miniatura|Arte paleolítico: cabeza de caballo tallada en marfil, Mas d'Azil (Pirineos, Francia). Museo nacional de arqueología de Francia (Palacio de Saint-Germain-en-Laye).
El arte paleolítico se origina en el Paleolítico superior, aproximadamente hacia el año 40000 a. C., cuando los seres humanos modernos poblaban prácticamente todo el planeta. Sin embargo, sus principales manifestaciones, por no decir casi las únicas, parecen concentrarse en Europa, al sur del límite que marcarían los hielos durante la glaciación de Würm. Es más, el arte mural de las cuevas (llamado arte parietal) se concentra muy intensamente en ciertas regiones francesas (Dordoña, Pirineos franceses, Corrèze, Charente, Loira, Hérault, Lot y Garona, etc.) y españolas (Cornisa Cantábrica, Pirineos, costa mediterránea y algunos puntos de la Meseta Central, como Maltravieso, Siega Verde o Los Casares), aunque ocasionalmente puede aparecer en Portugal, Italia, Europa Oriental y poco más. No se ha averiguado el motivo que explique por qué no se han hallado restos de arte paleolítico parietal en el resto del mundo.
El arte mueble o mobiliar (definido como objetos artísticos, funcionales o no, que pueden ser transportados) es más abundante, extendiéndose no solo por España y Francia, sino también por los valles del Danubio y del Don y la cuenca del Baikal, ya en Asia. Hay restos esporádicos en el resto del mundo, como se indica al final. Desde los primeros descubrimientos de objetos artísticos paleolíticos, en el ,En 1834, en la cueva de Chaffaud (Vienne), M. Brouillet había descubierto un hueso con dos ciervas grabadas, aunque no supo que eran de la Edad de Piedra; en 1853, el conocido literato y arqueólogo Prosper Mérimée se da cuenta de que este hallazgo y otros parecidos pertenecen a la Era Glacial. Son Edouard Lartet y Henry Christy quienes comienzan a sistematizar las obras de arte mueble del «hombre de las cavernas», descubriendo en 1864 un mamut grabado en marfil en la cueva de La Madeleine (Dordoña). Sin embargo, la mayoría de los historiadores se mostraron escépticos, ya que consideraban a nuestros antepasados unos brutos incapaces de sensibilidad estética. Esa fue la causa del rechazo al gran descubrimiento de Marcelino Sanz de Sautuola de la primera gruta con arte rupestre parietal, la cueva de Altamira, en 1879. El rechazo se fue convirtiendo en aceptación al descubrirse más cuevas con arte rupestre en Francia, de modo que uno de sus más encarnizados detractores, Cartailhac, tuvo que aceptar su equivocación en 1902 publicando una famosa retractación llamada Mea culpa d'un sceptique. siempre se ha suscitado el enigma de su motivación y su significado, aunque parece haber consenso en que se trata de un arte de función religiosa y que su temática está íntimamente relacionada con el medio natural y su numen. Queda pendiente el hecho innegable de su alto valor estético y artístico: los hombres prehistóricos demostraron, en algunos casos, un ansia de perfección y un sentido de la belleza totalmente comparable a los artistas de otras épocas históricas.
No obstante, este artículo solo toca, forzosamente, aquellos elementos artísticos que se han conservado a lo largo de los siglos, lo que constituye, sin duda, una parte ínfima de todo el corpus artístico paleolítico. Hemos perdido, como mínimo, aspectos tan fundamentales como la tradición oral, la danza, la música, el adorno corporal, etc.
Antecedentes
En esta fase de la Prehistoria se produce la evolución humana u hominización, desde las formas más primitivas hasta el ser humano moderno, y parece que en buena parte de la evolución humana hay señales de lo que podrían ser antecedentes del Arte.
Durante parte del Paleolítico inferior (500000-150000 a. C.) los preneandertales (Homo heidelbergensis) que habitaron Europa ya dominaban el fuego y, en sus utensilios, demuestran cierto sentido de la estética que rebasa la mera funcionalidad. Lo más evidente en piezas como los bifaces es la búsqueda de la simetría. Además, es posible atribuirles prácticas de canibalismo que, aunque en la mayor parte de los casos parece ser simplemente gastronómico, es decir, cuestión de supervivencia, en raras ocasiones podría tratarse de canibalismo ritual. Hasta hace poco nada indicaba que los preneandertales europeos tuviesen sentido religioso o artístico y, por tanto, pensamiento simbólico. Cierto que algunos hallazgos paleolíticos del norte de África (como El Gettar, en Argelia) y Alemania (por ejemplo, un fragmento óseo de pata de elefante grabado con 28 cortes en Bilzingsleben, yacimiento de 412 000 años, aproximadamente), inducían a sospechar lo contrario, pero son inconcluyentes.Al respecto del hueso de Bilzingsleben, véase por ejemplo Steven Mithen, The Singing Neanderthals, p. 299: «Unas pocas líneas no forman un código simbólico. Entiendo más probable la interpretación alternativa según la cual las líneas del hueso de Bilzingsleben se crearon al utilizarlo como apoyo mientras se cortaba hierba o carne; o quizá, incluso, al emplearlo para marcar un ritmo percutido». Sin embargo, los hallazgos de la Sima de los Huesos, en la Sierra de Atapuerca, parecen una acumulación consciente de cadáveres con fines religiosos. Si a esto añadimos la presencia de un bifaz cuidadosamente tallado (bautizado con el pintoresco nombre de Excalibur), podemos sospechar que ya en el Pleistoceno medio los seres humanos tenían creencias religiosas que se asocian al futuro desarrollo del arte. Pero lo más revolucionario ha sido el descubrimiento de estatuillas que, a pesar de su tosquedad, han sido interpretadas como figuras femeninas: la Venus de Berejat Ram (Altos del Golán) y la Venus de Tan-Tan (Marruecos); ambas han sido discutidas y habría que esperar que las investigaciones se consoliden.
Durante el Paleolítico medio (200000-35000 a. C.), Europa occidental y las costas del Mediterráneo estaban habitadas por el hombre de Neanderthal. Esta especie humana ya había desarrollado formas lingüísticas simbólicas rudimentarias, así como creencias religiosas y, probablemente, las primeras formas de arte: en efecto, las excavaciones demuestran que coleccionaba objetos curiosos (fósiles, minerales cristalizados), que elaboraba cierto tipo de adornos; muy conocidos son los huesos perforados, como los de Lunel-Viel y Port-Launay (Francia) y el más antiguo de la Cueva de Las Grajas (Archidona, Málaga), que podría emplazarse en la glaciación de Riss, datado en unos 200 000 años. También en Francia, en Pech de l'Aze, apareció una costilla de bóvido grabada datable en el interglaciar Mindel-Riss. Fuera del ámbito europeo, es muy destacable el hallazgo de dos placas de ocre con grabados abstractos pero intencionales, con una pauta geométrica concreta (reticulado) en la caverna de Blombos (República Sudafricana), cuya edad podría ser de unos 70 000 años (Edad Media de la Piedra africana). Este hallazgo está relacionado con otros bloques de ocre que, según se ha probado, se usaba como un pigmento de adorno corporal (todos estos hallazgos proceden tanto de lugares de habitación, como de auténticas inhumaciones rituales); sin embargo, es la primera vez que esta especie de lápices de ocre conservan algún tipo de decoración. Además, en la caverna de Blombos hay numerosos adornos de conchas perforadas (aunque este dato es bastante controvertido, por el momento).
En la actualidad se reconoce ya al Homo neanderthalensis la autoría de las primeras manifestaciones artísticas pictóricas rupestres, que proceden de hace unos 65000 años, tal como se constata por los restos hallados en las cuevas de Maltravieso (Cáceres), Ardales (Málaga) y La Pasiega (Cantabria).
Las artes plásticas posteriores pertenecen al ser humano moderno, Homo sapiens sapiens, que colonizó Europa y Asia hace unos 40 000 años y cuya presencia en estos continentes, donde se hibridaría con el Hombre de Neanderthal, dando lugar a los euroasiáticos modernos,https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2017/10/05/59d64997268e3eb60e8b45c1.html El ser humano moderno tiene más genes de los neandertales de lo que se creía. Diario El Mundo. Ciencia coincidiendo con lo que llamamos Paleolítico superior. Suele decirse que el arte paleolítico es arte rupestre porque casi todos los hallazgos proceden de las excavaciones de cuevas o de las propias paredes de las mismas; aunque no todo el arte rupestre es paleolítico (sino que perduró mucho tiempo después, incluso en otros periodos históricos), ni todo el arte paleolítico procede de las cuevas.
Arte paleolítico del área franco-española
El arte rupestre parietal es propio de la zona franco-española: en Francia hay más de 130 cuevas, entre las cuales destacan las de la zona de Aquitania (por ejemplo, Lascaux, Pech-Merle, Les Combarelles, Laugerie, La Madeleine, etc.) y las de los Pirineos (por ejemplo, Niaux, Les Trois Frères, Le Tuc d'Audoubert, Mas d'Azil, Bédeilhac, etc.). En España hay unas sesenta cuevas, casi todas en el Cantábrico, destacando la gruta de Ekain, las cuevas del Monte Castillo, Tito Bustillo o la cueva de Altamira, aunque también aparecen esporádicamente en la Meseta (Siega Verde en Salamanca, Domingo García y La Griega en Segovia, Maltravieso en Cáceres, Los Casares en Guadalajara, etc.) y, sobre todo, en la costa mediterránea (La Pileta y Nerja en Málaga, etc.), así como el gran conjunto de arte rupestre que se encuentra en el sur de la península ibérica: El Arte Sureño, con más de 180 cuevas y abrigos decorados en todas las épocas prehistóricas; destacan las figuras más antiguas, que datan del Paleolítico superior (concretamente del Solutrense), como la cueva de Ambrosio. Hay raros ejemplos fuera de Francia y España, como la Grotta dell'Adaura en Italia o Kapova en Rusia, entre otros. El arte mobiliar, en cambio, es abundante en toda Europa.
miniatura|600px|center|Distribución de yacimientos con arte paleolítico en Europa y el Próximo Oriente
Arte mueble
También llamado arte mobiliar, se trata de objetos artísticos que se pueden transportar de un lugar a otro y que aparecen en su contexto arqueológico (es decir, en excavaciones). El arte mueble es una manifestación artesanal de ajuares domésticos o personales, quizá ritual, quizá suntuaria. Por ejemplo, colgantes de piedra, hueso o concha. A menudo, objetos de utilidad práctica o votiva decorados, como puntas de arpón, puntas de lanza hechas en hueso (es decir azagayas), los llamados bastones perforados, etc. Estos utensilios suelen tener dibujos, figurativos o abstractos, grabados (tal vez, en otro tiempo, también pintados). Pero igualmente hay objetos meramente ceremoniales, mucho más que simples adornos. Por ejemplo, las pequeñas estatuillas femeninas llamadas venus paleolíticas, plaquetas grabadas (como las de Parpalló), o estatuillas de animales como el famoso bisonte de hueso de La Madeleine, cuya función nos es desconocida. Aunque podrían tener una función religiosa, el hecho de que hayan aparecido figurillas de venus con características propias de ciertas zonas geográficas en lugares remotos sugiere que no solo se mantenían comunicaciones con otros grupos humanos, sino que estas figuras podrían tener un significado étnico, e incluso monetario.
Arte parietal
Se denomina así al arte que aparece en las paredes (arte mural) de las grutas, covachas y abrigos rocosos. Como se ha comentado, la mayor concentración de arte parietal se da en Europa Occidental y la península ibérica. Casi todas las representaciones artísticas están en las zonas más profundas de las cuevas (aunque las áreas de habitación siempre estuvieron en las bocas de estas). Eso no quiere decir que no haya excepciones, es decir, santuarios exteriores, como ocurre con la cueva de Laussel, Roc-de-Sers (Francia) o La Viña (Oviedo). El arte parietal lo componen pinturas, relieves o grabados cuyo tema principal son los animales o los signos llamados ideomorfos, pero también la figura humana.
Técnicas de elaboración