miniatura|230px|Pozos petrolíferos ardiendo en Kuwait tras la retirada iraquí en 1991, durante la guerra del Golfo.
La política de tierra quemada o de tierra arrasada es una táctica militar que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al enemigo cuando una fuerza avanza a través de un territorio o se retira del mismo.
El origen histórico de la locución «tierra quemada» proviene seguramente de la práctica de quemar los campos de cereales durante las guerras y conflictos en la antigüedad. Sin embargo, no se limita en absoluto a cosechas o víveres, sino que incluye cualquier tipo de refugio, transporte o posibilidad de suministro al enemigo.
La táctica de la tierra arrasada es una acción que vincula los aspectos militares y económicos o incluso psicológicos de una estrategia militar. Estas acciones destructivas tienen la ventaja de que no requieren adelantos tecnológicos ni una especialización particular por parte de los combatientes que la aplican. Cuando se emplea en territorio enemigo, se pretende destruir su voluntad de resistir mediante la intimidación, provocando sufrimiento a las poblaciones locales, ya que destruye sus propiedades y medios de subsistencia. Si se aplica en territorio propio al retirarse, el objetivo es retrasar o incluso detener el avance enemigo al dejarle sin recursos que aprovechar, o entorpeciendo su movimiento.
La «tierra quemada» ha resultado históricamente muy eficaz para facciones que, de otra forma, no habrían sido capaces de resistir el avance de ejércitos mejor organizados y más poderosos, aunque en la guerra moderna su utilidad es menor, puesto que todo contingente armado suele cargar con sus propios suministros en lugar de vivir del terreno, como se hacía siglos atrás. En ese contexto, también se ha empleado la política de «tierra quemada» en la lucha contra movimientos guerrilleros con el fin de dificultar a los insurgentes el suministro y la ocultación entre la población civil.
La estrategia de destruir el suministro de alimentos y agua a la población civil en una zona de conflicto ha sido prohibida en virtud del artículo 54 del Protocolo I de los Convenios de Ginebra.
Teoría militar Clausewitz escribió en Principios de la guerra (1812):
Asimismo Clausewitz, en De la guerra (1832):
Ejemplos históricos miniatura|150px|El mayor general William T. Sherman, uno de los más célebres exponentes de la estrategia de tierra quemada.
Esta estrategia ha sido utilizada en muchas ocasiones: Según narra el historiador Heródoto, esta táctica ya había sido usada por los escitas en la guerra contra los persas de Darío I. Fue tan efectiva que obligó al rey extranjero a volver a su patria sin conseguir dominar a dichos escitas. Vercingetórix aplicó este sistema en el sitio de Alesia en la guerra de las Galias contra César. Fue una de las primeras veces en haber sido empleado. Alfonso I el Católico utilizó este sistema en el contra los musulmanes de Al-Ándalus, creando el Desierto del Duero. Durante las cruzadas (1096-1204), los musulmanes la emplearon a menudo, causando grandes demoras en el avance de los ejércitos cristianos. En la guerra de los Cien Años (1342-1450) fue utilizada tanto por ingleses como franceses. Vlad Tepes también empleó esta táctica durante la invasión turca de Valaquia en 1462, y fue tan efectiva que los turcos se retiraron sin dar batalla alguna. Durante la conquista de Quito a manos del ejército español comandado por Sebastián de Belalcázar, el general shyri-inca Rumiñahui aplicó la política de la tierra quemada antes de que el ibérico llegase a esta ciudad, aniquilando además a las Vírgenes del Sol y a miembros de la familia imperial, además de esconder los tesoros de los templos del Sol y de la Luna (1564). Durante la gran guerra del Norte, Pedro el Grande de Rusia aplicó esta táctica antes de su victoria sobre los suecos en la batalla de Poltava en 1709. Esto se produjo tras la derrota de los refuerzos de Carlos XII de Suecia en la batalla de Lesnaya, y su consecuente negativa a retirarse a Polonia o a Suecia, decidiendo forzar la situación bélica al invadir Ucrania en su lugar. Pedro I retiró a su ejército hacia el sur, destruyó cualquier propiedad que sirviese a los suecos para apoyarse en su avance, impidiendo así el reaprovisionamiento de suministros locales por los suecos, quienes tuvieron que detener el avance en el invierno de 1708-1709. En la segunda invasión haitiana de Santo Domingo en 1805 (conocida en gran medida por el episodio del Degüello de Moca), después del sitio impuesto a la ciudad amurallada de Santo Domingo, por casi un mes, el general haitiano Dessalines ordenó la retirada de sus hordas a Puerto Príncipe y al norte de Haití bajo la estrategia de tierra arrasada, quemando ciudades y campos en su camino y conduciendo a los sobrevivientes delante de los animales, de manera que los más débiles y agotados fueran pisoteados por los mismos. En la guerra de la Triple Alianza (1864-1870), el mayor Martín Urbieta evitó el combate directo y utilizó esta táctica contra los brasileños, que lo superaban cinco veces en número, para diezmar sus fuerzas y poder vencerlos durante la Campaña del Mato Grosso en el episodio conocido como la Retirada de Laguna. En la Revolución mexicana, este método fue usado por las fuerzas federales de Victoriano Huerta y después comandadas por el general Juvencio Robles contra las fuerzas rebeldes de Emiliano Zapata durante los años 1911 a 1914. Tanto Huerta como Robles arrasaron pueblos enteros del estado de Morelos, como Ticumán, Elotes o Santa María. Pero el efecto fue contrario al esperado, pues provocó la ira y el odio de los campesinos, que fueron fortaleciendo las fuerzas zapatistas (el llamado Ejército Libertador del Sur), el cual logró derrotar y expulsar de Morelos al ejército federal en 1914.
Guerras napoleónicas Durante la tercera invasión napoleónica de Portugal en 1810, la población portuguesa se replegó hacia Lisboa y recibió la orden de destruir todos los víveres que los franceses pudieran capturar, así como el forraje y los refugios, en un amplio cinturón a lo largo del país. (Aunque hacía poco que se habían inventado técnicas eficaces de conservación de alimentos, aún no eran aptas para uso militar porque todavía no se había inventado un recipiente con la resistencia adecuada.) La orden fue obedecida como resultado del saqueo francés y el maltrato general a los civiles en las invasiones anteriores. Los civiles preferían destruir todo lo que hubiera que dejar atrás antes que dejárselo a los franceses. Cuando los ejércitos franceses llegaron a las Líneas de Torres Vedras, camino de Lisboa, los soldados franceses informaron de que el país «parecía vaciarse ante ellos». La baja moral, el hambre, las enfermedades y la indisciplina debilitaron enormemente al ejército francés y obligaron a las fuerzas a retirarse.
miniatura|upright=1|Retirada de Napoleón de Moscú.
En 1812, el emperador Alejandro I consiguió hacer inútil la invasión de Rusia por Napoleón aplicando una política de tierra quemada. A medida que los rusos se retiraban del avance del ejército francés, quemaban el campo por el que pasaban (y supuestamente Moscú), sin dejar nada de valor para el ejército francés que los perseguía. Al encontrarse sólo con tierras desoladas e inútiles, la Grande Armée de Napoleón no pudo utilizar su doctrina habitual de vivir de las tierras que conquistaba. Empujando implacablemente a pesar de la disminución de sus efectivos, el Gran Ejército se encontró con el desastre a medida que avanzaba la invasión. El ejército de Napoleón llegó a un Moscú prácticamente abandonado, que era un cascarón famélico de lo que había sido, en gran parte debido a las tácticas de tierra quemada de los rusos en retirada. Tras no haber conquistado prácticamente nada, las tropas de Napoleón se retiraron, pero la política de tierra quemada volvió a entrar en vigor porque, aunque se habían establecido algunos grandes depósitos de suministros en el avance, la ruta entre ellos ya había sido quemada y recorrida una vez. Así, el ejército francés pasó hambre mientras marchaba a lo largo de la ruta de invasión agotada de recursos.
Guerras de independencia sudamericanas En agosto de 1812, el general Manuel Belgrano encabezó el Éxodo Jujeño, un masivo desplazamiento forzado de personas de las actuales Jujuy y Salta hacia el sur. El Éxodo Jujeño fue llevado a cabo por las fuerzas patriotas del Ejército del Norte, que se enfrentaba a un ejército realista.
Belgrano, ante la perspectiva de la derrota total y la pérdida territorial, además de las órdenes del Triunvirato de retroceder a Córdoba, ordenó a toda la población que empaquetara sus necesidades, incluidos alimentos y muebles, y que le siguieran en carruajes o a pie junto con el ganado y las bestias de carga que pudieran soportar el viaje. El resto (casas, cosechas, reservas de alimentos y cualquier objeto de hierro) debía ser quemado para privar a los realistas de recursos. La estricta política de tierra quemada le llevó a pedir el 29 de julio de 1812 a los jujeños que «demuestren su heroísmo» y se unan a la marcha del ejército bajo su mando «si, como aseguráis, queréis ser libres». El castigo por ignorar la orden era la ejecución, con la destrucción de las propiedades del desertor. Belgrano se esforzó por ganarse el apoyo del populacho y más tarde informó de que la mayoría de la gente le había seguido voluntariamente sin necesidad de recurrir a la fuerza.
El éxodo comenzó el 23 de agosto y reunió a personas de Jujuy y Salta. La gente viajó hacia el sur unos 250 kilómetros y finalmente llegó a orillas del río Pasaje, en la provincia de Tucumán, en las primeras horas del 29 de agosto. Aplicaron una política de tierra quemada y así los españoles avanzaron hacia un páramo. El ejército de Belgrano destruyó todo lo que pudiera dar cobijo o ser útil a los realistas.
Guerra de Independencia de Grecia En 1827, Ibrahim Bajá dirigió una fuerza combinada otomano-egipcia en una campaña para aplastar a los revolucionarios griegos en el Peloponeso. En respuesta a los ataques de la guerrilla griega contra sus fuerzas en el Peloponeso, Ibrahim lanzó una campaña de tierra quemada que amenazaba a la población con la inanición y deportó a muchos civiles a la esclavitud en Egipto. Los incendios de aldeas y campos eran claramente visibles desde los barcos aliados que se encontraban frente a la costa. Un grupo de desembarco británico informó de que la población de Messinia estaba a punto de morir de hambre en masa. La política de tierra quemada de Ibrahim causó mucha indignación en Europa, lo que fue uno de los factores para que las Grandes Potencias (Reino Unido, el Reino de Francia y el Imperio ruso) intervinieran decisivamente contra él en la batalla de Navarino.
Guerra filipino-estadounidense La guerra filipino-estadounidense incluyó a menudo campañas de tierra quemada en el campo. Se quemaron y destruyeron pueblos enteros, con torturas (cura de agua) y la concentración de civiles en «zonas protegidas». Muchas víctimas civiles fueron causadas por la enfermedad y el hambre.
En la caza del líder guerrillero Emilio Aguinaldo, las tropas estadounidenses también envenenaron pozos de agua para tratar de expulsar a los rebeldes filipinos.
Guerra civil americana miniatura|upright=1|Las tropas de William Tecumseh Sherman destruyen un ferrocarril cerca de Atlanta.
En la guerra civil americana, las fuerzas de la Unión bajo Philip Sheridan y William Tecumseh Sherman utilizaron la política ampliamente:
El general Sherman utilizó esa política durante su Marcha hacia el mar.