Jennifer Lynn Connelly (Cairo, Nueva York, 12 de diciembre de 1970) es una actriz y modelo estadounidense. Comenzó su carrera como modelo infantil antes de debutar en la actuación en el filme de Sergio Leone Érase una vez en América (1984). Un año después, realizó su primer papel protagónico en la película de terror de Dario Argento Phenomena, y en 1986 obtuvo reconocimiento al participar junto con David Bowie en la cinta de fantasía Labyrinth, de Jim Henson. Tras protagonizar la comedia romántica Career Opportunities (1991) y la película de aventuras The Rocketeer (1991), recibió elogios de la crítica especializada por su actuación en el filme de ciencia ficción Dark City (1998) y en el drama Requiem for a Dream (2000).
En 2002 ganó el Premio Óscar como mejor actriz de reparto por su interpretación de la física Alicia Nash en la película biográfica de Ron Howard A Beautiful Mind (2001). En esa misma década registró participaciones protagónicas en producciones como Hulk (2003), Dark Water (2005), Little Children (2006), Diamante de sangre (2006), The Day the Earth Stood Still (2008), He's Just Not That Into You (2009) y Creation (2009). En años posteriores asumió papeles secundarios en producciones como la cinta épica Noé (2014) y los filmes de acción Alita: Battle Angel (2019) y Top Gun: Maverick (2022). Su labor como actriz ha sido reconocida, además de los Óscar, en eventos como los premios BAFTA, Globo de Oro, Saturn, Satellite, Empire e Independent Spirit, entre otros.
Activa principalmente en el mundo del cine, también ha interpretado roles importantes en series de televisión como The $treet (2000), Snowpiercer (2020-presente) y Dark Matter (2024-presente). Como modelo, ha participado en campañas publicitarias de las marcas Balenciaga, Louis Vuitton, Revlon y Shiseido, y medios como Vanity Fair, People y Los Angeles Times la han incluido en sus listas de las mujeres más bellas del mundo. Paralelo a su labor artística, Connelly ha colaborado con organizaciones humanitarias sin ánimo de lucro como Charity: Water, Union of Concerned Scientists y Save the Children. En 2005 fue nombrada embajadora de Amnistía Internacional para la educación en derechos humanos.
En 1997 nació Kai, su primer hijo, de su relación con el fotógrafo David Dugan. En 2003 se casó con el actor y cineasta británico Paul Bettany, con quien ha trabajado desde entonces en varios proyectos cinematográficos y con el que tiene dos hijos, Stelan (nacido en 2003) y Agnes (nacida en 2011). Reside con su familia en el sector de Brooklyn Heights (Nueva York).
Primeros años y estudios Connelly nació el 12 de diciembre de 1970 en Cairo (Nueva York), un pueblo ubicado en las montañas de Catskill. Su madre Ilene Shcuman era una anticuaria, y su padre Gerard Karl Connelly trabajaba en una fábrica de prendas de vestir. Su padre era católico de ascendencia irlandesa y noruega, mientras que su madre era judía y recibió su educación en una yeshivá. Los bisabuelos maternos de Connelly eran inmigrantes judíos provenientes de Polonia y de Rusia. Pasó sus primeros años de vida principalmente en el barrio de Brooklyn Heights, cerca del puente de Brooklyn, donde asistió a la institución educativa especializada en artes de Saint Ann's. Su padre sufría de asma, por lo que la familia debió mudarse a Woodstock (Nueva York) en 1976 para escapar del esmog de la ciudad. Cuatro años después decidieron regresar a Brooklyn Heights, y allí Connelly tuvo la oportunidad de retomar sus clases en Saint Ann's. Confesó que en sus primeros años no tenía ningún interés en el mundo del cine y que disfrutaba de actividades más comunes en los niños varones, como jugar con vehículos Matchbox o trepar árboles.
miniaturadeimagen|Conelly estudió arte dramático en la Universidad Stanford. En la imagen, una vista aérea del campus de la institución. Tras graduarse del instituto, en 1988 se inscribió en el programa de literatura inglesa en la Universidad Yale. En una entrevista se describió a sí misma como alguien que en su etapa universitaria «no se preocupaba realmente por tener una vida social o por dormir o comer mucho», y contó que frecuentaba la biblioteca de la facultad de derecho la mayor parte del tiempo cuando no estaba recibiendo clases. Afirmó que los estudios la ayudaron a mantenerse centrada en las primeras etapas de su carrera como actriz: «Cada cual encuentra la seguridad en un lugar diferente: en la familia, en la fe o en las drogas. En mi caso, mi refugio de juventud fueron los estudios. Fueron mi contrapunto».
Permaneció durante dos años en Yale e ingresó en la Universidad Stanford para estudiar arte dramático; allí recibió lecciones de maestros como Roy London, Howard Fine y Harold Guskin. En 1990 decidió abandonar la universidad para iniciar una carrera en el mundo del entretenimiento.
Carrera
1980-1985: modelaje y primeros papeles Cuando tenía diez años, un ejecutivo publicitario amigo de su padre le sugirió que hiciera una prueba como modelo. Sus padres enviaron una foto suya a la agencia Ford Models, y tras ser seleccionada, empezó a modelar para anuncios impresos y para campañas publicitarias de televisión. Aunque sus primeras actuaciones en pantalla ocurrieron en un episodio de la serie de televisión Tales of the Unexpected y en el videoclip de la canción «Union of the Snake» de la agrupación británica Duran Duran en 1982 y 1983 respectivamente, en una entrevista con The Guardian reveló que durante su experiencia como modelo había dejado de lado sus aspiraciones de convertirse en actriz, y que incluso aspiraba a ser médica veterinaria. Apareció en la portada de la revista Seventeen en 1986, 1987 y 1988, y tras participar en una campaña publicitaria para la multinacional japonesa Panasonic, en diciembre de 1986 grabó dos canciones de pop para el mercado del país asiático: «Ai No Monologue» y «Ai No Message», cantadas en japonés fonético, ya que no dominaba el idioma. El mismo año, ambos temas fueron incluidos en un sencillo de siete pulgadas titulado «Ai No Monologue».
Cuando tenía doce años, su madre la motivó para que asistiera a audiciones de actuación, y fue seleccionada para realizar un papel secundario como la aspirante a bailarina Deborah Gelly en la película del cineasta italiano Sergio Leone Érase una vez en América, rodada entre 1982 y 1983 y estrenada en 1984. La similitud de su nariz con la de Elizabeth McGovern —quien interpretó al personaje de Gelly en su versión adulta— y su esfuerzo por imitar a una bailarina de ballet durante la audición, pese a no tener formación en este tipo de danza, convencieron al director de darle el papel. Connelly describió su participación como «una introducción increíblemente idílica al cine». Según J. Rentilly de The Guardian, con su escena de baile «ofreció el giro más seductor de una actriz menor de edad desde Jodie Foster en Taxi Driver».
Obtuvo su primer papel protagónico en 1985 en el filme de terror Phenomena, del director italiano Dario Argento, en el que interpretó a una joven que se comunica psíquicamente con insectos para resolver una serie de crímenes. Aunque inicialmente sus padres rechazaron el ofrecimiento por el contenido violento del guion, la propia actriz los convenció de dejarla participar. Aunque Phenomena fue bien recibido por la prensa especializada, Jon Pareles de The New York Times criticó el desempeño del reparto en general y afirmó que Connelly «fue elegida como la heroína adolescente aparentemente porque podía sostener una mosca con la mano sin inmutarse». En contraste, Rob Hunter del portal Film School Rejects se refirió a ella como «una de las heroínas más fuertes e interesantes» en toda la filmografía de Argento.
El mismo año asumió el papel principal de Deslices de juventud, película del género coming of age dirigida por Linda Feferman en la que interpretó a Natalie, una joven que debe enfrentar los habituales desafíos de la adolescencia. Compartió el protagonismo con Maddie Corman y Byron Thames, y según el crítico Adrian Martin del sitio FilmCritic, fue la única de los tres que pudo alcanzar las expectativas que mostró durante las etapas iniciales de su carrera. En una entrevista retrospectiva, la actriz manifestó: «Antes de darme cuenta, [la actuación] se convirtió en lo que hacía. Fue una forma muy peculiar de crecer, combinada con mi personalidad», y dijo que se sentía como «una especie de marioneta andante» durante la adolescencia, sin tener tiempo a solas para lidiar con la atención que generaba su creciente popularidad.
1986-1999: Labyrinth, Career Opportunities y popularidad en los Estados Unidos miniaturadeimagen|Los trajes originales que Jennifer Connelly y David Bowie usaron en la película Labyrinth, expuestos en el Museum of the Moving Image de Nueva York.|izquierda En 1986 compartió el rol principal con el músico y actor británico David Bowie en el filme de fantasía Labyrinth de Jim Henson, en el que interpretó a Sarah Williams, una adolescente que busca rescatar a su pequeño hermano de un extraño mundo habitado por seres mágicos. Labyrinth no tuvo buenos números de taquilla, pero se convirtió con el paso del tiempo en un clásico de culto. Aunque destacó la importancia del papel de Connelly, Nina Darnton del diario The New York Times calificó su interpretación como decepcionante: «Su aspecto es correcto, pero le falta convicción y parece estar leyendo líneas ensayadas sin creer en su objetivo ni en la necesidad real de lograrlo». Sin embargo, para la revista Vogue representó su consagración definitiva en la industria del cine estadounidense. Un año después protagonizó el videoclip de la canción «Always With Me, Always With You», del guitarrista Joe Satriani.
En 1988 figuró nuevamente en una producción italiana, esta vez en la cinta dramática Étoile de Peter Del Monte, como una estudiante de ballet estadounidense que se inscribe en una prestigiosa escuela de baile de Budapest con un oscuro pasado. Para el crítico del portal DVD Talk Francis Rizzo, la actriz «es totalmente creíble en cuanto a todos los elementos que tiene que aportar a su personaje», y para Loron Hays de Reel.Reviews, logra «mantener el ritmo» a lo largo del filme. El mismo año interpretó a Gabriella, una estudiante universitaria que tiene una relación sentimental con el personaje principal de Patrick Dempsey en Some Girls, de Michael Hoffman. En su reseña, Rita Kempley de The Washington Post criticó su actuación y la del elenco en general.
En 1990 representó el papel de Gloria Harper, una mujer que se ve envuelta en peligroso triángulo amoroso, en Labios ardientes de Dennis Hopper. Aunque el filme no pudo obtener buenos números de taquilla, el desempeño de Connelly recibió elogios. Stephen Schaefer escribió para USA Today: «Cualquiera que busque una prueba de que las niñas crecen rápido en el cine debería echar un vistazo a la curvilínea Jennifer Connelly [...] Sin haber cumplido aún los veinte años, ha sabido gestionar la transición de actriz infantil a ingenua». Durante una entrevista con el propio Shaefer, la actriz afirmó que, aunque fue difícil realizar su primera escena de desnudo en la película, aceptó porque la misma no se desarrollaba «en un contexto sórdido». Ese mismo año, el director Garry Marshall la consideró para el papel de Vivian Ward en Pretty Woman, pero finalmente decidió escoger a Julia Roberts por considerar muy joven a Connelly para interpretar a una prostituta.