El aragonés medieval es la lengua romance que se hablaba en el Reino de Aragón en la Edad Media. También es conocido como aragonés antiguo, romance aragonés medieval o dialecto aragonés medieval. Es el precursor del actual aragonés.

También se llama "aragonés medieval" a la forma de escribir esta lengua, la cual no representaba todos los caracteres del habla popular. Sin embargo, para este concepto existe un término más específico, el de scripta medieval aragonesa, que era la forma del romance aragonés medieval que se utilizaba en los documentos y textos oficiales de la Edad Media.

La lengua romance aragonesa medieval ha llegado hasta nuestros días gracias a documentos oficiales y obras literarias, principalmente de los siglos XII, XIII, XIV y XV.

Similitudes lingüísticas El aragonés medieval compartía bastantes rasgos con los romances medievales navarro y riojano. Es por ello que en ocasiones sea englobado por algunos filólogos, junto con esos dos romances medievales afines, dentro de la denominación global de navarroaragonés.

El aragonés medieval era mucho más próximo al catalán que actualmente: De hecho sus documentos registran muchas coincidencias e influencias.

Historia Pertenecientes a tiempos de Jaime I de Aragón el Conquistador ya encontramos textos extensos en aragonés como el "Vidal Mayor" o documentos del Monasterio de Veruela, como la carta puebla de Pozuelo de Aragón (1245).

La oficialidad del romance aragonés se produjo cuando Pedro III de Aragón el Grande rompió con el monopolio de la escritura que tenía la iglesia, en latín, creando un monopolio real en la escritura en romance. Quedó fijada así una forma oficial de escribir en romance aragonés en el Reino de Aragón. Esta forma de escribir oficial fue imitada a grandes rasgos en los textos escritos de la mayor parte del reino. Así, se pasó a no representar apenas dialectalismos y localismos en los textos escritos. No obstante, en zonas como las comunidades de la Extremadura aragonesa se siguió escribiendo representando los rasgos dialectales y locales del romance aragonés de la zona.

Fuentes Las principales fuentes para conocer el aragonés medieval son:

Elementos romances en textos latinos, en el llamado latín notarial aragonés. Textos romances: desde fines del siglo XII y principios del siglo XIII. Toponimia aragonesa.

En algunos aspectos las primeras fuentes son mejores que las segundas. Muchos caracteres genuinos no son representativos en las segundas fuentes porque se consideraban vulgares y es una época en la que el castellano se desarrolla y es un modelo para los escribanos aragoneses.

Entre los textos medievales escritos en romance aragonés tenemos el Liber Regum del siglo XII, el Fuero romance de Teruel del siglo XIII, el Vidal Mayor, etc. Algunos libros como Razón feita d'amor también son considerados por algunos como una muestra del aragonés medieval.

En las Comunidades de aldeas de las ciudades de la Extremadura aragonesa de Calatayud, Daroca, Teruel y Albarracín, las fuentes revelan que el aragonés medieval de las comunidades aragonesas presentaba ya algunas coincidencias con el romance castellano y carecía de algunos elementos presentes en el aragonés medieval del valle del Ebro y el Alto Aragón. Este aragonés está representado por textos de importancia histórica como el Fuero romance de Teruel y sufrió un proceso de castellanización, por lo menos en la lengua escrita, antes que el aragonés del valle del Ebro.

A finales del siglo XV, coincidiendo con el reinado de Fernando II de Aragón el Católico, el aragonés escrito del valle del Ebro y el Alto Aragón evoluciona hacia formas más coincidentes con el castellano y desaparece en la lengua escrita la fonética típica aragonesa primitiva (-it-, -ll-, etc.). Los textos muestran una fonética muy similar a la castellana, excepto en la conservación de la f- inicial. De aquí en adelante los textos oficiales son ya en castellano. Únicamente encontramos algunos textos que conservan los rasgos aragoneses primitivos, como el aragonés aljamiado y algunos textos del valle de Tena del siglo XVI. A nivel popular, el léxico aragonés primitivo fosiliza en los aspectos relacionados con la agricultura, la ganadería y la artesanía locales. Gran parte de los neologismos son ya coincidentes con los utilizados en el reino de Castilla. Se pierden muchos cultismos medievales.

Grafía Consonantes El fonema palatal líquido /l/ se representaba: l: en la mayoría de los casos. ll: en palabras que en latín tenían l·l geminada, a veces términos jurídicos cultos: apellación, cancellado, y casos de ultracorrección por confusión con los anteriores (ellectos, carcellería, carcell). ll: en pronombres: ell, aquell. ll: en algunos topónimos con sufijo -uelo, -uela: Oriuella, Escoriuella y probablemente Ruviellos.

El fonema palatal lateral /ʎ/ era representado como: li: mulier, milian. ly. l simple: Foz la Viela, 1279-1280. yll: Val de Coneyllos, . ll. lg: Castelgon, 1141.

El fonema palatal nasal /ɲ/ (ñ en español) era representado como: ni: Boltania, Fanianares, Irunia. in: Fainanas, Cabainnas, Peinnalen. ny: Boltanya, Cabanyas. gn: Savignaneco, estagno nn: Irunna, Capannas.

El fonema alveolar africado sordo /t͡s/ se representaba como c, ç o z.

El fonema prepalatal africado sordo /t͡ʃ/ era representado como i, y, g cuando derivaba de las sílabas latinas IA, IO, IU, GE, GI, y por i, y, ch, x en otros casos: Iosa, iuso, iermano, Alfaiaria, Boria. Sancho, Sanxo.

El fonema /v/ era representado como u y como v y pronto se confundió con B. Era fricativo y no bilabial como en castellano medieval meridional y valenciano.

El fonema /b/ era representado como b

El fonema /k/ era representado como: c: delante de u, a y o: casera, cubo. ch: delante de vocal velar. ch: en posición interior: Rochafort, Gaschoniella. ch: en posición final: Canyamach, Ornach, Avraych. q: en casos como quenca, baquna. qu: puede estar delante de todas las vocales: cuenqua, chiqua. k: kuarros.

Fonética Algunos caracteres generales de la fonética aragonesa medieval son los siguientes:

Sordas intervocálicas

Suelen conservarse en los textos latinos de la época de Ramiro I de Aragón. En los de la época de Alfonso I de Aragón no, y aparecen hipercorrecciones. En los textos romances no se encuentran a menudo muchos casos de conservación.

Grupos iniciales -PL-, -FL-, -CL-

Suelen conservarse. En Navarra fueron los últimos caracteres primitivos que se conservan en los textos.

-KT- > -it- Los textos romances usan -ch- más a menudo cuanto más tardanos son. Se observa que los textos destinados a más gente y mayor grado de cultura tienen ch, y los de círculos más pequeños muestran -it- hasta finales del . La -ch- refleja castellanización, pero también podría tener relación con el flujo cotidiano de gascones y occitanos hacia el Valle del Ebro.

En el , Johan Ferrandez de Heredia y sus escribanos solían escribir -ch- (dichos, fechos) en cuenta de -it- (ditos, feitos), como en los textos notariales del Alto Aragón y La Almunia de Doña Godina. Es posible que los escribanos del taller de Heredia tomaran para estas traducciones la fonética del aragonés de las comunidades aragonesas o del sudoeste que debía de hablar el gran maestre hospitalario.Francho Nagore Laín, Aspectos lingüísticos de la redacción romance de los fueros de Teruel y Albarracín en comparación con otros textos medievales aragoneses. Tiempo de Derecho foral en el sur aragonés: Los fueros de Teruel y Albarracín I Estudios. El Justicia de Aragón.

Según Bernard Pottier, el grupo -it- se castellaniza entre 1468–1480 en textos cultos u oficiales, porque en estos textos que estudia encuentra las palabras con fonética aragonesa primitiva feito, dito, leitera, peitos, dreito, ueito, bueito hasta 1478, y las formas con -ch- son posteriores a 1469.

-LY-, -C'L-, -G'L- > -ll- Suelen aparecer, pero en el ya no tanto. Según Bernard Pottier, el periodo de cambio de -ll- hacia la -j- castellana, entonces fricativa palatal sonora, es de 1485–1490, pero formas como tinalla aparecen todavía en 1497.

En el aragonés medieval de las comunidades aragonesas la sustitución gráfica de la -ll- por una i, j o x (representando una ch) se da antes que en el Valle del Ebro o el Sistema Ibérico oriental. Podemos leer los topónimos: Torrijas, Peraleios, Val de Coneios, La Foz de la Vieia. Ya a finales del encontramos una x (Foz de la Viexa, Torrixos), que debe de representar una ch (De acuerdo con Rafael Lapesa, la x castellana sustituye al fonema /g/ castellano equivalente a la ch en casos como estos en el y se hace J en el ).

Africadas alveolares La africada alveolar sonora, representada en algunas lenguas romances medievales como z se neutralizó ensordeciendo. Desde el se atestigua la confusión de las africadas alveolares sonora (z) y sorda (representada por ç) en el alfabeto latino. En textos aljamiados como el Poema de Yuçuf también vemos confusiones entre las letras zāi y çin en la versión tardana B. En la aljamía hebrea en aragonés las z y ç de los textos en alfabeto latino se escriben con samekh y xin, con las mismas confusiones.

Africadas prepalatales La evolución de las consonantes en las sílabas latinas IA, IO, IU, GE, GI, produjo un fonema prepalatal africado que ya era sordo en el , neutralizándose con el fonema prepalatal africado sordo hoy representado por ch. La interpretación tradicional, que interpreta la evolución fonética del aragonés como tributaria de la castellana, no lo considera así, y autores como Rafael Lapesa han considerado que pudo ser sonoro hasta después de la Edad Media basándose en la manera de escribirlo más a menudo coincidente con ese fonema en castellano, catalán, occitano y francés. Manuel Alvar ya cita casos de estar escrito ch (Belchit, Marchant) en los elementos romances del latín notarial aragonés. Algunos microtopónimos de Tudela que hoy se escriben con la j castellana se escribieron con ch en el . En el , en Zaragoza, se escribía Puerta Cinecha alternando con Puerta Cineja, y en Bielsa, Pontache alternando con Pontaje. Por otra parte, en lugares del sudoeste de Aragón y Navarra, donde el aragonés evolucionó hacia formas más cercanas al castellano con anterioridad, hay aragonesismos con ch (chito, chelar), y tenemos el caso de aragonesismos muy extendidos en español como chepa que compite con giba.

Morfología Artículos En los textos latinos los artículos romances que encontramos son: Lo, los, la, las, son los casos que encontramos más a menudo. O, os, a, as, en unos pocos casos que provienen del Alto Aragón. Ero, era, ro, etc. en unos pocos casos que provienen del Alto Aragón.

En los textos romances hay casos de lo, o, os, a, as, en topónimos, etc., pero en general predomina el mismo artículo que en castellano, y las mismas formas contractas del sistema: el, la, los, las. del, de la, de los, de las.

Destaca el hecho, presente también en catalán y en castellano medieval, del uso de la combinación "artículo + posesivo + sustantivo" (en la mía fin, con la nuestra senyal, a la suya cambra).

Pronombres El objeto indirecto de tercera persona se marca con li (rasgo este compartido con el catalán) como en sía li apparellado; no li lieuen l espada). También aparecen pronombres sujeto precedidos de la preposición a para indicar el complemento directo: que sían a tú plazientes; a tú ha plazido (rasgo que nuevamente también se encuentra en catalán). También distingue entre el relativo qui (personas) y que (cosas): el dito noble qui leuará l espada; el más honrrado de los vispes qui allí serán; otra duenya qui lieue (esto también sigue sucediendo en catalán).

Número Los plurales suelen presentarse con la forma coincidente con el castellano medieval en los textos romances, pero hay muchas excepciones, como podemos ver en la Crónica de San Juan de la Peña: ibers, corts, etc. A veces, estas excepciones son topónimos: