thumb|right|El Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. El debate de Oxford sobre la evolución (1860) tuvo lugar en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, el 30 de junio de 1860, siete meses después de la publicación de El origen de las especies, de Charles Darwin. Varios importantes científicos, filósofos y teólogos británicos participaron, incluyendo a Thomas Henry Huxley, Samuel Wilberforce (obispo de Oxford), Benjamin Brodie, Joseph Dalton Hooker y Robert FitzRoy. Sobre todo, el debate es recordado a día de hoy por el exaltado intercambio de palabras entre el obispo Wilberforce y Thomas Henry Huxley, donde este supuestamente le preguntó a Huxley si, dado que creía que el ser humano descendía de los simios, en su caso particular descendía por parte de madre o por parte de padre.

Supuestamente, Huxley le respondió que él no estaría avergonzado de tener a un simio como ancestro, pero sin embargo sí se avergonzaría de estar emparentado con un hombre como el obispo, que hacía un uso tan mezquino de sus maravillosas dotes de ponente para intentar silenciar, mediante un ejercicio de autoridad, el avance del conocimiento. Según uno de los testigos, la pregunta que Wilberforce hizo a Huxley pudo haber sido: «si en el inestable estado de la ley en desarrollo establecida por Darwin, ¿puede alguien estar tan enamorado de esta llamada ley, o hipótesis, como para sentirse jubiloso de que su tatarabuelo hubiese sido un mono o un gorila?»,The Morning Chronicle, 9 de julio de 1860. El autor de la carta se llama a sí mismo "Harpocrates" mientras que otros sugieren que Huxley pudo haber dicho: «Me importa más bien poco si mi abuelo pudiera ser un simio o no».Glasgow Herald, 4 de julio de 1860. El autor de la carta es identificado como «un reconocido ciudadano» llamado «J. S.»

La discusión es conocida como el debate de Huxley-Wilberforce o el debate de Wilberforce-Huxley; aunque esta descripción es de alguna manera errónea. Más que ser un debate formal entre los dos, en realidad fue una discusión bastante airada que tuvo lugar después de la presentación de un artículo científico de John William Draper de la Universidad de Nueva York sobre el desarrollo intelectual de Europa en relación con la teoría de Darwin (uno de los numerosos artículos científicos presentados durante la semana como parte de la reunión anual de la Asociación Británica).Oxford Chronicle, 7 July 1860 Sin embargo, aunque ellos no eran los únicos participantes en el debate, fueron considerados como las dos partes principales. No existe una transcripción literal del debate, por lo que hay cierta incertidumbre sobre lo que realmente se dijeron Huxley y Wilberforce.Brooke, John Hedley (2001). Darwinism & Religion: A Revisionist View of the Wilberforce-Huxley Debate. Conferencia dictada en el Emmanuel College de Cambridge el 26 de febrero de 2001. Recuperado el 14 de febrero de 2008.Frank A. J. L. James. "An 'Open Clash between Science and the Church'? Wilberforce, Huxley and Hooker on Darwin at the British Association", Oxford, 1960 (pp. 171-193). In D. M. Knight & M. D. Eddy. Science and Beliefs. From Natural Philosophy to Natural Selection. Ashgate, 2005.

Antecedentes left|thumb|Charles Darwin, su teoría sobre el origen y evolución de las especies fue el centro del debate. La idea de la transmutación de las especies era muy controvertida en la primera mitad del . Por una parte, era vista como contraria a la ortodoxia religiosa y como una amenaza del orden social, pero por otra, era apoyada por los radicales que buscaban ampliar la democracia y derrocar la jerarquía aristócrata. La publicación anónima de Vestigios de la historia natural de la creación en 1844 produjo una tormentosa polémica, pero asimismo atrajo a una gran cantidad de lectores y se convirtió en un superventas. En el congreso de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, celebrado en Oxford en 1847, el obispo de Oxford Samuel Wilberforce usó su sermón de los domingos en la iglesia de Saint Mary para criticar «la manera incorrecta de hacer ciencia» y lanzar un fuerte ataque hacia el posible autor de la obra, Robert Chambers, en escenario «llena hasta la sofocación» con geólogos, astrónomos y zoólogos. Los científicos de la época se mostraron contrarios ante las nuevas ideas, pero el libro se había convertido en muy popular para la población en general. Desmond, Adrian; Moore, James (1991). Darwin. London: Michael Joseph, Penguin Group. ISBN 0-7181-3430-3

Por si esto fuera poco, El origen de las especies de Charles Darwin se publicó el 24 de noviembre de 1859. El influyente biólogo Richard Owen escribió una revisión extremadamente hostil contra el libro de Darwin en la revista Edinburgh Review Owen, Richard (1860). "Review of Darwin's Origin of Species". Edinburgh Review 3 (April 1860): 487–532. Published anonymously. y lo mismo hizo Wilberforce, quien escribió una revisión anónima de 17 000 palabras en la revista Quarterly Review Wilberforce, Samuel (1860). [http://darwin-online.org.uk/content/frameset?itemID=A19&viewtype=text&pageseq=1|"(Review of) On the Origin of Species". Quarterly Review 108 (215: July 1860): 225–264. Published anonymously

Thomas Henry Huxley, quien era uno de los pocos con quien Darwin había compartido su teoría antes de la publicación, emergió como el mayor defensor de la teoría de la evolución. Escribió una revisión favorable sobre El origen de las especies en The Times en diciembre de 1859,Huxley, Thomas Henry (1893–94). Collected essays: vol 2 Darwiniana. London: Macmillan. pp. 1–20. además de varios artículos y conferencias en la Royal Institution en febrero de 1860.Foster, Michael; Lankester, E. Ray (2007). The scientific memoirs of Thomas Henry Huxley. 4 vols and supplement. London: Macmillan (published 1898–1903). p. 400. ISBN 1-4326-4011-9

La reacción de los ortodoxos de la Iglesia hacia El origen de las especies fue hostil, pero su atención se vio desviada por un escándalo mucho mayor en febrero de 1860: la publicación por siete teólogos liberales de los Ensayos y revisiones, obra en la que se mostraban críticas hacia ciertos aspectos bíblicos. Entre ellos se encontraba el reverendo Baden Powell, quien ya había elogiado previamente las teorías evolutivas, y que en este ensayo elogiaba la «magistral pieza del Sr. Darwin» por fundamentar «el gran principio de los poderes de autoevolución de la naturaleza».

La controversia existente fue el centro de atención cuando la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia se congregó en el Museo Universitario de Historia natural de Oxford en junio de 1860. El 28 de junio, Charles Daubeny leyó un artículo «sobre las causas finales de la sexualidad en plantas, con particulares referencia al trabajo del Sr. Darwin…» Owen y Huxley estaban entre la audiencia, y surgió un debate sobre la teoría de Darwin. Owen habló sobre los hechos que permitirían al público «llegar a algunas conclusiones… sobre la verdad de la teoría del Sr. Darwin», y repitió un argumento anatómico que fuera presentado por primera vez en 1857, en el que se mostraba que «el cerebro de un gorila tenía más diferencias con el cerebro humano que con el de cualquier otro simio debido a que solo el cerebro del ser humano posee un lóbulo posterior, un cuerno posterior, un hipocampo menor». Huxley estaba convencido de que ese argumento era incorrecto, y había investigado sobre ello. La primera vez que habló ante la audiencia fue con respecto a este punto y negó rotundamente que «las diferencias entre el cerebro de un gorila y un ser humano sean tan grandes» siendo estos resultados «una contradicción directa e incondicional» de Owen, citando estudios previos, al igual que prometiendo mostrar pruebas detalladas que confirmasen su posición. Gross, Charles G. (1993). "Hippocampus Minor and Man's Place in Nature: A Case Study in the Social Construction of Neuroanatomy". Hippocampus 3 (4): 407–413. doi:PMID [http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8269033 8269033

Wilberforce estuvo de acuerdo en establecer una reunión el sábado por la mañana. Se creó una gran expectación para ver si podría repetir su éxito en la flagelación de las ideas evolutivas como había hecho en la reunión de 1847. Huxley se mostró en un principio reacio a participar en un debate público sobre evolución con Wilterforce, pero Robert Chambers lo persuadió para que no abandonara la causa. El reverendo Baden Powell habría acudido al debate público de no haber sido porque había fallecido el 11 de junio de un ataque al corazón.

El debate La noticia de que el obispo Wilberforce, conocido como «Soapy Sam» (derivado de un comentario de Benjamín Disraeli sobre que las maneras del obispo eran «untuosas, oleaginosas y saponáceas»), iba a hablar en contra de la teoría de Darwin en el congreso del sábado 30 de junio de 1860 se propagó rápidamente. Wilberforce era uno de los mejores oradores de aquellos días.Natural History Museum. Samuel Wilberforce. Retrieved on 1 June 2011 y, según Bill Bryson «más de mil personas se apelotonaban dentro de la cámara y cientos se habían tenido que dar la vuelta»; Bryson, Bill (2003). Una breve historia de casi todo. London: Doubleday. pp. 348–349. ISBN 0-7679-0817-1 el mismo Darwin estaba demasiado enfermo como para asistir.

thumb|Caricatura de Huxley publicada en Vanity Fair en 1871thumb|Caricatura de Wilberforce publicada en Vanity Fair en 1869 El debate fue presidido por John Stevens Henslow, mentor de Darwin en Cambridge. Se había sugerido que Owen sustituyera a Henslow como presidente del debate «con la esperanza de que la esperada derrota de Darwin fuese más completa». El centro del congreso iba a ser la ponencia de John William Draper de la Universidad de Nueva York, sobre «el desarrollo intelectual de Europa teniendo en cuenta las referencias de los hallazgos del Sr. Darwin y otros, en los que se mostraba que la progresión de los organismos está determinado por una ley natural». Para todos los participantes, la presentación de Draper fue larga y aburrida. Después de que Draper acabara, Henslow llamó a otros ponentes, incluyendo entre ellos a Benjamin Brodie, el presidente de la Royal Society; justo antes de él era el turno de Wilberforce.

En una carta a su hermano Edward, uno de los asistentes, el zoólogo británico Alfred Newton escribió: «En el Museo de Historia Natural tuvimos otro debate airado sobre Darwin… Después de los largos preliminares, Huxley fue llamado por Henslow para expresar su opinión con mayor detalle, y esto trajo a colación al obispo de Oxford. Refiriéndose a lo que Huxley había dicho días antes, sobre que después de todo no significaba nada para él si era o no descendiente de un gorila; el obispo, irritado, le preguntó si prefería ser descendiente de simio por parte de madre o de padre. Esto le dio a Huxley la oportunidad de decir que preferiría antes ser descendiente de un simio que de un hombre como el obispo, que hace un uso tan mezquino de sus maravillosas dotes de ponente para intentar silenciar, mediante un ejercicio de autoridad, un debate libre sobre lo que es o no es un hecho verdadero; y le recordó que en cuestiones de ciencias físicas, la autoridad había sido siempre desmantelada por la investigación, como había pasado con cuestiones relativas a la astronomía o la geología. Mucha gente habló después y en general, los asistentes al congreso en contra de lo que defendía el obispo eran mayoría. »Wollaston AFR 1921. Life of Alfred Newton: late Professor of Comparative Anatomy, Cambridge University 1866-1907, with a Preface by Sir Archibald Geikie OM. Dutton, NY. pp118–120.