El asedio de Ostia tuvo lugar durante los meses de febrero y marzo del año 1497. En él se enfrentaron las tropas españolas, al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba; y las tropas al servicio del rey Carlos VIII de Francia, dirigidas por el navarro o vizcaíno Menaldo Guerri (cuyo nombre también se recoge como Menaldo Guerra, Menaut de GuerriMartín Fernández Navarrete, Miguel Salvá y Pedro Sainz de Baranda: Colección de documentos inéditos para la historia de España, 1854 (tomo 25, pg. 29): "La osadía de Menaldo Guerra, navarro según unos y vizcaíno según el traductor de la Vida del Gran Capitán, escrita en latín, llegó en 1497 al punto de sorprender el castillo de Ostia a la embocadura del Tíber, sin permitir que por el río subieran víveres a Roma. Tenía aterrada aquella ciudad y sus cercanías, y habiéndose burlado de cuanta gente envió contra él Alejandro VI, fue el Gran Capitán con la suya a combatirle, y habiéndole rendido le entró en Roma atado y montado en un caballo negro. Tomaso Costa: Del Compendio della Istoria del reyno de Napoli de Pandolfo Collenuccio etc. in Venetia. 1613 lib. 8, pg. 381. Menaldo Guerra de Navarra, famoso pirata, etc. Zurita, tomo 5, lib. 3, del rey D. Fernando, cap. 1, pag. 116, año de 1497; pero le llama Menaut de Guerri, y añade que el Gran Capitán aseguró la vida a todos los vencidos. El poeta Cantalicio le llama francés en sus versos." o Menaldo AguirreMiguel Ángel Ladero Quesada, Lecturas sobre la España histórica, 1998, pg. 78: "... dominaba todavía la plaza una guarnición del rey de Francia; pero sus componentes eran vizcaínos, según se encargó de manifestar a Gonzalo su capitán, Menaldo Aguirre: decidle que se acuerde de que todos somos españoles, y que no la ha con franceses sino con español, y no castellano sino vizcaíno (L. M. de Lojendio, Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), Madrid, 1942".).

Antecedentes

Después de la importantísima victoria de la Liga de Venecia en Atella, casi todas las ciudades tomadas por los franceses habían sido devueltas a Fernando II de Nápoles, pero el puerto de Ostia, que se encontraba en la desembocadura del Tíber y que formaba parte de Roma, había sido tomado por los franceses al principio de la guerra, y el rey Carlos VIII le había prometido al papa que cuando terminase la guerra le sería devuelto. Pero el rey de Francia no llegó a cumplir su promesa, por lo que el papa Alejandro VI, que era español, pidió a su compatriota, el Gran Capitán, que fuese a Ostia y que le pidiera a los franceses la devolución del puerto al papa.

Así lo hizo y se presentó en las murallas de la ciudad portuaria el 20 de febrero de 1497. Reclamó la ciudad a su gobernador, diciéndole que cumpliese la promesa francesa por orden de Alejandro VI. Pero todo esto fue inútil; los franceses no parecían dispuestos a entregar la ciudad. Viendo esta situación Don Gonzalo puso la ciudad en sitio.

El asedio

La ciudad estaba defendida por tropas sin escrúpulos y forajidos, pero todos ellos de gran coraje, además de que la plaza era muy fuerte. Después de ver con detalle las murallas de la plaza, el Gran Capitán dispuso el sitio, con mil soldados de infantería, 300 jinetes y con varias piezas de artillería. Los cañones los puso en una elevación al sur de la plaza. Empezaron a abrir fuego sobre la muralla, hasta que después de cinco días se abrió una brecha, por la cual los 1.300 hombres se lanzaron al ataque sobre las tropas francesas.

Los franceses combatían con valor y tesón, pero en ese momento Garcilaso de la Vega (padre), el embajador de Castilla en el papado, lanzó su ataque por el lado contrario. Después de este segundo ataque, el vizcaíno y sus tropas francesas hincaron la rodilla y se rindieron, con la condición y promesa de que les respetasen la vida.

Entrada en Roma y visita con el papa

Después de esta victoria, Gonzalo Fernández de Córdoba entró victorioso en Roma y la multitud le aclamo como "libertador", detrás de él venía encadenado Guerri; escena que se parecía mucho a la que sufrió Vercingétorix al entrar encadenado por Cesar también en Roma. Ya en la Basílica de San Pedro Don Gonzalo le presentó al papa el prisionero de guerra, Alejandro VI se acercó y le dio un beso en la frente por sus servicios al papado. Acto seguido le premió sus servicios con la rosa de oro, que era la máxima distinción que entregaba el papado, normalmente el papa, cada año a su mejor servidor.

Al marcharse hubo una escena violenta. Alejandro VI estaba dolido con los Reyes Católicos. Don Gonzalo le dijo que no se olvidase los servicios prestados, y que todavía tenía en mente las palabras que el sumo pontífice le había dicho no hacía mucho tiempo:

Don Gonzalo siguió diciéndole:

Después de esto el Gran Capitán se retiró y partió hacia Sicilia, como virrey que era.

El padre jesuita Abarca escribió:

Bibliografía

Academia de Infantería. Historia Militar. Segundo curso. Guadalajara, 1945. Página 161. César Silió Cortés. Isabel la Católica. Espasa-Calpe. Madrid, 1973. Página 348.

Notas

Enlaces externos Que el Gran Capitán tomó a Ostia, y la restituyó a la Iglesia: y de su vuelta al reino (en Jerónimo Zurita, Historia del rey don Fernando el Católico: de las empresas y ligas de Italia - Libro III). Gran enciclopedia militar: Conquista del puerto de Ostia Conquista del puerto de Ostia

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