Las relaciones entre la Iglesia católica y el movimiento ustacha que dirigió el Estado Independiente de Croacia entre 1941 y 1944 fueron ambiguas,Shelah (1989), p. 329 y su valoración muy discutida.Kolstø (2011), p. 37 Aquella defendió desde el comienzo, infructuosamente, a los judíos conversos del bárbaro régimen ustacha, pero no así a la comunidad judía en general, que fue perseguida y enviada a los campos de concentración.
Las relaciones entre la cabeza de la Iglesia católica en Croacia, el obispo de Zagreb Aloysius Stepinac, fueron deteriorándose progresivamente. Tras el entusiasmo inicial por la proclamación de la independencia croata, que Stepinac defendía, los desmanes de las autoridades ustachas y el rechazo de sus protestas a estos hicieron que las relaciones entre la cúpula eclesiástica nacional y el Gobierno empeorasen.
Por otra parte, un sector notable del bajo clero y el monacato croata respaldaron al movimiento de Ante PavelićBiondich (2005), p. 73 y llegaron incluso a ingresar en el mismo y a participar en las atrocidades contra la población civil.Biondich (2006), p. 430Kolstø (2011), p. 39Biondich (2005), p. 80 Otra parte fue crítica con el Gobierno ustacha e intercedió privadamente en favor de las víctimas judías y serbias de la dictadura de Pavelić. En general, y a pesar de sus críticas crecientes al régimen, la Iglesia se mostró, como en otros países de la región, cómoda con los aspectos tradicionalistas del mismo, aunque no con los más revolucionarios o extremistas.Ogyanova (2009), p. 162 El régimen fascista de Pavelić, por su parte, secular y nacionalista a pesar de su retórica católica, trató de utilizar el catolicismo para reforzar su poder y de absorber el movimiento católico radical, distinto aunque cercano al ustacha.Biondich (2007), p. 383
Antecedentes La creación de la nueva nación yugoslava fue recibida de forma irregular por la Iglesia católica croata y eslovena.Biondich (2006), p. 434 A pesar de la oposición de algunos elementos que preferían el desaparecido Imperio austrohúngaro, el principal defecto del nuevo Estado para la mayoría de la jerarquía católica era el centralismo de Estado, no esté en sí. El respaldo parcial inicial, sin embargo, fue menguando, tanto por la falta del anterior privilegio como por la indiferencia e incluso hostilidad de las autoridades hacia una institución considerada «extranjera» en comparación con la Iglesia ortodoxa, «nacional». El empeoramiento de la situación política, el asesinato de Stjepan Radic, la proclamación de la dictadura real en 1929 y la falta de avances en el problema de la forma del Estado agudizaron el nacionalismo radical de elementos clericales, principalmente los más jóvenes.Ogyanova (2009), p. 167 Por su parte, la relación entre el nacionalismo croata, especialmente el más extremista del Partido Croata por los Derechos, sus sucesores y los ustachas, con el ideal católico fue siempre estrecha, principalmente como motivo de diferenciación frente a los serbios, ortodoxos,Ogyanova (2009), p. 158 y como parte de la identidad croata.Ogyanova (2009), p. 159
Durante el periodo de entreguerras, se agudizó la rivalidad entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa serbia.Shelah (1989), p. 323 Ante el control mayoritario de la administración yugoslava por los serbiosOgyanova (2009), p. 158 y la discriminación de los croatas, la Iglesia católica croata temió que los ortodoxos aprovechasen su control del poder político para extenderseOgyanova (2009), p. 166 y limitar a la vez las actividades de los católicos. Respaldó a los partidos que abogaban por la autonomía croata, que pensaban daría mayor libertad a la Iglesia. Tras la implantación de la dictadura real de Alejandro I de Yugoslavia, la postura de la Iglesia croata contra el Estado se fue radicalizando, acentuándose tras el fracaso de la ratificación del concordato en la segunda mitad de la década de 1930.Biondich (2005), p. 81Biondich (2007), p. 391 Mientras que la cúpula regional de la Iglesia y el Vaticano trataban de reforzar su posición mediante la negociación con el Gobierno de Belgrado, el bajo clero inculcaba a menudo una identificación entre catolicismo y nacionalismo croata a la población. Parte de este clero, a menudo de escasa formación, se radicalizó y se acercó al ultranacionalismo de los ustachas ante el crecimiento de las tensiones nacionalistas durante el periodo.Shelah (1989), p. 324 Los ustachas se habían convertido a lo largo de la década de 1930 en el grupo más extremista de la derecha croata.Biondich (2005), p. 72 El Gobierno yugoslavo, por su parte, trató de aliviar las tensiones manteniendo el respeto por las instituciones religiosas católicas y favoreciendo el nombramiento de figuras consideradas moderadas a los puestos de la jerarquía católica, como el de Aloysius Stepinac para el obispado de Zagreb. Stepinac, veterano del Ejército serbio en el frente macedonio, se veía en Belgrado, equivocadamente, como un partidario del Estado yugoslavo. Stepinac, receloso de las actividades de los ortodoxos, se mostraba favorable ya en la década de 1930 a la autonomía croata.
A la hostilidad hacia los ortodoxos y el centralismo yugoslavo, se unió en la Iglesia católica de Croacia su virulento anticomunismo, que le llevó a una cierta simpatía por la Alemania nazi.Shelah (1989), p. 325 En toda la región, la Iglesia, conservadora y favorable al autoritarismo tradicional,Ogyanova (2009), p. 161 facilitó el auge de movimientos chovinistas, a los que veía como aliados contra el comunismo y el judaísmo.Ogyanova (2009), p. 162 La proclamación de la independencia eslovaca en marzo de 1939 gracias a la intercesión alemana convenció a muchos cercanos a la Iglesia y desilusionados con Yugoslavia de la necesidad de la intervención del Eje para lograr también la independencia croata.Biondich (2006), p. 438 A finales de la década de 1930, los elementos clericales más radicales simpatizaban con los ustachas como adalides de la independencia croataBiondich (2007), p. 390 y la Iglesia en general se mostró cada vez más favorable a la independencia.
Hacia los judíos, la Iglesia local mantuvo un tradicional antisemitismo moderado, sin oponerse a las medidas discriminatorias y favoreciendo, con notable éxito, su conversión al catolicismo. Aún durante el periodo yugoslavo, el ministro de Educación y sacerdote católico esloveno Anton Korošec aprobó y puso en marcha una ley de numerus clausus. A pesar de la creciente hostilidad del clero contra los judíos, acusados de bolchevismo o de favorecer al Gobierno de Belgrado, las acciones antisemitas fueron escasas durante las décadas de entreguerras y las relaciones entre la cúpula católica croata y los principales representantes de la comunidad judía local, correctas.
El Estado Independiente de Croacia La Iglesia ante el nuevo Estado
Tanto el Vaticano como la Iglesia católica localBiondich (2005), p. 79 celebraron la desaparición del Estado yugoslavo tras su derrota en la corta campaña de abril de 1941.Shelah (1989), p. 326 Los principios del movimiento ustacha, que controlaba el país, definían explícitamente el catolicismo como parte del carácter croata y lo convirtieron en religión oficial del Estado.Ogyanova (2009), p. 168 Tras comunicar su alegría por la proclamación del nuevo Estado al día siguiente de su establecimiento (),Biondich (2006), p. 440 Stepinac solicitó al clero y a sus fieles apoyar firmemente al nuevo régimen en su carta pastoral del 28 del mes. Ordenó además que se celebrase un Te Deum en las iglesias croatas para rogar por el bienestar del Estado a comienzos del mes de mayo. Tras la marginación política de la Iglesia católica en Yugoslavia, entre el Estado, indiferente, y el poder político del anticlerical Partido Campesino Croata, el nuevo país parecía ofrecerle la oportunidad de desempeñar un papel más relevante.Biondich (2006), p. 439 Los ustachas pretendían extender el catolicismo, que consideraban parte de la identidad croata, y la devoción entre la población, pero esperaban a cambio el respaldo de la Iglesia a su nacionalismo y a su movimiento.Ogyanova (2009), p. 172 El movimiento, sin embargo, no era realmente devoto, sino que utilizaba la religión como método de propaganda y símbolo de identidad nacional (catolicismo croata frente a ortodoxia serbia).Ogyanova (2009), p. 173
Inmediatamente después de lograr la independencia gracias a la decisión del Eje de desmembrar la derrotada Yugoslavia, los ustachas lanzaron una brutal campaña de eliminación de lo que consideraban elementos indeseables dentro del nuevo Estado, principalmente la población serbia, tenidos por peligrosos para el mantenimiento de la recién obtenida independencia.Biondich (2005), p. 80
En aquel momento la organización eclesiástica croata incluía dos arzobispados (siendo el de Zagreb el mayor y más influyente) y once obispados, aunque siete de ellos acabaron pronto en el territorio cedido a Italia por los Tratados de Roma. Esto hizo de Stepinac la principal figura eclesiástica del país, pero sin la fuerza suficiente para imponer su criterio al resto de obispos.
La posición del Vaticano fue más prudente que la del arzobispo de Zagreb, a pesar de su simpatía hacia el nuevo país: optó por reconocer a las nuevas naciones únicamente al finalizar la contienda. A mediados de junio de 1941, sin embargo, ante las peticiones de Stepinac y otros, envió como legado apostólico a Croacia al benedictino Ramiro Marcone, abad del monasterio de Monte Casino,Biondich (2006), p. 456 sin experiencia diplomática previa.Krišto (2007), p. 27 A pesar de su posición de representante oficioso (se le envió como enlace con el episcopado croata, no con el NDH), el régimen ustacha concedió a Marcone preferencia entre el cuerpo diplomático acreditado en la capital y este participó a menudo en actos oficiales junto a las autoridades ustachas.
La postura de Stepinac, nacionalistaGitman (2006), p. 50 y radicalmente anticomunista,Gitman (2006), p. 66 pero no simpatizante de los nazis,Krišto (2007), p. 26 era la de tratar de influir al régimen ustacha desde dentro. Sus intentos de reforma fracasaron, haciéndole aparecer, erróneamente, como un simple partidario del régimen ustacha.Shelah (1989), p. 327 A diferencia de Stepinac, otros obispos croatas sí colaboraron intensamente con el Gobierno de Pavelić. El más sobresaliente de ellos fue el obispo de Sarajevo, Ivan Saric.Biondich (2006), p. 447Ogyanova (2009), p. 173Biondich (2007), p. 396 Atizando a sus fieles contra los judíos ya en mayo de 1941, una publicación bajo su control escribió:
El profesor de teología Ivan Guberina respaldó las acciones de los ustachas contra las minorías, criticó con dureza a aquellos que se oponían a ellas y utilizó, sin censura por parte de Stepinac, símiles biológicos para defender los atropellos de las autoridades contra las minorías. Numerosos clérigos participaron en las atrocidades a las minorías. Algunos fueron expulsados por las autoridades eclesiásticas, mientras que Stepinac trató desde 1942 de prohibir las actividades políticas del clero, aunque con variada suerte. Destacados intelectuales clericales desempeñaron cargos de relevancia en el nuevo Estado, preferido a la multicultural, multirreligiosa y proserbia Yugoslavia.
El apoyo a Pavelić y su movimiento variaba de una región a otra (menor en Croacia-Eslavonia y Bosnia y mayor en Herzegovina y Dalmacia) y por generaciones (menor entre el clero de más edad y mayor entre el más joven); la cúpula eclesiástica quedó dividida entre una mayoría de críticos moderados y una minoría de simpatizantes vehementes.Biondich (2006), p. 446 La actitud del clero evolución además con el tiempo: de un mayor entusiasmo inicial por la proclamación de la independencia a una desilusión creciente por los crímenes del régimen. En general se puede dividir al clero croata en tres grupos basados en su actitud al Gobierno del NDH:Kolstø (2011), p. 40