La Muy Antigua, Fervorosa, Venerable, Real, Ilustre y Franciscana Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y Ntra. Sra. de la Soledad es una cofradía del pueblo de Moguer, en la provincia de Huelva (España).

Popularmente conocida como "La Vera-Cruz". Fundada el 30 de abril de 1573 y reorganizada en el año 1792 y después en 1943. Sede:Parroquia de Nuestra Señora de la Granada. Horario procesional: 20:30 hasta las 00/01 Penitentes: las túnicas, cíngulo de esparto y antifaz negro. El escudo se sitúa en el antifaz, a la altura del pecho. Durante el los penitentes vestían las túnicas blancas y antifaz verde olivo. Imágenes: el actual Cristo de la Vera-Cruz es una imagen realizada por Joaquín Moreno Daza en 1989. La Virgen de la Soledad es una imagen del año 1972. Las antiguas imágenes de la cofradía desaparecieron en la Guerra Civil. Pasos: la procesión consta de 2 pasos. El primer paso porta al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. El segundo paso porta a Ntra. Sra. de la Soledad bajo palio.

La primitiva hermandad se fusionó con la Hermandad del Santo Entierro en 1867. Tras la desaparición de sus titulares en la guerra civil, procesionó nuevamente el Viernes Santo de 1944, una vez adquirida la anterior imagen del Cristo de la Vera-Cruz.

Historia thumb|Paso Virgen de la Soledad en procesión.

Orígenes y fundación El culto a la Cruz, tuvo su origen en la ciudad de Moguer en la Baja Edad Media, cuando los franciscanos, custodios de los Santos Lugares, extendieron su culto por todo occidente al mismo tiempo que a la Sangre de Cristo; la existencia de esta última posiblemente como instituto de Sangre, está datada en Moguer allá por 1348-1350, coincidiendo con la llegada de la comunidad franciscana a la ciudad, siendo éste probablemente el origen de la cofradía que nos ocupa, pues en un principio casi todas estuvieron unidas o eran la misma con varias acepciones, tratándose de un grupo de personas que se reunirían para dar culto a la Cruz.

Según el testamento otorgado en Moguer por Domingo Gómez, el 8 de septiembre de 1343 confirma los indicios de culto a la Cruz, pues en la invocación testamentaria hace referencia a aquel verdadero dios que vino en la verdadera cruz por todo el mundo saluar ...... Al igual que su mujer Lazarena Fernández que el 20 de enero de 1349 también recogió en su invocación testamentaria su devoción al Sagrado Leño en la siguiente forma: e creyendo firmemente en aquel verdadero Dios que veno en la vera+cruz a todo el mundo a saluear, e temiendo la muerte natural. thumb|Azulejo 450 aniversario fundación. Sea como fuere el origen de la devoción a la Santa Vera+Cruz en Moguer, su cofradía como tal, no estaría constituida hasta el 30 de abril de 1573 en el Convento de San Francisco. Al igual que sus homónimas tendría un carácter disciplinante o de sangre muy de acuerdo con las predicaciones de San Vicente Ferrer en España (1350-1416). Según documentación, sus componentes en aquella fecha eran de una clase social acomodada, pues ocupaban cargos públicos y se dedicaban a profesiones liberales: médicos, abogados, escribanos públicos, etc. Sin embargo se trataba de una cofradía abierta que daba cabida a todo tipo de hermanos ya fueran caballeros, eclesiásticos o personas de estratos sociales menos acomodados. La única diferencia se establece en el carácter de sus hermanos en el cortejo penitencial, se trata de los hermanos de sangre (disciplinantes) y los hermanos de luz.

Dado su carácter franciscano, no es de extrañar que dicha cofradía pidiera a Fray Francisco Carrillo, guardián del Convento de San Francisco, un lugar donde fundar capilla, previa licencia del Ministerio Provincial de los Frailes Menores de la Observancia de Andalucía y Granada que entrega a sus cofrades un sitio para que labren capilla en el lienzo donde se encuentra la sacristía hasta el testero y cocina, dicho sitio solía ser bodega y casa de Moguer de unos 20 pies de hueco, comprometiéndose el hermano mayor, Antón García Vanegas y los demás cofrades a realizar para el convento una bodega, casa de mozos y caballeriza para su servicio. Además se vieron obligados a exornar la capilla, colocar un retablo y reja de madera en los arcos de la misma, a través de la cual se pudiera ver la venerada imagen del Cristo. etc. Dicha capilla debía contar con bóveda funeraria para que se llevara a cabo enterramientos.

Esta actividad queda confirmada por el testamento efectuado el 22 de marzo de 1586 por Alonso Vicente, vecino de Hinojosa mando a la cofradía de Sangre y Vera+Cruz de esta villa doce reales los cuales se le paguen de mis bienes y ruego y pido por amor de Dios al hermano mayor e oficiales y demás hermanos de la dicha cofradía que me entierren con ella, así como por el otorgamiento testamentario realizado tres años más tarde por Francisco Martín Breva que además obliga a sus cofrades a que se le digan 250 misas en nuestra Santa Vera+Cruz por los frayles de él.

La Hermandad de la Vera+Cruz de Moguer está agregada a la Cofradía del Santo Crucifijo de la Basílica de San Marcelo en Roma, Casa General de la Orden Servita, O.S.M., desde 1625, beneficiándose así de sus gracias e indulgencias otorgadas a dicha Archicofradía. En la actualidad sus bulas fueron renovadas en 1997 por el Pontífice Juan Pablo II.

Siglos y miniatura|Paso Ntra. Sra. Soledad Esta cofradía radicaba aún en 1732 en el atrio del Convento de San Francisco, según informe de la visita canónica que se realizó en Moguer, así como también en 1785 fecha en que Pedro González, mayordomo de la cofradía, y su esposa María López piden ser enterrados en la Iglesia Parroquial o de lo contrario en el convento de San Francisco, concretamente en la Capilla de la Vera+Cruz, además por la devoción que María López profesa a la imagen del Cristo de Vera+Cruz que se encuentra en su altar y capilla del citado convento, lega más de 2000 cepas de viña que tiene en el sitio de Cortés a condición de una misa anual rezada cada 3 de mayo.

La cofradía permaneció en San Francisco hasta 1836, fecha en que se llevó a cabo el proceso desamortizador definitivo del convento, aunque ya había sufrido un primer intento desamortizador de bienes urbanos y rústicos a partir de la Real Cédula de 1798 por la que la Junta Suprema establece el modo de ejecutar las enajenaciones. En 1800, el Real Fondo de Amortización de Sevilla, vendió a D. Manuel Sánchez Toscano 2500 cepas pertenecientes a esta cofradía al precio de 2 reales y cuartillo cada una, siendo su Hermano Mayor, D. Pedro Fernández Morodo.

A raíz de la desamortización esta cofradía tuvo que abandonar su capilla situada en el claustro del Convento de San Francisco, estableciéndose en la cercana Iglesia del Monasterio de Santa Clara, de la comunidad clarisa. Este suceso junto con el período de crisis que azotó a las cofradías, hizo que se fusionase con la de Ntra. Sra. de la Soledad, también conocida como Santo Entierro y que por aquellas fechas llevaba dos años sin procesionar. Obtuvo la aprobación de sus estatutos por Real Despacho de 23 de marzo de 1867 de S.M. Dª Isabel II contando más tarde según documento regio fechado en 1896 con la aceptación de Hmno. Mayor por parte de S.M. D. Alfonso XIII y en su nombre por su augusta madre, Dª María Cristina de Habsburgo-Lorena, Reina Regente de España.

Estos estatutos son el más valiosos testimonio documental de la Hermandad, consta de tres capítulos que se subdividen en artículos que establecen la estructura interna y la organización de la cofradía, sus cultos, la estación de penitencia y la asistencia y el socorro de sus hermanos.

Esta última actividad consistía en el auxilio en caso de enfermedad o en caso de fallecimiento. La primera se materializaba en la visita a los enfermos y la administración del Santo Viático que debía de acompañarse con cirios encendidos portados por los hermanos hasta la casa del enfermo. En el segundo caso, cuando algunos de sus hermanos fallecían, la Hermandad nombraba una comisión que junto con el capellán y las insignias acompañaban el cortejo fúnebre hasta la parroquia y durante el oficio se ponía al fallecido 12 cirios. Cuando éstos eran hermanos pobres la cofradía corría con los gastos del sepelio.

Su festividad litúrgica más importante, se celebraba todos los años, el día de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo) con una solemne función (se cantaba misa y predicaba sermón) dedicada al Cristo de la Vera+Cruz a la que debían de acudir todos los hermanos que desearan ganar las gracias e indulgencias concedidas por varios pontífices. Probablemente una de estas bulas fuera el Viva Vois Oráculo o Bula de la Vera+Cruz emitida por el pontífice Paulo III, el 7 de enero de 1536 a favor de la Cofradía de la Vera+Cruz de Toledo, extendiendo sus privilegios posteriormente a todas las cofradías de Vera+Cruz de Castilla y Andalucía.

Esta festividad de la Invención de la Cruz, queda constatada en la mayoría de las mandas piadosas y memorias fundadas a cambio de misas celebradas ante la imagen del Cristo el día 3 de mayo. Es el caso de José Ramírez, que en 1716 funda una memoria de una misa rezada por su alma y la de su mujer Josefa del Hoyo, entregando 3 reales por cada misa, destinando además 9 reales del tributo para cera y gastos de la cofradía o el de Francisco Manuel [...] y su suegro Pedro Pinzón que ceden el tributo de tierra que poseen a la Cofradía a cambio de una misa rezada para siempre jamás en su capilla, teniendo los hermanos la obligación de dar 3 reales de limosna y de destinar el resto del tributo para cera.

Hermandad de la Soledad y Santo Entierro. Orígenes y fundación miniatura|Paso Cristo Vera-Cruz La cofradía de la Soledad, se remonta a la segunda mitad del , cuenta con reglas desde 1574. Un año más tarde, lleva a cabo la fundación de su capilla, concretamente cuando García Ribera, Ministro Provincial de la Comunidad otorgó licencia para la edificación de ésta “a espaldas del refectorio de este convento comenzando desde la portería hasta la huerta”. La licencia obtenida especifica que la capilla debería de contar con retablo, reja y hornamentos cáliz de plata para llevar a cabo todas las actividades religiosas que en todo momento eran realizadas por los frailes menores “agora y en todo tiempo los sufragios, missas, bísperas, predicaciones y procesiones y todo lo demás que en la dicha capilla se vuire de dezir y celebrar se diga y celebre por los frayles de este dicho convento.”

Se trataba de una construcción que discurría siguiendo un eje perpendicular acodado al de la iglesia del propio convento, abriéndose al atrio o compás del mismo, propiciando que años más tarde con la demolición del muro del compás, se conociera dicho espacio urbano como Plaza de la Soledad.

Por la documentación existente en el Registro de la Propiedad de Moguer se conoce las dimensiones y linderos de la capilla, esta se componía “de una nave principal de 28 m de longitud, que parte de este a oeste, y 7,5 m de latitud y dos habitaciones, al norte una, con frente a la calle o plazoleta que era el compás o entrada del Convento, con 5,86 m de longitud, y latitud de 3,35 m, y la otra, en el extremo opuesto, de 6 m de longitud y 5 de latitud, sin corra; linde norte, casa de D. Francisco Thorices; sur, el referido Convento de San Francisco; este huerta de D. Francisco Thorices; y oeste, la referida plazoleta, sin número” (finca con nº de registro 1561, ff. 121v, del libro 14, tomo 39)

Diez años más tarde, en 1585, el Hermano Mayor de la Soledad, Antonio Rodríguez y los maestros albañiles Manuel Caraballo y Antón García suscribieron el contrato para la realización de una obra en la capilla, consistente en la modificación de su cúpula y el embellecimiento del edificio, quizás también para estar más en consonancia con las actividades religiosas que tenían lugar en ella.