La Conferencia Fascista de Montreux de 1934 fue una reunión internacional en la que participaron representantes de diversas organizaciones fascistas europeas. Se celebró los días 16 y 17 de diciembre de 1934 en Montreux, Suiza, y fue organizada y presidida por los Comitati d’Azione per l’Universalità di Roma (CAUR) (Comités de Acción para la Universalidad de Roma), una iniciativa vinculada al régimen fascista italiano cuyo objetivo era promover la cooperación ideológica entre movimientos fascistas de distintos países.
Antecedentes El Comitati d’Azione per l’Universalità di Roma (CAUR) fue una red fundada en 1933 por el régimen fascista italiano bajo el liderazgo de Benito Mussolini. Su director fue Eugenio Coselschi, y su objetivo declarado era promover la cooperación entre movimientos fascistas a escala internacional, con la aspiración de constituir una denominada «internacional fascista».
No obstante, desde sus inicios la organización enfrentó dificultades para definir un concepto de «fascismo universal» y establecer criterios claros que permitieran determinar qué organizaciones podían ser consideradas auténticamente fascistas.
En abril de 1934, el CAUR había identificado como fascistas a movimientos presentes en 39 países, incluidos todos los países europeos excepto Yugoslavia, así como organizaciones en los Estados Unidos, Canadá, Australia, Sudáfrica, varios países de Asia y América Latina.
Las diferencias ideológicas entre estos grupos generaron conflictos internos, especialmente en cuestiones como el racismo, el antisemitismo, el corporativismo y la organización del Estado, lo que limitó la capacidad del CAUR para consolidar una coordinación internacional efectiva.
Desarrollo de la Conferencia
Desde el inicio, la conferencia estuvo marcada por profundos desacuerdos ideológicos entre los participantes. Eugenio Coselschi, en su calidad de presidente de la conferencia, mantuvo enfrentamientos con Vidkun Quisling en torno al papel de la Alemania nazi dentro del fascismo internacional.
Asimismo, Ion Moţa, con el respaldo de delegados daneses y suizos, insistió en la centralidad del antisemitismo como elemento definitorio de los movimientos fascistas, postura que fue rechazada por Coselschi y por Eoin O’Duffy. Por su parte, la Guardia de Hierro rumana defendió la importancia de la raza como componente integral del fascismo.
En relación con el antisemitismo, la conferencia adoptó resoluciones de compromiso. Estas afirmaban que la denominada «cuestión judía» no debía convertirse en una campaña universal de odio, al tiempo que denunciaban lo que los delegados describieron como una influencia negativa de ciertos grupos judíos en algunos países, formulación que reflejaba las tensiones ideológicas existentes entre los participantes.
Finalmente, los delegados declararon por unanimidad su oposición al comunismo y a los movimientos vinculados a la Tercera Internacional, reafirmando uno de los principales elementos comunes del fascismo europeo de la época.
Fue significativa la ausencia de representantes del Partido Nacionalsocialista Alemán. La conferencia tuvo lugar apenas seis meses después del asesinato del canciller austrofascista Engelbert Dollfuss por militantes nazis y de la posterior crisis diplomática entre Italia y Alemania.
Del mismo modo, Benito Mussolini no autorizó la presencia de representantes oficiales del Partido Nacional Fascista italiano, aparentemente con el propósito de evaluar los resultados de la conferencia antes de otorgarle un respaldo político pleno.
En el caso español, José Antonio Primo de Rivera declaró que, aunque algunos miembros de la Falange participaron con autorización de la organización, esta no estuvo representada oficialmente, asistiendo dichos delegados a título personal. Otras ausencias destacadas fueron las de Ernst Rüdiger Starhemberg, de Austria, y Sir Oswald Mosley, del Reino Unido.
Los participantes
La primera conferencia mundial organizada por el CAUR se celebró en Montreux el 16 de diciembre de 1934 y contó con la participación de representantes de organizaciones fascistas de trece países europeos. Entre los asistentes se encontraban Ion Moţa, de la Guardia de Hierro de Rumanía; Vidkun Quisling, del Nasjonal Samling de Noruega; Ernesto Giménez Caballero, vinculado a la Falange Española de las JONS; Eoin O’Duffy, de la Guardia Nacional de Irlanda; y Marcel Bucard, del Partido Francista francés.
También participaron representantes de la Unión Nacional Lituana y de la organización portuguesa Acção Escolar Vanguarda, esta última en calidad de observadora y encabezada por António Eça de Queiroz, hijo del escritor José Maria Eça de Queirós. Asimismo, asistieron delegaciones procedentes de Austria, Bélgica, Dinamarca, Grecia, los Países Bajos y Suiza.
Resultados
Una segunda y última conferencia se celebró en Montreux en abril de 1935. En ella, José Antonio Primo de Rivera realizó una breve aparición, durante la cual expresó simpatía hacia el encuentro, pero subrayó que España no estaba dispuesta a participar en un proyecto de fascismo internacional, al considerar que su movimiento tenía un carácter estrictamente nacional.
La conferencia no logró superar las profundas divisiones ideológicas entre los participantes, en particular entre quienes defendían la integración nacional mediante una política socioeconómica corporativista y aquellos que promovían una concepción del fascismo centrada en la raza. Estas discrepancias impidieron la consolidación de un supuesto «fascismo universal», y limitaron la capacidad del movimiento para actuar como un contrapeso efectivo al comunismo internacional.
El CAUR no obtuvo el respaldo oficial ni del Partido Nacional Fascista italiano ni de la Falange Española, ni consiguió establecer una definición consensuada de fascismo. Como resultado, fracasó en su objetivo de unificar a los principales movimientos fascistas en una organización internacional duradera.
Véase también Fascismo Definiciones de fascismo Internacional Comunista Benito Mussolini Guardia de Hierro
Referencias
Categoría:Fascismo