Los gallinazos sin plumas es el primer libro de cuentos del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, publicado en 1955. Reúne ocho cuentos, encabezado por el cuento que da el título a la obra, el mismo que se convirtió en uno de los cuentos emblemáticos de la literatura peruana. Estas narraciones se clasifican dentro del llamado Realismo urbano.
Contexto
Si bien Los gallinazos sin plumas fue el primer libro de cuentos publicado por Ribeyro, ya desde 1949 este había dado a luz sus primeras narraciones en diversas publicaciones, como el suplemento dominical del diario El Comercio y revistas estudiantiles. Estos cuentos primigenios eran del género fantástico, influidos por Borges y Kafka.
Es a partir de Los gallinazos sin plumas cuando Ribeyro se dedica de lleno al relato urbano y a la descripción de diversos tipos psicológicos y clases sociales de Lima, especialmente de la clase media peruana, hasta entonces poco o nada tratada en la narrativa peruana.
Los cuentos están fechados entre 1953 y 1954, años en los que el autor vivía en París. Sus personajes habituales son los pequeños empleados, los estudiantes universitarios y los personajes marginados de las barriadas. Precisamente, la época en que se sitúan las historias, presumiblemente en las décadas de 1940 y 1950, fue cuando se inició una ola migratoria de provincianos hacia Lima, donde surgieron las grandes barriadas o pueblos jóvenes (equivalentes a las villas miserias o favelas de otros países sudamericanos).
Cuentos
La obra está compuesta por ocho cuentos:
«Los gallinazos sin plumas» (París, 1954) «Interior "L"» (Madrid, 1953) «Mar afuera» (París, 1954) «Mientras arde la vela» (París, 1953) «En la comisaría» (París, 1954) «La tela de araña» (París, 1953) «El primer paso» (París, 1954) «Junta de acreedores» (París, 1954)
Reseña de los cuentos «Los gallinazos sin plumas».- Es la narración descarnada de la vida en una barriada de las afueras de Lima, que tiene como protagonistas a dos niños, los hermanos Efraín y Enrique. Ellos son obligados por su abuelo don Santos a recolectar basura para alimentar a un cerdo insaciable. Tras soportar muchos maltratos, los niños huyen finalmente, dejando al abuelo a merced de la furia del animal. «Interior "L"».- Narra la vida de la adolescente Paulina y su padre, un colchonero, que viven en un callejón o vecindad, en el Interior “L”. Son de condición social muy humilde. Paulina sale embarazada y dice haber sido abusada por un joven maestro de construcción, el zambo Domingo Allende. Confrontado por el colchonero, Allende reconoce haber tenido una relación íntima con Paulina pero aduce que fue con el consentimiento de ella. De todos modos, para evitar la denuncia, Allende entrega al colchonero una crecida suma de dinero. Con ese efectivo, el padre y la hija viven despreocupados por un tiempo. Hasta que Paulina aborta al niño y el dinero se acaba. Su padre entonces le dice que busque de nuevo a Allende, dando a entender que debía extorsionarlo. «Mar afuera».- Trata sobre dos amigos pescadores, Janampa y Dionisio, que están navegando en un bote en faena de pesca. En medio de la conversación que sostienen, Dionisio se percata que Janampa está interesado en su mujer y presiente que será victimado allí mismo, “mar afuera”. «Mientras arde la vela».- La protagonista es Mercedes, una humilde madre de familia que debe soportar los maltratos de su esposo, un albañil alcohólico. Este se accidenta, quedando en muy mal estado de salud; hasta se creyó en un primer momento que había fallecido. Un visitador sanitario le aconseja que deje de tomar pues la próxima borrachera podría serle fatal. Mercedes tiene entonces la esperanza de librarse por fin de su marido y hace planes de su futura vida. Mientras tanto, espera que se extinga la llama de la vela para empezar a dormir; previamente, coloca una botella de aguardiente cerca de la cabecera de su marido. «En la comisaría».- La acción de este cuento ocurre en el patio de una comisaría, donde han sido llevados detenidos dos amigos, Martín y Ricardo. El comisario ofrece liberar a quien de una paliza al Panadero, otro detenido, que es acusado de golpear salvajemente a su esposa. Martín acepta el reto pues se halla ansioso de salir para encontrarse con su novia. Logra vencer al Panadero, aunque con algo de esfuerzo. «La tela de araña».- La protagonista es María una joven provinciana que trabaja como empleada del hogar en Lima. Debido al acoso sexual que sufre de parte del hijo de su patrona, huye y trata de buscar otro trabajo. Un hombre se ofrece a darle empleo en su negocio y lo cita en un hospedaje para poder conocerla. María, mientras lo espera, presiente que volverá a lo mismo de siempre, pero teme a la vez quedarse perdida en la ciudad, que es como una “tela de araña”. «El primer paso».- La acción se desarrolla en un bar, donde Danilo espera a Panchito, un conocido suyo que le ha ofrecido un trabajo, que en realidad no es sino un acto delictivo de transporte de mercadería prohibida. Danilo sospecha que este será no solo su “primer paso” en el mundo delictivo, sino el último. «Junta de acreedores».- El protagonista es don Roberto, dueño de un almacén o bodega, que se haya al borde de la quiebra debido a las deudas que tiene con las empresas que le proveen mercadería. Los representantes de estos acreedores, hacen una Junta en casa de Roberto para llegar a un acuerdo. La deuda es tan elevada que para Roberto es imposible pagarla. Tampoco acepta que le condonen la deuda en un 50%; él quiere que la reduzcan al 70%, algo que los acreedores rechazan. En vista de ello, el único camino para Roberto es declararse en quiebra.
Resumen Los gallinazos sin plumas
Este cuento está ambientado en un arrabal de Lima y cerca al mar. Los hermanos Efraín y Enrique son dos niños que viven bajo la tutela de su abuelo, llamado don Santos, un ser áspero, despótico y lisiado, que andaba con una pata de palo. Don Santos obliga a sus nietos a levantarse temprano y los envía a los basurales, para que recolecten alimentos con los que cebaba a su cerdo, llamado Pascual. Cierto día Efraín se corta el pie con un vidrio roto, lo que le produce una herida que se infecta, impidiéndole continuar sus labores. El abuelo, indiferente, obliga a Enrique a asumir la tarea de su hermano, recargándose así su trabajo. Otro día, Enrique trae a casa un perro sarnoso y flaco, a quien adopta como mascota y lo bautiza con el nombre de Pedro. Pero Enrique se enferma de las vías respiratorias, le da fiebre y al igual que su hermano queda postrado en la cama; el abuelo, enfurecido, amenaza con no darles comida hasta que retomen sus labores; él mismo intenta ir a los basurales pero fracasa estrepitosamente, al no tener la agilidad de sus nietos. Era invierno y al cerdo le empieza a dar la locura del hambre. Una mañana, el abuelo entra al cuarto de sus nietos y los obliga a levantarse; entonces Enrique se ofrece ir él solo al muladar con cuatro latas o recipientes de hojalata, pero deja a su perro Pedro al cuidado de su hermano. De retorno con las latas llenas, Enrique no encuentra al perro y se entera entonces que el abuelo había apaleado al animal y arrojado su cuerpo como alimento para el cerdo. Horrorizado al ver los restos de su perro, Enrique reprocha vehementemente al abuelo por cometer tal acción, hasta hacerlo caer de espaldas dentro del corral del cerdo. El abuelo, por carecer de una pierna, no podía levantarse y teme que su cerdo se le acerque, por lo que suplica a Enrique que le ayude. Pero este va en busca de su hermano, lo alza en hombros, y se marchan, dispuestos a vivir en otro sitio. De lejos, sienten llegar desde el corral del cerdo el rumor de una batalla.
Interior "L"
Este relato tiene como protagonistas a un colchonero y su hija de quince años, Paulina, que vivían en un callejón o casa de vecindad, en el interior “L”. La esposa del colchonero había fallecido tiempo atrás de tuberculosis, mismo mal que llevó también a la tumba al hijo mayor de la familia, que trabajaba como albañil. El colchonero se ganaba la vida renovando colchones y sentía que ya las fuerzas se le iban. Cierto día regresó temprano a casa y encontró a Paulina durmiendo a pierna suelta, por lo que la reprendió enérgicamente, por faltar a la escuela. Fue entonces cuando notó una convexidad en el vientre de su hija, asaltándole una negra sospecha que de inmediato lo confirmó; efectivamente, su hija estaba embarazada. Paulina confesó que había sido abusada sexualmente por un maestro de obras de una construcción vecina, un zambo joven y fornido, llamado Domingo Allende; según ella, aquel se había metido a su habitación y la había forzado. El colchonero encaró a Allende, pero este alegó que fue su hija quien lo buscó y lo invitó a su cuarto, y que todo había sido consentido. El padre no se quedó tranquilo y fue a consultar a un abogado de la vecindad, quien le alentó a presentar la denuncia, pues al ser Paulina todavía menor de edad, ello le costaría a su ofensor pena de cárcel. Un día, el colchonero se encontró nuevamente con Allende y tras una discusión, lo amenazó con denunciarlo. Allende cambió entonces de rostro y se retiró preocupado. Días después, fue a visitar al colchonero con un representante de la constructora, para pactar un arreglo. A cambio de no presentar la denuncia, el colchonero recibiría una crecida suma de dinero. El colchonero terminó por aceptar, pues conocía lo intrincado y fatigoso que era andar en líos judiciales. Con esa suma, él y su hija pudieron vivir desahogadamente, por un tiempo; sin embargo Paulina sufrió un aborto espontáneo y lo que quedaba del dinero tuvieron que gastarlo en remedios. El relato finaliza cuando el colchonero, enfermo y hastiado de tener que trabajar duramente, le sugiere a su hija, ya recuperada, que busque nuevamente a Allende. En otras palabras, le incita a que cometa un chantaje sexual, del que se beneficiarían nuevamente. Paulina se limita a responder que lo pensará.
Mar afuera
El relato empieza mostrando a dos amigos, Janampa y Dionisio, navegando a bordo de una barca, yendo a la faena de pesca. Janampa, zambo pescador y dueño de la barca, había invitado a Dionisio muy de madrugada a que le acompañara en esa labor. Pronto, Dionisio se dio cuenta de que la intención de Janampa era otra y empezó mentalmente a reconstruir su amistad con este. Lo había conocido hacía dos años en una construcción en la que trabajaron como albañiles. En cierta ocasión le ganó su salario en un juego de póquer. Tiempo después, durante una fiesta de cambio de aros, Dionisio conoció a una mujer apodada “La Prieta”, a la que conquistó, pero notó que Janampa también la había pretendido, siendo rechazado por ella debido a su fama de donjuán. Al parecer, Janampa continuó interesado por la Prieta y solía merodear la barraca donde pasaban la noche ella y Dionisio. Volviendo al inicio del relato, en esa madrugada, cuando partió a acompañar a Janampa a la pesca, Dionisio se despidió cariñosamente de la Prieta; ella le pidió que no demorara mucho, como presintiendo algo. Llegado ya mar afuera, muy lejos del litoral, Janampa ordenó a Dionisio que echara la red desde la popa. Dionisio le obedeció, dándole la espalda. La tarea era muy lenta y fatigosa. Dionisio sabía ya que Janampa en cualquier momento lo atacaría; vio que era imposible huir y esperó resignado la puñalada fatal.
Mientras arde la vela
Aparece la protagonista, doña Mercedes, que ingresa a su dormitorio, ya de noche. Mientras espera que la vela se consuma para dormirse, recuerda lo sucedido todo el día. A su lado duerme roncando su esposo Moisés.