El Museo Internacional de Cerámica de Faenza (Museo internazionale delle ceramiche in Faenza o MIC) es uno de los más importantes museos de arte en el mundo de la cerámica, está situado en Faenza, en la región Emilia-Romaña del norte de Italia. Dicha población es célebre por sus cerámicas de loza fina, que comenzaron a fabricarse en la ciudad en el .
En las salas de exposición se recogen las obras de talleres de cerámica italiana desde la Edad Media hasta el ; del antiguo Próximo Oriente; el área del Mediterráneo durante el período helenístico; la cerámica precolombina y la islámica. Una gran parte está dedicada a la cerámica moderna y contemporánea.
Desde 1963 el museo organiza, cada dos años, un concurso internacional de cerámica artística, lo que le ha permitido ampliar su colección con obras de todo el mundo.
A partir del 2011, el museo cuenta con el reconocimiento de «Monumento testimonial de una cultura de paz», otorgado por la UNESCO.
Historia thumb|right|Cubierta del catálogo de la Exposición de Faenza del 1908. Su origen se debe a la Exposición Internacional de Faenza de 1908 dedicada al tercer centenario del nacimiento de Evangelista Torricelli. Un barrio entero de la ciudad se equipó para el prestigioso evento, que hizo confluir en Faenza a los artistas más prestigiosos en el campo de las llamadas artes aplicadas. Fue un éxito de Gaetano Ballardini, promotor de la manifestación y creador del nuevo museo de cerámica, fue capaz de recoger los frutos y comenzar a instalar en las salas del antiguo convento de San Maglorio una primera colección de cerámica. Sensibilizó a coleccionistas privados y a organismos públicos para obtener, de unos y otros, donaciones y reconocimientos institucionales. El escritor Primo Levi fue uno de los que se mostraron a favor.Primo Levi (1853 - 1917) en su reseña de la exposición y el museo, comentó: «Hay en este campo, material más que suficiente para un hecho intelectual y permanente, no es solo lo único, pero realmente es meritorio». Primo Levi. Il programma di Faenza en "Nuova Antologia", 1 de noviembre de 1908.
Gaetano Ballardini no solo aumentó y diversificó para su museo la antigua cerámica tipológica italiana y extranjera, sino que se interesó desde el principio en establecer relaciones sólidas con las escuelas de formación técnica y artística, proporcionando un fondo de valores con las mismas, que implementaban la producción artesanal e industrial. Hijo del territorio que había dado honor al arte de la cerámica, quería ser testigo de la trasmisión de esta ancestral vocación a las generaciones futuras. Fue un promotor de exposiciones nacionales e internacionales, dio vida a la revista especializada Faenza en 1913. En 2012 se ha vuelto a editar su publicación. thumb|left|Sala de exposición en 1920. Por lo tanto, la identidad del museo se reconoce en la Escuela de Cerámica, ahora «Instituto Nacional de la Cerámica de Arte G. Ballardini», en la recuperación científica de antiguas técnicas de la cerámica y en la posterior promoción y venta de productos cerámicos de la época. Único en su género, el Museo de Faenza fue adquiriendo creciente prestigio a nivel internacional y en 1926 comprendía, además de las colecciones antiguas, una sección dedicada a obras célebres de fábricas de cerámica europeas y de los alfareros más calificados contemporáneos.
Durante la Segunda Guerra Mundial el museo resultó muy dañado, siendo particularmente desastroso el bombardeo del 13 de mayo de 1944 que causó graves daños en las estructuras del edificio. A pesar de su edad, Ballardini, se puso a trabajar para la recaudación de fondos, sensibilizando al mundo del arte y a las instituciones para conseguir, abrir de nuevo en 1949, las primeras salas de exposiciones con donaciones de grandes artistas como Pablo Picasso, Fernand Léger, Henri Matisse y Marc Chagall. Después de la guerra se iniciaron las donaciones de colecciones privadas que integraron al museo un importante patrimonio: Merenghi, Benini, Ugolini, Rusconi, hasta la más reciente de Cora, Fanfani y Cantagalli. El museo cuenta con un corpus de más de 40 000 piezas de cerámica.
Exposición La exposición permanente del museo se desarrolla a través de dos rutas, que separan la sección de cerámica antigua, que se encuentra situada en el espacio renovado del cuadrilátero antiguo conventual, de la perteneciente al , ubicada en la nueva ala construida a finales del siglo pasado. Con esta elección el museo ha querido destacar la fructífera relación entre las características de los diferentes estilos y el «saber hacer» de la cerámica a través de los siglos hasta nuestros días.
Cerámica en Italia de la Edad Media al 1800 La Edad Media en Faenza thumb|Jarra medieval con la representación del mito de Aristóteles cabalgado por Filis.
Las primeras obras de la loza faentina datan de los primeros años del . Los alfareros fueron capaces de sacar provecho de la tierra local, para la elaboración de productos principalmente para uso doméstico y en la ejecución de formas y decoraciones, emularon con originalidad la cultura lombarda de Venecia y la vecina Toscana. Faenza se encontraba, en la Alta Edad Media, en una zona atravesada por un intenso tráfico, procedente de la calzada romana Via Emilia, una de las arterias transapeninas que desde la Toscana conducía al norte de la península.
Para la mayólica, después de la primera cocción en biscuit se podía aplicar el esmalte y decorar con un pincel, para los productos manufacturados denominados en italiano «sgrafitto» (esgrafiado), en la pieza aún cruda se recubría con engobe y podía ser rayada con una punta para ser cocido, a continuación decorado y finalmente, cubierto con un esmalte vidriado transparente. Para los motivos de la decoración se hacía uso del repertorio ya existente en las artes menores de la época, los tejidos, miniaturas y orfebrería, así como en el bestiario medieval con sus animales fitomorfos y fantásticos y los temas heráldicos diseñados para las diversas familias que han marcado la historia de este período de Faenza, como los Manfredi señores de Faenza de 1313 a 1505.
Interesante es la recuperación, a finales del , donde se toman los temas clásicos legendarios. Como testimonio se puede observar en una jarra con la decoración de «Aristóteles cabalgado por Filis», con una reminiscencia difusa durante esa época de la supremacía de la mujer sobre el hombre.La interpretación del mito de Aristóteles esclavizado por Filis en: "Es difícil de indicar, entre los cientos de vasijas de la exposición, el repertorio más raro o precioso. Se trata de una pieza única (del panorama faentino) la decoración de una jarra de mayólica arcaica que se encuentra en el Instituto Estatal de Arte para la Cerámica G. Ballardini: una mujer que sostiene un halcón con su mano derecha y con la izquierda, las riendas del hombre que está cabalgando. Puede referirse al episodio del filósofo Aristóteles, subyugado de la pasión por la cortesana Filis; la decoración alude alegóricamente al dominio de la mujer sobre el hombre, un tema muy popular, tanto en la Baja Edad Media como en el Renacimiento.Il Bello dei Butti Rifiuti e ricerca archeologica a Faenza tra Medioevo ed Età Moderna. Exposición en el MIC de Faenza del 29 de octubre de 2008 - 1 de marzo de 2009.
Es el estilo arcaico el que empleará —en la llamada «familia verde» por ser el color dominante en su decoración—, el imaginario medieval fantástico hasta el comienzo del .
Faenza del al El Quattrocento thumb|Plato con la representación de un León Rampante ejecutado en «safre» en relieve. Faenza, inicio del .
A comienzos del quattrocento, final del periodo arcaico, la cerámica de loza comienza a distinguirse por la adopción de esmaltes y el empleo de nuevos pigmentos para colores.
La producción se caracteriza por la serie de los motivos ornamentales, sin un exceso de digresiones estilísticas. En lo que se define como estilo severo se resume en dos etapas sucesivas de una serie de familia decorativa principal.
En la primera, los maestros de Faenza desarrollarán los temas de estilo arcaico inspirados en las decoraciones de gusto bizantino, como en la serie del «zaffera» (safre), del árabe al-Safra=cobalto, en el que alcanzan una rara perfección ejecutiva donde sobre un plato blanco se encuentra el esmalte cobalto (azul) intenso aplicado con espesor suficiente para conseguir relieve, dentro del diseño trazado con negro de manganeso. Y para la familia «italo-morisca», se asume la influencia de la mayólica hispano-morisca proveniente de la isla de Mallorca de España. Otra gran habilidad que se muestra en la familia «italo-morisca», es cuando, a través de la combinación de colores azul y amarillo —el cobalto se diluye y se atenúa añadiéndole el amarillo que acerca al cetrino—, así se imitará un atractivo color dorado, con los reflejos metálicos de la loza dorada española.
En la segunda etapa, los temas preferidos corresponden a elementos típicos de la cultura del gótico florido o flamígero, a los que pertenece por excelencia el motivo de la hoja «rizada» y letras capitales con caracteres también góticos, se complementará junto con el desarrollo de estilos decorativos provenientes de la porcelana, introducida en Europa a lo largo de la Ruta de la Seda, de las regiones orientales y de la China. Se encuentran las series con «ojos de la pluma de pavo real», la «palmeta persa» y el decorado «a la porcelana», tomadas de las primeras cerámicas importadas en occidente durante el primer período de la dinastía Ming.
Junto a la manufactura esmaltada se afianza, hasta a mediados del , la cerámica esgrafiada y vidriada con características de estilizadas decoraciones fito zoomórficas en bicromía verde cobre y marrón amarillento. thumb|Tintero con la representación del Juicio de Paris. Faenza, finales del .
En la segunda mitad del , se consolida la producción de cerámica esgrafiada y de mayólica pintada, con temas simbólicos sensibles a procesos neoplatónicos, tanto en el género amatorio o en la representación de lo masculino y lo femenino con delicada pureza formal.
Ejemplos de ello son la propagación de cuencos, azulejos, copas, esgrafiados y vidriados o mayólica esmaltada, que estaban pintados con el rostro de la persona querida. Se pasa por el uso para consagrar matrimonios, de ahí el nombre de estas cerámicas «Gameli», y con la que los esposos confirmaban, al beber de la misma copa, la comunión matrimonial. Otro uso fue la utilización de estos objetos para distribuir el confetti a los invitados después de la ceremonia matrimonial.
Otra interesante producción se distingue en el último cuarto del . Son las pequeñas obras escultóricas en mayólica policromada, realizadas en relieve o corpóreas, de tema sagrado y profano, que se caracterizan como algo mágico. Los temas están inspirados en las obras monumentales del repertorio de los maestros escultores del valle del Po. Entre las representaciones de tema profano la más generalizada será con la forma de tintero como por ejemplo el Juicio de Paris, con los personajes clásicos dispuestos alrededor de una fuente: Mercurio, París, Venus, Juno y Minerva.
El Cinquecento thumb|Plato con la inscripción IULIA BELA. Continúa en todo el primer trimestre del la producción de loza decorada «a la porcelana»,La decoración «a la porcelana» es la que se efectúa sobre un esmalte blanco en azul, inspirada en la porcelana china, con minúsculos ramos florales, aunque se puede encontrar con imágenes en medallones centrales. Fue difundida en Europa a partir del siglo XVI. en las jarras, cántaros, platos, bandejas y alberos con asas que trenzadas que imitan cordones, los colores están difuminados en monocromía azul, con toques de naranja, rojo, verde y amarillo en cartelas y en las representaciones heráldicas.