La hiena de las cavernas (Crocuta crocuta spelaea) es una subespecie extinta de la hiena manchada (Crocuta crocuta) nativa de Eurasia, abarcando desde el norte de China a España y también las islas británicas. Aunque fue en principio descrita como una especie separada de la hiena manchada debido a las grandes diferencias en sus extremidades anteriores y posteriores, los primeros análisis genéticos no indicaron diferencias notables en el ADN de la hiena cavernaria del Pleistoceno y la actual hiena manchada.Rohland, N., J. L. Pollack, D. Nagel, C. Beauval, J. Airvaux, S. Paabo, and M. Hofreiter. 2005. The Population History of Extant and Extinct Hyenas. Molecular Biology and Evolution 22:2435-2443.; análisis posteriores han llevado a que algunos autores sugieran que la subespecie sea reclasificada como dos especies, Crocuta spelaea y Crocuta ultima. Esta hiena es conocida a partir de varios restos fósiles y también en el arte prehistórico. Con la desaparición de las praderas hace 12 500 años, Europa experimentó una masiva pérdida de hábitats de tierras bajas que eran preferidos por las hienas de las cavernas, y con ello un correspondiente incremento de bosques mixtos. Las hienas de las cavernas, bajo estas circunstancias, pudieron haber sido superadas por los lobos y los humanos, los cuales habitaban tanto en los bosques como en terrenos abiertos, y en las tierras altas como en las tierras bajas. Las poblaciones de la hiena de las cavernas comenzaron a reducirse hace aproximadamente 20 000 años, para desaparecer completamente de Europa Occidental hace entre 14 000 y 11 000 años, y antes en algunas áreas.

Historia de su descubrimiento y clasificación thumb|Hienas de las cavernas atacando a un rinoceronte lanudo, por Howard V. Brown (1904) thumb|left|Caricatura de William Conybeare (1822) mostrando a Buckland descubriendo los cubiles de hiena de Kirkdale. Aunque el primer reporte completo de la hiena de las cavernas fue realizado por Georges Cuvier en 1812, fragmentos del esqueleto de la hiena de las cavernas ya habían sido descritos en la literatura científica desde el , aunque era frecuentemente identificados de forma errónea. La primera mención registrada de la hiena aparece en la obra de Kundmann de 1737 Rariora Naturæ et Artis, en el cual el autor pensó que el ramo mandibular de este animal era de un ternero. En 1774, Eugenius Johann Christoph Esper describió erróneamente a los dientes de una hiena descubiertos como pertenecientes a un león, y en 1784, Cossimo Collini describió un cráneo de hiena de las cavernas como de una foca. La presencia en el pasado de hienas en Gran Bretaña fue revelada tras el examen de William Buckland de los contenidos de la Caverna Kirkdale, la cual se ha mostrado que es un lugar lleno de antiguos cubiles de hienas. Los hallazgos de Buckland fueron seguidos por los descubrimientos de Clift y Whidbey en Oreston, Plymouth.Dawkins, William Boyd; Sanford, W. Ayshford; Reynolds, Sydney Hugh. (1866). A monograph of the British pleistocene mammalia. Palaeontographical Society (Great Britain). pp. 1-6.

En su propio reporte de 1812, Cuvier mencionó algunas localidades europeas donde se habían hallado restos de hienas cavernarias, y la consideró una especie diferente de la hiena manchada tomando en cuenta su tamaño superior. Él desarrolló sus ideas en su obra Ossemens Fossiles (1823), notando como las extremidades digitales de la hiena cavernaria eran más cortas y gruesas que las de la hiena manchada. Su punto de vista fue ampliamente aceptado durante la primera mitad del , siendo apoyado por Henri Marie Ducrotay de Blainville y Richard Owen, entre otros. Otras justificaciones para separar a ambas hienas incluyen diferencias en la parte tubercular del diente carnasial inferior. William Boyd Dawkins fue el primero en expresar sus dudas sobre esa separación entre la hiena manchada y la cavernaria en un escrito de 1865, estableciendo que la ya mencionada característica dental era consistente con la simple variación individual. En un análisis posterior de 1877, él reafirmó esto tras comparar los cráneos de ambos animales sin llegar a encontrar ninguna característica que pudiera ser una diferencia a nivel de especie.

Genética Análisis realizados con el genoma y de secuencias de ADN de los genes del citocromo b mitocondrialRohland, N, Pollack, JL, Nagel, D, Beauval, C, Airvaux J, Paabo, S & Hofreiter, M, 2005. The population history of extant and extinct hyenas. Molecular Biology and Evolution,. 22: 2435-2443. de las hienas cavernarias indicaron que no tenían una separación clara con las hienas manchadas africanas y en lugar de ser una especie separada serían un representante euroasiático de las hienas manchadas del Pleistoceno. Sin embargo, un análisis de genomas nucleares completos de hienas tanto europeas como de Asia oriental publicado en 2020 sugiere que las poblaciones tanto africanas como euroasiáticas de Crocuta estaban mayormente separadas, habiéndose estimado que divergieron entre sí alrededor de hace 2.5 millones de años, acercándose a la edad correspondiente a los más antiguos especímenes de Crocuta en Eurasia, los cuales datan de hace unos 2 millones de años, en China. Los resultados del genoma nuclear también sugirieron que las poblaciones europeas y de Asia oriental (frecuentemente asignadas a las subespecies separadas C. crocuta ultima) divergían genéticamente de forma notable entre ellas, pero a la vez estaban más cercanamente relacionadas entre sí en general que con las poblaciones africanas de Crocuta. Los análisis del genoma nuclear además sugieren que hubo entrecruzamiento entre estas poblaciones por algún tiempo tras su divergencia, lo cual probablemente explica la discordancia entre los resultados del genoma nuclear y el mitocondrial, y los genomas mitocondriales de los Crocuta africanos y europeos estarían más cercanamente relacionados que con los de los Crocuta asiáticos, lo que sugiere que hubo un flujo genético continuado entre ambos grupos tras la separación de las poblaciones europeas y asiáticas. Algunos autores han sugerido que las dos subespecies deberían ser elevadas a nivel de especie con los nombres de Crocuta spelaea y Crocuta ultima. Un estudio de 2024 del genoma de una hiena de las cavernas de Sicilia encontró, como en el estudio de 2020, que había una fuerte separación genética entre las hienas cavernarias euroasiáticas y las hienas manchadas africanas, pero a diferencia de ese estudio anterior, no había un apoyo fuerte para la idea de una separación basal entre las hienas cavernarias europeas y las de Asia oriental y Siberia, mientras que se encontró que la hiena de Sicilia era de los primeros linajes que divergieron de las hienas cavernarias, con menos entrecruzamiento con las hienas africanas que otras hienas cavernarias europeas.

Descripción thumb|left|Cráneo de Crocuta crocuta spelaea La distinción principal entre la hiena manchada y la de las cavernas se basa en las longitudes distintas de los huesos de sus extremidades. El húmero y el fémur son más largos en la hiena de las cavernas, indicando una adaptación a un hábitat diferente del de la hiena manchada. Se estima que llegaban a pesar 102 kilogramos.Plio-Pleistocene large carnivores from the Italian peninsula: functional morphology and macroecology by Carlo Meloro, Università degli Studi di Napoli “Federico II” Dottorato di Ricerca in Scienze della Terra Geologia del Sedimentario “XX Ciclo”, 2007 Como ocurre en la subespecie africana, las hienas cavernarias hembras eran mayores que sus contrapartes masculinas. El arte paleolítico ha mostrado que retenían el pelaje manchado de su pariente africano.Spassov N.; Stoytchev T. 2004. The presence of cave hyaena (Crocuta crocuta spelaea) in the Upper Palaeolithic rock art of Europe . Historia naturalis bulgarica, 16: 159-166.

Poco se sabe de sus hábitos sociales. Su uso de las cuevas como cubiles es ampliamente aceptado, aunque también se conocen de sitios abiertos. Se desconoce si las hienas de las cavernas vivían en grandes clanes o llevaban una vida más solitaria, aunque los grandes clanes no se consideran probables en su hábitat del Pleistoceno.

Hábitos alimenticios thumb|Reconstrucción de la hiena de las cavernas Como las hienas actuales, las hienas de las cavernas acumulaban los huesos y cuernos de su comida en sus cubiles para consumirlos más tarde o para jugar, aunque es una incógnita si estos provienen de animales cazados o eran carroña. Los estudios de los restos animales en cubiles de hienas en el Karst Bohemio muestran que el caballo de Przewalski era aparentemente su presa más común, representando entre 16 a 51% del total, lo cual se corresponde con la preferencia de las hienas manchadas actuales por las cebras. Su presa más grande era el rinoceronte lanudo, cuyos huesos y cráneos han sido hallados en muchos cubiles de hienas. En algunas regiones, los restos de rinoceronte abarcan el 25-30% del total del material óseo de las presas.DIEDRICH, C.G. & ŽÁK, K. 2006. Prey deposits and den sites of the Upper Pleistocene hyena Crocuta crocuta spelaea (Goldfuss, 1823) in horizontal and vertical caves of the Bohemian Karst (Czech Republic). Bulletin of Geosciences 81(4), 237–276 (25 figures). Czech Geological Survey, Prague. ISSN 1214-1119.Diedrich, C. 2010. “Specialized horse killers in Europe – foetal horse remains in the Late Pleistocene Srbsko Chlum-Komín Cave hyena den in the Bohemian Karst (Czech Republic) and actualistic comparisons to modern African spotted hyenas as zebra hunters.” Quaternary International, vol. 220, no. 1-2, pp. 174-187.Dusseldorp, Gerrit Leendert. (2008). A View to a Kill: Investigating Middle Palaeolithic Subsistence Using an Optimal Foraging Perspective. Sidestone Press. pp. 127-143. ISBN 9088900205 Los renos eran otra importante fuente de alimentos, y componían el 7-15% de las presas de las hienas. El bisonte estepario solo constituía el 1-6% de las presas de la hiena. El ciervo rojo solo representa el 3% de los restos hallados, y el ciervo gigante (Megaloceros giganteus) era incluso más raro. Los restos de fauna alpina incluyendo a la gamuza y el íbice están ausentes en algunos lugares, representando menos del 3% de las presas, posiblemente debido a su gran fragilidad. Las hienas de las cavernas practicaban el canibalismo en ocasiones.

Relaciones con otros depredadores Las hienas de las cavernas eran depredadores altamente exitosos, y eran especialmente numerosas en el noreste de Asia, donde parece que superaban a otros depredadores. Esto se deduce de la relativa escasez de restos del león de las cavernas, oso de las cavernas y lobos en las áreas en la que estos eran simpátricos con las hienas.

Se cree que las hienas de las cavernas son responsables de la desarticulación y destrucción de muchos esqueletos de osos de las cavernas. Sus enormes cadáveres eran una fuente óptima de comida para las hienas, especialmente al final del invierno, cuando la comida era escasa.

Las hienas de las cavernas eran simpátricas con el lobo gris en Italia. A diferencia de las hienas, que cazaban sobre todo a animales de tierras bajas como los caballos, los lobos dependían de presas más pequeñas que vivían en pendientes como el íbice y el corzo, de modo que minimizaban la competencia. Los lobos y las hienas parecen haber tenido una relación de abundancia negativa a través del tiempo, es decir, las poblaciones de lobos se expandían a medida que las hienas desaparecían.

Interacciones con homínidos thumb|Pintura de una hiena de las cavernas hallada en la Cueva de Chauvet en 1994