miniaturadeimagen|Estatua de personaje vestido con una toga () La toga era una prenda característica y distintiva de la Antigua Roma, el vestido nacional de los romanos en tiempos de paz, cuya importancia cobró relevancia en el transcurso del tiempo por la forma y la disposición adoptada así como por su significado intrínseco. Era un símbolo social que definía la categoría del portador frente a la gente que no podía disfrutar de este privilegio. También simbolizaba la mayoría de edad y se utilizaba en la asistencia al foro, al circo, a las asambleas, en el desempeño de las magistraturas o en las ceremonias religiosas.

Origen Según los autores romanos, su origen era etrusco o lidio. Su etimología en español proviene del latín toga, derivada del término de raíz indoeuropea tegere, con el significado en latín de «cubrir, proteger.» Se consideraba una prenda formal y, en general, estaba reservada a los ciudadanos. Los romanos la consideraban distintiva y exclusiva de ellos, de ahí la descripción poética de Virgilio y Marcial de los romanos como gens togata (pueblo que usa toga).Virgilio, Eneida, I.282; Marcial, XIV.124.«A los romanos, señores del mundo y gente togada, los hace aquel que ha dado los astros a su augusto padre» afirmará Marcial (Epigramas, libro XIV, CXXIV).

Descripción Consiste en una larga tela aproximadamente semicircular de entre 3,5 y 6 m de largo que se colocaba sobre los hombros y alrededor del cuerpo. Normalmente se tejía con lana blanca y se vestía sobre una túnica. Según la tradición romana, se decía que era la vestimenta preferida de Rómulo, el fundador de Roma, y que la vestían ambos sexos y los ciudadanos militares. A medida que las mujeres romanas fueron adoptando la stola, la toga se convirtió en una prenda formal para los ciudadanos romanos varones. Las mujeres que ejercían la prostitución, que podían utilizar la toga muliebris, serían la principal excepción a esta regla. El tipo de toga utilizada reflejaba el rango de un ciudadano en la jerarquía civil. Diversas leyes y costumbres restringían su uso a los ciudadanos, a quienes se les exigía que la usasen en fiestas públicas y deberes cívicos.

Desde sus probables comienzos como una prenda de trabajo sencilla y práctica, la toga se volvió más voluminosa, compleja y costosa, y cada vez más inapropiada para cualquier otra cosa que no fuera el uso formal y ceremonial. Estaba y está considerado como el «traje nacional» de la antigua Roma; como tal, tenía un gran valor simbólico, pero era difícil de colocar, incómoda y complicada de llevar correctamente, y nunca fue verdaderamente popular. Cuando las circunstancias lo permitieron, los que tenían derecho u obligación de usarla optaron por prendas más cómodas e informales. Poco a poco fue cayendo en desuso, primero entre los ciudadanos de la clase baja y luego entre los de la clase media. Con el tiempo, fue utilizada solamente por las clases más altas en ocasiones ceremoniales, y hacia el , había sido reemplazada como traje oficial por el más práctico pallium y la paenula.

Variedades

miniaturadeimagen|Toga praetexta.|494x494px La toga era una tela de lana de forma aproximadamente semicircular, generalmente blanca, que se llevaba sobre los hombros y alrededor del cuerpo. Había muchos tipos de togas, cada una reservada por tradición a un uso particular o a una clase social.

Toga virilis («toga viril») también llamada toga alba o toga pura: toga blanca lisa, utilizada en ocasiones formales por los hombres plebeyos adultos y por los senadores que no tenían magistratura curul. Representaba la ciudadanía masculina adulta y los derechos, libertades y responsabilidades que conlleva. Toga praetexta: una toga blanca con una ancha raya púrpura en el borde, que se usaba sobre una túnica con dos amplias rayas púrpuras verticales. Era un atuendo formal para: Los magistrados curules en sus funciones oficiales y, tradicionalmente, los reyes de Roma. Niños nacidos libres, y algunas niñas nacidas libres, antes de cumplir la mayoría de edad. Representaba su protección por ley contra la depravación sexual y la influencia inmoral o impúdica. Se creía que una praetexta era eficaz contra la magia maligna, al igual que la bulla de un niño y la lúnula de una niña. Algunos sacerdocios, como pontífices, los epulones, augures o arvales.Livio xxvii. 8, 8; xxxiii. 42. Citado en The Dictionary of Greek and Roman Antiquities. Toga candida (del latín candida, 'blanco puro'): una toga frotada con tiza hasta conseguir un blanco intenso, utilizada por los candidatos a cargos públicos. Por ello Persio habla de la cretata ambitio («ambición de la tiza»). Toga candida es la fuente etimológica de la palabra 'candidato'. Toga pulla («toga oscura»): usada por los dolientes en los ritos funerarios. Una toga praetexta también era aceptable como ropa de luto, si se volteaba del revés para ocultar su raya; también lo era una toga pura lisa. Usar una toga pulla en un evento fúnebre era una seria violación de la etiqueta social y religiosa. Cicerón hace una distinción entre la toga pulla y una toga ordinaria deliberadamente «manchada» por su portador como una marca legítima de protesta o súplica. Toga picta («toga pintada»): teñida de púrpura sólida, bordada en oro y puesta sobre una tunica palmata decorada de manera similar; utilizada por los generales en sus triunfos. Durante el Imperio, era usada por cónsules y emperadores. Con el tiempo se hizo cada vez más elaborada y se combinaba con elementos de la trabea consular. Trabea, portada por los ciudadanos équites. Puede haber sido una forma más corta de toga, o una capa, envoltura o faja que se usaba sobre una toga. Era blanca, con una franja roja o púrpura. Durante el Imperio tardío, la trabea se asocia a formas elaboradas de vestimenta consular. Algunas fuentes romanas y postromanas posteriores la describen como de color púrpura o rojo sólido, ya sea identificándola o confundiéndola con el atuendo de los antiguos reyes romanos (que también se empleaba para vestir las imágenes de los dioses) o reflejando cambios en la trabea en sí misma. Con mayor certeza, los équites usaban el angusticlave, una túnica con franjas estrechas y verticales de color púrpura, al menos una de las cuales sería visible cuando se combinaba con una toga o trabeia, cualquiera que fuera su forma. Laena, un largo y pesado manto que llevaban los sacerdotes flamen, sujeto al hombro con un broche. Una obra perdida de Suetonio la describe como una toga de tamaño doble doblada por la mitad.

Usos y costumbres

Las primeras togas puede que fueran semejantes al antiguo himátion griego y a la tebenna etrusca, que consistían en simples trozos rectangulares de tela que servían a la vez de envoltura corporal y manta para los campesinos, pastores y ganaderos nómadas. Los historiadores romanos creían que el legendario fundador de Roma y primer rey, el antiguo pastor Rómulo, utilizaba una toga como vestimenta preferida; supuestamente la toga praetexta de ribete púrpura era utilizada por los magistrados etruscos, e introducida en Roma por el tercer rey de la ciudad, Tulo Hostilio.

En la vida civil

La sociedad romana era sumamente jerárquica, estratificada y competitiva. Los aristócratas patricios terratenientes ocupaban la mayoría de los escaños en el Senado y detentaban las magistraturas de mayor rango. Los magistrados eran elegidos por sus pares y «el pueblo» pues, según la teoría constitucional romana, gobernaban por consentimiento. Sin embargo en la práctica eran una oligarquía que competía entre sí, reservando el mayor poder, riqueza y prestigio a su clase. La plebe, que constituía la gran mayoría del electorado romano, tenía una influencia limitada en la política, a menos que fueran apoyados o votados en masa, o a través de la representación de sus tribunos. Los équites ocupaban una posición intermedia y de gran movilidad entre la clase baja del Senado y la clase alta de los plebeyos. A pesar de las enormes desigualdades de riqueza y de rango entre las clases de ciudadanos, la toga los identificó como un cuerpo cívico singular y exclusivo. A su vez, y con el mismo interés, subrayó sus diferencias.

miniaturadeimagen|upright|izquierda|Estela funeraria de un niño, del demo de Aixone, primera mitad del siglo I d. C. Las togas eran relativamente uniformes en cuanto a diseño y estilo, pero variaban significativamente en la cantidad y calidad de su tejido, así como en las marcas de rango u ocupación elevados. La de mayor estatus, la toga picta, púrpura y bordada en oro, solo podía utilizarse en ceremonias específicas por los magistrados de mayor rango. El púrpura de Tiro estaba teóricamente reservado para la toga picta, el borde de la toga praetexta y elementos del traje sacerdotal que vestían las vírgenes vestales. Era muy resistente a la decoloración, extremadamente caro y el «color del que más se habla en la antigüedad grecorromana»; los romanos lo catalogaron como un tono rojo sangre, que santificaba a su portador. La praetexta de borde púrpura que usaban los jóvenes nacidos libres reconocía su vulnerabilidad y santidad ante la ley. Una vez que un niño alcanzaba la mayoría de edad (generalmente durante la pubertad) adoptaba la toga virilis blanca; esto significaba que era libre de establecer su propio hogar, casarse y votar. Las jóvenes que se ponían la praetexta en ocasiones formales la abandonaban tras la menarquia o el matrimonio y adoptaban la stola. Incluso la blancura de la toga virilis estaba sometida a la distinción de clases. Las versiones senatoriales estaban costosamente blanqueadas hasta obtener un blanco níveo excepcional; las de los ciudadanos de menor rango se blanqueaban con una tonalidad más opaca y barata.

La ciudadanía conllevaba privilegios, derechos y responsabilidades específicos. La formula togatorum (lista de togati) establecía las diversas obligaciones militares que los aliados italianos (socii) debían cumplir con Roma en tiempos de guerra. El término togati (los que llevan toga), no es un equivalente estricto a «ciudadanos romanos», sino que puede significar, en términos más generales, «romanizados». En los dominios romanos, la toga estaba explícitamente prohibida a los no ciudadanos; a los extranjeros, libertos y esclavos; a los exiliados romanos; y a los hombres infamis o con una carrera o reputación vergonzosa. El estatus de un individuo debería ser discernible a simple vista. Un liberto o un extranjero podía hacerse pasar por un ciudadano togado, o por un ciudadano común como un équite; estos impostores a veces eran descubiertos durante los censos. La disposición formal de asientos en los teatros y circos públicos reflejaba el predominio de los electos togados de Roma. Los senadores se sentaban al frente, los équites detrás de ellos, los ciudadanos comunes detrás de los equinos; y así sucesivamente, hasta la masa no togada de libertos, extranjeros y esclavos. A veces se detectaban impostores y se los desalojaba de los asientos correspondientes a su clase.

Diversas anécdotas reflejan su valor simbólico. En la Historia de Roma de Livio, el héroe patricio Lucio Quincio Cincinato, retirado de la vida pública y vestido (presumiblemente) con una simple túnica o taparrabos, está arando su campo cuando llegan unos emisarios del Senado y le piden que se ponga su toga; su esposa la trae y él se la pone. Entonces se le dice que ha sido nombrado dictador y se dirige rápidamente a Roma. El uso de la toga transforma a Cincinato de un labriego rústico y sudoroso (a pesar de ser un caballero de impecable estirpe y reputación) en el principal político de Roma, deseoso de servir a su país; un romano de primera clase. La abundante estatuaria pública y privada de Roma reforzó la idea de que todos los grandes hombres de Roma vestían togas, y siempre debían llevarlas.

En el trabajo y el ocio