Vera Ivánovna Zasúlich (; -) fue una escritora y revolucionaria marxista rusa, miembro fundador del Grupo para la Emancipación del Trabajo.

Comienzos Nació en una familia de la baja nobleza rural, el en el distrito de Gzhatsk, en la provincia de Smolensk. Era el cuarto vástago del matrimonio formado por Feoktista Mijáilovna e Iván Petróvich Zasúlich. Su madre había recibido una pequeña hacienda que no supo gestionar y su padre era capitán del ejército de ascendencia noble, pero de escasos recursos; ambos se casaron en 1842. Su padre se hizo alcohólico y pasó largos periodos alejado de la familia hasta su muerte, cuando Zasúlich tenía tres años de edad. Tras la muerte del padre, la madre envió a tres de sus hijas, incluida Vera, a vivir con familiares; Vera pasó a residir a escasos kilómetros de la casa familiar, en una finca de unos tíos donde pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia. No fue un periodo feliz, como la propia Zasúlich reflejó en sus memorias. A pesar de su intenso desagrado por la institutriz de la familia de sus tíos, que también la educó a ella, esta le inculcó un interés por la literatura, el mundo de las ideas y las culturas extranjeras que mantuvo toda su vida. También aprendió alemán y francés, que le fueron de gran utilidad durante su posterior exilio.

Durante su adolescencia adoptó una manera peculiar de vestir, indiferente a las apariencias, que se asociaba a los nihilistas y que mantuvo durante toda su vida. Su aspecto daba la impresión a sus allegados de convertirla en la personificación de la lucha revolucionaria. Durante su infancia desarrolló además una timidez, reserva y dificultad para el trato superficial que conservó toda su vida. Sus silencios a menudo se interpretaron más adelante durante su carrera revolucionaria como falta de opinión sobre los asuntos tratados.

En 1866 su madre había logrado reunir el dinero suficiente para enviarla junto con una de sus hermanas a Moscú a recibir la educación necesaria para presentarse a los exámenes oficiales para institutrices, oficio que Zasúlich para entonces ya detestaba. En Moscú, además de la superficial formación oficial, comenzó a leer a autores revolucionarios y de otras ideologías. Las dos hermanas entraron en contacto con los círculos revolucionarios moscovitas a través de su hermana mayor Ekaterina.

En 1867 se graduó y aprobó el examen para convertirse en maestra privada. En el otoño del año siguiente, se trasladó a la capital con su madre, colocándose como ayudante de un juez de paz mientras continuaba su formación de profesora. En la escuela de maestros conoció a Serguéi Necháyev, revolucionario, que la presentó a algunos de sus correligionarios políticos.

Primeras actividades subversivas, arrestos y deportaciones La Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo donde Zasúlich pasó uno de sus dos años de prisión sin cargos en 1870. Su encarcelamiento aceleró su conversión en revolucionaria.|thumb|right Necháyev partió al exilio y utilizó a Zasúlich como intermediaria en su correspondencia con otros revolucionarios; fue arrestada en Moscú junto con su madre y una de sus hermanas el devuelta a la capital y encarcelada sin juicio hasta mayo de 1870. Pasó dos años en prisión sin ser acusada formalmente. El periodo de prisión convirtió a Zasúlich de la simpatía por los revolucionarios, vistos por ella como altruistas dedicados a mejorar la instrucción y acabar con la pobreza de la población, a la involucración en el movimiento. Para Zasúlich, su periodo en prisión le llevó a convencerse de la necesidad de acabar con la opresión y a identificar su vida en ella con la situación general de Rusia, que consideraba como una enorme prisión.

A comienzos de 1870, fue trasladada a la Fortaleza de San Pedro y San Pablo donde pasó otro año; fue finalmente acusada en el juicio a Necháyev, en marzo de 1871. Absuelta, fue liberada inmediatamente. Pocos días después, fue detenida nuevamente y desterrada a la provincia de Tver. Deportada con dos kopeks y el vestido que llevaba, sin familia ni conocidos en la ciudad, tuvo que vivir varios meses de la caridad. En junio de 1871 y gracias a la intercesión de su madre, se le permitió mudarse a la capital provincial, donde residía una de sus hermanas y su cuñado. En el verano de 1872 fue de nuevo arrestada acusada de distribuir literatura prohibida a algunos estudiantes y exiliada a la provincia de Kostromá. En diciembre de 1873, fue trasladada a Járkov, donde quedó bajo vigilancia policial, lo que le impidió encontrar trabajo como matrona y volvió a sufrir penurias. A finales de 1875, se le permitió regresar a Penza y más tarde a la capital. Durante su estancia de catorce meses en el sur de Rusia en esta década, se dedicó a extender la conciencia revolucionaria entre el campesinado. Durante este periodo fue cuando Zasúlich comenzó se relación con Lev Deich que duró hasta su captura y envío a Siberia en 1884. También en 1876, aprobó aunque no participó en el brutal intento de asesinato de uno de sus compañeros revolucionarios, del que se sospechaba que era un informador de la policía, aunque no se tenían pruebas.

El atentado contra Trépov y sus consecuencias Representación del atentado de Zasúlich contra el general Trépov.|thumb|right Tras la delación del grupo a la policía por el compañero torturado, que perdió la vista y quedó con la cara deformada por el ataque de sus correligionarios, el grupo se dispersó y Zasúlich se trasladó a San Petersburgo en diciembre de 1876 tras pasar por Járkov. En la capital se unió a la recién creada Zemliá i Volia, para la que trabajó como tipógrafa. Durante una de sus periódicas visitas a su hermana y su cuñado en Penza, se enteró en julio de 1877 del azotamiento de Alekséi Bogoliúbov (pseudónimo de Arjip Yemeliánov) en los calabozos de San Petersburgo. Su reacción a la noticia la llevaría a la fama internacional. Bogoliúbov era un estudiante que había sido detenido en diciembre de 1876 por hallarse cerca de una manifestación frente a la catedral de Kazán en San Petersburgo, juzgado en enero de 1877, y condenado a quince años de trabajos forzados. Tras haber apelado la sentencia, se hallaba en los calabozos de San Petersburgo cuando fue azotado en julio. El incidente se debió a que el general Trépov, adicto a la disciplina y Gobernador de la capital en aquel momento, entendió que la actitud de Bogoliúbov había sido impertinente y ordenó su azotamiento como ejemplo y escarmiento. Fue más tarde trasladado a otra prisión donde perdió la razón y acabó muriendo. El castigo había sido ilegal según las leyes rusas.

El atentó contra el general Trépov, gobernador de San Petersburgo, al que acusó de haber maltratado a un preso político, fue arrestada y juzgada por el disparo contra el militar. Se había presentado ante el gobernador fingiendo necesitar un certificado de buena conducta y logró herirle en la pelvis con el segundo disparo.

Su juicio se celebró en un juzgado civil a finales de marzo, tratando el ministro de Justicia, recientemente criticado por un juicio político, de evitar las connotaciones políticas del atentado de Zasúlich y de lograr su condena, presionando al juez encargado del caso. Juzgada por un jurado (algo ilegal para su delito), fue absuelta50 tras la enardecida defensa de su abogado, que presentó su caso como un intento de justicia contra la arbitrariedad de la administración. Habían asistido importantes personalidades, como diversos ministros o el escritor Fiódor Dostoyevski, que utilizó el juicio como inspiración para ciertos pasajes de Los hermanos Karamázov. Su juicio supuso una derrota para el Gobierno, que quedó desacreditado por la represión política.

Su absolución, sin embargo, hizo que el Gobierno aprobase poco después una disposición por la que los ataques a funcionarios públicos quedaban excluidos de los juicios con jurado. Los casos más graves pasaron a depender de consejos de guerra. Su atentado no sólo conllevó cambios en la forma de juzgar los casos de subversión y una humillación para el Gobierno, sino que supuso el comienzo de la campaña de terrorismo contra la administración autocrática zarista, fundándose en 1879 el principal partido terrorista ruso, Naródnaya Volia («Voluntad Popular»).

Al día siguiente de su absolución la policía acudió a detenerla nuevamente, pero había partido al exilio, después de varias semanas en la clandestinidad en las que cambió constantemente de residencia. A finales de mayo, abandonó Rusia para instalarse en Suiza acompañada de un veterano revolucionario. Cinco días más tarde y gracias a la ayuda de ciertos miembros de Zemliá i Volia, alcanzó Suiza. Modesta y tímida, comenzó por entonces su costumbre de pasar temporadas en soledad en el campo que mantuvo el resto de su vida. Opuesta cada vez más al terrorismo, regresó a Rusia clandestinamente a finales del verano de 1879 y poco después Zemliá y Volia se disolvió por las disensiones internas relativas al mismo.

Durante estos primeros tiempos, Zasúlich pertenecía al grupo de la Repartición Negra, uno de los grupos políticos surgidos de Zemliá i Volia, minoritario frente a Naródnaya Volia, pero que contaba con destacados revolucionarios que más tarde se convertirían en socialdemócratas (Plejánov, Axelrod...). Este grupo se oponía a sus antiguos compañeros que habían optado por centrarse en el terrorismo como método para acabar con la autocracia del zar y seguían defendiendo como alternativa la agitación del campesinado. Su exilio junto con el de destacados miembros del grupo debilitó aún más la organización en el país. No regresó a Rusia hasta la amnistía de 1905, aunque realizó dos viajes clandestinos, uno en 1879 y otro en 1899 al país.

Exilio y el Grupo para la Emancipación del Trabajo Lev Deich (o Deustch), pareja de Zasúlich, fue detenido en Alemania y deportado a Rusia en 1884 cuando realizaba una misión para el Grupo para la Emancipación del Trabajo.|thumb|right Se estableció en Suiza. A comienzos de la década de 1880, como otros exiliados, abandonó su anterior populismo para convertirse al marxismo. Antes participó en los infructuosos intentos de reconstituir Zemliá i Volia. En septiembre de 1883, participó en la formación del Grupo para la Emancipación del Trabajo, una agrupación marxista dedicada a la redacción y traducción de obras socialistas. Hasta 1890 sostuvo la importancia de la comuna rusa en la futura revolución, actitud que Engels ensalzó pero que rechazaron sus colegas del Grupo. A partir de entonces, adoptó la opinión común a Plejánov y Axelrod de una revolución basada en el proletariado urbano tras un periodo de desarrollo capitalista, una vez que aquel desarrollase su conciencia de clase. Esta convicción de la necesidad de que la revolución la realizase el propio proletariado le llevó más tarde a oponerse a la Revolución de Octubre por considerarla prematura.

A diferencia de Plejánov, conservó buenas relaciones con otros revolucionarios que no se convirtieron al marxismo, lo que llevó a que se la eligiese en ocasiones como representante en actividades ceremoniales de todo el movimiento revolucionario ruso.