El castillo de Verrès es uno de los monumentos medievales más famosos de Valle de Aosta, lugar de paso entre Italia y el noroeste europeo. Fue construido en el como fortaleza militar de Yblet de Challant (c. 1330 - Verrès, c. 1409), miembro ilustre del linaje Challant y quien ostentó el cargo de capitán general y gobernador del Piamonte entre 1379 y 1404, durante el reinado de tres condes Amadeos de Saboya: Amadeo VI, Amadeo VII y Amadeo VIII.

Es uno de los primeros ejemplos de castillo monobloque, es decir, constituido por un único edificio, a diferencia de los castillos más antiguos formados por un conjunto de cuerpos rodeados por una muralla. Las obras duraron cerca de veinte años, y en 1390 estaban terminadas. En el , aprovechando la orografía, se añadió una cinta murada rodeando la edificación para adaptarla a los nuevos usos militares. Presenta, además de esta muralla, numerosos elementos que muestran su carácter defensivo: puertas fortificadas, poternas en diferentes plantas y una galería exterior voladiza.

Situación thumb|400px|Situación de los principales castillos del valle de Aosta. La región autónoma de Valle de Aosta es uno de los ejes de comunicaciones entre la llanura padana, en el norte de Italia, y Francia y Suiza, usado ya en el pasado: los romanos construyeron una calzada. Por este motivo, sus élites dirigentes necesitaban disponer de un abundante número de fortalezas en el valle para su control y aprovechamiento. La región está encajada en los Alpes, y destacan tres sistemas: el macizo del Mont Blanc (4807 ) al NO; el macizo de los Grand Combin (4314 ), Cervino (4480 ), Liskamm (4527 ) y Monte Rosa (4633 ) al N-NE, y el macizo del Gran Paradiso (4061 ) al SO. El valle de Aosta está recorrido de NO a SE por el río Dora Baltea, afluente del Po.

La fortaleza se levanta sobre un promontorio rocoso que domina la población de Verrès, situado en el punto en el que confluyen el valle de Aosta con el de Ayas. Desde este promontorio se controla la entrada al valle de Ayas y el paso hacia Aosta -capital del territorio- en la cabecera del valle del Dora Baltea. Externamente, aparece como un austero cubo de treinta metros de lado, sin prácticamente ningún elemento decorativo.

Desde el castillo se pueden ver los castillos de Issogne -situado a unos dos kilómetros al sur, en el lado opuesto del Dora Baltea- y de Villa -a un kilómetro y medio al norte, en la localidad de Challand-Saint-Victor, en el valle de Ayas- de acuerdo con el precepto de establecer contacto visual entre diferentes edificaciones defensivas para poder comunicarse entre ellas.

Historia Orígenes thumb|Retrato de Yblet de Challant. El primer documento que testimonia la existencia de un castillo en Verrès, propiedad de la familia De Verretio, data de 1287. Entonces el control de la zona estaba en manos del señor de Aosta y de algunos linajes nobles como De Turrilia, De Arnado y De Verretio, feudatarios todos ellos del conde de Saboya. Los De Verretio, en particular, tuvieron a lo largo de los años disputas con el clero, que culminaron con el asalto al palacio vizcondal de Issogne en 1333.

Hacia la mitad del el linaje De Verretio, sin herederos, se extinguió. Por esta razón, sus tierras volvieron al conde Amadeo IV de Saboya, quien en 1372 las concedió oficialmente -de facto ya lo había hecho unos años antes- a Yblet de Challant, también llamado Ébal, quien ostentó diversos cargos a su servicio. Yblet reconstruyó íntegramente el castillo, edificando una compacta fortaleza militar prácticamente inexpugnable y diferente a todas sus coetáneas de la región, que consistían en un conjunto de edificios rodeados de una o más murallas.

Una inscripción en latín sobre el arquitrabe de la primera puerta que se encuentra subiendo desde la planta baja recuerda cómo los trabajos de Yblet terminaron en 1390:

Siglo XV A la muerte de Yblet en 1409, el castillo y sus otras propiedades pasaron a su hijo François quien, el 15 de agosto de 1424, recibió de los duques de SaboyaEn 1416, los condes de Saboya fueron elevados a duques por el emperador Segismundo de Luxemburgo. el título de primer conde de Challant. Verrès fue uno de sus feudos más importantes, pero François nunca efectuó modificaciones sustanciales en el aspecto del castillo.

François murió en 1442 sin herederos varones y dejó sus bienes a sus hijas Marguerite y Catherine. Catherine era una mujer con carácter fuerte y decidida a mantener los bienes y privilegios recibidos por sus abuelos; compró la parte de la herencia de Marguerite y la instaló en el castillo de Verrès, relegándolo a los asuntos patrimoniales. Pronto, el señorío de Verrès fue objeto de una disputa hereditaria entre Catherine, que blandiendo el testamento de su padre lo reivindicaba para ella, y algunos primos varones, entre los cuales Jacques de Challant-Aymavilles, que reivindicaban la heredad en virtud de la Ley Sálica, que no permitía la transmisión de la herencia a los miembros femeninos de la dinastía.

El castillo se convirtió en uno de los bastiones de Caterina y su marido, Pierre Sarriod d'Introd, durante su lucha contra Jacques; hábil, Catherine, otorgó privilegios a sus súbditos. Según la tradición, la jornada de la Santísima Trinidad de 1449 Catherine y Pierre salieron de la fortaleza y bajaron a la plaza de la villa, donde bailaron con la juventud del burgo. Este episocio fortaleció notablemente la posición de la población en favor de Catherine -en la actualidad el hecho se rememora anualmente durante las fiestas del carnaval histórico de Verrès.

En 1456, muerto el marido en una emboscada, Catherine tuvo que rendirse y sus bienes, entre los cuales se encontraba el castillo de Verrés, pasaron a manos de su primo Jacques de Challant-Aymavilles, quien se convirtió en el segundo conde de Challant.

La fortaleza del siglo XVI thumb|400px|Castillo y muralla externa desde el noroeste. El castillo continuó en manos de los descendientes de Jacques, pasando primero a su hijo Louis, después a su nieto Philibert y luego al hijo de este, René de Challant, quien usó como residencia el vecino castillo de Issogne, más cómodo.

Desde su construcción por Yblet, casi ciento cincuenta años antes, el edificio no había sufrido modificaciones ni se habían realizado trabajos de mantenimiento. En 1536, René, con la ayuda del capitán español Pedro del Valle, reconocido arquitecto militar, amplió la fortaleza adaptándola a la artillería de la época. Hizo construir una cinta murada en la base del edificio aprovechando la orografía, reforzada por contrafuertes, torres de flanqueo poligonales y troneras aptas para el uso de cañones, y la dotó de piezas de artillería provenientes de su feudo de Valangin, en el oeste de Suiza. La actual puerta de acceso a la fortaleza -accesible mediante un puente levadizo-, nuevas ventanas cruzadas del XVI y nuevas puertas con arcos ultrapasados también son obra de René.

thumb|300px|Placa en la puerta de acceso.

Estas actuaciones son recordadas en una placa de piedra, situada sobre la puerta de acceso, flanqueada a la derecha con el escudo de René de Challant, y en el otro lado, con el de su segunda esposa, Mencia de Braganza. En texto inciso en la placa reza:

El declive A la muerte de René de Challant sin herederos varones, en 1565, sus bienes pasaron a su yerno Giovanni Federico Madruzzo, marido de la hija Isabella, pero estos tuvieron que enfrascarse en una larga disputa legal con otros parientes de la casa de Challant, que revindicaban la improcedencia de la herencia del patrimonio, del padre a la hija, a causa de la Ley Sálica.

Inmediatamente después, los Saboya tomaron el control directo del señorío de Verrès, adaptándolo como puesto de vigilancia y prisión militar, pero en 1661, el duque de Saboya Carlos Manuel II hizo desmantelar el armamento del castillo para transferirlo, al igual que el del castillo de Montjovet -unos cinco kilómetros al norte en el Valle de Aosta-, al fuerte de Bard -ocho kilómetros aguas abajo, situado en una mejor posición estratégica para el control del valle- y el castillo de Verrès fue abandonado.

En 1696 terminaron las disputas legales entre los herederos de Isabella de Challant y otros miembros de la familia Challant. El señorío permaneció en manos de estos últimos hasta la extinción de la dinastía en el , pero nunca volvió a ser habitado. La robusta cinta murada externa resistió pero los techos de madera de la residencia colapsaron, dejando los niveles superiores del edificio expuestos a la intemperie y, con la consecuente degradación que sufrió la estructura, el edificio terminó en un estado de ruina.

La recuperación del castillo en el siglo XIX thumb|Grabado de Celestino Turletti (1845-1904) que muestra el castillo. En 1884, por motivo de la Exposición General Italiana Artística e Industrial, Alfredo de Andrade usó la residencia del castillo como modelo para edifificar la Rocca del Burgo Medieval de Turín -recreación de un complejo fortificado. Andrade, portugués de nacimiento e italiano de adopción, arquitecto, arqueólogo y pintor, se dedicó a enseñar decoración y a reparar edificaciones históricas en el noroeste italiano, trabajo que le proporcionó un buen conocimiento del patrimonio arquitectónico del territorio.

Tras una serie de transmisiones la propiedad acabó en manos de la condesa Paolina Crotti de Castiglione. Alfredo de Andrade consiguió que la condesa cediera el castillo de Verrès, que fue adquirido finalmente por el Estado italiano en 1894 con la mediación de Andrade, entonces superintendente de los monumentos de Piamonte y Liguria, y quien se encargó de una primera fase de trabajos destinada a la recuperación del castillo.La familia Challant se extinguió con la muerte en 1796 de Francesco Maurizio Gregorio y en 1802 de su hijo Giulio Giacinto. Gabriella Canalis de Cumiana, viuda de Francesco Maurizio Gregorio, se volvió a casar con Amédée-Louis Passerin de Entrèves, el cual, a la muerte de su esposa, se convirtió en el nuevo propietario de, entre otros bienes, los castillos de Verrès y de Issogne. Los dos castillos fueron, a continuación, vendidos a Alexandre Gaspard di Châtillon y más adelante al barón Marius de Vautheleret. En 1872, Marius de Vautheleret, para hacer frente a sus deudas tuvo que vender los dos castillos: el de Issogne fue adquirido por el pintor Vittorio Avondo y el de Verrès por la condesa Paolina Crotti de Castigliole, la cual lo cedió en 1894 a Alfredo de Andrade.

Las actuaciones, iniciadas por Andrade y a continuadas por Cesare Bertea hasta el periodo de entreguerras, se ocuparon en particular de la eliminación de las estructuras que se habían añadido a los muros, la reconstrucción del almenado, de la parte externa de las chimeneas, de puertas y ventanas, y una primera intervención en el tejado.

Siglos y Pasada la Segunda Guerra Mundial, ya declarado monumento nacional, fue transferido a la Región Autónoma del Valle de Aosta que, a inicios de los años 1990, reconstruyó las cubiertas con losas de piedra. En 1994 empezó una nueva fase de restauraciones. En 2004 el castillo cerró las puertas a las visitas turísticas para poder realizar trabajos de adecuación y mejora de las instalaciones, destinadas a optimizar la difusión del monumento. Se rehicieron los sistemas eléctricos, se adecuaron los servicios sanitarios y otros, en algunas salas se instaló calefacción por suelo radiante y se efectuaron algunas intervenciones arquitectónicas, entre las cuales se encontraba la restauración de la escalera monumental. En marzo de 2007 las autoridades regionales reabrieron el castillo oficialmente a las visitas guiadas.

Descripción thumb|El castillo y parte de la muralla exterior visto desde el sur.