thumb|Federico García Lorca en 1932. La literatura homosexual, esto es, una literatura que trata explícita y principalmente sobre personajes y asuntos homosexuales,En el mundo académico no se considera el término como un género literario, sino como una convención cultural, cfr. Castilla, 2008, p.138, nota 38. está ligada a la progresiva aceptación social de la homosexualidad en España. La gran eclosión de autores, publicaciones, librerías, editoriales y premios tuvo lugar en la década de 1990.Aliaga, 2001, p.414. El propio Círculo de Bellas Artes de Madrid organizó en 1995 todo un ciclo de conferencias sobre este asunto,Literatura gay, 1999, p.52. lo que evidenció el florecimiento de este tipo de literatura.
Poesía erótica hispanoárabe
thumb|Tumba de Al-Mu‘tamid (a la izquierda) en Agmat (Marruecos). El mausoleo se construyó en 1970, ya que hasta la fecha las tumbas estaban en ruinas. El lugar se conoce como la tumba del forastero (qabr al-garib) debido al epitafio que el mismo rey poeta escribió y que empieza: «Tumba de forastero, que la llovizna vespertina y la matinal te rieguen, porque has conquistado los restos de Ibn ‘Abbad».
En Al Ándalus floreció una poesía de gran refinamiento y alta calidad, en la que el homoerotismo era frecuente. Los propios reyes andalusíes escribieron este tipo de poesía pederástica, como el abadí Al-Mu'tamid de Sevilla y Yusuf III del reino nazarí de Granada., pp.56-57 Comenzó a florecer en la primera mitad del , durante el reinado de Abderramán II, emir de Córdoba., pp.142-161 La caída del Califato de Córdoba en el y el subsiguiente dominio de los almorávides y la división en los reinos de taifas, descentralizaron la cultura por todo al-Ándalus, produciendo una época de esplendor en la poesía., «IV. La poesía árabe clásica: el esplendor (Siglo XI)», en Cervantes Virtual. La invasión almohade trajo el surgimiento de nuevas cortes literarias en los siglos y . La mayor autonomía femenina en esta etnia norteafricana hizo aparecer un mayor número de poetisas, algunas de las cuales escribieron también poemas que cantaban la belleza femenina., «V. La poesía árabe clásica en al-Andalus III: el dorado crepúsculo (Siglos XII-XIII)», en Cervantes Virtual.
El homoerotismo presente en la poesía andalusí establece un tipo de relación similar al descrito en la antigua Grecia: el poeta adulto asume un papel activo frente a un efebo que asume el pasivo, lo que llegó a producir un tópico literario, el de la aparición del «bozo»,Bozo: (Del lat. buccĕus, de la boca). m. Vello que apunta a los jóvenes sobre el labio superior antes de nacer la barba. que permite, dada la ambigüedad descriptiva de los poemas, tanto en las imágenes como en los usos gramaticales, identificar el sexo del amante descrito., «III. La poesía árabe clásica en al-Andalus: época omeya», en Cervantes Virtual Gran parte de la poesía erótico-amorosa de la época se dedica al copero o escanciador de vino, combinando los géneros báquico (خمريات jamriyyat) y homoerótico (مذكرات mudhakkarat).
En la literatura realista, a partir del último tercio del y durante buena parte del , la homosexualidad recibe un tratamiento negativo. Por influencia de las tesis del positivismo italiano (Cesare Lombroso consideraba que la homosexualidad conducía a la delincuencia), del degeneracionismo francés de autores como Morel o Magnan (que rechazaban la homosexualidad porque su propagación era contraria a la procreación y a la pervivencia, por tanto de la especie humana; Max Nordau se inspiró en estas ideas para su ensayo Degeneración –Entartung–, de 1892) y de la escuela clínica alemana, con tesis como las del doctor Westhphal, que sostenía que la homosexualidad era una enfermedad. En la literatura los personajes homosexuales aparecen infiltrados en todas las clases sociales y se presentan, en general, como elementos amenazadores para la buena salud de la sociedad (aunque hay excepciones, como el capellán protagonista de Los pazos de Ulloa (1886) de Emilia Pardo Bazán). Hay ejemplos de clérigos afeminados y perversos en obras como La regenta de Leopoldo Alas «Clarín» y el prototipo de burgués degenerado, cuya patología le conduce a la delincuencia, se puede encontrar en el personaje de Maximiliano de Fortunata y Jacinta (1887) de Benito Pérez Galdós.
hasta 1975 thumb|Jacinto Benavente thumb|Álvaro Retana en una fotografía publicada en 1913 en Mundo Gráfico.
thumb|Vicente Aleixandre en 1977. thumb|Juan Bernier Luque. thumb|Agustín Gómez Arcos en París. thumb|Jaime Gil de Biedma.
A principios del , autores españoles homosexuales como Jacinto Benavente, Pedro de Répide, José María Luis Bruna, Marqués de Campo, Álvaro RetanaVillena, Luis Antonio: El ángel de la frivolidad y su máscara oscura (Vida, literatura y tiempo de Álvaro Retana). Pre-Textos, Valencia, 1999. o Antonio de Hoyos y Vinent debían elegir entre ignorar el tema de la homosexualidad o representarlo de forma negativa.
Al mismo tiempo, otros autores no gais seguían caracterizando a sus personajes según los presupuesto decimonónicos naturalistas, que los presentaban como seres patológicos. Un ejemplo de esto es el ambiente en el seminario de jesuitas descrito por Ramón Pérez de Ayala en A.M.D.G., la vida en los colegios de jesuitas (1911) o el de la novela La diosa razón (1918) de Joaquín Belda, quien describe detalladamente y desde una perspectiva naturalista la influencia de los antecedentes familiares para explicar la homosexualidad de uno de los personajes. Otros, como Eduardo Zamacois o Manuel Bueno, de mentalidad progresista y republicana, juzgan también negativamente la homosexualidad como un vicio típico de la alta burguesía, que ha recibido una educación tradicional y ha vivido en un ambiente decadente, entregada al lujo y los placeres.
Los únicos que publicaban literatura abiertamente sobre temas homosexuales fuera de estos tópicos, fueron extranjeros. Entre ellos, el chileno Augusto d'Halmar, quien editó en 1924 Pasión y muerte del Cura Deusto (una novela muy audaz para la época, que narra la atracción de un sacerdote por un muchacho que canta en el coro de la iglesia sevillana donde está destinado; a lo largo de la historia —que tiene un final trágico, pero no moralista— se produce la aceptación de la sexualidad de los personajes).Fuentes, Pablo, «Apios, bufos y sapísimos. La identidad homosexual en la literatura española (1874-1936)» Claves de razón práctica, n.º 137, noviembre de 2003. Además, el cubano Alfonso Hernández Catá publicó El ángel de Sodoma (1928) y el uruguayo Alberto Nin Frías publicó La novela del Renacimiento y otros relatos (1911), La fuente envenenada (1911), Marcos, amador de la belleza (1913), Alexis o el significado del temperamento urano (1932) y Homosexualismo creador (1932), el primer tratado que veía de forma positiva la homosexualidad.
Otros se refugiaron en la poesía, como los pertenecientes a la Generación del 27. Así, los autores homosexuales o bisexuales de la Generación del 27 forman una larga lista, comenzando por Federico García Lorca, Emilio Prados, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre y Manuel Altolaguirre. Estos poetas estaban influidos por los grandes escritores homosexuales europeos, como Oscar Wilde, André Gide (sobre todo por su colección de ensayos Corydon), o Marcel Proust. El caso del primero de ellos, Oscar Wilde, y su encarcelamiento seguido de destierro en circunstancias miserables, resonaba en toda Europa; en el tribunal, hizo la primera defensa pública en Europa del amor homosexual. También se publicó Poemas arabigoandaluces (1930) de Emilio García Gómez, después de un anticipo en la Revista de Occidente, que contenía poemas pederastas de poetas de Al-Ándalus. La traducción de los artículos de Gide fue muy polémica por su evidente carácter homoerótico, e influyeron poderosamente en la poesía de su tiempo, especialmente en las casidas del Diván del Tamarit de García Lorca, quien también dejó tres textos de tema explícitamente homosexual, si bien ninguno de ellos se publicó en España en vida del autor. Se trata del poema Oda a Walt Whitman, la obra de teatro El público y los Sonetos del amor oscuro (estos últimos no vieron la luz hasta 1983, ya que la familia se negaba a editarlos).Woods, p. 278.
También hubo un tímido despertar de la literatura lésbica a principios del . La primera obra en tratar del tema fue Zezéhttps://amsacta.unibo.it/id/eprint/8283/ (1909) de Ángeles Vicente. En 1929 se estrenó la primera obra teatral que trataba del tema, Un sueño de la razón de Cipriano Rivas Cherif. La única que se atrevió a publicar versos homoeróticos fue Lucía Sánchez Saornil, aunque bajo seudónimo masculino. Otras autoras hicieron referencias al lesbianismo de forma más velada, como Carmen de Burgos. En otros casos, la homosexualidad de las autoras no se manifiesta en sus obras (como fue el caso de las escritoras Elena Fortún y Matilde Ras).
thumb|Luis Antonio de Villena en 1989.
Hacia mediados de los años 30 se estaba produciendo una tímida apertura que se vio cortada por la Guerra Civil. Tras la Guerra Civil, con Lorca asesinado y la mayoría de los poetas homosexuales o bisexuales en el exilio, la cultura gay se retiró de nuevo a la poesía oscura de Vicente Aleixandre, que nunca admitió su homosexualidad públicamente. En 2016, muchos años después de la muerte del poeta, se empezaron a hacer públicos documentos (como cartas y poemas) de explícito contenido homoerótico, como las cartas que escribió a su amado Carlos Bousoño.Víctor Fernández: «Las cartas de amor de Vicente Aleixandre a Carlos Bousoño», La Razón, 6 de marzo de 2016. Un caso distinto fue el de Juan Gil-Albert, cuya obra está teñida de abierto homoerotismo, aunque tuvo una menor difusión. No será hasta la década de los 80, a sus ochenta años ya, cuando se produzca su reconocimiento definitivo, reciba diversos galardones y vea publicada su obra completa en prosa. Cuatro son las obras en las que aborda el tema de la homosexualidad: Heraclés: sobre una manera de ser,"Heraclés: sobre una manera de ser”. ISBN 84-8191-433-9. Valencia: Pre-Textos; Alicante: Instituto de Cultura "Juan Gil-Albert", 2002. ensayo con sus reflexiones sobre el homoerotismo, escrito en 1955, que tardó 20 años en publicarse en España, y cuyo título remite al héroe griego Hércules; Los arcángeles: parábola,"Los arcángeles: parábola”. ISBN 84-7222-994-7. Barcelona: Laia, 1981. en el que rememora experiencias con otros hombres; Tobeyo o Del amor: homenaje a México,"Tobeyo o Del amor: homenaje a México”. ISBN 84-87101-14-3. Valencia: Pre-Textos; Alicante: Instituto de Cultura "Juan Gil-Albert", 1989. en el que escribe sobre la persona de la que se enamora durante su exilio mexicano; y la novela Valentín: homenaje a William Shakespeare,"Valentín: homenaje a William Shakespeare”. ISBN 84-7080-013-2. Barcelona: La Gaya Ciencia, 1974. en la que aborda la historia de un maduro director de teatro que se enamora de un joven actor, y que ha sido adaptada para teatro y cine por Juan Luis Iborra, en 1983 y 2002 respectivamente. El ejemplo vital de Gil-Albert fue importante. Según Martínez Expósito