La influencia de Estados Unidos en la política chilena comenzó durante la guerra de la Independencia de Chile. Desde entonces, la influencia estadounidense en el país sudamericano, tanto en lo económico como en lo político, ha sido significativa a lo largo de una historia que dura ya más de 200 años. En la Guerra Fría, a mediados de la década de 1960, comenzó la Operación Cóndor, que significó el advenimiento de las dictaduras militares en América Latina.
Antes de la Guerra Fría Independencia de Chile Joel Roberts Poinsett, llega en 1811 a Chile, este evento marcó el inicio de la participación de Estados Unidos en la política chilena. Había sido enviado por el presidente James Madison en 1809 como agente especial a las colonias españolas de América del Sur ―cargo que tuvo entre 1810 y 1814― para investigar las perspectivas de los revolucionarios criollos en su lucha por la independencia de España.
Guerra del Pacífico En 1879 Estados Unidos trató de poner fin rápidamente a la guerra del Pacífico, principalmente a causa de los intereses comerciales de Estados Unidos en el Perú, sino también porque sus líderes temían que el Reino Unido pudiese tomar el control económico de la región a través de Chile. Las negociaciones de paz fracasaron por una cláusula que pedía a Chile devolver las tierras ocupadas en la guerra. Los chilenos sospechaban que la iniciativa de Estados Unidos estuviese sesgada en favor de Perú. Como resultado, las relaciones entre Chile y Estados Unidos empeoraron.
Guerra Civil de 1891
Durante la guerra civil chilena de 1891, Estados Unidos respaldó al presidente José Manuel Balmaceda, como una manera de aumentar su influencia en Chile, mientras que el Reino Unido apoyó a las fuerzas del Congreso. Tras la derrota de Balmaceda, los estadounidenses decidieron involucrarse más directamente en los asuntos internos de Chile a cualquier precio ―incluyendo la guerra―, con el objetivo de expulsar a los intereses británicos en la región.
El incidente Itata y el caso Baltimore thumb|El USS Baltimore. El incidente del Itata (en 1891) fue un escándalo que ocurrió cuando Estados Unidos intentó enviar armas destinadas a ayudar a las fuerzas presidenciales chilenas apoyadas por Estados Unidos. El incidente de Itata desembocó en un segundo altercado conocido como el caso Baltimore. Después de que el Itata partió de Iquique para volver a Estados Unidos, a la tripulación del USS Baltimore se le dio permiso para bajarse en Valparaíso. El 16 de octubre de 1891, un marinero del USS Baltimore escupió un retrato del héroe chileno Arturo Prat, desatando la ira de algunos parroquianos lo que desencadenó una riña de grandes proporciones. Dos marinos murieron y varios resultaron heridos de gravedad. Eso provocó disturbios en Valparaíso y amenazas de los funcionarios estadounidenses enfurecidos, amenazando con ir a la guerra contra Chile, que ya estaba bajo el control del Congreso. La guerra entre Estados Unidos y Chile se evitó en última instancia, cuando el gobierno chileno cedió, y aunque sostenía que los marineros eran los culpables de los disturbios, ofreció pagar una indemnización de 75 000 dólares a las familias de las víctimas. Esta es, entre otras, una de las razones por las que Benjamin Harrison no fue reelecto para un segundo mandato como presidente de Estados Unidos.
Durante la Guerra Fría
Terminada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos quedó como imperio dominante en el hemisferio, sin contrapeso, con el fin de garantizar su influencia sobre la región comenzó a entretejer las estructuras de poder, sobre todo militares. Así, buscó en seguida establecer formalmente relaciones militares con cada uno de los países de la región, preparando así las bases del sistema de defensa hemisférica que sustituiría, haciéndolo efectivo, al sistema ideado al inicio de la guerra, y que se habría comprobado, por parte de Estados Unidos, potencialmente ineficaz en el sentido militar, aunque políticamente útil.
Apenas terminada la guerra, se aprovecharon las estructuras bélicas existentes, y así entre 1945 y 1946, se generaron diversos instrumentos jurídicos, políticos, militares, financieros, etc. con el motivo o pretexto de la guerra fría, eso, junto a la situación económica desmedrada de los países latinoamericanos, que los hacía convenir acuerdos que aparentemente les facilitaban la modernización de los equipos militares a costos menores que los comerciales.
Estados Unidos quedó con un superávit de equipo viejo tras la guerra, el que fue usado con grandes ventajas para comprar así a los militares latinoamericanos y a las plutocracias regionales.
Así fue como sucesivamente se fueron suscribiendo el TIAR, los Pactos de Ayuda Militar (PAM), los contratos de adquisiciones de armamentos, se acordaron las Operaciones UNITAS y programas de entrenamiento de personal militar, así como se crearon otros lazos militares en el marco de la Carta de OEA y del sistema interamericano, concretándose la Junta Interamericana de Defensa, en las reuniones de Comandantes en Jefe, etc.
Escuela de Las Américas
thumb|Emblema del Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad.
La culminación de esta armazón fue la concreción de la Escuela de las Américas, en la que se adoctrinaron políticamente a la oficialidad de todos los ejércitos latinoamericanos, preparándolos para reprimir las fuerzas contrarias a los intereses de Estados Unidos en el área, muchas veces llegando al delito, ya que el narcotráfico, la tortura y el asesinato, estaba dentro de sus materias de estudio.Gill, Lesley (2004). The School of the Americas: Military Training and Political Violence in the Americas. Duke University Press. ISBN 0-8223-3392-9. p. 49 La Escuela de las Américas (SOA por sus siglas en inglés) fue establecida en Panamá en 1946, y luego trasladada a Fort Benning, Georgia en 1984. El presidente de Panamá, Jorge Illueca, describió al SOA como «la base más grande para la desestabilización en América Latina», y los principales diarios internacionales la apodaron «Escuela de Asesinos».
En febrero de 2001, la Escuela de las Américas cambió de nombre y pasó a llamarse WHISC (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation: Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad). Fue reinaugurada el 17 de febrero del 2001, aunque lo único que cambió fue el nombre, puesto que tanto el mismo edificio, emplazado en los mismos terrenos, mantiene las mismas políticas y entrenamientos que se llevaban a cabo durante la guerra fría.
Gracias a los archivos desclasificados del Gobierno de Estados Unidos están a la disposición de todos los manuales de tortura,Los manuales de tortura del ejército de los Estados Unidos terrorismo, asesinato y narcotráfico de dicha escuela. Durante la dictadura pinochetista, cuatro agentes de la DINA fueron graduados de la Escuela de las Américas.
Manuales de la CIA
El 24 de enero de 1994, dos nuevos manuales fueron desclasificados en respuesta a una petición de FOIA archivada por el diario Baltimore Sun en 1994. Véase también este artículo. p. 49 *
Primer manual
El primer manual, Interrogación de la contrainteligencia de KUBARK, con fecha de julio de 1963, es la fuente de gran parte del segundo manual. Este más antiguo y abusivo, con dos referencias al uso de las descargas eléctricas. KUBARK era uno de los criptónimos de la Agencia Central de Inteligencia para la CIA misma.
El criptónimo KUBARK aparece en el título de un documento de la CIA de 1963 Kubark Counterintelligence InterrogationCIA, KUBARK Counterintelligence Interrogation, July 1963 Part 1 (pp. 1-60) - Part II (pp. 61-112) - Part III (pp. 113-128) el cual describe técnicas de interrogación, las que incluyen entre otras fuentes, «interrogación coercitiva de contrainteligencia de fuentes resistentes».
Segundo manual
El segundo texto, Manual de entrenamiento de la explotación de los recursos humanos (1983), fue utilizado en por lo menos siete cursos de aprendizaje de Estados Unidos realizados en países latinoamericanos, incluyendo Honduras, entre 1982 y 1987.
Ambos manuales se ocupan exclusivamente de la interrogación.
Los dos tienen un capítulo entero dedicado a técnicas coactivas. Estos manuales recomiendan que el arresto de sospechosos sea temprano, por la mañana y por sorpresa, cubrir sus ojos y dejarlos desnudos. Los sospechosos deben estar incomunicados y prohibírseles cualquier tarea rutinaria, como comer o dormir. Los cuartos de interrogación no deben tener ventanas ni baños, y deben estar insonorizados y oscuros.
El manual de 1983 y las fuerzas latinoamericanas
En 1983, el Human resource exploitation training manual - 1983 (manual de entrenamiento para la explotación de recursos humanos ’) fue utilizado por el Batallón 316. Véase http://www.questia.com/library/1G1-124862830/roots-of-abu-ghraib-in-cia-techniques-50-years-of Also google the whale.to site. Este fue un modelo de cómo fue utilizado el manual por los militares latinoamericanos entrenados en la Escuela de las Américas.
El 24 de enero de 1997, los manuales Kubark Counterintelligence Interrogation y Human resource exploitation training manual - 1983 (‘manual de entrenamiento para la explotación de recursos humanos ’) fueron desclasificados en respuesta a un requerimiento FOIA (Freedom of Information Act: Ley de Libertad de Información) llenado por el diario Baltimore Sun en 1994. El Baltimore Sun estaba investigando los «secuestros, torturas y asesinatos» cometidos por los escuadrones de la muerte del Batallón 316 hondureño. Los documentos fueron liberados solo después de que el Baltimore Sun amenazó demandar a la CIA. pág. 358.
En una serie de cuatro artículos, entre el 11 y el 18 de junio de 1995, The Sun of Baltimore publicó extractos de una entrevista con Florencio Caballero, un exmiembro del Batallón 3-16. Caballero dijo que los instructores de la CIA le enseñaron a descubrir lo que sus prisioneros amaban y odiaban; entonces si una persona les tenía fobia a las cucarachas, esa persona sería más cooperativa si había cucarachas correteando. Los métodos enseñados en el manual de 1983 y los utilizados por el Batallón 3-16 en los años ochenta muestran similitudes inconfundibles. En 1983, Caballero asistió a un curso de la CIA de explotación o interrogatorio de recursos humanos, según testimonio desclasificado por Richard Stolz, que era el subdirector de Operaciones en ese tiempo, antes de junio de 1988 en el Comité Selecto del Senado sobre Inteligencia. El manual informa a un interrogador sobre cómo manipular el entorno de temas, para crear situaciones desagradables o intolerables.
El manual sugiere de que los presos deben ser privados de sueño y comida y deben mantener posiciones rígidas, como permanecer de pie durante largos períodos en vigilia. Inés Consuelo Murillo, que pasó 78 días en cárceles secretas de Batallón 3-16 en 1983, dijo que había días en que no le dieron comida ni agua, y sus captores entraban en su celda cada 10 minutos y vertían agua sobre su cabeza para impedir que se durmiera. Estos esquemas fueron usados en Chile por la DINA, específicamente por sus agentes entrenados por Estados Unidos.
El Manual de entrenamiento para la explotación de recursos humanos da la sugerencia de que los interrogadores deben mostrar cartas recibidas desde su casa al prisionero para dar al preso la impresión de que sus familiares están en peligro o sufriendo. La DINA hizo uso frecuente de esta sugerencia.
El Baltimore Sun informó que José Barrera ―exmiembro del Batallón 3-16― dijo que en 1983, instructores estadounidenses le enseñaron métodos de interrogatorio: «Lo primero que teníamos que decir es que “conocemos a tu madre, a tu hermana. Y es mejor que cooperes, porque si no lo haces, vamos a traerlas, y las violaremos y las torturaremos, y las mataremos delante de ti».
La tortura como herramienta