El primer intento naval chileno es lo que se conoce historiográficamente como la primera medida nacional para tener un poder naval, una armada, en Chile. Francisco de la Lastra formó una escuadra que estuvo al mando de Edward Barnewall, capitán estadounidense del Bergantín Potrillo, cuyo buque en 1820 formaría parte de la Expedición Libertadora del Perú. El proyecto fue realizado en abril de 1813 por la junta de gobierno de Chile, del periodo conocido como la Patria Vieja, en el marco de la guerra de emancipación chilena. El objeto que se tuvo para llevar a cabo su formación fue para hacer frente a las fuerzas navales realistas organizadas por el Virreinato del Perú que bloqueaban los puertos de Chile, e interrumpir la llegada de auxilios que venían desde esa región al sur chileno para el ejército real que trataba de derrocar a la junta chilena y reconquistar el territorio.
Consistió en la organización en el puerto de Valparaíso de una escuadrilla naval formada por dos buques de guerra mediante la adquisición de buques mercantes para ser armados en guerra, el reclutamiento de hombres, la designación de oficiales, entre otras cosas. El gobierno logró hacerse con dos embarcaciones de ese tipo; la fragata Perla y el bergantín Potrillo. Por orden del gobierno, el 2 de mayo de ese año salieron ambos buques del fondeadero para levantar el bloqueo naval del lugar que era sostenido por la fragata armada Warren, que ejercía como corsario realista. El intento chileno terminó ese día con una sublevación concertada de gran parte de la tripulación de ambos buques patriotas, pasándose las dos embarcaciones al bando realista.
Se considera la organización de esta escuadrilla naval como antecesora de la llamada Primera Escuadra Nacional, formada entre 1817 y 1818, de la cual se origina la actual Armada de Chile.
Antecedentes thumb|250px|El general José Miguel Carrera. Su gobierno, abiertamente separatista con respecto al aparato estatal de España, tuvo que hacer frente a las fuerzas realistas. Formación del gobierno patriota de Chile
Entre 1808 y 1810 se habían formaron juntas de gobierno en gran parte de la América hispana, en respuesta a la captura del rey Fernando VII por las fuerzas napoleónicas y la entronización de José Bonaparte en España. El objeto de estas juntas era mantener la fidelidad al legítimo rey español mediante un autogobierno en ausencia de este. Sin embargo, la resistencia de las juntas americanas a someterse a la Junta Suprema Central de la Península y las ideas que empezaron a florecer en estas juntas de buscar la independencia definitiva, radicalizó las posiciones y llevó a la lucha armada entre realistas y patriotas.
En Chile se había establecido la primera junta de gobierno el 18 de septiembre de 1810, manteniendo la lealtad al rey. Pero pronto el gobierno chileno se radicalizó, pasando a buscar una separación definitiva con la monarquía española.
El virrey del Perú contra el gobierno patriota de Chile
Debido al camino que estaban tomando las juntas de gobierno, las autoridades virreinatales y otros que se mantenían leal a las disposiciones de la metrópoli, empezaron a realizar acciones hostiles en contra de ellas para someterlas. En el caso de Chile, el virrey del Perú José Fernando de Abascal, si bien en un comienzo trató de mantener buenas relaciones con ese gobierno, la situación cambió con el establecimiento en 1811 del gobierno radicalizado del general José Miguel Carrera. Ejecutó desde entonces acciones políticas y económicas tendientes a dañar al gobierno de Chile, pero también acciones militares.
A mediados de 1812 Abascal otorgó patente de corso a navieros privados para que hostilizaran las costas chilenas, bloqueando sus principales puertos y dañando su recientemente liberalizado comercio marítimo.Diego Barros Arana, "Historia General de Chile", Tomo VIII, págs. 603 a 612 En esos momentos el virrey tuvo que sostenerse casi sin el apoyo de la metrópoli, tanto en el área terrestre como marítimo, debido a la precaria situación en la que se encontraba por las guerras en Europa. En el ámbito naval debió valerse de los corsarios para ejercer el control marítimo. Hubo varias embarcaciones corsarias que realizaron esta labor como la Warren, el Vulture, la Bretaña, el Nereyda, entre otros.
Al despliegue de los corsarios se sumó luego la misión que el virrey le encargó al brigadier Antonio Pareja de dirigirse a las tierras del sur de Chile, más precisamente a Chiloé y Valdivia, que se mantenían leales a la corona, para organizar el Ejército Real de Chile con las tropas locales del lugar.Encina & Castedo, 2006, IV: 8-9. Robert L. Scheina "Latin America's Wars: The age of the caudillo, 1791-1899" pág. 55 Para tal cometido Pareja zarpó del Callao el 12 de diciembre con un convoy naval de 5 transportes que llevaba una comitiva de 20 oficiales y 50 soldados, y también llevaba dinero y equipo militar.Jorge Garfias Villarreal "Perfiles de un patriota (José Miguel Carrera)" pág. 79
El 26 de marzo de 1813 Pareja desembarcó con su ejército en el pequeño puerto de San Vicente, contiguo al de Talcahuano. Al día siguiente atacó la guarnición de dicho puerto y la venció, a pesar de su empeñada resistencia. Después el brigadier español entró en la ciudad de Concepción, capital de la provincia del mismo nombre, luego de haber estipulado una capitulación que tenía por base la amnistía. Las fuerzas que se habían rendido se incorporaron a sus filas, y se hizo también con el arsenal militar del lugar. Ante estos acontecimientos, el general Carrera tomó el mando del ejército patriota y se trasladó a Talca mientras que Pareja ocupó Chillán el 15 de abril. El jefe español pretendía atravesar el río Maule para enfrentar a Carrera pero un destacamento patriota lo atacó en la llamada sorpresa de Yerbas Buenas el 27 de abril, frenando su avance pero sin detener las hostilidades.
Formación de una escuadrilla naval thumb|250px|El gobernador Francisco de la Lastra. Entre 1793 y 1807 había prestado servicio en la Real Armada española, obteniendo algunos conocimientos y experiencia sobre la rama militar naval.
Desde el comienzo de las hostilidades en 1812 Chile había carecido de una fuerza naval para poder defender su mar de los corsarios realistas, limitándose a las defensas costeras de sus principales puertos.Carlos López Urrutia, "Historia de la Marina de Chile", págs. 1 y 2 Cabe señalar que por parte del gobierno patriota no hubo ningún despliegue en el mar de corsarios para hacer frente a la realista, pese a que en el Reglamento Constitucional Provisorio de octubre, promulgado por el gobierno de Carrera, contenía una referencia a la facultad de armar buques en corso, siendo además el primer cuerpo regulatorio nacional que trató esta materia.Lizandro Godoy Araneda, El corso en el derecho chileno, Revista de Marina, Consultado el 16 de septiembre del 2017
Sin embargo, el 5 de abril de 1813 el gobierno había acordado, entre varias medidas para enfrentar a Pareja, la de organizar una fuerza naval en Valparaíso.
Se le encargó esta tarea a Francisco de la Lastra, que era el gobernador del citado puerto y tenía además algunos conocimientos náuticos por su anterior servicio en la marina española. También tendría parte en este asunto el marino mercante francés Juan José Tortel Maschet, que se había unido a la causa patriota al iniciar el movimiento revolucionario. Por sus conocimientos se desempeñó como el primer capitán de puerto, siendo supervisado por De la Lastra, y el 14 de abril el gobierno le extendió los despechos de teniente de navío, pasando a ser el primer marino con nombramiento oficial.Horacio Balmelli Urrutia, Juan José Tortel: Nuestro Primer Capitán de Puerto , Revista de Marina, Consultado el 16 de septiembre del 2017
La adquisición de buques para armarlos fue difícil debido a que el tráfico de buques comerciales por las costas chilenas aun era incipiente por haber ocurrido muy poco tiempo desde que el gobierno decreto la libertad de comercio, y por la inseguridad de sus mares debido a la amenaza de los corsarios realistas. En algunos puertos las autoridades chilenas habían apresado algunos barcos mercantes que habían venido últimamente del Perú, pero ninguno de ellos tenía las condiciones necesarias para ser armados. Pero Tortel logró conseguir dos embarcaciones mercantes de origen estadounidense actas para la guerra. El primero fue el bergantín Potrillo de propiedad del capitán Masena Monson, que había arribado a Chile el año anterior en funciones de cabotaje, pero con su buque artillado para la ocasión con 22 cañones; 8 de a 12 libras, 10 de a 9 libras, 2 de 6 libras y 2 pedreros. Este buque había sido anteriormente perseguido por el corsario realista Bretaña, obligando al bergantín a hacer una recalada forzada en Coquimbo. La segunda unidad fue la fragata Perla que estaba surta en Valparaíso, destinada exclusivamente al cabotaje.
Por un decreto del 22 de abril fue comprado por $16.000 el Potrillo totalmente equipado,y en el mismo acto fue adquirida por arrendamiento la Perla. El gobierno había tenido también la intención de utilizar la fragata armada portuguesa San José de la Fama que se hallaba en Valparaíso para comprar trigo, pero el capitán de ese buque se negó a entrar en tratos, alegando además el estado precario del buque y la necesidad de repararlo. Sin embargo, los cañones y fusiles del buque portugués fueron requisados por el gobierno para armar al Perla, indemnizando al armador del buque para evitar un conflicto diplomático con el Reino de Portugal. Quedó el Perla con 24 cañones; 22 de a 12 libras y 2 de a 24 libras.
A los preparativos navales del gobierno se sumó el apoyo de algunos ciudadanos. Se obtuvieron botes y fusiles, y se encargó a la Casa de Monedas de Santiago la confección de proyectiles para los cañones de los buques. El gobierno también extendió una proclama de enganche para tripular las embarcaciones, ofreciendo incentivos económicos. Fue reclutado un importante contingente portuario de chilenos, españoles y en menor medida de otras nacionalidades. También algunos portugueses del San José de la Fama y algunos marinos estadounidenses. El bergantín fue tripulado por 90 hombres y la fragata por 120 hombres. Debido a la prontitud para terminar los aprestos navales, los individuos reclutados no fueron objeto de indagación de antecedentes ni aptitudes, y tampoco recibieron una preparación lo suficientemente extendida.
Para tener un servicio naval que fuera formal se habían realizado varias disposiciones, como la creación de una escuela de pilotines a cargo de Tortel y otros oficiales para instruir a los nuevos reclutas. Se dispuso también en ese sentido las primeras ordenanzas navales, un reglamento de uniformes, entre otras cosas.
Estando regularmente listos las dos embarcaciones a finales de mes, se nombraron a los comandante de los buques. El mando de la escuadrilla naval y de la Perla en particular le fue entregado al capitán chileno José Vicente Barba, que era un avanzado marino, pero sin formación militar. Mientras que el mando del Potrillo fue entregado al capitán Edward Barnewall, de origen estadounidense y anteriormente segundo oficial de aquel buque cuando pertenecía al capitán Monson. La oficialidad de los buques era en su mayoría chilenos y estadounidenses.
El bloqueo de Valparaíso y el plan de sabotaje realista
Desde el comienzo de las hostilidades en 1812, los corsarios realistas Vulture y Warren se habían turnado el bloqueo naval de Valparaíso. Durante los preparativos navales chilenos en 1813 se encontraba bloqueando el lugar la Warren, llamada también como Javiera, al mando del capitán José Gandarias.