thumb|right|220px|El pastor, representado en el monumento a la batalla de Las Navas, en La Carolina (Jaén). El pastor de Las Navas fue un personaje de la historia medieval de España que tuvo una intervención fugaz pero decisiva en vísperas de la batalla de las Navas de Tolosa del 16 de julio de 1212, guiando por camino seguro a las tropas cristianas de Alfonso VIII a través de Sierra Morena hasta el campamento musulmán de Miramamolín.

La ausencia de datos históricos concretos que hay sobre este personaje y la diversidad de opiniones que posteriormente se formaron sobre su oportuna intervención, hicieron de él un objeto de leyenda y de controversia historiográfica: mencionado en las crónicas contemporáneas como un simple pastor de ganado, lo providencial de su aparición llevó poco después a considerarle un enviado divino; de nombre desconocido, tres siglos después del episodio se le asignaron los de Martín Alhaja o Martín Malo, y cien años más tarde numerosos autores comenzaron a identificarle con San Isidro.

Los hechos históricos left|thumb|La península ibérica en 1210. A principios del , con la península ibérica inmersa en las guerras de Reconquista que enfrentaban a cristianos y musulmanes por el control del territorio, se fraguó una alianza entre los reyes Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón, que ayudados por cruzados europeos y auspiciados por el papa Inocencio III reunieron un considerable ejército con el que presentar batalla a las tropas almohades del califa de Al-Ándalus Muhammad An-Nasir, llamado Miramamolín. right|thumb|La batalla de Las Navas, lienzo de Francisco de Paula van Halen (). En julio de 1212 el ejército cristiano marchó desde Toledo hacia el sur hasta la actual provincia de Jaén con la intención de librar una gran batalla campal, pero desde su campamento en Castro Ferral encontró su avance detenido porque las tropas almohades dominaban las alturas del puerto de La Losa, terreno abrupto en el que las fuerzas cristianas veían limitada su capacidad de maniobra.

Ante los líderes cristianos se presentó entonces un pastor que se ofreció a buscarles un paso seguro y accesible a través de Sierra Morena por el que su ejército podría llegar hasta el enemigo sin ser advertido; tras la desconfianza inicial hacia el desconocido, éste guio efectivamente a las tropas cristianas, las cuales consiguieron llegar frente al campamento almohade, que fue contundentemente derrotado en la batalla de las Navas de Tolosa del 16 de julio de ese mismo año.

El pastor en las crónicas contemporáneas De la batalla, y de los hechos ocurridos los días anteriores, se conservan tres testimonios de otras tantas personalidades que hallándose presentes dejaron constancia escrita de los hechos: el arzobispo de Narbona Arnaldo Amalric omitió el episodio del pastor al relatar la batalla a Inocencio III,Arnaldo Amalric: Carta al papa Inocencio III, reproducida por Mondéjar en "Memorias históricas de la vida y acciones del rey D. Alonso el Noble", cap. CVI-CVIII. pero sí lo mencionaron el rey Alfonso VIII en su carta al papa, relatando: right|90px|De rebus Hispaniae.

y el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada en De rebus Hispaniae, quien escribió:

A lo largo de la primera mitad del otros cronistas, que no encontrándose presentes en la batalla recogieron las informaciones que les llegaron en su misma época, también hicieron mención del episodio: Lucas de Tuy escribió en Chronicon mundiLucas de Tuy: Chronicon mundi (c. 1236), págs. 414-415 de la edición de Julio Puyol; 456-457 de la ed. dig. que «apareció milagrosamente cierto hombre en trage de pastor de ovejas»; Alberico de Trois-Fontaines en Chronica AlbericiAlbéric de Trois-Fontaines: Cronica Alberici Monachi Trium Fontium (c. 1242), págs. 459-462. dejó anotado que «cierto varón silvestre enviado de Dios vino a ellos vestido y calzado de cuero de ciervo sin curtir (...) y los conduxo milagrosamente por camino fácil»; Juan de Osma relató en la Chronica latina regum Castellae que «envió entonces Dios bajo la apariencia de pastor a uno...», aunque más adelante añadió la noticia de un rumor: «Se cree por los que juzgan con rectitud que no era "un puro hombre", sino alguna virtud divina».Crónica latina de los reyes de Castilla (c. 1236), cap. 23.Juan Antonio Pellicer: Discurso sobre varias antigüedades de Madrid (1791), pág. 43-45, recopila los textos originales y traducciones de los contemporáneos.

Las alusiones al carácter divino de su intervención bien podrían interpretarse como una fórmula coloquial de los cronistas, bastante frecuente en sus escritos;Nótese la frecuencia con la que todos ellos aluden a Dios, el Señor, la gracia divina... en la misma línea escribieron los autores que basándose en gran parte en Jiménez de Rada y en Lucas de Tuy compusieron la Estoria de España de Alfonso X y las derivadas de ésta.Estoria de los godos (c. 1243), incluida en la Colección de documentos inéditos para la historia de España, vol. LXXXVIII, págs. 154-161. Primera crónica general: Estoria de España que mandó componer Alfonso el sabio, edición de Ramón Menéndez Pidal (1906), págs. 697-700: «un omne de pueblo, assaz vil de vestido et de persona... ca aquel omne que al rey don Alfonso viniera, como messaiero de Dios qui escoie las flaquezas del mundo, fue fallado que dixera verdad de tod en todo».Crónica de España que mandó componer.. el rey don Alonso el Sabio, transcrita por Florián de Ocampo (1541), fol. cccicvj: «mas como quier que les pastor parecía, çierto angel mensagero de Dios devia ser».

La leyenda

Primera aparición del nombre El personaje permaneció en el anonimato hasta principios del , cuando Gonzalo Fernández de Oviedo lo mencionó por primera vez bajo el nombre de Martín Alhaja (o Halaja), añadiendo a la historia el detalle de que el pastor había señalado el camino valiéndose de unas calaveras de vaca que los lobos le habían comido recientemente, y de que el rey castellano le había nombrado hidalgo y otorgado armas en premio por sus servicios, haciéndole así antecesor del linaje de los Cabeza de Vaca:

Nadie sabe de donde pudo sacar este cronista informaciones tan precisas trescientos años después de los hechos, pero su autoridad en materia histórica llevó a numerosos genealogistas e historiadores posteriores a dar por buena esta versión, entre ellos Argote de Molina,Gonzalo Argote de Molina: Nobleza del Andaluzia (1588), pags. 27-29. Sebastián de Covarrubias,Sebastián de Covarrubias: Tesoro de la lengua castellana o española (1611). Moreno de Vargas,Bernabé Moreno de Vargas: Discursos de la nobleza de España (1795), págs. 73-74. Francisco PiferrerFrancisco Piferrer: Nobiliario de los reinos y señoríos de España (1857), vol. I, pág. 72. o Andrés Cornejo,Andrés Cornejo: Apéndice al diccionario histórico, y forense del Derecho Real de España (1784), tomo II, págs. 363-366. que incluso habla de un privilegio según el cual los descendientes de Alhaja tenían derecho a ciertas prebendas; otros, como José Pellicer de Ossau,José Pellicer de Ossau: (1652). José Manuel Trelles VillademorosJosé Manuel Trelles Villademoros: Asturias ilustrada: primitivo origen de la nobleza de España, su antigüedad (1760), tomo II, págs. 13-14. o Luis Vilar y Pascual,Luis Vilar y Pascual: Diccionario histórico, genealógico y heráldico de las familias ilustres de la monarquía española (1859), vol. II, págs. 112-113. fecharon el origen de este linaje mucho antes, en tiempos de los visigodos.

Cabe señalar que el nombre de Martín Alhaja no era nuevo en la historia de España en la época de Fernández de Oviedo: ya circulaba en Cuenca la historia de otro Martín Alhaja que en 1177 había ayudado a las tropas cristianas a penetrar en la ciudad ocupada por los musulmanes, probablemente basada en la Estoria de Conca que un tal Giraldo, titulado canciller del rey, había escrito supuestamente en 1212.Giraldo, canciller del rey: . Posteriormente la crónica de Giraldo sería convincentemente refutada como apócrifa.Trifón Muñoz y Soliva: Historia de la muy noble, leal e impertérrita ciudad de Cuenca (1866), págs. 584-596.

Otros autores dejaron constancia de otro nombre atribuido al pastor: Martín Malo;Francesc Pi i Margall: Recuerdos y bellezas de España: Reino de Granada, pág. 86. a mediados del un personaje del mismo nombre tenía propiedades en Aceca, al norte de Toledo,Francisco de Rades y Andrada: Chronica de Calatrava (1572), págs. 47-48. aunque su participación en la batalla no está documentada; todavía una aldea de Guarromán, en la provincia de Jaén, lleva este nombre, pero hay que tener en cuenta que esta población fue fundada mucho más tarde, en tiempos de Carlos III.

Más recientemente, en 1980, José María de Areilza redactó un artículo periodístico en ABC en el que le asignaba el nombre de Martín Halaja y Gontrán,José María de Areilza: El pastor de Las Navas (1980). quizás ironizando sobre la ligereza de Fernández de Oviedo o confundiéndolo con la novela histórica de Francisco José Orellana, en la que el protagonista Gontrán es uno de los participantes en la batalla.Francisco José Orellana: Gontran el bastardo, ó, El pastor de las Navas: novela histórica (1853). thumb|right|160px|San Isidro Labrador.

Su identificación con San Isidro Otra hipótesis acerca del personaje es la que le identifica con el madrileño San Isidro Labrador.

Isidro, fallecido en 1172, fue enterrado en el cementerio de la iglesia de San Andrés de Madrid. El 1 de abril de 1212, tras haber tenido lugar dos revelaciones sobre su santidad, fue trasladado al interior del templo, donde fue venerado vox populi con la anuencia de la iglesia local. En 1562 el Concilio de Trento dispuso que fuera la Santa Sede quien tuviera potestad para decidir qué santos y qué reliquias debían ser veneradas,Concilio de Trento: La invocación, veneración y reliquias de los santos, y de las sagradas imágenes (1562). y la villa de Madrid, que por aquel entonces acababa de ser elegida como sede de la corte española firmemente católica de Felipe II y necesitaba de un santo autóctono,Sobre los motivos que tuvieron la villa y la corte para promover la canonización de Isidro, véase María José del Río Barredo: Madrid, urbs regia: la capital ceremonial de la Monarquía Católica (2000), págs. 93-118. comenzó los trabajos para la canonización;Leonor Zozaya Montes: Pesquisas documentales para narrar la historia de San Isidro (2010), apunta que los trabajos para su canonización empezaron en 1562. en 1593 se presentó la documentación ante Roma, en 1619 Isidro fue beatificado por Paulo V y en 1622 canonizado por Gregorio XV,Rationi congruit, bula de canonización de Isidro Labrador; la expedición de esta bula se retrasaría hasta 1724. celebrándose grandes fiestas en la villa con este motivo.Lope de Vega: Relación de las fiestas que la insigne villa de Madrid hizo en la canonización de San Isidro (1622).

En 1669 terminó la construcción de la capilla de San Isidro, adyacente a la iglesia de San Andrés, y los restos fueron trasladados a ella; en 1769 fue llevado a la iglesia de San Francisco Javier, después renombrada como Colegiata de San Isidro, junto con el cuerpo de María de la Cabeza, que había sido su esposa en vida; en 1936, al comienzo de la guerra civil, la colegiata sufrió un incendio en el que se perdieron numerosas obras de arte, aunque el cuerpo no sufrió daños por haber sido emparedado.

El antes y el después de la canonización Según relatan varios autores modernos,Jaime Bleda: Vida y milagros del glorioso S. Isidro el Labrador (1622), cap. XXIX.Jerónimo de Quintana: A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid: historia de su antigüedad, nobleza y grandeza (1629), libro II, cap. XXXI y XXXII. La descripción del arca en lib. I, cap. LII.José Antonio Álvarez Baena: Hijos de Madrid (1790), vol. II, págs. 423-428.Nicolás José de la Cruz: Vida de San Isidro Labrador, patrón de Madrid (1790), libro III, cap. III.