La creación literaria en lengua gallega fue prácticamente nula durante los siglos y , razón por la que se les denomina Siglos Oscuros (Séculos Escuros en gallego).

Contexto histórico Algunos estudiosos consideran que el cronista Fernão Lopes () es el último escritor medieval perteneciente a la literatura galaicoportuguesa. A partir de ese momento, los sistemas literarios gallego y portugués se separarán con desarrollos autónomos.

miniatura|135px|izquierda|Enrique II de Castilla sustituyó la nobleza gallega.

No obstante, la desaparición de la escuela trovadoresca galaico-portuguesa medieval no se realizó de manera brusca. Frente a la opinión tradicional que venía desvalorizando estos textos, los actuales historiadores de la literatura gallega vienen reivindicando el valor de los poetas de la mal llamada escuela gallego-castellana -singularmente en el Cancioneiro de Baena- y aún los presentes en el Cancioneiro Geral de García de Resende (1511), en Portugal. Ambas direcciones muestran, en la obra de autores como el Arcediago de Toro o Macías "O Namorado", un afán por superar los tópicos trovadorescos ya relaborándolos ya procurando nuevas maneras que vayan más allá del convencionalismo del amor cortés. De esta manera, los Epígonos Trobadorescos significan más bien un período de transición en el que, por causa de las circunstancias sociopolíticas, el gallego va a ceder su protagonismo, como lengua literaria, al emergente castellano. Diversas circunstancias motivan semejante proceso:

miniatura|Isabel I de Castilla cambió la nobleza gallega por la castellana.

En primer lugar, durante el desarrollo de las guerras trastamaristas (1370), la alta nobleza gallega apoyó a Pedro I en su intento de subir al trono de la Castilla. Sin embargo, el vencedor de este conflicto bélico fue su rival, Enrique de Trastámara. Como consecuencia de esto, Enrique II de Castilla (o Castilla de Trastámara) sustituyó parte de la nobleza gallega por nobles castellanos, proceso bautizado por los historiadores cómo el primer relevo nobiliar. Se repetiría la historia poco más de un siglo más tarde. En una nueva guerra por la sucesión al trono castellano, la nobleza gallega apoyó a Juana la Beltraneja (heredera legítima), mas el vencedor fue el bando de Isabel I de Castilla, también conocida cómo Isabel la Católica. Después de la guerra, los Reyes Católicos se decidirán por una política que asegure el predominio del poder real en Galicia; se trata del denominado, por el padre Zurita, como "proceso de doma del Reino de Galicia", mediante lo cual la nobleza gallega quedará totalmente "descabezada" y, lo que es decisivo para la literatura, sin capacidad para producir un sistema literario en lengua gallega. El gallego continuó siendo la lengua habitual de toda la población, pero sin uso entre la alta nobleza, pues la emergente clase hidalga aún mantendría hasta su desaparición el uso de la lengua gallega en ámbitos informales, como puede verse en las novelas de Ramón Otero Pedrayo.

Y si la nobleza laica fue sustituida, lo mismo ocurrirá con la eclesiástica. Mientras los obispos gallegos ejercían sus cargos en otros lugares de la península ibérica, especialmente en Sevilla, a Galicia llegaban obispos castellanoparlantes y favorecían a los nobles castellanos. La nobleza eclesiástica empleaba el latín, excepto en las relaciones personales de los obispos y en algunos usos administrativos, donde empleaba el castellano. Esto seguía siendo así incluso cuando algún gallego se dirigía las diócesis gallegas.

Aun siendo importantes todos estos apartados, acaso el factor fundamental que explica la decadencia política de Galicia -y por tanto de las letras gallegas, en directa relación con lo anterior- es el hecho de que Galicia alcanza la Edad Moderna sin un monarca suyo y, sobre todo, sin la presencia de instituciones propias. Aunque mantiene el carácter de "reino", Galicia pasa a formar parte de la corona de Castilla sin que exista ninguna institución autónoma que pueda servir de contrapeso a la política centralizadora; por lo contrario, las nuevas que se crean -Capitanía General, Real Audiencia- no harán más que afianzar esa dependencia con respeto de la corte. Alejada de los centros de decisión, Galicia pasa a ser una simple provincia que asiste, desde una posición marginal, a la emergencia de la monarquía hispánica centrada en el reino de Castilla.

Nos hallamos, a partir del , pues, con una lengua gallega sin estamentos de poder que le sirvan de pilar y carente del prestigioso sistema literario del que había disfrutado durante la Edad Media. Aun así, hallaremos manifestaciones literarias de estos Siglos Oscuros.

La poesía de los Siglos Oscuros Alá en Monterrei en Val de Laça, a Violante vi beira de un río tan fermosa, en verdá, que quedei frío de ver alma inmortal en mortal maça.

De un alto e lindo corpo a seda laça a pastora sacaba fío a fío, quando lle dise: - “Morro, corta o fío” - “Vólveo, non cortarei, seguro pasa”.

- “¿E como pasarei, se eu acá quedo? Se pasar –respondí- non vou seguro que este corpo, sen alma, morra cedo”.

- “Coa miña, que levas, te aseguro que non morras pastor” – “Pastora hei medo; o quedar me parece máis seguro. Soneto de Monterrei, Anónimo, 1530-1540 La primera manifestación poética de los Siglos Oscuros la hallamos en el año 1506. Se trata de una composición hecha en homenaje al consorte de la reina Juana I de Castilla (popularmente conocida como Juana «la Loca»), Felipe el Hermoso, con motivo del desembarco de la pareja en la ciudad de la Coruña. A respeto de esa cantiga, dijo Xosé María Álvarez Blázquez que: "no es aventurado suponer que surgiera como consigna de los nobles gallegos, deseosos de exaltar al nuevo Rey". Le atribuye este estudoso, pues, una finalidad política a la creación de esta composición. En efecto, el rey Fernando II de Aragón, "el Católico", no había favorecido demasiado a la nobleza gallega. Había sido su esposa, de hecho, quien llevó a término el llamado "proceso de doma y castración del Reino de Galiza". Por esto, los nobles gallegos no verían con malos ojos, a priori, el gobierno de este monarca, puesto que podría suponer un cambio (que no se produjo) en las relaciones entre Galicia y Castilla.

También del data un hipotético ciclo de romances en los que se cuenta la historia de la muerte del Mariscal Pardo de Cela. De esta serie de composiciones sólo conservaríamos en la actualidad dos testimonios escritos, entre los que destaca el llamado Lamento de la Frouseira . Este último, elaborado entre 1530 y 1540, fue atribuido erróneamente al poeta portugués Luís de Camões. En este tipo de composiciones se ensalza y se idealiza la figura de este personaje histórico, que aparece caracterizado como un señor feudal insumiso a la voluntad de la reina Isabel I de Castilla, "la Católica", defensor de la tierra, que sólo puede ser derrotado a través de la traición de sus allegados. Esta misma imagen será recogida por Ramón Cabanillas y Antón Vilar Ponte en su obra dramática O Mariscal (1926). En las dos creaciones poéticas citadas se narra el momento de la trágica muerte del Mariscal y de su hijo, ejecutados por la Corona de Castilla. También del es el Soneto de Monterrei.

También se ha hablado del poema de La Araucana (1589) de Isabel Castro y Andrade (condesa de Altamira) como otro testimonio literario de los Siglos Oscuros realizado en el . Mas, realmente, esta composición está escrita en lengua portuguesa y, por lo tanto, de acuerdo con el canon establecido en 1963 por Ricardo Carvalho Calero ("sólo es literatura gallega la escrita en gallego"), pertenecería a la literatura portuguesa, no a la gallega. Sí pertenecerían a la literatura gallega una serie de sonetos de la autoría de la misma condesa, de los que tan sólo conservamos uno en la actualidad.

Además, en los cancioneros musicales españoles de los siglos y aun se recogen canciones paralelas a las de la lírica trovadoresca. Así lo podemos constatar en los cancioneros del Palacio Real, de Madrid, de Upsala, de Luis de Milán, de Juan Vázquez y en algunos más. En total existen sobre veinte cancioncitas que recuerdan la cantiga de amigo.

Del -alrededor de 1594- sabemos que data la composición Canción galega en loor de don Diego das Mariñas Parragués,de autor desconocido (acaso Gaspar de Teves) y cuya función es loar la figura del que fue el primero gallego que alcanzó el cargo de Capitán General de Galicia. El texto está redactado en once estanzas, forma estrófica que alcanza su apogeo en el Siglo de Oro. Este poema estaba incluido en un libro que llegó a las manos de Diego Sarmiento de Acuña (Conde de Gondomar), y contenía composiciones elaboradas en lengua castellana.

miniatura|Relación de las Exequias que hico la real Audiencia del Reyno de Galiçia a la Magestad de la Reyna D. Margarita de Austria nra Señora descriptas y puestas en stilo por Ioan Gomez Tonel. Por otra parte, en 1612 se publicará un cancionero de las Exequias á Raíña Margarida''', en el cual se recogen composición elegíacas que suponían uno lamento ponerlo muerte de la reina Margarita de Austria. La publicación de esta obra corrió a cargo de la Real Audiencia del Reino de Galiza. Entre ellas, tendremos dos sonetos creados en lengua gallega, uno de la autoría de Xoán Gómez Tonel y otro de la cosecha de Pedro Vázquez de Neira. De todas maneras, estos no serán los únicos textos de estos autores que aparezcan en este poemario: Gómez Tonel escribió siete poemas en español y siete en latín; Vázquez de Neira, por su parte, compuso tres sonetos en latín, tres en español y otro en el que utiliza estas dos lenguas. A este respeto, comentaba Xesús Alonso Montero que era curioso que dos prolíferos poetas en español habían escrito en aquella altura su respectivo soneto en gallego. Por esto varios investigadores, entre ellos el profesor Xosé María Dobarro Paz, llegaron a la conclusión de que la utilización del gallego en estos dos poemas responde a motivos estéticos. Así, la lengua gallega sería utilizada con la misma finalidad con la que se usa un determinado tipo de metro, de rima o de recursos retóricos.

De 1617 dataría una composición anónima donde se narra el saqueo de Cangas por los turcos. También es anónimo un canto al monte Medulio que Xosé María Álvarez Blázquez duda si es del siglo o .

Se piensa que es de antes de 1630 las Décimas ao apóstolo Santiago, de fray Martín Torrado, que pese a no ser imprentadas, fueron muy populares en su tiempo. En ellas se recoge la polémica consistente en considerar si el Apóstol Santiago debía de ser el único patrón de las Españas o si, por el contrario, debía compartir esa honra con Santa Teresa de Jesús.

En 1697 fueron publicados los nueve romances escritos en gallego contenidos en el volumen conmemorativa de las Fiestas Minervais celebradas en aquel año. De la presencia de la lengua gallega en estas Fiestas Minervais afirma Xesús Alonso Montero que se trata de una comparecencia anecdótica y, como había acontecido en el volumen de las Exiquias á Raíña Margarida, su finalidad sería más bien estética. Aun así, como indica Ramón Marino Paz, se trata de textos largos del romance gallego popular, lo cual es fácilmente explicable si tenemos en cuenta que fueron escritas por intelectuales de gran categoría, entre los que el propio Marino destaca la Joseph Gil de Taboada y la Fabián Pardiñas Vilardefrancos. Por otra parte, según Anxo Tarrío, parece ser que las Fiestas Minervais se venían celebrando desde 1536, en homenaje al impulsor de la Universidad de Santiago de Compostela Alonso III de Fonseca, apodado "El Grande". Pero en la mayoría de los casos no conservamos ningún volumen similar al de 1697, por lo que podrían existir más composiciones en lengua gallega de las que no tenemos conocimiento actualmente.

Llegados al , contamos con un poema en el que se narra la batalla de Rande, datado de 1702 y atribuido la Anselmo Feixoo y Montenegro.