenas una placa lo recuerda, eldiario.es, Ángel Villaescusa, 20 de noviembre de 2021
Biografía Era hijo de Pedro de CazallaSefardíes contador real, y Leonor de Vivero, ambos de familias judeoconversas, y sobrino del obispo Juan de Cazalla y hermano de María de Cazalla (del grupo de los alumbrados detectado en Guadalajara en 1525). Estudió en la Universidad de Valladolid con Bartolomé de Carranza (posteriormente procesado también por la Inquisición) y en la Universidad de Alcalá, donde su tío Juan, antiguo capellán del cardenal Cisneros, mantenía fama de reputado humanista y erasmista. En Alcalá fue condiscípulo de Diego Laínez, uno de los fundadores de la Compañía de Jesús.
Fue canónigo en la catedral de Salamanca. Como capellán del emperador Carlos V, le acompañó por toda Europa. A su vuelta a Valladolid en 1552 fue reuniendo en su entorno lo que se denominó un "conventículo", cuyas opiniones religiosas fueron consideradas heréticas al ser descubierto, a pesar de la discreción con que actuaban, y de su limitación a círculos restringidos de la élite social de la ciudad (entre otros, el corregidor de Toro, Carlos de Seso -que había estado en contacto con Juan de Valdés en Italia-).
Proceso por herejía Cazalla fue sometido a un proceso atentamente controlado por el inquisidor general Fernando de Valdés, que fue comunicando sus detalles al rey Felipe II. Tras obtener la confesión del reo, fue condenado a morir en la hoguera en un solemne auto de fe que se celebró en Valladolid el 21 de mayo de 1559. Al abjurar de sus errores, se le concedió la gracia de ser agarrotado antes de quemarlo. Sus hermanos Francisco, Beatriz y Pedro de Cazalla también fueron procesados y condenados a la hoguera. Otros dos hermanos, Constanza y Juan, fueron condenados a sambenito y cárcel perpetua (en total, eran diez hermanos).Antonio de Medrano, Alumbrado Epicúreo: Proceso Inquisitorial (Toledo, 1530) El cadáver de su madre fue desenterrado y arrojado a la hoguera. Su casa fue derruida y en su solar se colocó un padrón de ignominia, porque los hereges Luteranos se juntaban en ellas a hacer conventículos contra nra Stª fe católica, pasando a ser conocida la calle desde entonces por su figura.Frase citada en vallisoletvm. Francisco Núñez Roldán, El triunfo de la Inquisición, en Historia National Geographic, nº 104, agosto de 2012. Girona.
La figura de Cazalla pasó a ser objeto de todo tipo de vituperios, incluyendo la divulgación de detalles escabrosos de su actividad en el "conventículo", así como de la causa de su desvelación, todo ello de dudosa verosimilitud:
Dada la alternativa que se le ofrecía (ser quemado vivo), buena parte de la bibliografía, especialmente la de orientación crítica (Juan Antonio Llorente), considera dudosa la sinceridad de Cazalla en su retractación, aunque la expresó de forma vehemente (los presentes, como su confesor Antonio de la Carrera o el cronista Antonio de Illescas la dan por cierta), e intentó persuadir a hacer lo mismo a sus compañeros de suplicio y ejecución, la mayor parte de los cuales también se retractaron, excepto el bachiller Herrezuelo (abogado de Toro, casado con Leonor de Cisneros, que sí estaba entre las "reconciliadas" y fue ásperamente reconvenida por su marido por ello). Herrezuelo respondió a Agustín Cazalla del siguiente modo: Doctor, para agora quisiera yo el ánimo, que no para otro tiempo; y Nunca juzgué yo menos de este judigüelo. Viéndole hablar de tal modo, un alabardero le hizo callar hiriéndole con su arma. Fue quemado vivo.Citado por Menéndez y Pelayo, op. cit., pg. 1336
Como causa que le llevó a incurrir en herejía, Cazalla había propuesto esta:
Hay muy distintas versiones de las últimas palabras del doctor Cazalla, como una en la que se dirige a la princesa Juana de Austria (hermana de Felipe II, regente en su nombre) que presidía el auto de fe para decirle: Buena doctrina te di; bien te prediqué y para mí escogí lo peor, pensé que esta coroza fuera mitra de oro; mas por mis malas obras merezco bien la que tengo. Suplícote señora, te acuerdes de mis sobrinos, los hijos del contador Hernando Ortiz.Relación anónima, citada por Menéndez y Pelayo, op. cit., pg. 1337
Murió tras decir al verdugo: Ea, hermano, gritando Credo, credo y besando la cruz.Citado por Menéndez y Pelayo, op. cit., pg. 1337
Memoria miniatura|Presentación de don Juan de Austria a la reina gobernadora en ocasión del auto de fe del doctor Cazalla el 21 mayo de 1559, panel de azulejos de Talavera de J. Ruiz de Luna, 1939-1940; Valladolid, zagúan del Palacio de Pimentel. Agustín Cazalla es considerado como un mártir en el ámbito religioso protestante, y especialmente como un precursor por los protestantes españoles.
En Valladolid, el solar que ocupó su casa y el rótulo infamatorio se conservaron dos siglos, hasta 1776, cuando fue cambiado (presumiblemente por haberse deteriorado el original) por una lápida con forma de rectángulo rematado en su lado superior por un triángulo o semicírculo y la siguiente inscripción:
Tras volver a construirse en el solar que ocupó su casa, se denominó calle del rótulo de Cazalla, y en 1820, con la llegada del Régimen Liberal, que revalorizó su figura como opuesta a la Inquisición, calle del Doctor Cazalla, retirándose la lápida, que no se conserva.No ha quedado ningún dibujo, pero sí varias copias del texto que hicieron ilustres historiadores, unos a partir de la propia placa cuando fue desmontada y otros a partir de los legajos conservados en el Ayuntamiento. Se conservan también varios textos dando fe de que en 1776 fue cambiado el rótulo; se supone que se hiciera por deterioro del primitivo.
Antolínez de Burgos, el primero de los historiadores de Valladolid, da cuenta de la placa y del material: ...un paredón de piedra que contiene un letrero manifestador de su delito y su pena... (Juan Antolínez de Burgos, Historia de Valladolid, lib. I, cap. 31)
La copia que se puede considerar más auténtica es la de Matías Sangrador y Vítores (Matías Sangrador, Historia de la Muy Noble y Leal Ciudad de Valladolid, t. I, p.392), que llegó a ver la placa. El primer párrafo lo escribe en triángulo y el segundo en rectángulo, por lo que se supone que la placa tenía forma semicircular por la parte de arriba. Sangrador empleó la letra gótica que era la moda en su época, pero se supone que estaría escrita en mayúsculas clásicas, al uso de la época en que transcurrieron los hechos. Este historiador dice que el rótulo se encontraba en un hueco reducido y cerrado por una tapia.
Pedro Alcántara Lasanta escribe el texto en su Libro de curiosidades relativas a Valladolid.
Juan Ortega y Rubio transcribió el texto a partir de un escrito conservado en un legajo del Archivo municipal, añadiendo una nota explicativa que decía que doña Leonor de Vivero no era la mujer de Cazalla, sino la madre. Pero en esto confundió los nombres de Pedro (el padre) y Agustín (hijo de Pedro y Leonor).
Agapito Revilla hace mención en su libro Las calles de Valladolid de todas estas noticias y da a conocer el acta levantada por el Ayuntamiento cuando se dio orden de quitar la lápida en el año 1820. Hace además un extenso relato sobre las casas y sus propietarios que circundaban el solar de los Cazalla, lo que se edificó después en dicho solar, etc.
Aparece representado en la novela histórica El hereje de Miguel Delibes.
Notas
Bibliografía 1880 - Marcelino Menéndez y Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, vol I, CSIC, 1992 (edición original, 1880), ISBN 8400072871 1910 - Procesos de protestantes españoles en el siglo XVI, Madrid: Tip. de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1910 2011 - Manuel de León de la Vega, Agustín de Cazalla, en Los protestantes y la espiritualidad evangélica en la España del siglo XVI, ISBN 8461520661, pg. 289 y ss. 2021 - Asunción Esteban Recio y Manuel González López. Herejes luteranas en Valladolid. Fuego y olvido sobre el Convento de Belén. 2ª ed. revisada. Universidad de Valladolid, 400 págs. ISBN 978-84-1320-125-2.
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