200px|miniaturadeimagen|derecha|Logo de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, que existió entre los años 1960 y 1991. Fue reemplazada por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

La historia de la astronáutica en Argentina es la crónica que engloba temas relacionados con la proyección, diseño, construcción y utilización de vehículos aeroespaciales argentinos.

En la década de 1940 comenzaron en Argentina los primeros ensayos de cohetería empleando diferentes combustibles. Con la creación en 1960 de la primera agencia espacial argentina, la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), se iniciaron actividades espaciales en forma sistemática y experimentos conducentes a la puesta en órbita de satélites nacionales. Mediante acuerdos con diversas instituciones nacionales y extranjeras, la CNIE inició el estudio de la atmósfera, posicionando a la Argentina como uno de los países líderes en el ámbito aeroespacial en la región.

Entre 1960 y 1985, la Argentina logró importantes hitos en su historia astronáutica, desarrolló sus propios cohetes y motores, fue el cuarto país en lograr llevar a ser vivo al espacio y retornarlo con vida a la tierra, tercero en lanzar cohetes desde la Antártida y uno de los primeros países sudamericanos en exportar tecnología de misilística.

Durante la década 1980, se desarrolló un proyecto misilístico nacional ambicioso, el Programa Cóndor, en co-participación con Alemania, Irak y Egipto. El Cóndor era un misil diseñado con una carga útil de 0,5 Ton y un alcance de 1.000 km.

El proyecto Cóndor II se canceló en 1991 bajo el gobierno de Carlos Saúl Menem, debido a presiones de los Estados Unidos y por sus intereses en limitar y controlar el desarrollo de misiles de largo alcance que pudieron utilizarse por organizaciones terroristas. En este año se disolvió también la CNIE para formar la CONAE.

La construcción y lanzamiento de cohetes en el país se estancó hasta el 2007, cuando se lanzó el Tronador en la ciudad de Bahía Blanca

Primer usos de cohetes en el país El más remoto uso de cohetes por parte de la Argentina ha sido con fines militares, con su referencia más temprana el 22 de mayo de 1821, cuando en el sur de Perú las tropas libertadoras de José de San Martín usaron tubos lanzadores Congreve para atacar al enemigo.

Posteriormente el buque San Martín de la Armada Argentina fue dotado con lanzacohetes similares que se utilizaron en 1841, cuando participó de un enfrentamiento contra la Armada uruguaya en el Río de la Plata y en donde el San Martín alcanzó con dos de sus cohetes al buque de guerra Cagancha.

Existen referencias al uso de cohetes durante la Guerra del Brasil en 1827, las tropas encabezadas por el almirante Guillermo Brown dispararon cohetes desde la isla Martín García y también en 1842 cuando tropas al mando del general Juan Manuel de Rosas usaron este tipo de artillería.

Inicios (1940-1960) Los primeros pasos de Argentina en materia aeroespacial se dan a fines de la década del 40, cuando las Fuerzas Armadas desarrollan el primer motor de combustible líquido para propulsar proyectiles. En ese momento sólo los Estados Unidos, la Unión Soviética, Inglaterra, Francia y Alemania habían experimentado con un sistema similar.

La investigación fue emprendida inicialmente por el Instituto de Investigaciones Aeronáuticas y Espaciales (IIAE),«Cohete Alfa Centauro» un organismo de aeronáutica argentino creado como Instituto Aerotécnico (IA) el 20 de octubre de 1943 por decreto-ley n.º 11 822-BAP n.º 2057 y ratificado por ley n.º 12 911, dependiente originalmente de la Dirección General de Material Aeronáutico del Ejército de la República Argentina. El mismo contaba con personal, instalaciones y medios de la entonces Fábrica Militar de Aviones (FMA) en la provincia de Córdoba y su cuyo objetivo era la unificación de conocimientos y materiales de la técnica aeronáutica.

Entre los años 1947 y 1948, un grupo de técnicos del Instituto de Investigaciones Científicas de la Fuerza Aérea Argentina comandados por el ingeniero Ricardo Dyrgalla, desarrollaron un motor de combustible líquido para propulsar proyectiles con fines científicos y militares. Se lo nombró AN-1, tenía una fuerza suficiente para impulsar una masa de 320 kg con un tiempo de combustión de cuarenta segundos. El propelente era ácido nítrico y anilina, para el ensayo se construyó un banco de pruebas, en donde se realizaron numerosos ensayos, todos con éxito.«La reconquista del espacio» Reconquista y Defensa. Consultado el 29 de septiembre de 2011.

En mayo de 1950 fue propulsado el Tábano en las Salinas Grandes (entre las provincias de Córdoba y La Rioja), precisamente con el motor de combustible líquido AN-1. Alcanzó una velocidad de aproximadamente 850 km/h. Fue guiado por infrarrojo y sonido. El motor se probó por primera vez el 20 de octubre de 1949. A partir del lanzamiento del Tabano, la actividad se estancó abruptamente, hasta principio de la década entrante.«Historia de la cohetería argentina» JPcohetería. Consultado el 7 de octubre de 2011.

La División Proyectos Especiales en el Instituto Aerotécnico se creó en 1947. Sin embargo, la caótica década de 1950 no permitió que el proyecto aeroespacial argentino avance, terminando en el lanzamiento del cohete Martín Fierro en 1956, sin carga, alcanzó una altura de 2 km. Al año siguiente, la Unión Soviética se convirtió en la primera nación en llevar un ser vivo al espacio, siendo la perra Laika. Éste no fue un hecho aislado, ya que a partir de aquí, muchos países pusieron interés en la astronáutica.«»

A partir de la llamada Revolución Libertadora, que derrocó a Perón en 1955, la mayoría de los proyectos aeroespaciales fueron cancelados. Sólo por poner un ejemplo, la fabricación del Pulqui II fue reemplazado por la adquisición de aviones estadounidenses F86 Sabre, remanente de la guerra de Corea.

Periodo de autonomía y desarrollo (1960-1982) thumb|200px|Equipo de lanzamiento del Alfa Centauro. thumb|El APEX-A1-02 Alfa Centauro fue el primer cohete lanzado desde América del Sur. thumb|200px|El presidente Arturo Frondizi felicita al Comodoro Aldo Zeoli. thumb|200px|Día del lanzamiento del Alfa Centauro. En la foto (de derecha a izquierda): el ingeniero aeronáutico Comodoro Aldo Zeoli junto al R.P. López y hombres de la Fuerza Aérea, después del exitoso e histórico lanzamiento del Alfa Centauro en Pampa de Achala. La estructuración más importante que dio origen a la industria aeroespacial en Argentina se produjo en la década del desarrollismo propulsado por el entonces presidente Arturo Frondizi. Durante este período, las investigaciones tomaron una importancia estratégica para el gobierno, empezando con el desarrollo de motores a propulsante sólido, en diciembre de 1959.

En 1960, el gobierno de Frondizi estableció la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), el primer organismo para hacerse cargo de las tripulaciones de cohetes, por medio el decreto n.º 1164 del 28 de enero de 1960 y designó al ingeniero Teófilo Tabanera como el primer Presidente de la comisión.«Historia de la cohetería argentina »

Por iniciativa del mismo gobierno, a partir del 3 de noviembre de 1961 el IIAE es reestructurado y se convierte en el Instituto de Investigaciones Aeronáuticas y Espaciales (IIAE), dependiente de la Dirección Nacional de Fabricación e Investigación Aeronáutica (DINFIA, ex-Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado).

Más tarde, el 27 de junio de 1961 el Poder Ejecutivo creó por decreto el Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados Chamical (CELPA). Contaba con un campo libre de 200 km.

El gobierno había creado estas organizaciones para la investigación del espacio y ejerció una mínima intervención o supervisión de las actividades, dándole una importante libertad y autonomía a los científicos.

Tecnología de cohetería Argentina Una vez creados los organismos correspondientes, se empezó por crear la primera familia de cohetes, el IIAE comenzó a desarrollar la serie de los Centauro.

Familia de cohetes Centauro Los cohetes Centauro fueron dotados de motores a combustible sólido. El primero de ellos fue el Alfa Centauro, de una etapa, y posteriormente los Beta Centauro y Gamma Centauro, de dos etapas.

Alfa Centauro El primer cohete de esta serie esta serie medía de 2,7 m de largo y 101 mm de diámetro (en la ojiva) y en total tenía un peso máximo de 28 kg y sólo 3,3 kg de carga útil.

Construido íntegramente en Argentina y bajo el control de la Fuerza Aérea Argentina, el primer lanzamiento dio lugar el 2 de febrero de 1961, desde la base Santo Tomás, en la Pampa de Achala en la provincia de Córdoba. El cohete fue nombrado APEX A1-02 Alfa Centauro y fue el Comodoro Aldo Zeoli, encargado de la Dirección de Desarrollos del Instituto Aerotécnico (DDIA), un organismo dependiente de la Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas (DINFIA), quien realizó el conteo y oprimió el botón de lanzamiento. En el sitio, había aproximadamente unas treinta personas, entre civiles y militares, incluyendo un fotógrafo reportero del periódico Clarín. El cohete alcanzó una altura de 20 km y el test se produjo sin ningún problema.«Cohete sonda Alfa Centauro» Grupo Artax.«Producción aeroespacial: 1955-1993» Crónicas y Testimonios. Consultado el 7 de octubre de 2011.

Beta Centauro Desde la misma base en Pampa de Achala, el 30 de septiembre de 1961 se lanzó el cohete sonda de dos etapas Beta Centauro, bajo la denominación APEX-A1-S2-015. Se buscaba con este lanzamiento, experimentar la separación de las dos etapas. También se probó los mediciones y los instrumentos del vehículo: velocidad de vuelo, alcance y presión atmosférica, entre otros parámetros.«Cohete sonda Beta Centauro» Grupo Artax.

El lanzamiento fue exitoso y la aeronave alcanzó los 25 km de altura. En el lanzamiento se encontraban presentes el Brigadier Mayor Juan Carlos Pereyra, presidente de DINFIA y el Secretario de Aeronáutica, Brigadier Mayor Ramón Amado Abrahín, quien informó telefónicamente al presidente Arturo Frondizi acerca del éxito de la misión.

El 13 de octubre de 1961 el Instituto Aeroespacial produjo el segundo lanzamiento de la aeronave en la misma base. Se volvió a lanzar un cohete de la familia Centauro el 10 de mayo de 1962, coincidiendo con el comienzo de actividades en la base CELPA de Chamical, en La Rioja.

Los experimentos con el Beta Centauro permitieron perfeccionar despegue de cargas útiles y la medición de altitudes, continuando a partir de 1964 con el cohete-sonda Orión.

Otros lanzamientos de Centauro El 19 de febrero de 1962 se efectuaron cinco nuevos lanzamientos desde la Base Santo Tomás, en donde se probaron por primera vez los nuevos motores Scar 2,65 rescatando en todos los casos, las cápsulas con sus cargas útiles, lo que permitió la medición de la altitud en donde se producía la separación.

Los días 15, 27 y 30 de noviembre se lanzaron cohetes Centauro, los últimos dos con finalidad aeronomía, los tres fueron lanzados desde la base CELPA Chamical, provincia de La Rioja. Los días 8 y 9 de diciembre se volvieron a lanzar cohetes Centauro, otra vez con finalidad aeronomía y con resultados exitosos. A lo largo de aquel año los experimentos fueron exitosos y arrojaron importante avances, con un total de 18 lanzamientos efectuados.

El 25 de mayo de 1963 se emprende el lanzamiento del Centauro 35 para el operativo "nube de sodio", como resultado, se obtuvieron mediciones de vientos y turbulencias, alcanzando una altura de 189 km.

Pese a la complicada situación política (el 29 de marzo del 1962 Arturo Frondizi fue apresado por los militares a la isla Martín García), la actividad aeroespacial no cesó.

Gamma Centauro thumb|200px|Cohete Gamma Centauro en pleno vuelo.