miniaturadeimagen|derecha|300px|Mapa del Hemisferio oriental tomado del Adams Synchronological Chart or Map of History. La leyenda original indica que «los colores vivos señalan los países que son objeto de la historia con anterioridad al descubrimiento de América».
El eurocentrismo (también eurocentricidad u occidentalcentrismo) es una cosmovisión o tendencia a considerar Occidente como el centro de los acontecimientos mundiales o como superior a las demás culturas. El alcance exacto del término varía: puede abarcar a todo el mundo occidental, ceñirse al continente europeo o reducirse aún más a Europa occidental (especialmente durante la Guerra Fría). Cuando se aplica a la historia, el término suele aludir a la presentación de la perspectiva europea como objetiva o absoluta, a menudo con una actitud apologética hacia el colonialismo europeo y otras formas de imperialismo.
El término «eurocentrismo» se remonta a finales de la década de 1970, aunque no se generalizó hasta la de 1990, cuando se aplicó con frecuencia en el contexto de la descolonización y de la ayuda al desarrollo y humanitaria que los países industrializados ofrecían a los países en desarrollo. Desde entonces se ha empleado para criticar las narrativas occidentales del progreso, a los estudiosos occidentales que minimizaron o ignoraron las aportaciones no occidentales, y para contrastar las epistemologías occidentales con las epistemologías indígenas. El economista marxista egipcio Samir Amin lo describió como la deformación ideológica con la que se reconstruye toda la historia humana a partir del prejuicio de la «superioridad blanca» y de la supuesta «misión civilizadora» del capitalismo. Como otras formas de etnocentrismo, el eurocentrismo se ha caracterizado como un sesgo cognitivo y cultural que presupone experiencias históricas lineales regidas por esquemas culturales fijos —los de la historia europea— y que concibe las trayectorias no europeas como formaciones incompletas o deformadas.
Terminología
miniaturadeimagen|El término «eurocentrismo» como nombre de una ideología fue acuñado por Samir Amin en la década de 1970.
El adjetivo «eurocéntrico» (o «europacéntrico») se utiliza en distintos contextos al menos desde la década de 1920.El adjetivo alemán europa-zentrisch («centrado en Europa») está documentado en la década de 1920, sin relación con el contexto marxista del uso de Amin. Véase Karl Haushofer, Geopolitik des pazifischen Ozeans (pp. 11–23, 110–113, passim). El contexto es la comparación que hace Haushofer entre el «espacio del Pacífico» en términos de política global y la política «centrada en Europa». El término se popularizó (en francés como européocentrique) en el marco de la descolonización y del internacionalismo de mediados del siglo .A. Rey (ed.), Dictionnaire Historique de la langue française (2010): «À partir du radical de européen ont été composés (mil. XXe s.) européocentrique adj. (de centrique) "qui fait référence à l'Europe" et européocentrisme n.m. (variante europocentrisme n.m. 1974) "fait de considérer (un problème général, mondial) d'un point de vue européen"». El uso en inglés de Eurocentric como término ideológico dentro de la política identitaria ya era corriente a mediados de la década de 1980.Hussein Abdilahi Bulhan, Frantz Fanon and the Psychology of Oppression (1985), pp. 63 y ss.: «Fanon and Eurocentric Psychology», donde «psicología eurocéntrica» designa «una psicología derivada de una minoría masculina, blanca y de clase media, que se generaliza a toda la humanidad».
El sustantivo abstracto «eurocentrismo» (en francés eurocentrisme, antes europocentrisme) como nombre de una ideología fue acuñado en la década de 1970 por el economista marxista egipcio Samir Amin, entonces director del Instituto Africano de Desarrollo Económico y Planificación de la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas. («Samir Amin (Egipto) 1970–1980»). Amin empleó el concepto en el contexto de un modelo global de desarrollo capitalista basado en la relación centro-periferia o de la dependencia. El uso del término en inglés está documentado ya en 1979.Alexandre A. Bennigsen y S. Enders Wimbush, Muslim National Communism in the Soviet Union: A Revolutionary Strategy for the Colonial World (1979), p. 19. Según Amin, el eurocentrismo se remonta al Renacimiento y no llegó a desarrollarse plenamente hasta el siglo . El estudio que Amin dedicó al tema, publicado originalmente en francés en 1988, cuestiona la representación dominante de la historia y la cultura occidentales e insiste en las influencias recíprocas entre las distintas civilizaciones.
El término Western-centrism («occidentalcentrismo») es más reciente: está documentado a finales de la década de 1990 y es propio del inglés.«pluralistic cultural coexistence as opposed to Western centrism and Asian centrism» (sin guion) en: Mabel Lee y Meng Hua, Cultural Dialogue & Misreading (1997), p. 53. «our incomplete perception of Chinese behavior, which tends to be "Western-centric"» (entre comillas) en: Houman A. Sadri, Revolutionary States, Leaders, and Foreign Relations: A Comparative Study of China, Cuba, and Iran (1997), p. 35. «Euro- or western-centrism», en el contexto del «discurso tradicional sobre las lenguas minoritarias», en: Jonathan Owens (ed.), Arabic as a Minority Language (2000), p. 1. El uso del latinismo occido-centrism sigue siendo raro.
Historia
El inicio de la prominencia del eurocentrismo como espacio intelectual de sesgo cultural se ha situado en las élites del Renacimiento, cuando se conformó un conjunto de teorías sociales universalistas y evolucionistas que defendían un papel rector de Europa en la conquista del mundo.
Según el historiador Enrique Dussel, el eurocentrismo tiene sus raíces en el helenocentrismo. Dussel sostiene que la Europa moderna construyó en el siglo una trayectoria histórica lineal con orígenes en la Antigua Grecia, pasando por Roma y luego a la propia Europa moderna, que desde entonces ha servido como esquema básico del relato histórico. Esta concepción eurocéntrica de la historia ha pervivido en la historiografía y la sociología occidentales, pese a los esfuerzos realizados, en especial desde el siglo , por comprender la experiencia humana en su conjunto. El historiador y crítico de arte Christopher Allen sostiene que, desde la Antigüedad, el espíritu abierto de la civilización occidental se mostró más curioso por otros pueblos y más dispuesto a estudiarlos que ningún otro: Heródoto y Estrabón recorrieron el Antiguo Egipto y lo describieron con detalle; los exploradores occidentales cartografiaron toda la superficie del globo, y los estudiosos occidentales investigaron las lenguas del mundo y fundaron las disciplinas de la arqueología y la antropología.
Excepcionalismo europeo
miniaturadeimagen|330px|Las potencias coloniales europeas en 1914, antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial.
Durante la era del colonialismo europeo, las enciclopedias trataban a menudo de justificar el predominio del dominio europeo durante el periodo colonial apelando a una posición especial de Europa frente a los demás continentes.
Así, Johann Heinrich Zedler escribió en 1741 que, «aunque Europa es el menor de los cuatro continentes del mundo, por diversas razones ocupa una posición que la antepone a todos los demás [...]. Sus habitantes tienen excelentes costumbres, son corteses y diestros tanto en las ciencias como en los oficios».«[]» «Europa», en Zedlers Universal-Lexicon, vol. 8, Leipzig, 1734, columnas 2192–2196 (cita: columna 2195).
La Brockhaus Enzyklopädie () de 1847 expresaba todavía un enfoque abiertamente eurocéntrico y afirmaba de Europa que, «por su situación geográfica y por su importancia cultural y política, es sin duda el más relevante de los cinco continentes, sobre los que ha alcanzado un dominio sumamente influyente, tanto en lo material como, más aún, en lo cultural».«[]» Das große Conversations-Lexicon für die gebildeten Stände, 1847, vol. 1, p. 373.
El excepcionalismo europeo surgió, pues, de la Gran Divergencia de la Edad Moderna, debida al efecto combinado de la Revolución científica, la Revolución comercial, el auge de los imperios coloniales, la Revolución industrial y una segunda oleada de colonización europea.
El supuesto del excepcionalismo europeo se refleja ampliamente en géneros literarios populares, sobre todo en la literatura juvenil (por ejemplo, la novela Kim, de Rudyard Kipling, de 1901) y en la literatura de aventuras en general. La representación del colonialismo europeo en esa literatura se ha analizado retrospectivamente en clave eurocéntrica, por ejemplo al presentar a héroes occidentales idealizados y de masculinidad a menudo exagerada que conquistaban a pueblos «salvajes» en los últimos «espacios oscuros» del planeta.Daniel Iwerks, «Ideology and Eurocentrism in Tarzan of the Apes», en Investigating the Unliterary: Six Readings of Edgar Rice Burroughs' Tarzan of the Apes, ed. Richard Utz (Ratisbona: Martzinek, 1995), pp. 69–90.
El «milagro europeo», expresión acuñada por Eric Jones en 1981, alude al sorprendente ascenso de Europa durante la Edad Moderna. Entre los siglos y se produjo una gran divergencia que comprendió el Renacimiento europeo, la era de los descubrimientos, la formación de los imperios coloniales europeos, la Ilustración y el consiguiente salto tecnológico, junto con el desarrollo del capitalismo y la primera industrialización. Como resultado, en el siglo las potencias europeas dominaban el comercio y la política mundiales.
En sus Lecciones sobre la filosofía de la historia, publicadas en 1837, Georg Wilhelm Friedrich Hegel describe la historia universal como un proceso que comienza en Asia, pasa a Grecia e Italia y se desplaza después al norte de los Alpes, hacia Francia, Alemania e Inglaterra. Hegel interpretó a la India y a China como países estáticos, carentes de impulso interno. En su construcción, China sustituía el desarrollo histórico real por un escenario fijo y estable que la situaba al margen de la historia universal; tanto la India como China habrían quedado a la espera de una combinación de factores externos que les permitiera alcanzar un progreso efectivo en la civilización humana. Las ideas de Hegel tuvieron un profundo efecto en la historiografía y las actitudes occidentales. Algunos estudiosos no comparten su tesis de que los países orientales quedaran fuera de la historia universal.
miniaturadeimagen|Patio de la Bolsa de Ámsterdam, hacia 1670.
Max Weber (1864-1920) sostuvo que el capitalismo era una especificidad de Europa, ya que países orientales como la India y China no reunían los factores que les habrían permitido desarrollarlo de manera suficiente. Weber escribió y publicó numerosos tratados en los que subrayaba la singularidad de Europa. En La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1905) afirmó que el capitalismo «racional», manifestado en sus empresas y mecanismos, solo apareció en los países protestantes occidentales, y que toda una serie de fenómenos culturales generalizados y universales solo se daban en Occidente. Según Weber, incluso el Estado —con una constitución escrita y un gobierno organizado por administradores formados y limitado por un derecho racional— solo aparece en Occidente, aunque otros regímenes también puedan constituir Estados.
Ilustración, raza y colonialismo