Rudolf Wolters (3 de agosto de 1903 – 7 de enero de 1983) fue un arquitecto y funcionario del gobierno alemán, conocido por su asociación con el arquitecto y oficial del Tercer Reich Albert Speer. Amigo y subordinado de Speer, Wolters recibió los muchos papeles que fueron contrabandeados fuera de la prisión de Spandau por Speer mientras estuvo encarcelado allí y se los guardó hasta que fue liberado en 1966. Tras la liberación de Speer, la amistad se deterioró lentamente, pues Wolters se oponía firmemente a culpar, como Speer había hecho, a Hitler y otros nazis por el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial; por ello, no se vieron la década previa a la muerte de Speer en 1981.

Wolters, quien nació en una familia católica de clase media en el pueblo alemán de Coesfeld, obtuvo su doctorado en arquitectura de la Universidad Técnica de Berlín, donde forjó una estrecha amistad con Speer mientras era estudiante. Tras recibir su doctorado, tuvo dificultades para encontrar empleo antes del ascenso nazi al poder. De 1933 a 1937, trabajó para el Deutsche Reichsbahn. En 1937, Speer lo contrató como jefe de departamento y Wolters tomó pronto mayores responsabilidades en el plan de Hitler para la reconstrucción de Berlín a gran escala. Cuando Speer fue nombrado ministro de Producción Armamentística y de Guerra en 1942, Wolters se trasladó a su departamento, donde permaneció como un asociado cercano.

Luego de la acusación y encarcelamiento de Speer por crímenes de guerra, Wolters siguió apoyándolo. Además de recibir y organizar las notas clandestinas de Speer en Spandau, que más tarde sirvieron como la base de sus best sellers de memorias, Wolters recaudó dinero silenciosamente para Speer. Estos fondos fueron empleados para sostener a la familia de Speer y para otros propósitos, según las directivas que Wolters recibía de su antiguo jefe. Tras la liberación de Speer en 1966, su amistad se deterioró progresivamente, hasta que ambos quedaron tan enojados que Wolters permitió en 1980 la publicación de unos papeles que demostraban el conocimiento de Speer sobre la persecución de los judíos.

Wolters participó en la reconstrucción de Alemania Occidental después de la Segunda Guerra Mundial. Así, entre muchos otros proyectos, reconstruyó su pueblo natal Coesfeld. Wolters escribió varios libros arquitectónicos durante la guerra, así como una biografía de Speer.

Primeros años Wolters nació en una familia católica en Coesfeld, Alemania, el 3 de agosto de 1903, de un arquitecto que se había casado con la hija de un maestro carpintero en el negocio de la construcción naval. En sus memorias publicadas en privado, Segmentos de una vida, describió a su padre como «un hombre serio, consciente y diligente, siempre preocupado por el futuro». Wolters consideraba a su madre como “«una mujer muy práctica, llena de entusiasmo por la vida que, en tiempos difíciles, solo pensaba en servir un delicioso asado, sin reconocer que era carne de caballo». Wolters pasó una infancia generalmente feliz, puntuado por el caos de la Primera Guerra Mundial y por una enfermedad que llevó a que durante un año fuera educado en casa por dos curas. thumb|left|El antiguo fachada norte de la Universidad Técnica de Berlín, que fue considerablemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial y fue remplazada por una fachada moderna en los años 1960.

Tras aprobar su Abitur o examen de escuela secundaria, comenzó sus estudios de arquitectura en la Universidad Técnica de Múnich en 1923. Wolters se percató de la atmósfera politizada de sus años de estudiantes, al sostener “mi libertad académica comenzó, se podría decir, con el sonido de los tambores: el Putsch de Hitler y sus consecuencias para nosotros, los estudiantes, muchos de los cuales estaban de acuerdo con él." El propio Wolters admitió que estaba en amplia simpatía con los objetivos del Partido nazi, aunque nunca vio necesidad de unirse al Partido.

En 1924, Wolters conoció a Albert Speer, que era un año menor. Wolters se trasladó a la Universidad Técnica de Berlín ese año, seguido por Speer en 1925. Wolters buscó estudiar con el profesor Hans Poelzig, pero no había espacio en el curso para el estudiante recién transferido. En su lugar, Wolters estuvo en la clase de Heinrich Tessenow, al igual que Speer. Wolters obtuvo su grado en 1927 y su doctorado en la misma universidad dos años más tarde. En la competencia por el mejor de la clase, Wolters terminaba generalmente segundo después de Speer. La graduación de Wolters coincidió con el inicio de la Gran Depresión y tuvo gran dificultad para encontrar trabajo, por lo que finalmente se conformó por un puesto sin paga en la sede del Deutsche Reichsbahn en Berlín en 1930. Al perder ese trabajo el año siguiente, Wolters aceptó una posición en la división de planificación urbana del Transiberiano en Novosibirsk.

Era nazi En 1933, Wolters regresó a Berlín, donde trabajó brevemente como asistente en la oficina de Speer antes de retornar al Deutsche Reichsbahn, esta vez, en un trabajo pagado. Speer había forjado una estrecha amistad con Hitler y, a fines de 1936, Speer informó a Wolters que el mandatario pronto lo nombraría Generalbauinspektor (GBI) o Inspector general de construcción para la capital del Reich y le sugirió que renunciara a su trabajo en el ferrocarril y fuera a trabajar con él nuevamente. Wolters así lo hizo y empezó a trabajar en la oficina del GBI en enero de 1937 como jefe de departamento en la Oficina de Planificación. Wolters fue uno de varios asistentes jóvenes y bien pagados de Speer en el GBI, que fueron colectivamente apodados el «Kindergarten de Speer». La mayoría de los kindergarteners no eran miembros del Partido nazi, dado que Speer consideraba que los deberes del Partido interferían con las horas de trabajo y se esperaba que los kindergarteners trabajaran largas horas. Speer tenía el permiso de Hitler para contratar a no nazis, por lo que el GBI se convirtió en algo así como un santuario político.

thumb|Un modelo del plan de Speer para Berlín, centrado en la Prachtstrasse.

Posteriormente, Wolters escribió sobre sus impresiones en esta época:

La mayor parte del trabajo de Wolters en el GBI estaba relacionada con el plan de Hitler para la reconstrucción de Berlín a gran escala. El mandatario había puesto a Speer a cargo de este plan. La pieza central del esquema era un gran boulevard, de 4,8 km de largo, denominado por Speer Prachtstrasse (calle de la Magnificencia) o "Eje Norte-Sur", para el cual delegó la responsabilidad del diseño principal a Wolters. Wolters también era responsable de los anillos de transporte en el nuevo Berlín, de los museos y de la oficina de prensa del GBI. En 1939, Wolters se hizo responsable de la parte arquitectónica de la revista Die Kunst im Deutschen Reich(Arte en el Reich alemán).

Wolters hizo varios viajes al exterior en relaciones con sus labores para el GBI. Visitó Estados Unidos para estudiar sistemas de transporte avanzados y París para la exposición internacional de 1937. En 1939, Joseph Goebbels lo nombró comisionado de exhibiciones. Wolters se hizo cargo de organizar exhibiciones arquitectónicas alemanas presentadas en otros países. Hasta 1943, Wolters viajó a otras capitales europeas y, además de sus funciones como comisionado, reunió inteligencia política. A su regreso, Wolters compartió sus impresiones con Speer y algunas de sus ideas llegaron a oídos de Hitler.

En 1940, Wolters, diarista desde hacía tiempo, sugirió a Speer que empezara a llevar una Chronik o crónica de las actividades del GBI. Speer estuvo de acuerdo e instruyó a los jefes de departamento para que enviaran insumos para la Chronik de forma regular. Entre otros asuntos, la Chronik detalló la responsabilidad del GBI en administrar una enmienda de 1939 de las Leyes de Núremberg que permitía a los propietarios arios desalojar a sus inquilinos judíos prácticamente sin previo aviso. Por ejemplo, la entrada para agosto de 1941 incluía esta información: «Según una directiva de Speer, se está iniciando una demanda para desalojar unos quinientos mil pisos judíos». La entrada de noviembre anotó que «aproximadamente 4.500 judíos fueron evacuados». Los judíos desposeídos fueron enviados a los territorios ocupados, con los periódicos informando, según las indicaciones de Goebbels: «En los últimos días, muchos judíos han abandonado Alemania a toda prisa, dejando deudas detrás de ellos».

En 1941, Wolters recibió la tarea adicional de establecer una sección especial de la editorial gubernamental que se especializara en trabajos de arquitectura. Wolters escribió varios libros sobre las obras arquitectónicas del Tercer Reich. Rechazó la idea de que la arquitectura nazi era una imitación de modelos clásicos: «Quienes hablan de neoclasicismo no han entendido el espíritu de nuestros edificios».

thumb|left|Wolters (a la derecha) en una exhibición en Lisboa en 1942, junto con Speer y el presidente de Portugal.

En febrero de 1942, tras la muerte de Fritz Todt, Hitler nombró a Speer ministro de producción armamentística y de guerra. Wolters siguió a Speer a su nuevo ministerio, donde se convirtió en jefe del Departamento de Cultura, Medios y Propaganda en la Organización Todt. Wolters continuó escribiendo su Chronik desde su nuevo cargo. En diciembre de 1943, Speer puso a Wolters a cargo de planificar la reconstrucción de las ciudades alemanas bombardeadas. Wolters organizó un grupo de trabajo de unos veinte arquitectos y planificadores urbanos, mayormente del norte de Alemania. El trabajo de este grupo, conocido como el Arbeitsstab Wiederaufbauplanung(Grupo de trabajo para la planificación de la reconstrucción), formaría la base para la reconstrucción real de la Alemania de la posguerra. Speer, quien autorizó el grupo, vio una oportunidad para hacer más habitables las ciudades alemanas en la edad del automóvil. El grupo buscó soluciones que usarían el sistema de calles existente antes que los grandes bulevares ceremoniales comunes en la planificación urbanística nazi. Además, el Arbeitsstab emitió directrices amplias que iban desde el ancho de las avenidas que llevaban las líneas de los tranvías hasta el ratio de asientos de teatro por habitante..

Wolters raramente se reunió con Hitler y solo en la compañía de otros miembros de la oficina de Speer. Posteriormente, registró: La secretaria veterana de Wolters, Marion Riesser, era medio judía y Wolters la protegió durante toda la guerra. A fines de 1944, les llegaron noticias de que quienes quedaban con ascendencia judía serían utilizados como carne de cañón. Wolters se reunió con Riesser y otros tres medio judíos en las organizaciones de Speer para decirles que si era necesario (aunque no lo fue), los cuatro serían transferidos a fábricas de guerra esenciales donde estarían a salvo. Wolters les dijo: «con la ayuda de Albert Speer se puede hacer cualquier cosa».

En febrero de 1945, cuando el régimen nazi colapsó, Speer instruyó a Wolters a llevar a otros oficiales de alto rango a su departamento, incluyendo a Heinrich Lübke, e instalar oficinas en el norte de Alemania para trabajar en viviendas prefabricadas a gran escala. Speer esperaba unírseles, pero no entonces, puesto que anticipó que los Aliados querrían usar su experiencia en la reconstrucción de Alemania. Esto no llegó a suceder: Speer fue arrestado y acusado de crímenes de guerra.

Posguerra Trabajo arquitectónico thumb|El Hotel Königshof, Bonn.