La Academia de Artillería de Segovia es una institución académica militar de España fundada el 16 de mayo de 1764 como Real Colegio de Artillería en el Alcázar de Segovia, en tiempos del rey Carlos III a iniciativa de Félix Gazzola, su primer director. Es la Academia militar más antigua del mundo en activo.
El acto conmemorativo del 250.º aniversario de la Academia, celebrado el 16 de mayo de 2014, estuvo presidido por el rey Juan Carlos I, siendo el último acto militar al que asistió, antes de anunciar su abdicación."Alma científica, cuerpo militar", El País, 17 de mayo de 2014.
Localización La sede actual de la Academia de Artillería es lo que fue el convento de San Francisco. Gran parte de las nuevas instalaciones, como aulas y residencias, se encuentran ubicadas en el camino de las Baterías, donde se imparten los grados de Técnico Superior a los alumnos de EMIES.
Asimismo, la Academia dispone de un Campo de Maniobras y Tiro: el CMT "Matabueyes", en el Real Sitio de San Ildefonso.
Actividades left|thumb|Academia de Artillería de Segovia. La Academia está destinada a la enseñanza de formación, estudios de perfeccionamiento y adiestramiento en Simuladores, para las escalas de Oficiales, Suboficiales y Tropa del Cuerpo General de las Armas (CGE.) del Ejército de Tierra de España, en las especialidades de Artillería de Campaña y Artillería Antiaérea .
Como "Centro del Arma", la ACART es responsable también de llevar a cabo la labor investigadora relacionada con el Arma de Artillería.
Su misión como "Centro de Adiestramiento y Simulación" es proporcionar a los alumnos y a las unidades artilleras los medios de simulación necesarios para mejorar la preparación y apoyar la instrucción y el adiestramiento.
Le corresponde a la Academia la conservación y exaltación de los valores y tradiciones del Arma de Artillería. Además, el Inspector del Arma (El Director de la Academia), participa en la Comisión Institucional del Ejército de Tierra, y convoca y preside el Consejo de Redacción del Memorial de Artillería.
Historia
Antecedentes left|thumb|Felice Gazzola con el Real Colegio de Artillería al fondo. La existencia de la actual Academia de Artillería es el resultado de un largo y celoso proceso de los artilleros por mejorar y actualizar su enseñanza a través de un período que abarca desde la aparición de las primeras Bombardas hasta la actualidad.
Los superiores conocimientos que los artilleros debían tener de su oficio hacen que ya en el se necesite saber todo lo escrito sobre el arma, para sentar plaza de artillero. Los capitanes de cada una de las compañías eran los encargados de examinar y aprobar a los "artilleros extraordinarios", contratados por tres meses a prueba, pudiendo ser licenciados si suspendían el examen o en caso de superarlo, continuar su servicio activo como "artilleros ordinarios".
Las Escuelas de Burgos (fundada por Felipe II en 1542), de Sevilla, Milán, Mallorca, Bruselas, Cádiz y Barcelona son antecedentes lejanos del Real Colegio, por tener como misión la enseñanza de las labores artilleras correctamente. Más tarde, hacia 1678 se organiza la de San Sebastián, quedando como antecedentes inmediatos las de Nápoles, en 1745, Barcelona y sobre todo la de Cádiz en 1751.
Si bien la formación de los artilleros puede considerarse “empírica” en sus inicios, a medida que las bocas de fuego evolucionaron, los monarcas fueron conscientes de la necesidad de “reglar” su docencia para nutrir a sus ejércitos reales de oficiales capacitados para el manejo de estas armas.
La complejidad que entraña el manejo del cañón y sus juegos de armas, así como de sus servidores, hace que con los primeros Borbones los componentes del cuerpo de Artillería se separen del resto de las demás armas ya que en la carrera militar se podía pasar de una a otra por medio de sucesivos ascensos. Era normal comenzar la carrera como Capitán de Infantería, continuando como Capitán de Caballos, Sargento Mayor, Teniente de Maestre de Campo, Maestre de Campo, para alcanzar los mayores empleos de General de la Artillería o de la Caballería.
Así pues, surge la necesidad de reunir en un solo lugar a los futuros oficiales del arma, con el fin de unificar los conocimientos que debían obtener para ser ascendidos al empleo de subteniente, del Arma de Artillería.
Al margen de las precedentes escuelas como las de Cádiz y Barcelona, puede considerarse que la enseñanza del Arma da su paso más transcendental y cualitativo gracias a la política ilustrada de Carlos III.
Fundación
La inauguración el 16 de mayo de 1764 del Real Colegio de Artillería de Segovia, bajo la dirección del conde Félix Gazola e instalado en el Alcázar de Segovia, venía a cubrir esa necesidad, tan largo tiempo sentida, de contar con un centro de enseñanza de alto nivel y bien dotado que recogiese y transmitiese los saberes de entonces, conocimientos técnicos teórico-prácticos de todo tipo, fundamentales para la adecuada preparación de los futuros oficiales del recién creado Cuerpo de Artillería.
El lugar elegido, es también adecuado por su proximidad a los Reales Sitios de La Granja y El Escorial así como con la Villa y Corte de Madrid. Cualquier problema que pudiera surgir en la puesta en marcha del Colegio podía ser resuelto con relativa rapidez, directamente con el Rey, o con sus colaboradores más próximos.
No hay trabas para contratar a los mejores profesores civiles o para destinar a los militares mejor preparados, ni existen inconvenientes de ningún tipo para traer los medios más modernos y eficaces, con el fin de conseguir que los oficiales que cursen aquí sus estudios, se encuentren perfectamente preparados tanto profesional como humanamente, por lo que la elección de unos y otros se escoge de forma minuciosa. left|thumb|250px|Alumnos del Real Colegio de Artillería en el Alcázar de Segovia. Los sesenta primeros alumnos que ingresaron (así como los que les precedieron), cuya edad de ingreso oscilaba entre los 12 y 15 años no cumplidos (cifra que será variable en el tiempo), fueron instruidos para ser promovidos al empleo de subtenientes, siempre y cuando hubiesen cumplido al menos los 18 años. Para su ingreso, debían acreditar el correspondiente certificado de nobleza.CARRASCO Y SAYZ DEL CAMPO, Adolfo. Breve Noticia Historia del real Colegio de Artillería a principios de 1874 (Manuscrito). Biblioteca de la Academia de Artillería. Segovia, 1874
Matemáticas, cálculo, geometría, trigonometría, física, química, estudios de artillería y fortificación, laboratorio, biblioteca científico-militar, «No faltaran libros ni dinero para comprarlos» señaló el conde Félix Gazola, producción editorial propia de libros para la enseñanza, traducción de obras científicas y desde luego investigación empírica aplicada, fueron algunas de las materias y actividades que distinguieron a un Colegio protegido por la Corona y lo convirtieron en el centro de enseñanza de más entidad en la España del último tercio del XVIII, correspondiente y al nivel de prestigiosas instituciones científicas internacionales con las que se relacionaba.
Institución privilegiada y elitista, de rígidas normas docentes, exigente plan de estudios y dura vida escolar, el Real Colegio creó un tipo nuevo de oficial, culto e ilustrado, que iba a dar carácter singular al Arma de Artillería dentro del Ejército y tanto en la aplicación de sus conocimientos al servicio de las unidades, como en la ya conocida faceta de dirección de Reales Fábricas y desde luego en la enseñanza.
A partir de entonces los oficiales de Artillería intervinieron como auténticos ingenieros de carrera en el proceso de proyecto y diseño, cálculo previo y fabricación de cañones, cureñas, municiones y pólvoras, armas blancas y de fuego y también en fortificaciones, puentes y minas, actividades estas luego asumidas por el Cuerpo de Ingenieros, aglutinando en la práctica los saberes científicos antes dispersos y contribuyendo a impulsar la necesaria renovación tecnológica en nuestros establecimientos fabriles.
Naturalmente, en este siglo fueron numerosísimos los tratadistas españoles que escribieron sobre cuestiones relacionadas con la artillería, entre los que es obligado citar a Vicente Gutiérrez de los Ríos, con una prolífica producción tanto de táctica artillera como de investigación humanística y sobre todo a don Tomás de Morla y Pacheco, autor del célebre Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes (1785), impresionante y minuciosa obra que evidencia el alto nivel técnico alcanzado a finales del XVIII, en plena Ilustración, por el Arma de Artillería.
Louis Proust en Real Colegio thumb|right|Monumento en la entrada del Real Colegio de Artillería de Segovia. Ley de las proporciones definidas Entre otras actividades desarrolladas por el Real Colegio, cabe añadir los Estudios Sublimes, impartidos a subtenientes y personas civiles que lo deseasen, que se materializaron con la inauguración en 1792 del laboratorio de Química en la Plazuela del Alcázar, para llevar a cabo un curso de Química y Metalurgia. Destacar la dirección del mismo a cargo del ilustre profesor Louis Proust, descubridor de la “Ley de las proporciones definidas”.PROUST, Luis. Anales del Real Laboratorio de Química de Segovia. Tomo I. Segovia. Imp. de la Academia de Artilleria, 1990
Este fue un concepto revolucionario entre la comunidad científica. Los adversarios de Proust creían que los compuestos podían combinarse en cualquier cantidad. Fue hasta que John Dalton dio a conocer la teoría atómica, que indica que todos los compuestos están formados por átomos, cuando se le dio credibilidad a las afirmaciones de Proust.
La ley de las proporciones definidas de Proust, junto con la de la conservación de la masa de su amigo Antoine Lavoisier y la de las proporciones múltiples de John Dalton son la base de la química cuantitativa.
Primer vuelo con fines militares de la historia En noviembre de 1792 culminan con éxito una serie de pruebas realizadas previamente en Segovia, con una demostración ante el rey Carlos IV del vuelo de un Globo aerostático con la finalidad de obtener información relativa a las defensas de una plaza o al dispositivo de ataque a una plaza sitiada. En esta demostración participaron los capitanes D. Pedro Fuertes, D. Manuel Gutiérrez y D. César González, los cadetes D. Gesualdo Sahajosa y D. Pascual Gayangos y un grupo de artilleros, todos ellos dirigidos por Louis Proust; y constituye el antecedente más antiguo de lo que, casi 100 años más tarde, sería el Servicio de Aerostación del Ejército.
De ello da fe la carta del Conde de Aranda, por aquel entonces secretario interino de la guerra, dirigida al comandante del Departamento de Artillería de Segovia, D. José Pedraza, informándole del éxito obtenido en el primer vuelo de prueba realizado en El Escorial, en presencia del rey.
No obstante, los ensayos realizados en el Real Colegio de Artillería de Segovia y después ante el rey, fueron los primeros realizados en el mundo en el aspecto militar, y de hecho supusieron el nacimiento de la Aerostación Militar, que no se vio concretado hasta 92 años más tarde con la creación del Servicio Militar de Aerostación, afecto a la IV Compañía del Batallón de Telégrafos de Ingenieros.
Guerra de la Independencia Española