miniatura|Vista por satélite el 15 de octubre de 2011, que muestra las islas Canarias y la costa de África. El Hierro es la isla más occidental del archipiélago.

miniatura|Un antiguo volcán del oeste de El Hierro.

La erupción volcánica de El Hierro de octubre de 2011 se refiere a la erupción volcánica submarina iniciada el 10 de octubre de 2011, en la isla de El Hierro, en el archipiélago canario, en España. Inicialmente se le asignó el nombre de 1803-02. Previamente se sintieron numerosos temblores en la isla desde junio de 2011 hasta la salida de la lava en el fondo marino del sur de la isla, en octubre. La Restinga, que es la población más cercana, fue evacuada varias veces. En febrero de 2012 el volcán submarino estaba disminuyendo su actividad, y el 5 de marzo de 2012, tras 148 días de erupción se anunció el fin de la erupción,Periódico "El Hierro Digital", 5 de marzo de 2012, artículo: "Finalizada la erupción submarina que se inició en octubre en El Hierro". lo que la convirtió en la segunda más duradera de las registradas en Canarias (tan solo superada por la erupción de Timanfaya de 1730).

Tras cinco meses de erupción se formó un edificio volcánico submarino a 400 metros de profundidad, cuya cima principal quedó a 89 metros con respecto a la superficie del mar, alcanzando una altura de 312 metros. En mayo de 2016 fue oficialmente bautizado como volcán Tagoro.

Geología de El Hierro

El origen de El Hierro está asociado a su actividad volcánica. La isla se formó como consecuencia de un abombamiento del manto, que condujo finalmente a la rotura de la corteza, por donde surgió el magma. El proceso iniciado hace 100 millones de años no ha finalizado aún, y el pico de Malpaso, el más elevado de El Hierro con 1500 metros de altura, sigue creciendo a día de hoy a base de erupciones volcánicas. Frente al crecimiento por superposición volcánica, la isla pierde material por los grandes deslizamientos gravitacionales, de los cuales dos son visibles perfectamente hoy en día: El de El Golfo, que dio lugar al valle del mismo nombre, en la fachada noroccidental; y el de las Playas, que también procede del topónimo local, en la oriental. Las formaciones más conocidas, son las columnatas basálticas que antaño fueron coladas de lava, calderas o cuellos volcánicos con magma líquido, formadas posteriormente al enfriarse, y que se encuentran ahora por toda la isla, visibles en los acantilados del extremo norte, y las lavas cordadas, también de material basáltico, cuyas superficies forman paisajes sorprendentes, en la zona sur, en los alrededores de La Restinga.

Desarrollo cronológico

Sismicidad instrumental (17 de julio de 2011-20 de septiembre)

Desde el mediodía del 17 de julio de 2011 se empezó a notar en la red de vigilancia sísmica del Instituto Geográfico Nacional, un incremento significativo de la actividad sísmica de baja magnitud, localizada en la zona costera de Sabinosa del municipio de Frontera. Los seísmos tuvieron una magnitud inferior a 3,0, en la escala de magnitud de momento, y no fueron sentidos por la población. El 22 de julio se reunió por primera vez el Comité de Seguimiento y Vigilancia Volcánica previsto en el Plan Específico de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (PEVOLCA) de las Islas Canarias el cual se encentraba formado inicialmente por representantes del Gobierno de Canarias, el Instituto Geográfico Nacional, y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a los que se incorporaron representantes del Cabildo de El Hierro, Agencia Estatal de Meteorología, Cabildo de Tenerife y el Instituto Vulcanológico de Canarias. Este decidió que no ere necesario tomar ninguna medida especial con la población.

La situación permaneció así durante la segunda mitad del mes de julio, el mes de agosto, y los primeros días de septiembre, con sismos de baja magnitud, alguno de los cuales fue sentido por algunas personas. Ante la duración de esta etapa de sismicidad instrumental, y la inquietud que surge en algunas personas, que veían con preocupación la prolongación de una situación que pese al tiempo transcurrido se siguía calificando "de normalidad", el Comité de Seguimiento y Vigilancia Volcánica, decidió el 2 de septiembre, activar el estado de prealerta y comenzar acciones de comunicación a la población, mediante reuniones públicas y reparto de trípticos con información sobre el fenómeno e instrucciones en caso de que la situación se agravara.

Sismicidad sentida por la población (20 de septiembre-27 de septiembre)

A partir del día 20 de septiembre se apreció un ligero aumento de la sismicidad y las deformaciones del terreno, lo que hizo que el 23 de septiembre el Gobierno de Canarias elevara el nivel de alerta, que se representa con un semáforo, de verde a amarillo. Ese incremento de la sismicidad se manifestó llamativamente los días 24 a las 22:24 horas, y el 25 a las 21:24 horas, con sendos sismos de magnitud 3,4, en la zona de El Julan el primero y en El Golfo el segundo. Este último fue sentido ampliamente, por lo que se le asignó una intensidad de IV. Se localizó a una profundidad de 15 kilómetros, y fue seguido por un nuevo temblor a las 23:52 horas, con una magnitud de 3,2. Al tiempo que se apreciaba el aumento de la sismicidad, los focos de los sismos se iban desplazando desde el norte, en el mar, en la zona de El Golfo, hacia el Sur, cruzando la Isla, hasta el llamado mar de las Calmas, al sur de la Isla, siguiendo una línea Norte-Sur, ligeramente Nornoroeste-Sursuroeste, y quedando la mayoría a menos de 10 km de la costa.

Movimientos del terreno y desplazamiento de la población (27 de septiembre-10 de octubre) El día 27 de septiembre, entre la medianoche y las 16 horas, se registraron cerca de cien sismos, de los cuales 6 fueron sentidos por la población, con intensidades de II y III. El mayor de estos movimientos sísmicos se detectó a las 15:38 horas, con una magnitud de 3,6, localizado en el mar, a 11 kilómetros de profundidad, al sur del municipio de Frontera.

La caída de algunas piedras y la posibilidad del incremento de la intensidad y frecuencia sísmica, hizo que las autoridades, ante el riesgo de desprendimientos, decidieran la evacuación de las personas que pudieran ser afectadas. Por la noche se procedió a evacuar a 53 vecinos (el Cabildo había previsto inicialmente unos 300) de El Lunchón, Pie Risco, Los Corchos, parte de Las Puntas y Guinea en el municipio de Frontera. También se procedió por la misma razón, a cerrar el túnel de Los Roquillos, que comunica por carretera los dos municipios más poblados, Valverde y Frontera, y a suspender las clases en los colegios de Frontera, por si hubieran desprendimientos en las carreteras de acceso.

El 28 de septiembre, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias emplazada en Canarias, se desplazaron desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife hasta El Hierro para colaborar en las tareas de evacuación, en respuesta a la solicitud del Gobierno de Canarias al Ministerio de Defensa. En concreto la UME desplazó 31 militares, cuatro autobuses, y seis camiones, hasta el cuartel Anatolio Fuentes, situado en La Caleta.

El mismo día 28 se reanudaron las clases suspendidas, y se autorizó el regreso a sus casas de los vecinos de Los Corchos, El Lunchón y calle Carrera, continuando desplazados el resto, así como siguió cerrado el túnel de Los Roquillos, por el riesgo de desprendimientos en su boca sur.

Durante la semana del 22 al 28 de septiembre, se registraron 1084 sismos, de los cuales 31 fueron sentidos por la población, llegando a la intensidad 4. De estos 31 sentidos, 18 lo fueron el día 27.

A partir del día 28, el número de terremotos sentidos disminuyó, con un máximo de 15 el día 3 de octubre, hasta que el día 9 de octubre a las 22:34 horas se registró uno de 4,4 (inicialmente se midió como de 4,3, luego el IGN lo elevó a 4,4) situado en 18º 00' 45 27º 37' 43, a unos 3,5km al suroeste de La Restinga, en el suroeste de la isla, el de mayor intensidad que se había registrado hasta entonces.

Erupción submarina

Primera fase (10 de octubre-19 de octubre)

miniatura|Erupción submarina en Surtsey, Islandia. Un aspecto similar se esperaba en la erupción de El Hierro, pero las previsiones no se cumplieron.

El 10 de octubre de 2011, a las 5:15 horas, los aparatos de medida del Instituto Geográfico Nacional revelaron el tremor producido por el flujo de magma en algún punto mar adentro a 5 kilómetros de la costa y a 900 metros de profundidad.

A pesar de la falta de datos directos en los primeros momentos, que no permitió saber si lo que había salido era el magma o solo emisiones gaseosas, y de las dudas expresadas por algunos expertos, se consideró que se trataba de la primera erupción volcánica producida en España desde el año 1971, cuando el volcán Teneguía, en la isla de La Palma, también en Canarias, entró en erupción.

El mismo día 10, la dirección Plan Específico de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (PEVOLCA) confirmó el inicio del proceso eruptivo, informó de la aparición de peces muertos, y mantuvo la situación de semáforo amarillo, al considerar que "la erupción se desarrolla sin riesgo para la población". Además recomendó a los ciudadanos de esta Isla que "realicen sus tareas habituales con normalidad" y añadió "que no existe impedimento para el desarrollo de la pesca o cualquier actividad subacuática, dado que el fenómeno volcánico se sitúa a gran profundidad". Un día después, el 11 de octubre a las 14:00 horas, el Comité de Dirección del Plan Específico de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (PEVOLCA) decidió elevar el semáforo de riesgo volcánico a color rojo para la zona concreta de La Restinga, lo que dio lugar al desalojo de los habitantes de dicho núcleo costero, donde residen 547 personas, que fueron concentradas en el campo de fútbol, para ser trasladados posteriormente a otros lugares de la isla, principalmente El Pinar y Valverde, así como limitaciones en las actividades marinas y aéreas.

Ese mismo día 11, se observaron dos manchas verdosas debidas a emanaciones sulfúreas, lo cual se atribuyó a que la erupción tenía al menos dos focos, uno a dos millas náuticas (3,7 kilómetros) y 750 metros de profundidad, y otro a 1,5 millas (2,8 kilómetros) y 500 metros bajo el mar, ambos al suroeste de La Restinga.

El 15 de octubre, desde un helicóptero, científicos del Instituto Geográfico Nacional y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas detectaron en la superficie del mar, a unos 2,4km de la costa, numerosos fragmentos de lava humeante en suspensión, en un perímetro de, aproximadamente, 100 metros, rodeados de hileras de burbujas gaseosas. Asimismo, observaron un cambio en la coloración de la cabecera de la mancha, más oscura y con aspecto turbulento, circunstancias que achacaron a una erupción submarina de tipo fisural en aguas someras a menos de 150 metros de profundidad, correspondiente a la primera fase de una erupción surtseyana.

Este hecho elevó el nivel de alerta ante el temor de que en este tipo de erupciones, surtseyana, (bautizada así por la erupción en Surtsey, Islandia, en 1963), el agua vaporizada y trozos de lava pueden ser proyectados a gran distancia. La situación de emergencia en semáforo rojo, nivel 1, llevó a ampliar el perímetro de seguridad alrededor de La Restinga, cerrar el acceso al pueblo, permitido hasta entonces bajo vigilancia de los servicios de seguridad para tareas indispensables, y prohibir la navegación marítima y aérea, por lo que el único barco de investigación presente, el "Profesor Ignacio Lozano" desplazado un día antes a la zona afectada, tuvo que regresar a puerto.