miniatura|250px|Vista de las dos casas Las Casas del Mayorazgo de Guerrero son construcciones de la Ciudad de México localizadas en la calle de Moneda 16 y 18, frente al Museo Nacional de las Culturas y se extienden hasta la calle del Correo Mayor. Los dos edificios son casi idénticos, ambos con fachadas de tezontle y detalles con piedra blanca. Las casas fueron construidas por la familia de Juan Guerrero de Luna y Beatriz Gómez Dávila en el sigloXVI y pertenecieron a dicha familia durante todo el Virreinato de Nueva España como una concesión de la Corona Española. La apariencia actual de las construcciones se debe a la reconstrucción que se realizó en el sigloXVIII. Después de la Independencia, la familia perdió gradualmente estas construcciones, pues la casa principal comenzó a servir para funciones públicas y la más pequeña se dividió en apartamentos y tiendas.

Origen Originalmente las casas pertenecieron a Rodrigo Gómez Dávila, ballestero de Pánfilo de Narváez quien se pasó al ejército de Hernán Cortés, y encomendero de Actopan, uno de los primeros conquistadores.Himmerich y Valencia, Robert. The Encomenderos of New Spain, 1521-1555. Univeristy of Texas 1991. 168. ISBN 978-0-292-79961-5 Posteriormente las adquirió Domingo Gómez quien las vendió en 1562 a Juan Guerrero de Luna y su esposa Beatriz Gómez Dávila, única hija de Rodrigo Gómez Dávila, quienes fundaron el mayorazgo de Guerrero Dávila o mayorazgo grande de los Guerrero el 24 de junio de 1589 cuando su familia recibió una concesión por parte del rey FelipeII.La extensión de tierra y las casas se quedarían en manos de la familia durante todo el Virreinato de Nueva España.

La sucesión del mayorazgo: de los Guerrero Dávila a los Moctezuma de Chilapa La escritura de fundación del mayorazgo designaba en primer lugar como sucesor al hijo primogénito de los fundadores, don Francisco Guerrero Dávila, regidor de la Ciudad de México, y establecía a continuación una cláusula de sustitución con al menos doce hijos más nombrados individualmente.Archivo General de la Nación (AGN), México, ''Tierras'', vol. 3539, exp. 6 (copia de la escritura de fundación de mayorazgo, 24 de junio de 1589, y autos posteriores del pleito de sucesión del vínculo).No se ha documentado si la posesión efectiva pasó en algún momento por la línea de don Francisco. La línea de sucesión que puede seguirse documentalmente hasta la actual edificación arranca del sexto hijo varón nombrado en la cláusula, don Antonio Guerrero Dávila (identificado en los autos posteriores como "séptimo llamado" en el orden de sucesión), casado con doña Francisca de Torres y Avilés.Archivo General de Indias (AGI), Sevilla, ''Patronato'', 55, N.1, R.6 (memorial del licenciado don Francisco Guerrero de Luna al Consejo de Indias, despachado el 17 de julio de 1607, en el que se identifica a sus hermanos —entre ellos don Antonio Guerrero— como "hijos legítimos del dicho Guerrero de Luna y de doña Beatriz Gómez Dávila y nietos de Rodrigo Gómez Dávila, uno de los primeros descubridores y conquistadores de la Nueva España").Le sucedieron su hijo don Juan Guerrero Dávila y Torres, casado con doña María de Castilla Altamirano de VelascoArchivo General de la Nación, ''Vínculos y Mayorazgos'', vol. 249, exp. 5 (autos y cuentas del mayorazgo, 1639-1644).y el hijo de éstos, el capitán don Antonio Guerrero Dávila y Castilla (bautizado en diciembre de 1637), casado con doña Ana María de Estupiñán.Archivo General de la Nación (AGN), México, ''Tierras'', vol. 3539, exp. 6

De este último matrimonio nació, en 1666, doña María Antonia Guerrero Dávila, quien casó con don Agustín Tesifón Moctezuma (m. 1736), cacique de Chilapa, en el actual estado de Guerrero.Arnold Lebeuf, ''Un cariño excesivo de Don Joseph Moctezuma. Advertencia, prólogo y epílogo de Arnold Lebeuf'', México, Tlilan Tlapalan / Archivo General de la Nación, 2009, ISBN 978-2-95346-630-0, pp. 26-27.Don Agustín era hijo de don Diego Moctezuma y nieto de otro don Joseph Moctezuma, ambos caciques de Chilapa; este último, a su vez, era hijo de don Pedro Cortés Tetlepanquetzatzin de Tlacopan y de doña Ana de Chilapa.Lebeuf, ''op. cit.'', pp. 16-17 (genealogía de don Joseph Gregorio Guerrero Dávila Moctezuma, remontada generación por generación hasta don Agustín de Chilapa).Por línea paterna, don Pedro de Tlacopan descendía de los tlatoque de Tacuba y por línea materna, de Moctezuma II Xocoyotzin, a través de su abuela doña Juana de Alvarado, hija de don Diego de Alvarado Huanitzin y de doña Francisca de Moctezuma, esta última hija del propio emperador.''Crónica Mexicáyotl'' de Fernando Alvarado Tezozómoc, folio 348.Doña Ana de Chilapa, por su parte, era hija de don Agustín de Chilapa y doña Francisca de Guzman, descendiente del cacique de Coyoacán, Juan de Guzman Istolinque, y del tlatoani de Texcoco Nezahualcoyotl.Pérez-Rocha, Emma / Tena, Rafael (2000): "La nobleza indígena del centro de México después de la conquista". México: INAH. Con este enlace se unieron, pues, dos linajes de la nobleza novohispana de origen muy distinto: el de los Guerrero Dávila, descendientes del conquistador Rodrigo Gómez Dávila, y el de los caciques de Chilapa, con raíces tanto en el cacicazgo prehispánico local como, por varias líneas, en la casa imperial de Tenochtitlan y de los reinos deTexcoco y Tacuba.Lebeuf, ''op. cit.'', pp. 16-23.Dos generaciones más tarde — a través del hijo del matrimonio, don Joseph Moctezuma Guerrero, cacique y encomendero de Chilapa, y del hijo de éste, don Diego Guerrero Dávila Moctezuma—, el cacicazgo de Chilapa y el mayorazgo de Guerrero recayeron en una misma persona. miniaturadeimagen|442x442px|Concesión de armas a favor de Rodrigo Gómez Dávila y todos sus descendientes, 1534. Conforme a los estatutos fundacionales, el poseedor del vínculo estaba obligado a residir en la casa principal de la calle de la Moneda y a usar el nombre y las armas de "Guerrero Dávila" por lo que los miembros de esta rama aparecen en la documentación de la época indistintamente como Guerrero Dávila Moctezuma, Guerrero Moctezuma, Guerrero Dávila o Guerrero, aunque firmaban "Moctezuma" a secas siempre que podían prescindir de la formalidad. La situación económica del mayorazgo, sin embargo, distaba de ser próspera: gravado por censos y obligaciones piadosas acumuladas durante generaciones.Martín Sánchez, María Teresa: El mayorazgo grande de los Guerrero. Tesis de licenciatura en Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México, 1977.

La tutela de 1775-1777 y la disolución del mayorazgo Entre 1775 y 1777, a raíz de denuncias sobre el desgobierno de la casa durante la minoría de edad de don José Gregorio, la Real Audiencia de México instruyó un expediente de tutela sobre la administración del vínculo.AGN, ''Vínculos y Mayorazgos'', vol. 73, exp. 9.Durante estos años administraron sucesivamente el cacicazgo de Chilapa, entre otros, don José de Piña y, tras su destitución, don Roque de Alvear —emparentado con la familia por su matrimonio con doña María de la Luz Moctezuma, tía de don José Gregorio—, a quien en 1783 sucedió en el cargo don Antonio Orejel.AGN, ''Vínculos y Mayorazgos'', vol. 31, exp. 2, f. 859 Parte de las rentas ahorradas durante la tutela se destinaron, conforme a lo recomendado por el fiscal de la Real Audiencia, a la reedificación de la casa principal del mayorazgo. Don José Gregorio murió sin descendencia el 23 de junio de 1789; el cacicazgo y el mayorazgo pasaron entonces a su hermano menor, don Nicolás. El proceso de desmantelamiento de las instituciones de cacicazgo y mayorazgo en México, uno de los efectos de la guerra de independencia, comenzó con la ley de 1823.Lebeuf, ''op. cit.'', p. 128 (epílogo)

Las casas principales del mayorazgo Las estructuras originales fueron construidas en el sigloXVI y fueron reedificadas en su totalidad en 1713, sin embargo fue a finales del sigloXVIII que las casas adquirieron su aspecto actual cuando fueron reconstruidas por el arquitecto Francisco Antonio Guerrero y Torres del 3 de mayo de 1779 al 28 de septiembre de 1781. La casa occidental fue en la que la familia habitó, mientras que la propiedad oriental estaba subdividida a su vez en dos casas reservadas para la servidumbre y espacios para almacén. La casa contaba con accesorias, que eran rentadas a comerciantes y artesanos. Pese a que ambas construcciones lucen similares, la casa occidental es la que contiene los rasgos más distintivos.

A finales del sigloXIX, la casa del este o de los sirvientes ya se había dividido en varios apartamentos y tiendas. El artista José Guadalupe Posada vivió y trabajó en esta construcción desde finales del sigloXIX hasta su muerte en 1913. El vivir y trabajar en este lugar le permitió observar la vida diaria de gente ordinaria, la cual reflejó en su obra.

Al ser demolida la Universidad, en 1914 la casa principal se convirtió en la sede del Conservatorio Nacional de Música y permaneció así durante treinta años aproximadamente. La construcción principal fue bastante grande para ser una casa; sin embargo, fue considerara algo pequeña como escuela, donde el único lugar para colocar un área de juego para básquetbol fue uno de los patios interiores. Ambas casas fueron declaradas monumento histórico el 9 de febrero de 1931. En 1933, Rufino Tamayo pintó un fresco aquí dedicado a la música, especialmente al canto, para el Conservatorio.

En 1946 el conservatorio fue trasladado a un complejo diseñado ex profeso en Polanco y la casa principal del mayorazgo fue destinada para las oficinas de la dirección de prehistoria del Instituto Nacional de Antropología e Historia por decreto publicado en el Diario oficial de la Federación; mientras la casa de la servidumbre continuó alojando tiendas y apartamentos.

Descripción La casa principal carece de algún detalle arquitectónico espectacular que la distinga de otras residencias tales como el Palacio de Iturbide, pero en efecto tiene una serie de elementos interesantes. Esta construcción cuenta con dos pisos con un parapeto en la esquina de la propiedad. La fachada es de tezontle, una piedra volcánica de color rojo sangre; con las ventanas, balcones, pórticos y zócalos hechos de chiluca, una piedra blanco-grisácea. Muchos de los relieves de la construcción, especialmente el parapeto, rinden homenaje a la Virgen María. Su imagen aparece aquí y las pilastras de las esquinas están decoradas con relieves de azucenas y rosas que están asociadas con ella. En el piso superior hay dos compartimentos cuadrados: uno con una fuente y otro con un pozo. El parapeto tiene un nicho con una imagen de la Virgen, flanqueada por dos estípites (columnas tronco-piramidales invertidas) con capiteles de orden corintio formados por hojas de acanto. Esto era muy común de la arquitectura religiosa del periodo de la Reforma Católica, pues se suele aludir a la eternidad y gloria de la Virgen María. El parapeto también está decorado con un diseño de una torre de marfil y una palmera enmarcada por elaboradas molduras barrocas.

Por dentro, la construcción cuenta con dos patios con entradas independientes que dan hacia la calle, así como un pórtico que las conecta entre sí. En la escalera principal se encuentra un fresco realizado por Rufino Tamayo de 1933, el cual está dedicado a la música.

Casa del Sol y la Luna De cualquier forma, la mayor parte de la decoración distintiva de la casa está en el exterior y le da a la construcción el nombre alternativo de “Las Casas del Sol y la Luna”. Hay relieves del Sol y la Luna en la esquina de la intersección de la calle de Moneda y Correo Mayor. Éstas, a su vez, son una referencia a la Virgen María, pues se dice que ella es: “tan bella como la luna y tan brillante como el sol”. No obstante, estas imágenes, así como los nombres de las familias asociadas con estas propiedades, le han imprimido fuerza a una leyenda:

Referencias

Categoría:Centro histórico de Ciudad de México