thumb|300px|Mapa que muestra el camino recorrido por la expedición de Narváez desde noviembre de 1528. Salieron de la isla de Galveston Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y Estebanico Andrés, cruzando el continente de América del Norte en compañía de indios a pie, viajando durante ocho años a pie a través del sudoeste hasta llegar a la actual Ciudad de México en 1536
La expedición de Narváez fue una campaña del Imperio español que tenía como fin colonizar la Florida española. Fue dirigida por Pánfilo de Narváez, que había sido designado para gobernar como adelantado, y que en un viaje de exploración de 1528 a 1536 terminó cruzando el sur de lo que hoy son los Estados Unidos y el Norte de México. Los miembros sobrevivientes de esta expedición fueron los primeros europeos en avistar el río Misisipi y que cruzaron la costa del golfo de México y Texas.
La expedición inicialmente estaba integrada por cerca de 600 personas, incluyendo hombres de España, Portugal e Italia. Haciendo escalas en el camino hasta la Florida en las islas de la Hispaniola y de Cuba, la expedición sufrió un huracán, entre otras tormentas. Después de desembarcar cerca de la bahía de Tampa, fueron atacados por los indios americanos, y sufrieron los efectos de la grave falta de alimentos y de enfermedades.
En septiembre de 1528, tras un intento de navegar desde Florida hasta México, solo 80 de los hombres sobrevivieron después de ser barridos por un nuevo huracán en la isla de Galveston, Texas. En los siguientes años, murieron casi todos los hombres y solo cuatro personas sobrevivieron.
En 1536, esos cuatro supervivientes —Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y su esclavo moro Estevanico— lograron finalmente reunirse con compatriotas españoles en la actual Ciudad de México. Después de regresar a España, Cabeza de Vaca adquirió notabilidad tras escribir sobre la gran expedición La Relación, publicado en 1542 (que en ediciones posteriores, fue retitulado como Naufragios).
España
En su propósito de que se siguiesen realizando exploraciones de las tierras del Nuevo Mundo, lo cual debía de llevar a que se expandiese el territorio del Imperio de Castilla y Aragón, Carlos de Habsburgo, que gobernaba como Carlos V, Emperador del Sacro Imperio, y Rey de Castilla como Carlos 1º, otorgó, el 25 de diciembre de 1526, a Pánfilo de Narváez una licencia para reclamar la costa Norte del Golfo de México, en los actuales Estados Unidos.
El contrato le daba un año para reunir un a sus expedicionarios, para que con ellos saliese de España, con el compromiso de fundar al menos dos ciudades, poblándolas con al menos un centenar de personas cada una, y guarnecerlas con dos fortalezas adicionales en cualquier lugar a lo largo de la costa, con la finalidad de evitar o impedir el ingreso de franceses o de ingleses. Pero en este gran proyecto la Corona Española no invertiría un solo centavo, todo quedaría a cargo y responsabilidad de Narváez.
Así que Narváez tuvo que conseguir y asegurar los fondos económicos para la expedición, en este sentido atraería a grandes comerciantes y a miembros de la nobleza para que lo financiaran, a cambio de ello éstos debieron confiar en la promesa de que obtendrían riquezas más que comparables a las que estaba teniendo Hernán Cortés, por otro lado Narváez también se endeudó personalmente, de esta forma obtuvo los navíos, las vituallas, las armas, todos los pertrechos, caballos, y pagaría los sueldos de todos los participantes en su expedición.
Así Pánfilo de Narváez convenció a amigos y amistades para que lo acompañaran en una empresa que les habría de dar mucho más riqueza que la obtenida por Hernán Cortes, en este sentido éste era su punto de referencia y de éxito, dentro de los convocados resaltaría Álvar Núñez Cabeza de Vaca, su hombre de confianza extrema, a quien nombró como su segundo al mando y tesorero, dentro de sus atribuciones y funciones Núñez habría de ser como "...los ojos y oídos del Rey..."y aseguraba que la Corona recibiese el 5% de cualquier riqueza adquirida durante la expedición.
Otros miembros notables fueron Alonso de Solís, como inspector real de minas, Alonso Enríquez como contador, un príncipe azteca llamado Don Pedro en español, y un contingente de franciscanos y sacerdotes diocesanos encabezados por el padre Juan Suárez (a veces escrito "Xuárez").
La mayoría de los 600 hombres eran soldados, hombres originarios de España y Portugal, otros 22 procedieron de Italia y había algunos de origen africano, es decir "moros" o árabes.De Génova: Francisco Cambarrota, mercader; Bernardo Genoves; Sebastian Genoves; Sciion de Grimaldo, mercader; Leonardo Jaso; Bartolome Iustianiano; De Nápoles y Sicilia: Juan de Nápoles, marinero; Leonardo Napolitano; Leonardo Tragonete; Juan de Orona (Sicilia); Diego Mollano, pregonero (Cerdeña); de Venecia: Luis, carpintero de ribera; Andres Venecian; Bernabe Veneciano, el hermano menor de Andres Venecian; de otras ciudades italianas: Nicolau, un barbero (Florencia); Juan Barti, un mercader (Lucca); Juan Calabres (Calabria); Esteban Camara (Italia); Antonio Camero (Italia); Jacome Cerriselo (Italia); Francisco de Espinoa, hidalgo (Italia); Pedro de Espinola Estefani (Italia). Boscolo, Alberto. Presencia italiana en Andalucía: Siglos XIV-XVII, Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1989.
El 17 de junio de 1527, la expedición partió España desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del río Guadalquivir. Entre la fuerza iban cerca de 450 soldados, oficiales y esclavos. Los otros 150 eran marineros, esposas (los hombres casados no podían viajar sin sus esposas a las Indias) y sirvientes.
La primera parada del viaje fue en las islas Canarias, a una semana de viaje y 850 millas en el Atlántico. Allí la expedición se reabasteció con agua, vino, leña, carnes y frutas.
Española y Cuba
Una de sus naves llegó a Santo Domingo, en la isla Española, el 5 de agosto de 1527.
Durante la estancia, empezó a haber deserciones entre las tropas. Aunque siempre era un problema en este tipo de expediciones, los hombres también pueden haber desertado a causa de escuchar las noticias sobre el reciente regreso de una expedición dirigida por Lucas Vázquez de Ayllón, en la que 450 de los 600 hombres habían perecido.
Al tener conocimiento de lo ocurrido con las tres cuartas partes de los expedicionarios de Vázquez de Ayllón, ello llevó a que alrededor de 100 hombres abandonaron la expedición de Narváez, deserción que se dio tan solo en agosto-septiembre de 1527, mientras se organizaba ésta en Santo Domingo.
La expedición se detuvo aquí para comprar caballos y dos pequeñas naves para explorar la costa. Aunque Narváez únicamente fue capaz de comprar solo un pequeño barco, zarpó una vez más.
Estaban en Santiago de Cuba a finales de septiembre de 1527.
Dado que en Cuba vivía la familia de Narváez, y que por ello tenía muchos contactos, ésto le permitió obtener muchas provisiones, caballos y hombres.
Después de reunirse con su rico amigo Vasco Porcallo, Narváez envió parte de la flota hasta Trinidad para recoger caballos y otros suministros de la finca de su amigo.
Narváez puso a Cabeza de Vaca y a un capitán llamado Pantoja a cargo de los 2 barcos enviados a Trinidad, mientras que él comandaba los otros cuatro barcos hasta el golfo de Guacanayabo.
Alrededor del 30 de octubre, los 2 barcos llegaron a Trinidad para recoger los suministros y poco después de que lo hubieran hecho les acometió un huracán el cual provocó que los 2 barcos se hundieran, con lo cual 60 de los hombres murieron, una quinta parte de los caballos se ahogaron, y todos los nuevos bienes o servicios adquiridos en Trinidad se perdieron.
Reconociendo la necesidad de reagruparse, Narváez envió los cuatro barcos restantes hacia Cienfuegos bajo el mando de Cabeza de Vaca. Narváez quedó en tierra con el fin de reclutar nuevos hombres y comprar más barcos.
Después de casi cuatro meses, el 20 de febrero de 1528, llegó a Cienfuegos con una de las dos nuevas naves y unos cuantos reclutas. La otra nave fue enviada a La Habana. En este punto, la expedición tenía alrededor de 400 hombres y 80 caballos. Pero ésta parada se extendió para poder pasar el invierno, lo que causó el agotamiento de las reservas, que planeaba reponer en La Habana en el camino hacia la costa de Florida.
En Cienfuegos uno de los nuevos hombres que Narváez contrató como piloto fue maestre llamado Miruelo, que decía tener un conocimiento detallado de la costa del Golfo. Los historiadores han debatido durante siglos su identidad completa y las capacidades de sus conocimientos y habilidades.
En cualquier caso, solo 2 días después de salir de Cienfuegos, todos los barcos de la flota encallaron en los bancos de arena del archipiélago de los Canarreos, cerca de la costa de Cuba. Quedaron atrapados durante dos o tres semanas, mientras que los hombres agotaban los ya escasos suministros. No fue si no hasta que una tormenta levó el nivel del mar, en la segunda semana de marzo, cuando las naves pudieron escapar de los bancos de arena.
Después de luchar con más tormentas, la expedición dobló la punta occidental de Cuba y se abrió camino hacia La Habana. Aunque estaba lo suficientemente cerca para ver los mástiles de los buques del puerto, el viento empujó a la flota el Oeste del Golfo de México con lo que no pudieron llegar a La Habana.
Ante esta situación, y para evitar que su gente lo presionara con regresar a Cuba, o que se amotinaran Narváez se decidió a seguir adelante con sus planes de viaje y de colonización. Pero debido a las corrientes del Golfo tuvieron que esforzarse, durante el mes, marzo, para poder llegar a la costa de La Florida, pero no pudieron superar la poderosa corriente del Golfo, pero cambios en el flujo de esa corriente y las maniobras desesperadas que se hicieron lograron salir de ella... y así toda idea de navegar hacia Cuba fue desechada, incluso por los inconformes, pues intentarlo era volver a ser capturados por dicha corriente.
Llegada a la Florida thumb|Marcador en el Sitio Jungle Prada.
El 12 de abril de 1528, divisaron tierra al Norte de lo que hoy es la Bahía de Tampa. Luego tomaron hacia el Norte de la península, costeando durante 2 días en busca de un gran puerto, que el piloto principal Miruelo mencionó que sabía que existía y que había estado en ese lugar.
Durante esos 2 días se perdió uno de los 5 barcos restantes. Finalmente, después de ver una bahía poco profunda, Narváez ordenó entrar en la bahía Boca Ciega, al Norte de la entrada de la bahía de Tampa.
Los expedicionarios vieron construcciones situadas en montículos de tierra, signos alentadores de cultura (y riqueza), alimentos y agua. De los nativos, se sabe ahora que eran miembros de la cultura Safety-Harbor (tocobaga).
Los españoles echaron las anclas y se prepararon para ir a tierra. Narváez desembarcó con 300 hombres cerca del río de las Palmas, en lo que se conoce actualmente como el sitio Jungle Prada en la actual St. Petersburg.
El contador Alonso Enríquez fue uno de los primeros en llegar a tierra. Caminó hasta la aldea cercana y negoció con artículos como cuentas de cristal, campanas de bronce y telas a cambio de pescado fresco y carne de venado.
Informó a Narváez sobre lo que había observado y descubierto, diciéndole que, aunque había poca riqueza entre la gente, los habitantes de ese lugar parecían pacíficos. Sin embargo se tiene que los pobladores abandonaron sus casas esa noche, aunque volvieron días después.
Varios miembros de la expedición pasaron el día siguiente explorando la aldea vacía. Así descubrieron un pequeño disco de oro o sonajero encontrado entre algunas redes de pesca. Narváez ordenó al resto de la compañía desembarcar y establecer un campamento.