thumb|Retrato de Hans Christian Andersen en 1836. Andersen es sin duda el autor más conocido de la literatura danesa.|256x256px Como literatura en danés, a menudo también llamada literatura danesa o literatura de Dinamarca, se entiende aquella escrita originalmente en lengua danesa, a la que no solo pertenecen autores de Dinamarca, sino también otros de Noruega o de Schleswig, en Alemania, por ejemplo. La literatura en danés se considera parte de las literaturas escandinavas.

Primeras manifestaciones Se consideran como las obras más antiguas de la literatura danesa las baladas nacionales y sobre héroes (Kæmpeviser) de la Edad Media; estas obras se pueden rastrear hasta finales del . Debido a que fueron fijadas por escrito medio milenio más tarde y, por lo tanto, sufrieron un largo proceso de transmisión oral que debió producir importantes cambios en el contenido, la cuestión de si el origen es danés o nórdico ya nunca podrá ser decidido con seguridad. Estas canciones tratan generalmente sobre las sagas de héroes y sobre la naturaleza, tratan de la vida y los hechos de los caballeros, de nixes, kobold y otros seres mágicos; pero también de personajes históricos y acontecimientos de la época.

Inicialmente, estas obras no se cantaban entre el pueblo, sino más bien en los ambientes en que se movían los caballeros; pero se puede demostrar que se extendieron rápidamente y se cantaban por ejemplo durante fiestas populares. Las baladas se reunieron y fijaron por escrito solo a finales del , por Anders Sørensen Vedel (Hundrede Viser med oplysende Anmærkninger, «Libro de cien baladas», 1591); más tarde, la obra sería revisada por Peter Syv, Werner Hans Abrahamson, Knud Lyne Rahbek, Rasmus Nyerup y Jens Rasmussen, de forma que en la actualidad incluye unas 450 baladas de este tipo.

Edad Media thumb|220x220px|right|Texto del manuscrito Codex Holmiensis, que contiene las leyes de Jutlandia (Jyske Lov). Mucho más importantes como monumentos a la lengua y la cultura densas son las compilaciones de leyes. Sobre todo el creciente poder de la iglesia y las mayores necesidades del clero hicieron pronto necesario fijar el Derecho canónico; así como las continuas disputas entre el estado por un lado y la nobleza y el clero por otro hicieron necesario fijar las leyes seculares. A ello se unió que, desde principios del , muchos nobles viajaron para estudiar a las universidades de París y Bolonia, ocupándose del estudio del derecho canónico y romano, y que a su vuelta reorganizaron el derecho danés.

Así apareció en 1162 el derecho canónico de Escania y en 1170 el de Selandia, ambos en lengua danesa. Estas compilaciones se basan en los mismos principios que el derecho canónico de otros países que aparecieron en la misma época, pero procuran adaptarse a la situación particular del país. Esto es todavía más cierto para las compilaciones de leyes seculares que estaban siendo editadas durante esa misma época, como las de Escania (Skaanske Lov) en 1160, de Selandia (Sjællandske Lov) del rey Valdemar I en 1170 y sobre todo las de Jutlandia (Jyske Lov), que fueron firmadas en 1241 en las cortes de Vordingborg y que conforman la base del derecho danés moderno.

A excepción de los dos grupos de textos mencionados anteriormente y una «crónica rimada danesa» de la segunda mitad del , prácticamente todos los textos anteriores a la Reforma protestante se escribían en latín. Casi todos procedían de monasterios y trataban temas religiosos e históricos. Estos textos no tuvieron mayor influencia sobre el desarrollo de la literatura o la vida intelectual danesa.

Incluso la Reforma no introdujo un renacimiento de la literatura en danés. A pesar del poder disminuido de la iglesia y por lo tanto del latín como lengua escrita, fue el alemán el que ganó importancia como lengua culta. Clave en la influencia del alemán fue Federico I de Dinamarca (1523-33), en cuya corte era lengua oficial y que invitó a eruditos alemanes a visitar Dinamarca, por lo que el danés se perdió casi totalmente en los estamentos más altos.

Tras la muerte de Federico I, estalló una guerra civil que dio una base a la conciencia nacional. Sobre todo Christiern Pedersen (1480-1554), que es llamado con toda razón el padre de la lengua danesa escrita, trabajó en ese sentido. Pedersen, que había estudiado en París, se implicó en la defensa de la lengua danesa como canciller del arzobispo Johan Vese. Debido a sus simpatías por el rey preso Cristián II, en 1528 Pedersen tuvo que huir a Alemania. Allí visitó a Lutero en Wittenberg, que lo ganó para la Reforma. Todavía en Wittenberg comenzó a traducir la Biblia al danés y al año siguiente pudo publicar el Nuevo Testamento danés en Amberes. En 1531 Pedersen publicó una colección de salmos y diversos panfletos que mantuvo en el estilo de Lutero.

Si se comparan los escritos de Pedersen con otros editados en la época, como por ejemplo la traducción del Nuevo Testamento de Hans Mikkelsen editada en 1524, se ve inmediatamente la maestría con la que Pedersen dominaba su lengua, el danés. Los escritos de Pedersen consiguieron tal atención que se le permitió en 1532 la vuelta a su patria.

Pedersen se asentó en Malmoe y fundó una imprenta de libros. De esta forma, pudo imprimir muchos textos populares: por ejemplo, diversas historias populares, muchos pequeños textos religiosos, un libro de medicina para el pueblo y finalmente en 1550 la traducción completa de la Biblia, que fue considerada durante mucho tiempo como una obra maestra sin parangón.

Entre los contemporáneos de Pedersen destaca sobre todo el obispo Hans Tausen (1494-1561). Tausen también publicó principalmente obras religiosas; como su obra maestra, aparte de una historia de la Pasión, hay que mencionar la edición corregida de un himnario danés editado en 1544 en Malmoe. El himnario solo estuvo vigente 25 años, pero fue considerado un ejemplo para escritores posteriores durante mucho tiempo.

thumb|175px|Leonora Christina Ulfeldt de Schleswig-Holstein. Así, Thomas Kingo (1634-1703), lo empleó como base para su Himnario oficial para Dinamarca y Noruega publicado en 1689. El de Kingo es uno de los himnarios más hermosos que tienen la Iglesia evangélica danesa. También el reformador Frans Vormordsen (1491-1551) había traducido los Salmos de David y el Catecismo de Lutero. Otros autores que se basaron en Pedersen fueron Anders Arrebo (1587-1637) y Arild Hvitfeld (1549-1609), que publicó una Danmarks Riges Krönike o crónica histórica de Dinamarca en diez tomos (Copenhague, 1595-1604). Es importante la obra en prosa de Leonora Christina Ulfeldt (1621-1698), hija del rey Christian IV, en especial su Jammersminde, memorias autobiográficas de los veintidós años que pasó presa en una torre y que no llegó a publicarse hasta el año de 1869. En el terreno poético destaca Anders Bording (1619-1677), que publicó durante catorce años un periódico mensual, el Den Danske Mercurius, en verso alejandrino. Pero a pesar de los esfuerzos de todos estos autores y de muchos otros, la lengua danesa mantuvo su pobre imagen entre las clases más altas.

thumb|238x238px|right|Ludvig Holberg (1684-1754). thumb|Johannes Ewald (1743-1781).|240x240px El escritor Ludvig Holberg (1684-1754) inauguró una nueva era en la literatura danesa. No solo es el fundador del teatro moderno danés, sino del teatro escandinavo. Sin modelos locales en los que basarse y perseguido por las burlas del «público culto», en pocos años consiguió establecer un teatro danés independiente.

Su influencia se extendió a Alemania y algunas de sus obras, como Jeppe paa Bjerget («Jeppe de la montaña»), Den politiske Kandestøber («La regadera política»), Erasmus Montanus o Jean de France, fueron muy representadas; de hecho, algunas de sus obras todavía se representan en Dinamarca a día de hoy.

Influenciado por ideas del Humanismo y la Ilustración, su teatro es similar al de Molière, cuya influencia se puede rastrear en algunas obras. Holberg toma sus temas de la sociedad contemporánea, cuya insensatez sabe presentar con humor. Sobre todo se burla con genio de la adicción a hablar otras lenguas e imitar costumbres extranjeras. De esta forma, a través de la sátira, consiguió lo que sus predecesores no habían conseguido con la erudición: el danés ganó en prestigio y se convirtió en la base a partir de la que pudo florecer una nueva literatura en danés.

El dramaturgo Johannes Ewald (1743-1781), a pesar de su muerte prematura, fue de importancia capital para la literatura en danés. Sus méritos están principalmente en su poesía, aunque sus tragedias no desmerecen por ello. Así como Holberg es el padre de la comedia danesa, Ewald es el padre de la tragedia danesa.

Alrededor de estos dos grandes hombres se reunieron una serie de autores menores, como Christian Falster (1690-1765), que escribía sátiras mordientes e ingeniosas; Christian Braunmann Tullin (1728-1765), sobre todo con sus poemas didácticos, pero que también escribía sátiras; Hans Adolph Brorson (1694-1764), cuyo Troens rare Klenodie («La rara joya de la fe») es uno de los más hermosos poemas religiosos escritos en Dinamarca.

Tras la muerte de Holberg y Ewald, una nueva generación de autores continuó su obra en danés, de los que el más importante fue el noruego Johan Herman Wessel (1742-1785), que emplea en sus escritos numerosas expresiones y giros noruegos, pero que está más cerca de la literatura danesa que de la noruega. Wessel se había trasladado de muy joven a Dinamarca y allí había encontrado una literatura que ya estaba abandonando el camino autóctono señalado por Holberg y Ewald.

Al igual que Alemania y otros países centroeuropeos, el drama clásico francés estaba ganado adeptos y Wessel se opuso a su influencia, empleando las armas de la sátira. Así escribió la tragedia Kjærlighed uden Strømper («Amor sin calzas», 1772), una parodia única en su estilo.

Con ello convirtió en imposible la introducción de dramas franceses en Dinamarca; pero no tuvo la fuerza suficiente para convertirse en el heredero de Holberg y Ewald. Sus problemas financieros lo llevaron a la bebida, lo que causó su muerte a los 43 años, quedando Kjærlighed uden Strømper como su obra maestra. Con su muerte se cierra un periodo de brillantez de la literatura en danés.

Cambio de siglo La época que siguió a la muerte de Wessel hasta principios del , prácticamente no produjo obras memorables. Su principal característica es un excesivo racionalismo y patriotismo, un arribismo repugnante y la resultante fue una polémica de todos contra todos. La mezcla de política y literatura, en la que a menudo la política era el elemento dominante, no debe extrañar en una época que siguió a las brillantes carreras de Brandt y del médico Johann Friedrich Struensee (1737-1772); un cualquiera soñaba con el sillón de ministro.

Una honrosa excepción fue Peter Andreas Heiberg (1758-1841). A pesar de que su fuerte también estaba en la polémica, por lo menos su objetivo no era beneficiarse personalmente. Al contrario, su posición contraria a los reaccionarios, que llegaron a conseguir la abolición de la libertad de prensa, tuvo como consecuencia que, tras varios procesos políticos, fue expulsado del país en 1799. Un alma gemela fue el geógrafo Conrad Malte-Brun (1775-1826). A los 19 años Malte-Brun ya editaba un periódico, Vækkeren, en el que defendía los principios de la Revolución Francesa. Tras la prohibición de la revista, publicó Jerusalem Skomagers Reise til Maanen y Aristokraternes Katekismus en 1796, fundando de nuevo una revista llamada Fluesmækkeren, que lo llevó antes los tribunales; evitó el proceso huyendo a París. Allí alcanzó fama como geógrafo bajo el nombre de Malte-Brun.