Juan Brito Martín (Tinajo, Lanzarote, 1919-Arrecife, 14 de febrero de 2018) fue un artesano, alfarero, etnógrafo, folclorista, investigador y ecologista español. Desarrolló una amplia labor de recuperación, estudio y conservación del patrimonio histórico, arqueológico, etnográfico y folclórico de Lanzarote.

Fue distinguido con la Medalla de Oro de Canarias en 2003 y con el título de Hijo Predilecto de Lanzarote en 2013, convirtiéndose en la primera persona que recibió esta última distinción en vida.

Biografía

Nació en 1919 en el paraje del Peñón del Indiano, en el municipio de Tinajo, donde pasó su infancia dedicado al pastoreo y a las labores agrícolas. No tuvo acceso a la enseñanza reglada durante sus primeros años y no fue hasta 1938, durante el servicio militar, cuando asistió por primera vez a la escuela y obtuvo el certificado de estudios primarios.

A partir de entonces emprendió una intensa formación autodidacta centrada en la historia, la arqueología, la etnografía, la artesanía y las tradiciones populares de Lanzarote. En 1951 comenzó a trabajar la alfarería tradicional y, desde 1953, compatibilizó esta actividad con el oficio de taxista.

Fue nieto y discípulo de Dorotea de Armas Curbelo, considerada una de las últimas loceras tradicionales de Lanzarote, de quien aprendió las técnicas de modelado manual y cocción propias de la cerámica popular insular.

En 1958 descubrió en la zona de Punta de Papagayo un antiguo nivel marino con varias concentraciones de fósiles. A partir de entonces inició una intensa labor de prospección, documentación y defensa del patrimonio arqueológico, paleontológico y etnográfico de la isla, actividad que marcaría el resto de su trayectoria.

Su esposa, Isabel Paz Arrocha, falleció en 2017. Juan Brito Martín murió en Arrecife el 14 de febrero de 2018, a los 98 años.

Arqueología y defensa del patrimonio

A partir de finales de la década de 1950 desarrolló una intensa actividad de prospección arqueológica y de defensa del patrimonio histórico de Lanzarote. Participó en el descubrimiento, documentación y protección de numerosos yacimientos prehistóricos e históricos, colaborando con investigadores y denunciando el expolio de restos arqueológicos.

En 1960 colaboró como guía y conocedor del territorio con el arqueólogo Elías Serra Ràfols en las excavaciones de la antigua sede episcopal de San Marcial de Rubicón. Los trabajos permitieron documentar la Necrópolis de la Ciudad de Rubicón, restos del Castillo de Juan de Bethencourt y el Pozo de San Marcial, vinculados a los primeros asentamientos europeos permanentes en Canarias.

En 1962 recuperó una estela basáltica prehispánica procedente de Zonzamas que iba a ser trasladada fuera de la isla y colaboró con las autoridades para impedir el expolio de numerosos materiales arqueológicos del Malpaís de la Corona, que posteriormente pasaron a formar parte de las colecciones del antiguo Museo Arqueológico y Etnográfico de Arrecife, hoy Museo de Historia de Lanzarote.

En 1963 propuso al Cabildo Insular de Lanzarote la creación del Museo del Campesino, iniciativa que posteriormente contó con el respaldo de César Manrique y cuya materialización comenzó en 1967.

Entre 1971 y 1984 desempeñó el cargo de guarda del Patrimonio Histórico-Artístico del Ministerio de Educación y Ciencia. Simultáneamente fue nombrado por el Cabildo de Lanzarote vigilante de las Normas Complementarias y Subsidiarias de Planeamiento Insular, desde donde impulsó la protección del paisaje lanzaroteño, denunció construcciones ilegales y promovió la conservación de la arquitectura tradicional de la isla.

Confeccionó un mapa arqueológico de Lanzarote con la localización de 46 yacimientos y realizó estudios sobre los asentamientos prehispánicos, los sistemas tradicionales de captación de agua y la evolución de la molienda, desde los machacadores y las lajas frotadoras hasta los molinos de mano, las tahonas y los molinos históricos.

En 1980 localizó la antigua mareta aborigen de Zonzamas, cuya capacidad estimó entre 2500 y 3000 pipas de agua. Asimismo recopiló centenares de topónimos tradicionales de Lanzarote y reunió una importante colección documental y etnográfica sobre Teguise, antigua capital insular, integrada por documentos históricos, armas, pinturas, piezas de orfebrería y otros objetos de interés patrimonial.

Protección arquitectónica y paisajística

En 1963 propuso al Cabildo Insular de Lanzarote la creación de un museo dedicado a la cultura campesina de la isla. La iniciativa fue respaldada posteriormente por César Manrique y culminó con la creación del actual Casa-Museo del Campesino.

Al año siguiente, el Ayuntamiento de Arrecife le cedió una vivienda en el barrio de Titerroy, donde instaló un pequeño museo dedicado a la conservación y divulgación del patrimonio histórico y etnográfico de Lanzarote.

En 1970 colaboró con el arquitecto Luis Alemany en los trabajos de restauración de la villa histórica de Teguise y del castillo de Guanapay.

Entre 1971 y 1984 desempeñó el cargo de guarda del Patrimonio Histórico-Artístico del Ministerio de Educación y Ciencia. Ese mismo año fue nombrado por el Cabildo de Lanzarote vigilante de las Normas Complementarias y Subsidiarias de Planeamiento Insular, participando en la protección del paisaje y del patrimonio arquitectónico de la isla mediante la vigilancia de las construcciones ilegales y la conservación de la arquitectura tradicional.

En 1972 donó parte de su colección arqueológica y etnográfica al museo instalado en el Castillo de San Gabriel, origen del actual Museo de Historia de Arrecife.

Durante la década de 1970 impulsó diversas iniciativas de conservación del paisaje insular, entre ellas la protección de los campos de lava, la denuncia de ocupaciones ilegales de espacios naturales, la promoción del encalado tradicional de las viviendas y la retirada de carteles publicitarios de carreteras y espacios abiertos, contribuyendo a preservar la imagen característica de Lanzarote.

Artesanía y etnografía

Juan Brito desarrolló una intensa actividad como artesano e investigador de la cultura tradicional de Lanzarote. Como alfarero, recuperó las técnicas de la cerámica popular insular aprendidas de Dorotea de Armas Curbelo, una de las últimas loceras tradicionales de la isla. Elaboró recipientes de uso doméstico, reproducciones de piezas prehispánicas y diversas obras de carácter artístico, entre las que destacan los conjuntos escultóricos La mitología de la princesa Ico, integrado por veinticinco figuras de barro, y una recreación del antiguo obispado del Rubicón, formada por veinte figuras.

Desde 1980 una selección de sus obras permaneció expuesta de forma permanente en el Museo de Historia de Arrecife.

Además de la alfarería, practicó la cestería tradicional utilizando caña, pírgano, paja de trigo, junco y palma. También trabajó la piedra, con la que elaboró molinos, pilas, morteros y otros utensilios, y la madera, reproduciendo aperos agrícolas, arados, cangas, serones, medidas tradicionales, sillas y diversos objetos de la cultura material campesina.

Su labor etnográfica abarcó el estudio y la documentación de la agricultura, la ganadería, la alfarería, los sistemas tradicionales de molienda, el transporte mediante camellos, las medidas de trueque, la arquitectura popular, la indumentaria campesina, los sistemas de captación y aprovechamiento del agua y la toponimia insular. Asimismo recopiló una importante colección de documentos, fotografías, herramientas y objetos relacionados con la historia y las tradiciones de Lanzarote, especialmente de la antigua capital, Teguise.

Folclore

Juan Brito desempeñó un papel destacado en la recuperación y difusión del folclore tradicional de Lanzarote. En 1964 fundó el grupo Titerroygatra, que un año más tarde adoptó el nombre de Los Campesinos. La agrupación recuperó la indumentaria tradicional del campesinado lanzaroteño y contribuyó a la conservación y divulgación de la música, los bailes y las costumbres populares de la isla.

Participó en la recuperación, recreación y difusión de diversas manifestaciones del folclore insular, entre ellas el baile de la Saranda, la Isa del Barbecho, distintas malagueñas tradicionales y otras piezas del repertorio musical lanzaroteño, de las que recopiló letras, melodías y coreografías.

Asimismo fundó el primer centro cultural del barrio de Titerroy, desde el que impulsó la formación de grupos infantiles, murgas y comparsas, y promovió actividades relacionadas con la cultura popular y las tradiciones insulares.

También colaboró en la recuperación de celebraciones tradicionales como las romerías de Mancha Blanca y de San Ginés, contribuyendo a la revitalización de algunas de las principales fiestas populares de Lanzarote.

En 1977 fue nombrado socio de honor del Institutum Canarium, institución científica internacional dedicada al estudio interdisciplinar de la historia, la arqueología, la antropología y las culturas de las islas Canarias y del noroeste de África.

Publicaciones

Juan Brito fue autor de diversas obras dedicadas a la historia, la etnografía, el folclore y la cultura tradicional de Lanzarote. Entre sus publicaciones destacan:

Mitología de la princesa Ico. Coplas y canciones (1999). Sorondongos de Lanzarote (2010).

Asimismo publicó numerosos cuadernos y separatas dedicados a distintos aspectos del patrimonio histórico y etnográfico de la isla, entre los que figuran:

Las veredas del agua. Las vegas de trigo. Molinos y tahonas. Los mil años de molienda. La gran aldea de Zonzamas. El hombre y el campo. El arado, el camello y el hombre. La pastora y la Virgen. El trillo de pedernal. Medidas de trueque. El serón y el camello.

Reconocimientos

A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos por su contribución a la conservación del patrimonio histórico, etnográfico y cultural de Lanzarote, entre ellos:

Socio de honor del Institutum Canarium (1977). Medalla Pancho Lasso del Cabildo de Lanzarote (1984). Escudo de Oro y Brillantes del Ayuntamiento de Arrecife. Cangrejo de Oro del Cabildo de Lanzarote. Escultura en Bronce del Cabildo de Fuerteventura y Lanzarote. Medalla de Oro de Canarias (2003). Hijo Predilecto de Lanzarote (2013), siendo la primera persona distinguida con este reconocimiento en vida. Una calle con su nombre en Arrecife.

Legado y presencia en la cultura

La labor de Juan Brito Martín desempeñó un papel destacado en la conservación, documentación y difusión del patrimonio histórico, arqueológico, etnográfico y folclórico de Lanzarote. Sus investigaciones, colecciones y trabajos de recuperación contribuyeron a la protección de numerosos yacimientos, a la preservación de la artesanía tradicional y a la revitalización de diversas manifestaciones de la cultura popular de la isla.

Su trabajo también resultó decisivo para la conservación de técnicas tradicionales de alfarería, la recopilación de la toponimia insular y la documentación de los modos de vida, los oficios y las costumbres del mundo rural lanzaroteño, convirtiéndose en una de las principales referencias en el estudio y divulgación del patrimonio cultural de Lanzarote.

En 2019, el cineasta Alfonso Palazón dirigió el documental Juan Brito: Tamia, dedicado a su vida y a su legado cultural.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Memoria Digital de Lanzarote. Entrevista a Juan Brito en El País.

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