La conquista española de Orán o la expedición española de Orán y Mazalquivir de 1732 fue una campaña militar llevada a cabo del 15 de junio al 2 de julio de 1732 por el reino de España contra el protectorado otomano de Argel. La conquista española encabezada por José Carrillo de Albornoz, duque de Montemar y Francisco Javier Cornejo derrotó a las tropas otomanas bajo el mando del Bey Hassan conquistando las fortalezas de Orán y Mazalquivir, ciudades gobernadas y administradas por el Imperio otomano a partir de 1708, cuando, tras ser previamente gobernadas por España, cayeron en manos otomanas durante la guerra de sucesión española.The Rise of the Great Powers 1648-1815
Antecedentes En abril de 1708, durante la guerra de sucesión española, el bey otomano de Argel conquistó las estratégicas ciudades de Orán y Mazalquivir en el norte de África, que habían estado hasta entonces bajo dominio español, aprovechando los apuros de España, enfrascada en la contienda.Mckay / The Rise of the Powers Esta ocasión aprovechada por el poder otomano no fo fue puntual ni casual, ya que desde tiempos del emperador Carlos V hay disputas entre el Imperio Otomano y la Monarquía Hispánica por estas plazas norteafricanas, esto significa que con el cambio de dinastía en el año 1700 tras la muerte de Carlos II sin descendencia.
Ya con Felipe V no hubo ningún acercamiento diplomático reseñable, tampoco lo hubo por el lado del Imperio Otomano, estos hicieron todo lo contrario; aprovechar la situación bélica de la Monarquía Hispánica con la Guerra de Sucesión (1701-1715) y el poder otomano se hizo con estas plazas tan importantes para la Monarquía Hispánica, y aparte de importantes también costosas de mantener
Para la Monarquía Hispánica era muy importante mantener estas plazas, conocidas también como presidios, estas ubicaciones sumamente costosas de mantener económicamente y militarmente para la Monarquía Hispánica eran un dolor de cabeza logístico ya que fuera del territorio de la plaza era dominio otomano, y por el mar sin una flota lo suficientemente bien armada y con navíos suficientes sería difícil hacer llegar suministros y personal militar y en ocasiones civil. Estos presidios eran importantes ya que eran las "bases militares extranjeras" del imperio en una zona en disputa con su principal enemigo regional y al imperio otomano solo le quedaba la actual costa occidental de Argelia y la de Marruecos para hacerse con toda la costa sur del Mar Mediterráneo.
Esto hacía que los presidios fuesen lugares poco deseados como destino militar, tanto es era así que muchos soldados enjuiciados por desobediencia y otros cargos parecidos iban a estos ligares a realizar su servicio como pago de la pena, era la condena.Luís Fernando Fé Cantó, El desembarco en Orán en 1732. Aproximación analítica a una operación compleja (Limoges: EHIC-Université de Limoges, 2016).
Si vemos toda al cronología se puede observar que la relación de la Monarquía Hispánica no fue inmediata, ya que la toma de Oránpor parte de los otomanos, la toma de Orán, se da en 1708, y la conquista española a modo de "recuperación" no se da hasta el verano del año 1732, y veremos con el impacto de las reformas borbónicas y sus contiendas en Italia y por qué se tardó 24 años en recuperar Orán estando a una jornada de viaje. También veremos el efecto que tuvo a sus alrededores ya que la plaza de Mazalquivir va de la mano va de la mano con la de Orán.
Con la guerra finalizada y con el resurgimiento de una nueva España como una de las principales potencias europeas, el rey Felipe V organizó una expedición para recuperar las ciudades perdidas durante la anterior guerra.Suárez Fernández p.276 La conquista fue, en parte, financiada por la ofensiva exitosa contra la república de Génova, dirigida por el almirante Blas de Lezo. Tras personarse en aquel puerto con seis navíos, exigió el pago de los dos millones de pesos pertenecientes a España que se hallaban retenidos en el Banco de San Jorge, además de un homenaje a la bandera real de España, so amenaza de bombardear la ciudad. Los genoveses finalmente aceptaron todos los términos del almirante español. De los dos millones de pesos, un millón y medio iban a ser destinados a la nueva expedición.
El rumor de que España se estaba preparando para otra conquista era motivo de alarma para el emperador del Sacro Imperio, Carlos VI, que temía que España desease ocupar los territorios italianos en su poder. Cuando todos los preparativos habían concluido, con el objetivo de calmar a las otras potencias europeas, Felipe V promulgó un decreto que declaraba su intención de reconquistar Orán.
Si bien Orán es un lugar estratégico por su posición junto a Mazalquivir, veremos cómo se aplicaron las reformas borbónicas y por qué la Monarquía Hispánica se lanza a la recuperación de las plazas, el valor económico de estas plazas era muy importante, ya que esta plaza está muy mal conectada con su territorio Interioresto puede apreciarse en la nula expansión desde los presidios al interior, sumado al costoso mantenimiento mencionado anteriormente. Un imperio no mantiene un lugar tan poco ideal para posicionarte con unos grandes gastos de mantenimiento si no es por un gran motivo justificado.
En la costa de Berbería los esclavos y también el trigo eran dos elementos comerciales atener en cuenta, ya que si que podían ser lo suficientemente lucrativas para mantener las plazas. Su posición en el Mediterráneo para otras potencias emergentes, que tras la firma del Tratado de Utrecht en 1713, como Inglaterra o Francia, por lo que las reformas borbónicas podrían utilizarse como la explicación más simple, pero lo cierto es que no era una reorganización al uso, el trasfondo económico en pugnas territoriales y mantenimiento del poder era muy importante.
Preparativos de la conquista izquierda|miniaturadeimagen|«Sale del puerto de Alicante una poderosa escuadra española al mando del Teniente General D. Francisco Cornejo, para la reconquista de Oran y Mazalquivir, en Junio de 1732». Litografía de Vicente Urrabieta publicada en Historia de la Marina Real Española (1854) La conquista comenzó a organizarse el 16 de marzo de 1732, en el puerto de Alicante. La persona responsable de la preparación era el príncipe de Campo Florido, capitán general y gobernador del reino de Valencia. La ciudad superó el reto de contener un gran número de soldados, marineros y nobles. Las autoridades calcularon que alojó a más de treinta mil participantes en la operación militar. En ese momento, la ciudad recibió la mayor parte de su mercancía a través del puerto, con la ayuda de pueblos y ciudades cercanas, pero finalmente el suministro a la ciudad fue un éxito.
El 7 de junio, José Carrillo de Albornoz, duque de Montemar, que Felipe V había elegido como jefe de la conquista, acudió al Convento de la Santísima Faz, para orar por la protección y el éxito de su plan. El puerto comenzó a llenar con palos, y todo tipo de vela, concebible, y al final de mayo, Campo Florido informó el general español, Alejandro de la Motte, que había resuelto el embargo de todos los buques de transporte de cercanías. Todo había sido planeado, hasta el último detalle, y la conquista estaba lista para zarpar.
Flota La gran flota estaba compuesta por doce navíos de línea, cincuenta fragatas, siete galeras, veintiséis galeotas, cuatro bergantines, noventa y siete jabeques, varias lanchas cañoneras y buques bomba, aproximadamente ciento nueve barcos de transporte y varias naves menores y embarcaciones de diferentes clases. En total, los barcos de la flota sumaban alrededor de quinientos a seiscientos; el comandante supremo de la flota era el veterano oficial de la Armada Francisco Javier Cornejo.thumb|left|Jabeque español frente a dos galeotas corsarias argelinas.|alt=La flota causó gran asombro en toda Europa y un escritor de la época dijo:
El comandante de la escuadra fue el teniente general de la Armada, Francisco Javier Cornejo, en el navío San Felipe, figurando como segundo comandante, en el navío Santiago, Blas de Lezo.
Ejército thumb|200px|José Carrillo de Albornoz, duque de Montemar, jefe de la conquista. thumb|left|200px|Almirante Juan José Navarro por Rafael Tegeo. El ejército, dirigido por José Carrillo de Albornoz, estaba compuesto por veintitrés generales, diecinueve brigadas y ciento veintinueve oficiales.
La infantería constaba de treinta y dos batallones: el batallón de artillería (con unos efectivos de seiscientos hombres, sesenta piezas de artillería y veinte morteros), los regimientos de guardias españoles (cada uno con cuatro batallones), los regimientos de España, Soria, Vitoria, Cantabria y Asturias (cada uno con dos batallones), los regimientos de Irlanda, del Úlster y Namur (cada uno con un batallón), los regimientos de Aragón, Henao, Amberes y el primer y tercer regimiento de Suiza (cada uno con dos batallones), el regimiento de Canarias y una compañía de fusileros y guías (todos nacidos en Orán) y el personal administrativo (médicos y funcionarios judiciales). En total, veintitrés mil cien hombres.
Formaban la caballería los regimientos de la Reina y el Príncipe (cada uno con cuatrocientos diecisiete hombres) y de Santiago y Granada (cada uno con cuatrocientos diecinueve hombres), y otros cuatro regimientos de dragones de España (cada uno con tres escuadrones). En total, 3372 hombres.
La conquista miniaturadeimagen|247x247px|Ataque español a Orán El 15 de junio de 1732, con todas las tropas a bordo y todos los preparativos terminados, la flota estaba anclada en el puerto, y al día siguiente zarpó en perfecta formación. Entre los soldados había algunos escritores que registraron la campaña, como el artillero Joaquín de la Ripa o el soldado y poeta Eugenio Gerardo Lobo, quien dedicó un poema a la conquista española:
Pocos días después, la flota se vio obligada, debido a los vientos contrarios, a ponerse a cubierto, cerca del cabo de Palos, pero el 24 de junio, después de superar sus dificultades, continuó su viaje hacia Orán. El 27 de junio, la flota llegó a las costas de Orán, y el duque de Montemar, ordenó a las tropas para desembarcar en la playa de Aguadas, cerca de Mazalquivir, pero esto no podría llevarse a cabo hasta el día siguiente. En la madrugada, las tropas comenzaron a desembarcar con apenas ninguna resistencia. Las tropas otomanas argelinas, que hasta ese momento habían permanecido en posiciones defensivas, comenzaron a atacar a las tropas españolas, sin embargo, la potencia de fuego de las naves españolas, en particular, el navío de línea Castilla, bajo el mando de Juan José Navarro, hizo una gran contribución en la cobertura de las tropas de desembarco por el uso de sus armas navales, diezmando y obligando a las tropas musulmanas a huir. Antes del mediodía, toda la infantería había desembarcado y la caballería siguió poco después. La conquista de Orán y Mazalquivir thumb|200px|Blas de Lezo, jefe de la escuadra naval del Mediterráneo.