Las orquestas de prisioneros tenían como función hacer de la música y el canto parte integral de la vida diaria de los campos de concentración y de exterminio que conformaron el complejo concentracionario del Tercer Reich entre 1933 y 1945. El papel y las funciones de la música en los campos no ha sido aun suficientemente investigado. Mientras que para los prisioneros el disponer de su propia música era una forma más de ayudarse en la lucha por la supervivencia, para los SS la música y el canto era una forma más de humillar a sus prisioneros, un medio más para destruir la voluntad de resistencia y un recurso más para el terror cotidiano. La orquesta también cumplía una función lúdica al tener que tocar ante las visitas oficiales que recibía el campo. Los conciertos de la orquesta de prisioneros. Los conciertos, además, han servido para confundir sobre la vida diaria real en los campos y dar pábulo a ciertos argumentos escépticos.

Por otra parte, los compositores y escritores de canciones que pasaron por los campos tuvieron la ocasión de relatar en ciertas canciones las condiciones inhumanas que hubieron de sufrir, por ejemplo en la Dachaulied. La mayor muestra del poder sugestivo de la música para los prisioneros podemos encontrarla en la mundialmente célebre Soldados del pantano.

Función de la música en los campos El papel de la música y las orquestas de los campos es ambivalente puesto que las canciones servían también como una especie de ayuda a la supervivencia, ayuda que los prisioneros podían prestar de forma voluntaria o más o menos a escondidas. Cantar sus propias canciones o la composición de música propia en caso de no haber recibido órdenes específicas al respecto de la jefatura del campo conllevaba severos castigos en caso de ser descubiertos por los SS. Krapp presenta en su libro 'Frauenstimmen: Musiker erinnern an Ravensbrück (“Voces de mujer: las músicas recuerdan Ravensbrück”) las vidas de 140 mujeres músicas del campo de concentración para mujeres de Ravensbrück. En el libro se habla también de cómo lograron superar las barreras lingüísticas y culturales y de cómo pudieron mantener sus identidades y dignidades personales.Rezension zu Gabrielle Knapp: Frauenstimmen. Musikerinnen erinnern an Ravensbrück, comprobado el 31 de octubre de 2009

Los SS utilizaban las orquestas de los campos y las canciones como recurso para su humillación, quebrar sus voluntades y para torturarlos. Tanto la música que ponían por megafonía como las canciones que obligaban a cantar a los prisioneros mientras marchaban (generalmente en el camino hacia y desde el trabajo forzado ) eran una manifestación del poder que tenían los SS que gobernaban el campo. La orquesta tocaba también durante las ejecuciones públicas para obligar a los prisioneros a escuchar ciertas canciones cuidadosamente escogidas. A veces la orquesta de prisioneros tenía que tocar a la llegada de trenes de deportación para que los recién llegados no sospecharan nada y caminaran sin resistencia hacia las cámaras de gas. Las orquestas tocaron también para las visitas que recibieron ciertos campos de concentración, lo que ayudó a engañar a algunas de ellas, en concreto a las extranjeras, sobre la verdadera función de los campos. Los cánticos que llegaban desde algunos de estos campos hicieron que algunos ciudadanos se formaran una impresión positiva de ellos. Se sabe que llegaron a usarse a orquestas de prisioneros para que con su música taparan los gritos de los prisioneros introducidos en la cámara de gas, pero no hay un acuerdo generalizado entre los expertos. El papel de las orquestas de prisioneros y el uso que se les daba todavía no ha sido investigado en profundidad.

Campo de concentración de Auschwitz

Debido al gran número de subcampos en Auschwitz llegó a tener también seis orquestas de prisioneros. Había una orquesta compuesta por mujeres y otras cuatro o cinco de hombres, una de ellas la llamada “Orquesta gitana”. “La orquesta de mujeres” llegó a alcanzar un nivel muy superior a las de los hombres. La orquesta tenía que tocar todos los días por la mañana y por la tarde cuando los prisioneros marchaban hacia el trabajo o regresaban del mismo.

Orquesta femenina

thumb|Anita Lasker-Wallfisch, una de las pocas músicos de la Orquesta de Mujeres de Auschwitz que sigue viva. (Imagen tomada en 2007) La Orquesta femenina de Auschwitz fue creada bajo los auspicios del comandante del campo, Josef Kramer y contó con la SS-Oberaufseherin María Mandel como valedora. La orquesta contaba con un barracón especial con suelo de madera y una estufa para los instrumentos musicales y las músicos.

Los domingos la orquesta tenía que dar conciertos orquestales para los SS. Entre su público estaba por ejemplo Josef Mengele, gran amante de la música clásica, y con frecuencia el propio Josef Kramer. La orquesta femenina tocaba a las puertas del campo para la entrada y salida de los comandos de trabajo.

Cuando alguna de las músicos enfermaba recibía unos cuidados mucho mejores que el resto de prisioneros. Entre las miembros de la orquesta había algunas muy célebres, como Anita Lasker-Wallfisch (chelo), Alma Rosé (viola), Esther Bejarano (acordeón) y Fania Fénelon (piano y canto). La historia de la orquesta femenina de Auschwitz aparece en novelas, documentales, dos largometrajes (de 1980 y 1992) y una ópera.

Orquesta masculina

En enero de 1941 se creó una orquesta masculina de prisioneros en el campo de concentración de Auschwitz en la que al principio no se admitía a judíos. A diferencia de la orquesta femenina, la mayoría de los músicos de esta orquesta eran profesionales. Cuando en octubre de 1944 los soviéticos empezaron a estar cerca del campo todos los músicos aptos para caminar fueron transportados hacia el interior del Reich.

Uno de los directores de la orquesta masculina de Auschwitz fue el director y compositor polaco Adam Kopycinski, quien con el tiempo llegaría a ser el director de la Filarmónica de Varsovia. Definió así la función de la orquesta de prisioneros:

Campo de exterminio de Treblinka

En 1942 el músico polaco de jazz Artur Gold fue deportado a Treblinka. El segundo al mando del campo Kurt Franz lo reconoció al bajar del tren de deportación, lo apartó de la selección para las cámaras de gas y le obligó a formar una orquesta. Esta orquesta, dirigida por Gold, estaba formada por unos 10 músicos que gracias a los ensayos quedaban relevados de cualquier otro trabajo. Más adelante hubieron de vestir unos trajes de seda blanca y azul con pajaritas de gran tamaño. La orquesta de prisioneros a veces debía tocar música de opereta junto a las cámaras de gas para ocultar los gritos que salían de las mismas.Ernst Klee: Das Kulturlexikon zum Dritten Reich. Wer war was vor und nach 1945. S. Fischer, Frankfurt am Main 2007, ISBN 978-3-10-039326-5 Durante el recuento de la tarde la orquesta tocaba marchas y canciones populares polacas y yiddish. La orquesta de Artur Gold debía tocar también en eventos importantes de las SS.Landgericht Düsseldorf: Treblinka-Prozess-Urteil vom 3. September 1965, 8 I Ks 2/64, enlace comprobado el 31 de octubre de 2009

En 1943 la orquesta de prisioneros tocaba en combates de boxeo, pequeñas piezas teatrales y en espectáculos de danza que tenían lugar en el campo Declaración del superviviente de Treblinka Samuel Willenberg a la pregunta de en qué circunstancias había música en el campo de exterminioSamuel Willenberg: Treblinka Lager. Revolte. Flucht. Warschauer Aufstand. S. 223. Unrast-Verlag, Münster 2009, ISBN 978-3-89771-820-3 S. 223 “’’Era un disparate. La orquesta tocaba junto a las ventanas del comedor mientras los alemanes almorzaban. Tocaban después del recuento de la tarde, después de haber sido apaleados. Cantábamos la canción “Góralu, cy ce ni źal…” para que la oyeran desde las granjas de la zona, para que supieran que había gente viva allí, para que los granjeros dijeran “mira cómo cantan”. Los alemanes nos decían “‘¡Más fuerte!”. Entre los músicos de Gold estaba un chico de 14 años, Edek, que llegó al campo con su acordeón y fue apartado en la selección para la cámara de gas.Willenberg: Treblinka Lager. S. 144Richard Glazar: Trap with a Green Fence: Survival in Treblinka. S. 117. Northwestern University Press, 1995. ISBN 0-810-111691 (En inglés) Kurt Franz hizo que Gold utilizara una canción de Walter Hirsch biografía de Jerzy Peterburski recuperada el 31 de octubre de 2009 (Inglés) para componer el que sería conocido como el himno de Treblinka, “Fester Tritt”. Esta canción se tocaba varias veces tras el recuento de la mañana y el de la tarde.

Campo de concentración de Dachau

thumb | "Arbeit macht frei”: lema del campo de concentración y estribillo de la “Dachaulied” (“Aquí Dachau”) En el campo de concentración de Dachau ya en 1938 había una orquesta ilegal de prisioneros, pero en 1941 los SS crearon el “Kommando Lagermusik”, el comando musical del campo. Este comando daba conciertos ante los prisioneros durante los fines de semana, a veces incluso durante sesiones de tortura. El repertorio estaba compuesto por canciones, coros y también obras pertenecientes a ritos que aportaban prisioneros que eran sacerdotes. Memorial de Dachau. PDF Herbert Zipper, un profesor de música, director y compositor austríaco, fue deportado a Dachau en mayo de 1938 junto a Jura Soyfer, donde ambos crearían la Dachaulied, la “canción de Dachau”. La ‘’Dachaulied’’ es una canción de marcha y de resistencia en la que entre líneas podemos llegar a entrever las inhumanas condiciones del campo. El autor de la letra incluyó el lema del campo (Arbeit macht Frei) en el estribillo de la canción. La canción hablaba de la vida de los prisioneros, sin crítica evidente. Los prisioneros carecían de material para escribir, así que Zipper compuso de memoria una melodía para el texto de Soyfer y se lo enseñó a dos prisioneros guitarristas y a un violinista.

Campo de concentración de Ravensbrück

KZ Ravensbrück es un caso muy especial porque las prisioneras del mismo se negaron a tocar para las SS o las “necesidades” del campo. Para muchas de las mujeres deportadas al Ravensbrück la música y el canto eran una ayuda fundamental para la supervivencia siempre y cuando fuera una actividad voluntaria y secreta. Las canciones eran un enlace con sus vidas anteriores, con los recuerdos de sus familias y sus fiestas. Entre las canciones creadas en Ravensbrück encontramos creaciones propias y adaptaciones de canciones conocidas. Algunas mujeres habían estudiado música y eran músicas profesionales. Diez mujeres pusieron letra a canciones y piezas musicales compuestas en el propio campo. Siempre en secreto, en Ravensbrück tuvieron lugar conciertos, en los que aquellas mujeres lograron un sentimiento de unión y de protección de la identidad personal y de la dignidad superando las barreras lingüísticas y culturales. Las mujeres de Ravensbrück lograron tener música y canciones para ellas y no para las SS

Campo de concentración de Buchenwald thumb|Tras el asesinato de Ernst Thälmann los prisioneros políticos de KZ Buchenwald organizaron reuniones secretas en su honor. Poco después de la apertura de KZ Buchenwald los SS organizaron una orquesta con músicos Sinti y Roma dirigidos por un clarinetista de origen checoslovaco. La orquesta de prisioneros tocaba cada mañana y cada tarde en la Appellplatz con la partida y la llegada de los comandos de trabajo. Por la megafonía del campo ponían con frecuencia canciones de Zarah Leander. Había también un cuarteto musical secreto dirigido por Hewitt Maruzice y el músico de jazz Jiri Zak. Por este campo pasaron también músicos célebres como Jura Soyfer, Hermann Leopoldi, Fritz Löhner-Beda y el actor Paul Morgan.