Jálid ibn al-Walid ibn al-Mughira al-MajzumiMikaberidze, Alexander. Conflict and Conquest in the Islamic World: A Historical Encyclopedia. Editorial ABC-CLIO (2011). Pag.472 (en árabe: 584-خَالِدُ بْنُ الْوَلِیدِ بْنِ الْمُغِیرَةِ الْمَخْزُومِیُّ; 642), también conocido como Sayf Allah al-Maslūl (la espada en la mano de Dios), fue un Compañero del Profeta Muhammad, según el Islam. Fue notable por sus tácticas y proezas militares, y comandó las fuerzas de Medina durante el gobierno de Muhammad y las fuerzas de sus sucesores inmediatos: Abu Bakr y Úmar ibn al-Jattab.
Con su mando militar, por primera vez en la historia estuvo unida Arabia en una entidad política: el Califato. Jálid es uno de los pocos generales en la historia que nunca perdió una batalla, pues resultó victorioso en cientos de combates, en muchas ocasiones contra fuerzas numéricamente superiores como Imperio bizantino, el Imperio sasánida, sus aliados y otras tribus árabes. Sus logros estratégicos incluyen la conquista de Arabia, Mesopotamia y la Siria romana desde 632 hasta 636. Es especialmente recordado por sus victorias decisivas en la batalla de Yamama, la de Ullais y la de Firaz, y sus exitosas tácticas en las de Walaŷa y Yarmuk.
Jinete del aristocrático clan Majzum de la tribu Quraysh, que se opuso fervientemente a Mahoma, Jálid jugó un papel decisivo en la derrota musulmana en la batalla de Uhud en el año 625. Tras su conversión al islam en el 627 o 629, fue nombrado comandante por Mahoma, que le otorgó el título de Sayf Allah ("la Espada de Dios"). Jálid coordinó la retirada segura de las tropas musulmanas durante la abortada expedición a Mu'ta contra los aliados árabes de los bizantinos en el 629 y dirigió los contingentes beduinos del ejército musulmán durante la toma de La Meca y la batalla de Hunayn alrededor del año 630. Tras la muerte de Mahoma, Jálid fue designado para reprimir o subyugar a las tribus árabes de Néyed y Yamama (ambas regiones en Arabia central) que se oponían al naciente estado musulmán, derrotando a los líderes rebeldes Tulayha en la batalla de Buzakha en el 632 y Musaylima en la batalla de Aqraba en el 633.
Posteriormente, Jálid se enfrentó a tribus árabes, mayoritariamente cristianas, y a las guarniciones persas sasánidas del valle del Éufrates, en Irak. Abu Bakr le asignó el mando de los ejércitos musulmanes en Siria y lideró a sus hombres en una marcha poco convencional a través de una larga franja sin agua del desierto sirio, lo que cimentó su reputación como estratega militar. Como resultado de victorias decisivas contra los bizantinos en Achnadayn (634), Fahl (634), Damasco (634-635) y Yarmuk (636), los musulmanes bajo el mando de Jálid conquistaron gran parte de Siria. Posteriormente fue degradado del alto mando por Úmar a raíz de una serie de causas citadas por fuentes islámicas tradicionales y modernas. Jálid continuó sirviendo como lugarteniente principal de su sucesor, Abu Ubáidah ibn al-Yarrah, en los asedios de Homs y Alepo y en la batalla de Qinnasrin, todos ellos en 637-638, que precipitaron colectivamente la retirada de Siria de las tropas imperiales bizantinas del emperador Heraclio. Posteriormente, Úmar destituyó a Jálid de su cargo de gobernador de Qinnasrin y éste murió en Medina o Homs en 642.
Los historiadores suelen considerar a Jálid como uno de los generales más aguerridos y exitosos de los primeros tiempos del Islam, y se le conmemora en todo el mundo árabe hasta la actualidad. La tradición islámica atribuye a Jálid sus tácticas en el campo de batalla y su eficaz liderazgo en las primeras conquistas musulmanas, pero le acusa de haber ejecutado ilícitamente a miembros de tribus árabes que habían aceptado el islam, concretamente a miembros del clan de los Banu Jadhima en vida de Mahoma y a Málik ibn Nuwayra durante las guerras Ridda, así como de haber cometido faltas morales y fiscales en Siria. Su fama militar perturbó a algunos de los primeros conversos musulmanes piadosos, entre ellos Úmar, que temían que se convirtiera en un culto a la personalidad.
Biografía
Primeros años
Jálid ibn al-Walid nació en 584 d. C. cerca de La Meca en el clan de los Banu Quraysh, la tribu de Mahoma. Grossman, Mark. World Military Leaders: A Biographical Dictionary. Infobase Publishing (2007). Pag.180
Jálid fue enviado a una tribu beduina de acuerdo con las tradiciones árabes hasta la edad de cinco años, a la que regresó con sus padres a La Meca. Su padre, Walid ibn al-Mughira, era el jefe de los Banu Majzum —una de las más nobles familias de los Quraysh— y se lo conocía en La Meca por el título de Al-Wáhid (el único).
Durante su infancia sufrió un ataque de viruela que le dejó algunas marcas en su mejilla izquierda. El padre de Jálid llevó a cabo personalmente su educación e hizo todo lo posible para inculcarle todas las virtudes que apreciaban los árabes (coraje, capacidad de lucha, tenacidad y generosidad). Cuando aún era niño, se le enseñó a montar tanto a caballo como a camello. Los Banu Majzum tenían fama de ser los mejores jinetes de Arabia y Jálid se convirtió en uno de los mejores jinetes de los Banu Majzum. También aprendió a utilizar todas las armas (espada, arco y lanza), tanto a caballo como a pie, y demostró una habilidad especial en el manejo de la lanza.
A pesar de pertenecer a una familia noble y rica, Jálid ibn al-Walid en algunas ocasiones realizó el trabajo de herrero y el de comerciante, acompañó a las caravanas comerciales a Siria y visitó las grandes ciudades comerciales de la provincia de Bizancio. De esta forma conocería a árabes gasánidas, a los persas sasánidas, a los coptos egipcios y a los bizantinos.
Luchas contra Mahoma
El padre de Jálid no estaba de acuerdo con el movimiento del islam que Mahoma había comenzado y sentía una gran hostilidad hacia el Profeta .
Mahoma tuvo que abandonar La Meca y marchar a Yatrib (después conocida como Medina) en la Hégira y se inició un periodo de hostilidad entre la comunidad musulmana de Medina y la tribu de los Quraysh.
Jálid no participó en la batalla de Badr, pero sí intervino su hermano Walid ibn Walid, que fue capturado y hecho prisionero. Jálid y su hermano Hisham ibn Walid viajaron hasta Medina para rescatar a Walid, pero en el viaje de regreso este huyó para volver a Medina al lado de Mahoma, convirtiéndose al islam.
thumb|left|300px|Representación de la batalla de Badr.
Jálid tomó las armas contra los medinenses y su talento militar fue imprescindible para que los Quraysh lograran la victoria en la batalla de Uhud.
También tomó parte en la campaña del dirigida por Abu Sufyan ibn Harb y conocida como la «batalla del Foso», ya que Mahoma mandó construir un foso alrededor de Medina siguiendo el consejo del persa Salmán, lo que constituyó una brillante táctica que hizo que a los sitiadores se les acabase el grano y tuvieran problemas para encontrar forraje para sus monturas.
Su conversión al islam
A partir del año 628, empieza la época ofensiva del islam. Mahoma decidió que debía cumplir el peregrinaje a La Meca y con un grupo de fieles se dirigió a territorio sagrado donde los qurayshíes le impidieron el paso. Se evitó la confrontación gracias al Tratado de Hudaybiyyah, que supuso una tregua de diez años y otorgó a los musulmanes el derecho de peregrinar a La Meca.
Al año siguiente, los musulmanes entraron en La Meca, donde el creciente prestigio y poder de la nueva fe aportaron nuevos conversos. Entre ellos se encontraba Jálid ibn al-Walid.
En el año 6 AH (aprox. ) u 8 AH (aprox. ) Jálid abrazó el islam en presencia de Mahoma junto con el coraichita Amr ibn al-As. El historiador moderno Michael Lecker comenta que las descripciones que sostienen que Jálid y Amr se convirtieron en el año 8 AH son "quizá más fiables". El historiador Akram Diya Umari sostiene que Jálid y Amr abrazaron el Islam y se mudaron a Medina tras el Tratado de Hudaybiyya, aparentemente después de que los coraichitas abandonaran sus exigencias de extradición de nuevos musulmanes convertidos a La Meca. Tras su conversión, Jálid "comenzó a dedicar todo su considerable talento militar al apoyo del nuevo estado musulmán", según el historiador Hugh N. Kennedy.
Campañas militares bajo el mando de Mahoma En los últimos años de vida del Profeta, los ataques musulmanes contra Siria y el reino árabe de los gasánidas habían empezado sin mucho éxito. Jálid ibn al-Walid participó en una incursión en el año 629, en la que los musulmanes se toparon con un destacamento de soldados bizantinos y tuvo lugar la batalla de Mu'tah, en la que los árabes fueron derrotados y obligados a huir. El comandante del grupo falleció y Jálid fue seleccionado por sus compañeros para ostentar el mando; logró realizar una retirada estratégica que evitó la destrucción de las fuerzas musulmanas.
Al año siguiente, los medinenses avanzaron para tomar La Meca tras anular Mahoma el Tratado de Hudaybiyyah por haber asesinado un mecano a un musulmán. Jálid mandó uno de los cuatro ejércitos que convergieron en La Meca. Ese mismo año tomó parte en la batalla de Hunayn y en el asedio de Taif contra las tribus de los Banu Hawazin y de los Banu Thaqif, que no aceptaban la autoridad del Profeta.
Mahoma lo envió a destruir el ídolo de la diosa Al-Uzza del oasis de Najla y a negociar con la poderosa tribu de los Banu Jadhima; estos aceptaron la invitación, pero Jálid los tomó presos y ejecutó a parte de la tribu debido a la enemistad que tenía contra ella. Mikaberidze, Alexander. Conflict and Conquest in the Islamic World: A Historical Encyclopedia. Editorial ABC-CLIO (2011). Pag.473
Mahoma envió después a Jálid contra la ciudad oasis de Dumat al-Ŷandal, a cuyo gobernante capturó y envió a La Meca. Mahoma lo liberó más tarde a cambio de dos mil camellos, ochocientas ovejas, armaduras y lanzas, así como el compromiso del pago de una capitación. A continuación, Jálid recibió la misión de marchar a Yemen e invitar a la tribu Banu ul-Hárith a aceptar el islam.
En abril de , Mahoma lo envió nuevamente en una expedición contra Dumat al-Ŷandal con la misión de destruir el ídolo pagano, Wadd. Jálid destruyó la estatua, así como el templo, y mató a cuantos se resistieron.
Servicio durante el Califato de Abu Bakr
Cuando Mahoma murió en el año , todo el futuro del proyecto islámico quedó en entredicho. Mahoma no había dejado heredero. Abu Bakr fue designado “jalífat Al-lah”, representante de Dios en la tierra. Los Quraysh y la mayoría de los ansar se sintieron obligados a aceptar el liderato de Abu Bakr.
Sin embargo, la designación de Abu Bakr como califa no había podido evitar que surgieran desavenencias, ya que muchas tribus consideraban que habían jurado lealtad a Mahoma y que este juramento era un contrato personal al que la muerte del Profeta había puesto fin. Más grave fue la actitud de otras tribus, que vieron la oportunidad de desafiar el poder de Medina. Entre estas se encontraba la tribu Banu Hamifa de Yamama, cuyos miembros declararon tener un profeta llamado Musaylima. En el noreste de Arabia, otras tribus decidieron seguir a una profetisa llamada Sayah. La tribu de los Banu Asad, que se había convertido al islam, se unió a la revuelta apoyando a un profeta conocido como Tulaiha ibn Juwailid.
Abu Bakr adoptó una actitud tajante y resuelta respecto a estos acontecimientos y se decidió que cualquier grupo que no aceptara el dominio de Medina debía ser doblegado.
Las guerras Ridda y la conquista de Arabia
Jálid ibn al-Walid recibió el mando de un poderoso ejército y fue enviado al centro de Arabia, donde se encontraban las más poderosas tribus que podían amenazar Medina. Nicolle, David. The Great Islamic Conquests AD 632-750. Editorial Osprey Publishing (2012). Pag.23
A mediados de septiembre del año , se enfrentó a los Banu Asad y los derrotó en la batalla de Buzaja. Tulaiha ibn Juwáilid pudo escapar de la derrota, pero sus seguidores fueron definitivamente vencidos en la batalla de Ghamra.