La Segunda parte de los comentarios reales, más conocida como Historia general del Perú, es un libro histórico-literario escrito por el Inca Garcilaso de la Vega, el primer mestizo peruano e hispanoamericano de renombre intelectual. Fue publicada en 1617, en Córdoba, España, un año después de la muerte de su autor y estaba dedicada a la Virgen María. Es la continuación de los Comentarios reales de los incas y abarca un crucial período de la historia del Perú, que empieza con la llegada de los españoles y termina con la ejecución del último inca de Vilcabamba, Túpac Amaru I, en 1572. Al margen de su intención histórica, el autor se propuso en esta obra enaltecer su herencia hispánica (su padre era un conquistador español), como ya la había hecho con su ascendencia indígena en la primera parte (su madre era una princesa inca).

Publicación Esta obra fue concebida por su autor como la segunda parte de sus Comentarios Reales publicados en Lisboa en 1609. En la primera parte el autor había expuesto en una prosa muy bella la historia, cultura y costumbres de los Incas y otros pueblos del antiguo Perú; en la segunda trataría sobre la conquista española y el inicio de la colonia.

Hacia 1613, el manuscrito de la Segunda parte de los Comentarios Reales estaba ya terminado. La impresión se realizó en la imprenta cordobesa de la viuda de Andrés Barrera, pero esta labor se prolongó demasiado. Garcilaso no pudo ver publicada su obra pues murió el 23 de abril de 1616, a la de edad de 77 años. Al año siguiente salió a la venta el libro, bajo el título de Historia General del Perú, nombre que arbitrariamente le impuso el editor, que consideró nada llamativo el título original. La impresión estaba ya concluida desde el año anterior, y existe un raro ejemplar fechado en 1616. En la portada se lee lo siguiente:

Cabe destacar que esta nutrida obra fue escrita cuando su autor era ya un anciano septuagenario. Sus anteriores obras cumbres, La Florida del Inca (1605) y los Comentarios Reales de los Incas (1609), son también de su etapa de senectud.

Argumento En esta obra Garcilaso desarrolla con estilo vibrante la conquista del Perú, las guerras civiles entre los conquistadores y la instauración del Virreinato del Perú, así como la resistencia de los incas de Vilcabamba, que culmina con la ejecución del último de estos, Túpac Amaru I, en la plaza del Cusco en 1572. Incluye en sus páginas una rehabilitación de su padre, el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, desprestigiado ante la Corona por haber militado en el bando del rebelde Gonzalo Pizarro.

Fuentes Sus fuentes fueron los relatos orales de los actores y testigos de los sucesos (soldados, capitanes, clérigos, etc., así como su propia familia materna y paterna), las obras de cronistas como Blas Valera, Pedro Cieza de León, Francisco López de Gómara, Agustín de Zárate, Diego Fernández de Palencia (El Palentino), y por cierto, su testimonio personal de algunos sucesos, complementada con descripciones de lugares, costumbres, festividades y otros hechos cotidianos.

Propósito

Si la primera parte de los Comentarios Reales está dedicada a idealizar a los incas (los antepasados maternos del autor), la segunda parte o Historia general del Perú contiene la justificación de la conquista española, uno de cuyos ejecutantes es precisamente el padre del escritor, el capitán español Sebastián Garcilaso de la Vega. De paso, el autor defiende la actuación de su padre en las guerras civiles de los conquistadores, refutando al cronista El Palentino, quien en una de sus obras sostuvo que el capitán Garcilaso influyó decisivamente en el resultado de la batalla de Huarina, donde los rebeldes Gonzalo Pizarro y Francisco de Carvajal derrotaron a las fuerzas leales al rey que estaban bajo el mando de Diego Centeno. Según dicho cronista, el padre del Inca cedió su caballo, llamado Salinillas, a un herido y fugitivo Gonzalo Pizarro, por lo que éste pudo ordenar sus fuerzas y cambiar el curso de la batalla. El Inca Garcilaso desmonta esta aseveración, y afirma además que su padre fue incorporado contra su voluntad al bando rebelde, para luego sumarse a la primera ocasión a las fuerzas del pacificador Pedro de la Gasca.

Ambas posiciones que asume el Inca Garcilaso no son contradictorias, sino conciliatorias:

El propósito explícito del autor de “justificar” la conquista española ha servido para que algunos califiquen al Inca Garcilaso de conformista y antiindígena; sin embargo, si bien expresó su lealtad a la Corona española y su fe en el cristianismo, manejó hábilmente su trabajo para señalar virtudes y excelencias incaicas y debilidades y crueldades hispánicas.Tamayo Vargas, p. 220.

Estructura

Dedicación del Libro (a la Gloriosísima Virgen María). Prólogo. Libro Primero (41 capítulos). Libro Segundo (40 capítulos). Libro Tercero (22 capítulos). Libro Cuarto (42 capítulos). Libro Quinto (43 capítulos). Libro Sexto (29 capítulos). Libro Sétimo (30 capítulos). Libro Octavo (21 capítulos).

En total, 8 libros con 268 capítulos.

Resumen de la obra Libro Primero Empieza con el triunvirato que formaron tres españoles para ganar el imperio de los incas, a quienes la historia los conoce como los tres socios de la conquista: Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque. Se relatan las duras faenas que sufrieron durante los viajes de exploración por las costas tropicales, el episodio célebre de los Trece de la Fama en la isla del Gallo, la llegada a la ciudad de Tumbes del artillero Pedro de Candía, donde protagonizó el milagro de amansar a un león (puma) que los indios le arrojaron. Luego se produce el viaje de Francisco Pizarro a España para entrevistarse con el emperador Carlos V, donde acuerda la capitulación de Toledo, retornando a América para emprender su tercer viaje hacia el Perú. Se despliegan enseguida todos los episodios importantes de los inicios de la conquista: el combate contra los naturales de la isla de la Puná, el desembarco en Tumbes, la fundación de San Miguel de Piura y la marcha hacia Cajamarca, en cuyo trayecto se encuentran con una embajada del inca Atahualpa. Luego Hernando Pizarro y Hernando de Soto se entrevistan con el mismo inca en los baños cercanos a Cajamarca. Siguiendo lo acordado allí, el inca y su séquito entran a la plaza de Cajamarca, donde le sale el encuentro el cura Vicente de Valverde y el intérprete Felipillo. Citando la obra (perdida) del padre Blas Valera, Garcilaso intenta desmentir las versiones tradicionales de este episodio. El Inca nunca arrojó la Biblia al suelo durante el requerimiento ni vociferó contra los españoles, sino que insistió en que le dieran razones para someterse al emperador Carlos V y convertirse a la fe cristiana, pero por no lograrse una cabal traducción surgió el malentendido. Los españoles atacan desatando una masacre de indios. Atahualpa es capturado y tomado prisionero; en tal situación ofrece un crecido rescate para lograr su libertad. Hernando Pizarro viaja a Pachacámac a fin de apresurar el envío del oro. El inca Huáscar, cautivo en manos de los atahualpistas, se encuentra en un camino andino con dos exploradores españoles, a quienes pide infructuosamente que lo liberen; poco después los españoles se enteran de su muerte, presumiblemente realizada por orden de Atahualpa, a fin de que no se entendiera con ellos. Almagro llega a Cajamarca y apoya la eliminación del inca Atahualpa. Los españoles apresuran el reparto del rescate, a pesar de no haberse reunido la cantidad prometida. Se inicia un inicuo proceso contra Atahualpa, a quien se le acusa, entre otros cargos, de polígamo, idólatra, incestuoso y asesino de su hermano, así como de tramar un ataque de indios contra los españoles. Se le condena a muerte, siendo estrangulado en la plaza de Cajamarca. Finaliza el libro destacándose la lealtad inquebrantable que algunos indios tuvieron hacia los españoles, en agradecimiento de favores recibidos.

Libro Segundo Empieza con el arribo al Perú del adelantado Pedro de Alvarado, quien desde Quito pretende participar en la conquista del imperio inca. Con él viene el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega que luego se unirá a una princesa inca, Isabel Chimpu Ocllo, de cuya unión nacerá el Inca Garcilaso. Se mencionan las crueldades del general quiteño Rumiñahui, antiguo lugarteniente de Atahualpa, y la resistencia del maese de campo Quízquiz, otro lugarteniente del mismo, quien atacó a la retaguardia española que iba camino al Cuzco, y apresó a un grupo de soldados españoles, entre los que estaban Francisco de Chaves y el escribano Sancho de Cuellar; este último fue estrangulado en Cajamarca, en una parodia que hicieron los indios de la muerte de Atahualpa. Chaves hizo un tratado o pacto de amistad con Tito Atauchi, hermano de Manco Inca, pero este acuerdo no fue respetado por Pizarro. Los españoles continúan su marcha al Cuzco, a la que someten al saqueo. Almagro y Alvarado se entrevistan en Quito y llegan a un acuerdo, por el cual el segundo, a cambio de una crecida suma, cede su ejército al primero. Es fundada la Ciudad de los Reyes o Lima, situada en la costa central del Perú y designada para ser la capital de la gobernación de Pizarro. Se funda también Trujillo, en la costa norte del Perú. Se relata la muerte de Alvarado en México, así como la de Quízquiz, a manos de sus propios subordinados. Almagro emprende la expedición a Chile pero tras una penosa marcha a través del desierto retorna al Perú. Simultáneamente se produce el levantamiento de Manco Inca y el cerco del Cuzco, donde unos 200 españoles auxiliados por miles de indios cañaris y chachapoyas resisten animosamente. Se mencionan los milagros que supuestamente Dios obró en favor de los cristianos. El autor cita a testigos que vieron aparecer a Santiago Apóstol y a la Virgen María, alentando a los hispánicos y desmoralizando a los indios. Se relata también el duelo singular entre un guerrero inca y un indio cañari: este último logra el triunfo y corta la cabeza a su rival, que convierte en trofeo. La Ciudad de los Reyes es también sitiada por las tropas incaicas, pero logra resistir. Finaliza también el cerco del Cuzco y Manco Inca se retira voluntariamente hacia Vilcabamba. Se relata el origen de las guerras civiles entre los conquistadores, explicada por la disputa entre almagristas y pizarristas por la posesión del Cuzco. Pizarro envía refuerzos al Cuzco al mando de Alonso de Alvarado, quien es derrotado por Almagro en la batalla del río de Abancay. Se producen nuevos acuerdos y desacuerdos entre Pizarro y Almagro. Se reanuda la guerra que culmina con la derrota de los almagristas en la sangrienta batalla de las Salinas. Almagro es tomado prisionero y ejecutado. El almagrista Diego de Alvarado parte hacia España, donde denuncia a los Pizarro por la muerte de Almagro. Hernando Pizarro arriba también a España y sufre allí una larga prisión, en el castillo de La Mota, a consecuencia de la denuncia de Alvarado.

Libro Tercero