thumb|Escena de la Primera Cruzada. Las Cruzadas fueron una serie de campañas militares cristianas contra la expansión musulmana. Violencia religiosa es un concepto que cubre todos los fenómenos en los cuales la religión, en cualquiera de sus formas es sujeto u objeto de comportamiento violento e incluye violencia motivada por preceptos religiosos, textos o doctrinas, lo que incluye violencia motivada por los aspectos religiosos del objetivo de la violencia.
La violencia religiosa tiende a poner el énfasis sobre el aspecto simbólico del acto y su actor puede ser individual o colectivo. Maurice Bloch destaca como la religión y la política son dos caras de la misma moneda
Concepción de la religión como algo inherentemente violento Charles Selengut caracteriza la expresión "religión y violencia" como una expresión discordante, afirmando que "se piensa que la religión es opuesta a la violencia y fuerza a la paz y la reconciliación", y que "la historia de las escrituras de las religiones del mundo cuentan historias de violencia y guerra incluso cuando hablan de paz y amor". Ralph Tanner describe en términos similares ("incómoda") la relación entre religión y violencia afirmando que los pensadores religiosos generalmente evitan la conjunción de ambas palabras y, argumenta, la violencia religiosa es "únicamente válida en ciertas circunstancias que, invariablemente, llegan siempre de un solo lado, el religioso". Tanner afirma que muchas personas que no tienen creencias religiosas especialmente profundas pueden argumentar que la violencia es una consecuencia casi inevitable de la irracionalidad de los preceptos religiosos.
De forma similar, Héctor Ávalos (erudito) argumenta que, debido a la proclama de las religiones de favores divinos para sí mismas y sobre las demás religiones y creencias, este sentido de la "posesión de la verdad" conduce a la violencia ya que proclaman su superioridad basada en llamamientos divinos imposibles de verificar y que no pueden adjudicarse objetivamente.
Algunos críticos como Christopher Hitchens o Richard Dawkins van más allá y argumentan que la religión provoca un tremendo daño a la sociedad en tres aspectos:Christopher Hitchens: God is not great. ISBN 0-446-57980-7Richard Dawkins:The God Delusion. Ed Bantam Books. 2006 ISBN 1430312300 Las religiones utilizan la guerra, la violencia y el terrorismo para promover sus objetivos religiosos Los líderes religiosos contribuyen apoyando indirectamente la violencia irreligiosa al respaldar la idea de uso de la violencia. El fervor religioso es explotado por líderes irreligiosos para apoyar la guerra y el terrorismo.
Byron Bland afirma que una de las razones más prominentes sobre el "crecimiento del laicismo en el pensamiento occidental" fue la reacción contra la violencia religiosa en los siglos y : "El laicismo era un modo de vida con las diferencias religiosas que habían producido tanto horror. Bajo el laicismo, las entidades políticas tienen la garantía de tomar decisiones independientemente de la necesidad de reforzar las versiones particulares de la ortodoxia religiosa. De hecho puede ser contraria a ciertas creencias fuertemente arraigadas si se hace en interés del bienestar común. Así, uno de los objetivos más importantes del laicismo es el límite a la violencia"
Por otra parte se argumenta que todas las religiones al tener por natural, intrínseco y común entre sí la llamada regla de oro, (trata a los demás como quieres que te traten a ti), les exige poner en práctica una ética tanto dentro de sus comunidades, como fuera de ellas, por lo que las distintas religiones están para el servicio de la humanidad.http://cursotpr.atrio.org/archivos/Vigil/TPRVigilCap13.pdf
Religiones abrahámicas
Las religiones abrahámicas son las fes monoteístas que reconocen una tradición espiritual identificada con Abraham.
Críticos con la religión como Jack Nelson-Pallmeyer argumentan que todas las religiones monoteístas son inherentemente violentas y escribe "Judaísmo, Cristianismo e Islam continuarán contribuyendo a la destrucción del mundo mientras no cambien el discurso de la violencia en los "textos sagrados" y hasta que no afirmen fehacientemente el poder no violento de Dios.
Paralelamente, Eric Hickey escribe "la historia de la violencia religiosa en Occidente es tan larga como los registros históricos de sus tres mayores religiones: judaísmo, cristianismo e islam con sus antagonismos mutuos y luchas para adaptarse y sobrevivir a las fuerzas seculares que amenazaban su continua existencia".
Regina Schwartz argumenta que las religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam), son inherentemente violentas debido al exclusivismo que inevitablemente genera violencia contra aquellas personas consideradas "outsiders" o infieles Lawrence Wechsler afirma que Schwartz no está solamente argumentando que las religiones abrahámicas tienen un legado violento, sino que el legado es de hecho genocida por naturaleza.
Bruce Feiler escribe: "judíos y cristianos que, con aire de suficiencia se consuelan pensando que el Islam es la única religión violenta están ignorando intencionadamente su pasado. En ninguna parte el forcejeo entre fe y violencia se describe más cruda y vívidamente que en la Biblia hebrea".
Violencia en el cristianismo
thumb|right|Creo en la espada y en Dios todopoderoso (1914) de Boardman Robinson. La relación entre cristianismo y violencia es objeto de controversia porque en teoría el cristianismo aboga por la paz, el amor y la compasión mientras se percibe como una religión violenta. La paz, la compasión y el perdón de los errores de los demás son elementos clave de las enseñanzas cristianas. En cualquier caso, cristianos han luchado desde los días de los padres de la iglesia con la cuestión de cuando está justificado el uso de la fuerza. Estos debates han llevado a conceptos como la Guerra justa.
A través de la historia, se han utilizado ciertas enseñanzas del Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y la Teología cristiana para justificar el uso de la fuerza contra herejes, pecadores, enemigos externos y no creyentes para reforzar la ortodoxia de su fe. Heitman y Hagan identifican la Inquisición, las cruzadas, las guerras de religión y el antisemitismo "entre los ejemplos más notorios de violencia cristiana". A esta lista, J. Denny añade "papas guerreros, apoyo a la pena capital, castigo físico bajo la premisa "la letra con sangre entra", justificación bíblica de la esclavitud, colonialismo en nombre de la conversión al cristianismo y violencia sobre la mujer". Weaver emplea una definición más amplia de la violencia, que extiende el significado de la palabra a "daño o dolor", no solamente violencia física per se. Así, bajo esta definición, la violencia cristiana incluye "formas de violencia sistémica como pobreza, racismo y sexismo"
Otro pensamiento cristiano es la oposición al uso de la fuerza y la violencia. Las corrientes que han enfatizado el pacifismo como eje central de la fe han resultado a partir de los últimos pensamientos cristianos.
En Carta a una nación cristiana, Sam Harris escribe "... la fe inspira violencia en, al menos, dos formas: la primera, en gente que asesina a otras personas porque piensa que el creador del universo quiere que lo haga; la segunda porque un gran número de personas entran en conflicto con otras porque definen la moral de su comunidad sobre la base de su afiliación religiosa..." thumb|right|¡Adelante con Dios! (1915) de Boardman Robinson Los teólogos cristianos apuntan a un fuerte imperativo histórico y doctrinal en el cristianismo contra la violencia, particularmente en el Sermón de la Montaña, donde Jesús de Nazaret enseña la no violencia y el amor a los enemigos. Este mandamiento de amar a los enemigos se considera auténtico del Jesús histórico y característico de él. Tom Holmén indica además una sucesión de autores que adhieren a la postura de que este mandato es propio del Jesús histórico: Victor Paul Furnish (1972), Dieter Lührmann (1972), Luise Schottroff (1975), John Piper (1979), Wolfgang Huber (1982), Gerd Theissen (1989), Gordon Zerbe (1993), Robert W. Funk & Roy W. Hoover (1996), Hubert Meisinger (1996), William Klassen (1999). Weaver afirma que el pacifismo de Jesús fue "preservado en la doctrina que condena toda guerra como pecado -incluso cuando la considera ocasionalmente un mal necesario- y en la prohibición del clero de ir a la guerra, así como en la tradición del pacifismo cristiano".
Autores como Mark Juergensmeyer argumentan la contradicción que a pesar de sus principios centrales de "amor y paz", el cristianismo (como la mayoría de las tradiciones), siempre ha tenido un lado violento. La sangrienta historia de la tradición ha proporcionado imágenes tan inquietantes como las proporcionados por el islam o el sijismo, y los conflictos violentos se retratan en la Biblia.
Esta historia e imágenes bíblicas han proporcionado la materia prima para justificar teológicamente la violencia de los grupos contemporáneos cristianos. Por ejemplo, los ataques a las clínicas de aborto se han visto no solo como asaltos a una práctica que los cristianos consideran inmoral, sino también como escaramuzas en un enfrentamiento entre grandes fuerzas del mal y el bien que tiene implicaciones sociales y políticas". La declaración atribuida a Jesús "No vengo a traer la paz, sino la espada",https://web.archive.org/web/20110903214622/http://www.biblia12.com/mateo-10-n40.html Mateo 10:34: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. ha sido interpretada por algunos como un llamamiento a los cristianos a las armas. En respuesta a esta crítica, apologistas como Miroslav Volf y J. Denny Weaver rechazan que el cristianismo sea una religión violenta, argumentando que ciertos aspectos del cristianismo pueden ser malinterpretadas para apoyar la violencia pero una interpretación genuina de estos elementos no apoyarían la violencia sino que la rechazarían.
Violencia en el judaísmo Ver también Judaism and violence
Burggraeve y Vervenne describen al Antiguo Testamento como un texto sin violencia y evidencia de tanto una sociedad como un Dios violento. Escriben "en numerosos textos del Antiguo Testamento el poder y la gloria del Dios de Israel se describe con el lenguaje de la violencia". Aseguran que más de mil pasajes hacen referencia a un Yahvé que actúa violentamente o apoya la violencia de los humanos y más de cien hablan de los deseos divinos de matar seres humanos.
Sobre la base de estos pasajes, muchas interpretaciones cristianas argumentan que el Dios de Israel es violento (y el judaísmo sería una religión violenta). Reuven Firestone contra-argumenta que estas afirmaciones se hacen usualmente en el contexto que proclama que el cristianismo es una religión de paz y el Dios cristiano expresa solo amor.
Algunos estudiosos como Deborah Weissman piensan que "el judaísmo por norma no es pacifista" y que "la violencia está condonada al servicio de la autodefensa" J. Patout Burns afirma que, mientras el judaísmo condona el uso de la violencia a ciertos casos, la tradición judía plantea claramente el principio de minimización de la violencia. Este principio puede verse en "cualquier ley judía permite violencia para evitar el mal, mandando la menor cantidad de violencia para conseguirlo"
El amor a la paz y su búsqueda, así como las leyes que provocan la erradicación del mal, frecuentemente tienen significados violentos y coexisten en la tradición judíaFighting the War and the Peace: Battlefield Ethics, Peace Talks, Treaties, and Pacifism in the Jewish Tradition. Michael J. Broyde, 1998, p. 1*Reuven Firestone (2004), "Judaism on Violence and Reconciliation: An examination of key sources" in Beyond violence: religious sources of social transformation in Judaism, Christianity, and Islam, Fordham Univ Press, 2004, pp 77, 81.
La Biblia hebrea contiene pasajes de guerras ordenadas por la religión