Los abrigos de Peñas de Cabrera se ubican en el término municipal de Casabermeja (España). La totalidad del yacimiento recibe el nombre de uno de los enclaves, el de Peñas de Cabrera, también conocido como Las Piedras de Cabrera, aunque el complejo se compone de una importante serie de abrigos con manifestaciones rupestres, tanto pinturas como grabados.

La zona de Peñas de Cabrera, en concreto sus pinturas rupestres, se dieron a conocer científicamente en la década de los 1970 por parte de la Universidad de Málaga. Estos abrigos han sido estudiados por eminentes investigadores que han llevado a cabo trabajos muy diversos, englobados en actividades como prospecciones arqueológicas, realización de calcos, levantamientos topográficos y la elaboración de un inventario de los motivos rupestres, obra que ha servido de base para todos los trabajos posteriores y que recoge ciento treinta y cinco motivos rupestres repartidos en veintidós abrigos.

El enclave arqueológico de Peñas de Cabrera presenta una treintena de abrigos rocosos, pintados y grabados con casi doscientas figuraciones, por lo que se convierten en uno de los yacimientos más interesantes para el estudio y comprensión del fenómeno rupestre esquemático y de las sociedades que lo concibieron y expresaron.

El enclave

El enclave arqueológico de Peñas de Cabrera se encuentra en el término municipal de Casabermeja, próximo al llamado cortijo de Cabrera. La zona en que se encuentra el conjunto rupestre, presenta una superficie de unas 15 hectáreas, se sitúa a 666 , el manto vegetal se encuentra compuesto por un bosque poco denso de alcornoques, con abundantes arbustos y matorrales. Al este y al oeste del enclave se sitúan los arroyos de Mogea y los Pilones, encajados en gargantas hacia las que caen las laderas del Cerro de Cabrera. La característica más singular del yacimiento es la gran concentración de abrigos rocosos.

Historia de la investigación thumb|Peñas de Cabrera El descubrimiento del arte rupestre y los primeros estudios El conjunto rupestre es descubierto en 1974 por un pastor, que pone en conocimiento de su existencia a Sebastián Fernández, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga. Una vez que se verifica la autenticidad del yacimiento, se le encarga el primer estudio científico a Cecilio Barroso Ruíz y Francisca Medina Lara.

Los trabajos de investigación se organizaron en dos fases. La primera de ella consistió en una serie de prospecciones mediante la que se descubrió la mayor parte de abrigos rocosos con pinturas rupestres.

En la segunda fase, se llevó a cabo una prospección extensiva de la zona de afloramientos de areniscas. En esta fase se completó el levantamiento topográfico de todos los abrigos, se realizaron algunos calcos de las figuras más importantes y se elaboró un catálogo en el que registraron 135 motivos pintados repartidos en 23 abrigos.

El conjunto de arte rupestre, concentrado en el cerro de Cabrera y en sus abrigos rocosos, se define por sus pinturas de estilo esquemático y de otras formas grabadas, localizadas en el exterior e interior de los abrigos. Los diseños que se encuentran son circulares y lineales, además, se ha encontrado restos de material lítico y algunas estructuras de piedra.

La investigación actual Una vez finalizados los trabajos de Cecilio Barroso y Francisca Medina en el enclave arqueológico de Peñas de Cabrera y de la Universidad de Málaga en el sepulcro megalítico del “Tajillo del Moro”, este enclave entra en una fase de cierto letargo, pudiendo destacarse su inclusión en algunos informes y estudios realizados por parte de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), centrado en los procesos de alteración de las rocas soporte.

Rafael Maura inicia sus estudios en 1999 como especialista del conjunto rupestre de Peñas de Cabrera y desde entonces ha realizado importantes aproximaciones y revisiones generales sobre diferentes aspectos del arte rupestre postpaleolítico en la provincia de Málaga.

En el año 2005 se retomó el proyecto de tutela y valorización del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, además se diseñaron unas líneas de actuación orientadas a la consecución de una visión precisa de las sociedades que construyeron y usaron esta necrópolis megalítica, analizando estas construcciones funerarias y su entorno geográfico.

El proyecto de Investigación de “Sociedades, Territorios y Paisajes en la Prehistoria Reciente de las Tierras de Antequera”, engloba a la mayoría de los términos municipales de la mitad septentrional de la provincia de Málaga y se erige como el eje en el que se enmarcan los estudios presentes y futuros de estas estaciones rupestres, otorgándoles un sentido integrador y de proyección científica en torno a los dólmenes antequeranos.

Arte rupestre thumb|En el abrigo n.º 10 encontramos un pectiniforme. thumb|Antropomorfo y varias barras del abrigo n.º 10. Los abrigos rocosos El enclave arqueológico de Peñas de Cabrera se localiza en un cerro salpicado de afloramientos de areniscas silíceas muy duras y compactas, en las que la erosión natural ha socavado multitud de cavidades.

Para el mejor estudio de este yacimiento, se dividió el área en cuatro sectores (A, B, C y D), cada uno de ellos cuenta con un número de abrigos similar, en torno a la veintena. En total han sido contabilizados 77 abrigos rocosos.

Se tienen datos como las coordenadas geográficas, la altitud y orientación de cada uno de ellos, y se cuenta con un diagnóstico relativo a los rellenos sedimentarios que se observan en algunos de ellos, en los que se plantea la posibilidad de efectuar en el futuro cortes y sondeos estratigráficos.

Sector A (Abrigos 1 al 17). Cuenta este sector con un total de 17 abrigos, resultando un número de 10 abrigos con arte rupestre. Sector B (Abrigos 18 al 38). El total de abrigos que corresponde a este sector es de 21, de los que 13 registran motivos artísticos. Sector C (Abrigos 39 al 59). El número de abrigos registrados en este sector se eleva a 21. Sólo 3 presentan manifestaciones artísticas. Sector D (Abrigos 60 al 77). Son 18 abrigos y sólo 3 de ellos presentan motivos artísticos.

Pinturas rupestres Rafael Maura nos propone una clasificación de las técnicas de ejecución para los motivos pictóricos postpaleolíticos registrados en las tierras de Antequera:

Dedo. Impresión. Dedos índice y pulgar. Se obtienen puntuaciones en rojo y ocre (La Escardadera, Tajo del Vilo, Peñas de Cabrera, El Romeral). Dedo. Fricción. Dedos índice y pulgar. Se obtienen signos y antropomorfos en color rojo, presente en la mayoría de los yacimientos. Pincel. Se obtienen signos y antropomorfos en rojo (Tajo del Molino, Cueva Alta, Peñas de Cabrera) y negro (Casilla del Búho). Carboncillo. Se obtienen signos (Cueva Rota).

Las sustancias empleadas para la confección de la pintura parten del óxido del hierro en polvo, disuelto en algún tipo de líquido.

En la actualidad, tenemos constancia de la existencia de 25 abrigos pintados y reconocidos una veintena de motivos que no aparecían en los primeros trabajos de Barroso y Medina.

En Peñas de Cabrera, encontramos figuras individuales de una amplia variedad: antropomorfos acéfalas, jinetes y figuraciones arborescentes. Su importancia como ámbito sagrado, de carácter simbólico, se acrecienta si tenemos en cuenta, que en este lugar se producen afloramientos de malaquita, apreciada por las primeras poblaciones metalúrgicas.

Las tipologías son muy características de este estilo artístico. Entre los antropomorfos, encontramos representaciones cruciformes, en “T”, “tipo golondrina”, ancoriformes, en “Y”, en doble “Y”, de brazos y piernas en cruz, en doble “T”, de “brazos en asa”, de brazos en círculo, de brazos en ángulo y en “Phi” griega.

Son formas muy estandarizadas, algunos antropomorfos aparecen matizados por elementos añadidos, que parecen referirse a detalles corporales, atuendos o utensilios.

No se encuentra ninguna representación en la que se detallen las manos o los pies, se incorpora a las figuras puntos y barras, representando quizás, algún tipo de utensilio o armamento.

Resulta muy complicado percibir si estas representaciones se refieren a figuras masculinas o femeninas, ya que la mayoría son figuras realizadas a partir de dos trazos cruzados, atribuidos al tronco (el vertical) y de las extremidades superiores (el horizontal), solo cuando quedan evidenciadas las extremidades inferiores cabe interpretar la prolongación de vástago vertical como un pene, así podríamos distinguir algunas representaciones masculinas.

Si encontramos una gran dificultad para localizar las figuras masculinas, más difícil aún es localizar representaciones femeninas, aunque en algunos casos, puede aceptarse que las tipologías antropomorfas concebidas a partir de trazos curvados pudieran hacer alusión a las mujeres.

Los motivos artísticos que aparecen en Peñas de Cabrera se caracterizan por un alto grado de esquematismo, destacan los motivos antropomorfos sobre las demás representaciones, aunque encontramos una gran uniformidad estilística, únicamente se utiliza el color rojo, con distintas tonalidades. No se encuentran figuras superpuestas, por lo que se deduce que todas estas representaciones pudieron realizarse en la misma época, pero lo que si se ha encontrado ha sido figuras remarcadas, lo que supone un indicio de la perduración en el tiempo del uso social de estas manifestaciones.

El número de representaciones que aparecen en los abrigos es irregular, ya que hay veces en las que solo aparece una figura, en otros abrigos aparecen muchas figuras pero con un gran espacio entre unas y otras; en ocasiones ocupan por completo los paneles rocosos, dando lugar a complejas composiciones.

En Peñas de Cabrera encontramos que los grupos compositivos son muy numerosos, aunque a veces solo estén constituidos por grupos antropomorfos, suelen combinarse con signos, estos presentan tipologías muy características, destacando los pectiniformes, ramiformes, bitriangulares, cuadrangulares, reticulados, circulares y oculados.

Cecilio Barroso y Francisca Medina realizaron en el 1988 un primer estudio sobre las pinturas de Peñas de Cabrera, en este primer texto de los 22 abrigos presentes en este yacimiento desarrollan los más importantes, uno de ellos es el abrigo n.º 3. thumb|Abrigo n.º 3 de Peñas de Cabrera. Imagen tomada del artículo de Cecilio Barroso y Francisca Medina del año 1982. El abrigo n.º 3 está abierto en una de las laderas del cerro, los dibujos presentes pertenecen en su gran mayoría a figuras humanas, aunque aparecen otros motivos como dos ídolos y algunos animales. Esta cavidad posee 15 esquemas humanos de un total de 28 figuras, por lo que en este abrigo existe un carácter antropomórfico.

La figura humana que encontramos en este abrigo presenta una gran variedad de formas y actitudes, es del tipo golondrina, dos con cabeza muy alargada y otras dos con la cabeza algo señalada, el resto son acéfalas.

Los paralelos existentes son bastante numerosos dentro de la pintura esquemática española. Encontramos varios yacimientos con figuras de tipo golondrina con cabeza, entre los que destacamos: la Cueva de la Victoria (Málaga) y Saladavieja (Cádiz).

Las figuras humanas acéfalas tienen presencia más presencia en otros yacimientos, entre los que destacamos: Chorreón del Salado (Cádiz), Cueva de la Victoria (Málaga), Tajo Amarillo (Cádiz) y Piedras de la Cera (Almería). thumb|Abrigo nº11, es su interior se encuentra la escena dinámica.